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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-03-2017

Cosas y dinero, riqueza y pobreza

Armando B. Gins
Rebelin


Imaginemos dos pisos de 100 metros cuadrados, por ejemplo, el 5 A y el 5 B. El primero lo habita una sola persona, empresario capitalista y en el segundo viven 10 personas que trabajan asalariadas en diferentes empleos. Esa es la realidad media de equivalencia espacial entre las rentas empresariales y las rentas procedentes del trabajo. Lo que gana el vecino de la letra A es lo mismo que el monto total de las nminas del grupo instalado en la letra B.

Hablamos de Espaa y de ingresos medios, que ya sabemos que es una argucia estadstica ms que engaosa. Hay que ser conscientes que los nmeros sometidos a tortura dicen lo que queramos que digan. De ah que un pas X de tres habitantes, uno recibe dos pollos, otro un solo pollo y el menos afortunado ninguno, pero la media nos da que en ese territorio annimo todos los ciudadanos comen, el menos, una pieza de alimento. Por tanto, las secuencias medias hay que tomarlas con mucha precaucin.

No obstante, cruzando datos redondeados de la EPA, el INE y Hacienda de los ltimos ejercicios econmicos y fiscales se pueden proyectar realidades bastante interesantes y esclarecedoras del reparto de la riqueza y la pobreza en nuestro pas.

El PIB seala que las rentas de capital y las del trabajo son similares, alrededor de 450 mil millones de euros anuales. Sin embargo, un aspecto elocuente es que mientras las empresas y empresarios activos rondan los 3,2 millones de personas jurdicas o fsicas (1,4 millones si descontamos a los autnomos y los partcipes en comunidades de bienes), el nmero de asalariados asciende a 14 millones de individuos.

Realizando los clculos pertinentes, la renta bruta de un empresario (teniendo en cuenta a los autnomos o no) oscila entre los 375.000 euros y los 180.000 euros anuales. Dejmoslo a efectos explicativos en 220.000 euros al ao. Para una persona trabajadora, el salario medio ronda los 30.000 euros anuales. A todas las cantidades referidas le hemos incrementado un 25 por ciento no contabilizado en el PIB, que es el porcentaje oficioso estimado por diversas fuentes de lo que supone la economa sumergida en Espaa.

Resumiendo: 220.000 euros para las rentas de capital y 30.000 euros para las salariales, unas 8 veces ms. Ahora bien, una vez descontados los impuesto directos (IRPF) y los indirectos y especiales (consumo efectivo), los empresarios tributan por un 16 por ciento, 40.000 euros, y los trabajadores por un 40 por ciento grosso modo, unos 12.000 euros. Las rentas tiles o reales valoradas en mercancas adquiridas o susceptibles de comprarse (bienes o servicios) que quedan en el bolsillo seran de 220.000 euros anuales para el capital y 18.000 euros para el sueldo percibido por cuenta ajena. Es decir, despus de cumplir con las obligaciones fiscales la distancia entre empresarios y trabajadores se agranda hasta 12 veces gracias a la propia normativa en vigor (facilidades y desgravaciones al capital) y a procedimientos de ingeniera financiera sofisticados al alcance de una exigua minora.

Hay que repetir que hablamos de situaciones medias. Si nos fijamos en los extremos, la desigualdad es ms punzante. Unas 500 personas cuentan con un patrimonio superior a los 30 millones de euros y 40.000 indigentes malviven en la calle. Los directivos del IBEX 35 acreditan unos emolumentos medios de 2 millones de euros al ao, dndose a s mismo pensiones y bonus de hasta 50 millones de euros (o cifras ms elevadas an de mayor escndalo). Hay casi 4 millones de parados y el 8,5 millones de trabajadores, el 60 por ciento del total, ganan menos de 1.000 euros al mes. Tambin existen 1,5 millones de familias alojadas en infraviviendas y 9 millones de pensionistas. Y las mujeres cobran un 25 por ciento menos que los hombres por idntico trabajo realizado.

Conviene sealar igualmente que el PIB es un concepto macroeconmico que recoge la produccin de bienes y servicios legales susceptibles de ser comprados, esto es, el cambio de manos del dinero en curso. No contempla los daos causados por la contaminacin ambiental, ni el cario entre personas, ni el trabajo domstico sin contrato laboral, ni el afecto, ni la experiencia transmitida entre generaciones, ni los estragos fsicos y psicolgicos provocados por la pobreza. Ni la percepcin de alegra o felicidad. Muchos nis estn prohibidos en el PIB.

Habitamos un mundo donde al dinero le otorgamos un valor casi divino. Es un tab: todo es monetario o no es. Si no lo expresamos en dinero contante y sonante, podemos despacharlo como nadera desechable. Pero el dinero no se come. No se puede vivir solo con dinero. Por eso, la alimentacin, la ropa, la casa, el transporte, la educacin y la sanidad son aspectos fundamentales a cubrir para llevar una vida digna. Ah reside la razn de los sistemas pblicos para mantener un espacio resguardado de la rapia empresarial capitalista. Por esta va se intenta restablecer una equidad mnima que el mercado nunca busca. Lo suyo es obtener mrgenes de beneficio cada vez ms amplios. Producir a bajo coste y vender al mayor precio posible son sus axiomas de principio insoslayables.

Y, por supuesto, con el neoliberalismo las necesidades ms imperiosas son un negocio suculento. Que nadie escape del miedo al hambre y a la enfermedad son elementos constitutivos del mundo actual y, tambin, del siglo XX. Lase la extraordinaria novela de Robert Tressell, Los filntropos en harapos, ambientada a principios de la pasada centuria y veremos, salvando las distancias contextuales, las estrategias ideolgicas y prcticas del capitalismo para mantener el statu quo a su favor manipulando la realidad a su antojo.

Existe un recuerdo muy vago en las masas de que todo es trabajo. Toda cosa producida tiene trabajo en su interior. Nada ms que trabajo humano. Desde la extraccin de las materias primas, pasando por la fabricacin de mquinas hasta la elaboracin definitiva del objeto tangible o no de consumo, sin trabajo nada habra. Y quienes realizan el trabajo son expropiados legalmente del fruto de su esfuerzo a cambio de intercambiar salario por la propiedad de la cosa producida, que se otorga al capital con un desajuste ms que evidente: para obtener beneficio hay que pagar al trabajador una cantidad ostensiblemente menor del valor del objeto transformado en mercanca. Marx llam a ese hurto invisible plusvala. Podemos denominarlo de mil modos tcnicos o coloquiales. El robo existe: es la esencia misma del sistema econmico que nos contiene.

Los que no trabajan, pues, se guardan para s lo mejor, el bien o servicio producido por el trabajador. Y, adems, en un rgimen de estricta libertad. El trabajador puede aceptar o no el salario. La alternativa neoliberal es el ostracismo, la indigencia o el hambre. Tiene donde elegir. Y, si tiene tiempo, formarse ms y ms con frenes, ser todava ms polivalente y verstil: as nos quieren, educados y sumisos, para competir hasta la extenuacin y que de esa competencia desaforada los costes laborales bajen hasta el umbral indigno de la supervivencia.

Pensemos crticamente:

  1. Por qu pagan menos impuestos en Espaa las rentas de capital?
  2. Por qu ganan ms los que no trabajan?
  3. Por qu se acepta por parte de la persona trabajadora que le paguen muy por debajo de lo que realmente aporta al objeto terminado fruto de nuestro esfuerzo y pericia profesional?
  4. Por qu elude el conflicto la inmensa mayora frente a una minora de bandoleros legitimados por la ideologa dominante?

Estas lneas, con datos referidos a otros pases del entorno occidental, arrojaran magnitudes y resultados parecidos. Y preguntas similares. La necesidad y el miedo guardan la via del conservadurismo latente y del afn egosta por alcanzar en dura competencia con el prjimo las miserias que el sistema lanza indiscriminadamente para saciar el hambre y el consumismo del da de autos en que vivimos. Y maana?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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