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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2017

Un cielo como la palma de la mano

Miguel Casado
Rebelin


Ciertamente yo saba que hablar sin rodeos atrae la desgracia, se lee en el Li sao [La partida, la tristeza], cuando arranca la lrica china en el siglo IV a.C. Lo firma Qu Yuan, primer poeta de nombre conocido, y el lamento autobiogrfico, la tristeza que atraviesa la voz, se mezclan con la denuncia del destierro: lo privado y lo pblico se hacen inseparables en el dolor. Quiz tal sntesis explica la vigencia del mito de este poeta, junto a su suicidio en el mismo ro que cruzaba por sus textos: an se le recuerda cada 5 de mayo y se arrojan a la corriente tortas de arroz para que su espritu pueda alimentarse. Si el cancionero del Norte, de similar antigedad, se asocia al confucianismo y, con l, al ejercicio de la simulacin y la docilidad como formas de integracin social y de respeto al poder; el cancionero del Sur, cuyo ncleo son las obras de Qu Yuan, abrira la veta crtica y elegiaca de la ms alta poesa china. Su Tian wen [Preguntas al cielo], enigmtico elenco de preguntas sin jerarqua ni respuesta, resuena an como un himno al conocimiento, que es pasin y es necesidad: Las imgenes se sucedan como batir de alas; / cmo las reconocieron?

Liu Xiaobo vendra a inscribirse en esta radical disyuntiva. Premio Nobel de la Paz en 2010, como es sabido, disidente de larga trayectoria y variadas prisiones (cumple su ltima condena desde 2009), el volumen No tengo enemigos, no conozco el odio (antologa de ensayos y poemas preparada por su mujer, Liu Xia, poeta y fotgrafa) sita esta reflexin cultural, casi antropolgica, en el centro de sus preocupaciones, ms arraigada aun en l que las propias demandas polticas. Liu Xiaobo traza la genealoga de las voces y corrientes crticas que se negaron a asumir la tradicin como un todo uniforme que deba seguirse disciplinadamente, que trataron de distinguir lneas, de mostrar las contradicciones de la vida del pasado criterio, por otra parte, quiz no asimilado todava entre nosotros, que, por ejemplo, nunca nos hemos planteado en serio por qu nuestra poca clsica, los nombres mayores de las letras espaolas, parecen formar una inquietante cuerda de presos.

Liu reconstruye una genealoga crtica y se fija sobre todo en dos movimientos modernos: el del 4 de mayo de 1919, cuya figura central fue el poeta y narrador Lu Xun, y el del Muro de la Democracia, en octubre de 1979, cuando los poetas Bei Dao y Mang Ke se manifestaron en Pekn junto con decenas de artistas contra el cierre de una exposicin, y los acontecimientos que siguieron. Contrastaran ahora esos focos de luz con el paisaje espiritual del pas, objeto de implacable anlisis desde una perspectiva tica y de valores: dictadura, corrupcin, servilismo, banalidad, avaricia, consumismo, carnaval ertico, vulgaridad, telebasura, falta de exigencia intelectual... componen un cuadro vivamente pintado, salpicado de episodios y personajes concretos, en el que quiz podamos reconocernos con menos distancia de la que pensara l (que nunca pronuncia la palabra capitalismo, en un significativo punto de ceguera). La tradicin milenaria no es un seguro de nada; al revs, solo parece proporcionar coartadas; pero tampoco el autor se absuelve a s mismo: sigo siendo una rana en el fondo del pozo, en mi vista tan solo el cielo del tamao de la palma de una mano.

Busqu los libros de Liu Xiaobo cuando descubr que era poeta. Profesor de literatura en Pekn, huelguista de hambre durante los hechos de la plaza de Tiānanmn en junio de 1989; desde entonces se le prohibi ensear y publicar en su pas, de modo que ni sus compaeros de disidencia conocan su escritura ms personal. El editor de sus poemas en Estados Unidos, el poeta Jeffrey Yang, confiesa no haber conocido su poesa hasta 2009; precisamente, el fruto de su labor de edicin, Elegas del 4 de junio, trae una propuesta intensa y de fuerza infrecuente. Cada 4 de junio, a lo largo de veinte aos, en casa o en la crcel (Sol calendario hecho aicos / Toda mirada se detiene / en esta pgina nica), Liu escribi un poema recordando a los muertos por el ataque militar de aquella madrugada. El ttulo en chino, 念念六四 [nin nin li si], no contiene la palabra elega, duplicando en cambio un verbo que significa pensar, leer, echar de menos; duplicar es un uso comn, coloquial, a veces para sugerir que se haga algo ms suave que un imperativo o quiz, en este caso, cierta obsesin: recuerda el cuatro de junio, no dejes de recordarlo.

Escribir cada ao, escribir como una accin. Contra el silencio oficialmente impuesto, tambin contra el silencio que la rutina cotidiana teje como comodidad. En la lnea que abri hace tantos siglos Qu Yuan (Nunca su valenta ni su vigor podrn sufrir ultraje. / Su alma celeste, su alma terrestre, intrpidas, / los hacen los ms valerosos de los fantasmas), pero ms all. Sin puntuacin, sin concesiones, con voz atormentada, imgenes de raz expresionista, Liu Xiaobo acude a una cita anual con los muertos, los evoca conocidos y desconocidos, como eran y como el tiempo habr ido royndolos, cuerpos y espectros, un mantra que no cesa de venir, se repite como pesadilla y tambin como corrosin activa en su interior, que le amenaza siempre, le exige y le salva.

Porque la lgica del superviviente es la vergenza, el sentimiento de culpa: el poeta se revuelve contra s mismo y afila ah el dolor de su oscuridad existencial. Los poemas intercambiados con Liu Xia hacen de ese sentimiento el hilo conductor de una correspondencia en cuya angustia, brutal en su nitidez (la nica brutalidad es la del alba / la pureza del alba), parecera que sobrevivir acabara siendo una empresa ajena a la vida. Me viene el recuerdo de las cartas de Gramsci. Tambin el ttulo de un ensayo de Jakobson: De una generacin que desperdici a sus poetas. Y Liu Xia responde: Es un rbol? / Soy yo sola / Es un rbol en invierno? / Es as todo el ao.

 

Lecturas.-

Liu Xiaobo, No tengo enemigos, ni conozco el odio. Traduccin de Juan T. Ruiz. Barcelona, RBA, 2011.

Elegas del 4 de junio. Prlogo de Jeffrey Yang. Traduccin de Eugenio Surez-Galbn. Madrid, Kailas, 2012.

Qu Yuan, Li Sao, Jiu Ge et Tian Wen. Introduccin y traduccin al francs de Jean-Franois Rollin. La Diffrence, 1990.

Eliot Weinberger, Cules eran las preguntas?2. En: Rastros krmicos, traduccin de Aurelio Major, Barcelona, Emec, 2002.

 

(Este texto ha sido publicado en La sombra del ciprs, suplemento del diario El Norte de Castilla)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


 



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