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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2017

No es delirio, es postura de clase
Macri y un discurso a espaldas de la realidad de las mayoras asalariadas

Gustavo Robles
Rebelin


El presidente Macri inaugur el periodo de sesiones ordinarias del Congreso ante la Asamblea Legislativa y dej en claro que la famosa grieta que tanto critic durante la campaa electoral que lo llev al silln de Rivadavia, existe y goza de buena salud. Claro que la grieta que presentan tanto el oficialismo como la oposicin dentro del sistema tiene que ver con macrismo vs kirchnerismo, aunque los que estudiamos la sociedad capitalista desde una perspectiva de clase sabemos que la grieta real los atraviesa, es propia del sistema y es la que existe entre los explotadores y los explotados.

Macri mostr los dientes en su discurso y puso en marcha, tambin, la contienda electoral de este ao, eligiendo y determinando claramente a su contrincante, para polarizar las aspiraciones populares: quiere instalar que la cosa es entre l y el kirchnerismo. Curiosamente, algo que CFK hizo con l cuando presida el pas. Macri apuesta al hartazgo y al rechazo de gran parte de la poblacin hacia la prepotencia y la corrupcin kirchnerista. Pero parece no ver que millones estn hartos y agobiados no slo del empobrecimiento al que los ha condenado, sino de la prepotencia y la corrupcin que lo han manchado a l, su entorno y su administracin. Los buenos modales en contraposicin a la soberbia y el patoterismo k- no bastan para pintarse de democrtico y mucho menos de ejemplo de sensibilidad humana y social, si con ellos tambin se atropella el bienestar y los derechos del pueblo. Cambiemos demuestra que se puede hambrear al tiempo que se dice te quiero.

Para el interlocutor que se ha visto agredido por las polticas antipopulares de la coalicin oficialista (PRO-ARI-UCR), el discurso presidencial pudo haber parecido un delirio, incoherencias balbuceadas y horriblemente ledas por alguien que est fuera de la realidad. Es que el presidente, al tiempo que alababa de palabra a los docentes y deca que hay que cuidarlos, fomentaba la convocatoria de carneros para reemplazar a los maestros cuyos salarios son de hambre ($9800 con 10 aos de antigedad en pcia de Bs.As., cuando la canasta familiar ronda los $22.000); habl del desarrollo cientfico del pas, mientras en los hechos rebaj el presupuesto en el rea y despidi cientos de cientficos que trabajaban en el Estado; dijo haber fortalecido y ampliado los derechos sociales y las jubilaciones, pero hace poco intent rebajar los aumentos automticos que por ley corresponden a los jubilados, y las asignaciones sociales se vieron arrasadas por la inflacin; habl maravillas de la economa que muestra signos de reactivacin, cuando todos los ndices demuestran que el derrumbe no se detiene, ni en el consumo, ni en la produccin industrial, ni en el empleo: hasta la Cmara de Productores de Arndanos sali a desmentir los dichos de quien conduce los destinos del pas, al tiempo que 1000 operarios eran suspendidos por un ao en la industria automotriz; declam contra la violencia de gnero y grit ni una menos, pero recort $67 millones a los planes que tratan tan tremenda problemtica social. El colmo de la caradurez fue la exclamacin Hoy la obra pblica dej de ser smbolo de corrupcin de parte de quien se autoperdon una deuda con el Estado por $70 mil millones y tuvo que retroceder ante el escndalo; o quien le est adjudicando rutas areas de Aerolneas Argentinas a la empresa Avianca, parte de cuya propiedad pertenece a la familia presidencial; o quien le adjudica desde hace aos obra pblica a su amigo Caputo y a su primo Calcaterra, quien ahora tambin cay procesado en el Lava Jato, el escndalo de corrupcin de la empresa Overdrech, por el que tambin est procesado el tambin amigo presidencial Arribas. Eso, sin dejar de mencionar los Panam y Bahamas Papers, la plata injustificada de Michetti, los conflictos de inters de varios ministros entre los que sobresale Aranguren con Shell, los dichos sobre los desaparecidos del carapintada Centurin o los carneros voluntarios pergeados por el capitn de la Dictadura Bronemberg. Para completar el cuadro nefasto de un discurso pattico y bravucn, Macri se mof del sindicalista docente Roberto Baradel, que en pleno conflicto recibi amenazas de muerte para sus hijos. Mayor bajeza, imposible.

A pesar de lo que muchos digan y crean, no fue delirio lo del presidente: muy por el contrario, es su visin de la realidad. La visin de la realidad de su clase, la de los empresarios, la de los ricos, que es completamente diferente a la de los trabajadores. Para ellos (empresarios y su representacin poltica, el gobierno), es correcto lo que estn haciendo. Conducen al pas como si fuese una empresa, y no les importa el sufrimiento al que someten a millones de personas. En su visin, la sociedad se desarrolla a partir de las inquietudes empresariales, por eso hay que forjarles condiciones favorables a las empresas para que inviertan y entonces, como consecuencia, generen empleo. Pero como el salario es un costo para los patrones, al igual que cualquier carga social, el gobierno de los patrones quiere bajar esos costos y por lo tanto, flexibilizar los derechos laborales y rebajar los salarios. Por eso ahora van por los convenios colectivos. Es su objetivo central: Argentina debe ser como Malasia o cualquiera de los tigres asiticos. El caso testigo es el conflicto docente, de ah la importancia de la resistencia de los maestros, a los que hay que rodearlos con la ms amplia solidaridad de clase. El gobierno llega al extremo de desconocer una Ley que lo obliga a las paritarias nacionales. Y est firme en ello y en ponerle techo a las provinciales. Sabe que si triunfa en este conflicto, condicionar al resto de los gremios en su discusin. En definitiva, el modelo de pas que plantean, es el de una sociedad donde los asalariados no puedan sindicalizarse, puedan ser tomados o echados cuando a los patrones les plazca, produzcan mucho durante muchas horas y sus salarios no superen la canasta bsica. De esa manera, las condiciones exigidas por la burguesa para invertir estaran dadas, con una rentabilidad ptima para ellos.

Una de los mayores garantes de semejante plan es la gobernadora Vidal, la figurita de la coalicin gobernante. Acusa a los docentes de realizar un paro poltico a pesar de reconocerles que ganan poco, mientras lleva chicos en guardapolvos a su discurso de inauguracin de las legislativas provinciales, usndolos polticamente de la manera ms rastrera Y ponindose a la cabeza de los carneros contra los reclamos de los maestros! No es tan dulce como la quieren hacer aparecer. Vidal es la misma que pas sus vacaciones en el exterior, mientras propagandizaba las bondades tursticas de la provincia, y mientras varios de sus pueblos se hundan bajo las aguas en las peores inundaciones en muchos aos.

Tanto Macri como Vidal han bajado la buena imagen que tenan de manera dramtica desde que llegaron al gobierno, segn encuestas que maneja el propio oficialismo. Por eso han decidido salir con todo contra el pasado nefasto del kirchnerismo y contra los popes gremiales, para polarizar la voluntad de la gente entre ellos y el pasado, queriendo instalar que no hay ms alternativas. Hay que ver cunto influye esa jugada mientras aumentan los despidos y de manera bestial la luz, el agua, el gas, el transporte, los combustibles, los peajes y como consecuencia de todo ello, la canasta alimentaria.

En ese marco, la CGT slo marcha el 7 de marzo en defensa de la industria nacional, pero no de los trabajadores, y no llama a un paro para el que sobran razones, a la vista de las penurias de la clase trabajadora, del ajuste, del tarifazo y de los 600 mil despidos concretados durante la administracin macrista. Es evidente que la ya poca legitimidad de la central obrera de la burocracia peronista se cae a pedazos y no conforma las necesidades de miles de trabajadores que ven arrasados sus derechos y sus puestos de trabajo. Los burcratas cegetistas, al igual que la oposicin pejotista tanto la parlamentaria como la que gobierna provincias- se han convertido en los garantes y cmplices de la gobernabilidad de la coalicin macrista. Sin dudas, es tiempo de parir un cambio en el movimiento obrero. Estn dadas las condiciones para apuntalar uno incipiente, renovador, antiburocrtico y clasista. Las organizaciones de izquierda deben colaborar con ello, conformando un bloque que enfrente al gobierno nacional y los oficialismos provinciales, en defensa de los trabajadores y sus derechos, contra los despidos y el ajuste, para actuar all donde los partidos y las burocracias sindicales del sistema miran para otro lado.

El presidente se mostr tal cual es en su discurso ante la Asamblea Legislativa. Mostr la insensibilidad de su clase y sus objetivos antiobreros y antipueblo. Depende de nosotros, los afectados por sus polticas, ponerle lmite a esas aspiraciones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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