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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2017

Relectura de El poder y la cada, de Sergio Almaraz Paz

Vctor Montoya
Rebelin


Releer las obras de Sergio Almaraz Paz, nacido en Cochabamba en 1928 y muerto en La Paz en 1968, es una forma de adentrarse en los vericuetos de la poltica nacional de la primera mitad del siglo XX, siguiendo el agudo anlisis socioeconmico realizado por una de las mentes ms brillantes de la intelectualidad boliviana.

El poder y la cada, escrito con frases breves y elegantes, y un estilo poco frecuente entre los ensayistas de temas histricos, econmicos y sociales, es un magnfico documento para conocer de cerca los entretelones, causas y consecuencias, de la formacin de la industria minera, la estructuracin sangrienta del Estado moderno bajo el control de la rosca minero-feudal y el ascenso al poder del Movimiento Nacionalista Revolucionario en abril de 1952.

El libro revela los tejemanejes de la poltica entreguista de los tres grandes magnates de la minera, que tuvieron en sus manos el control de la industria nacional y, por lo tanto, el destino del pas. El autor, cuya ideologa estaba entroncada en las corrientes de izquierda nacidas despus de la Guerra del Chaco, hace hincapi en los procesos histricos a travs de los cuales una fuerza econmica se transforma en fuerza poltica. Y cmo, a su vez, este poder poltico contribuye a la formacin de una conciencia nacional, que se ve reflejada en las organizaciones naturales del proletariado minero, que desde un principio entendi que el camino de los intereses privados de los barones del estao estaba cruzado con el de los intereses de la nacin oprimida.

La revolucin protagonizada por obreros y campesinos, aparte de confirmar la importancia de su rol histrico, rompe con los privilegios de la rosca minero-feudal, que levantaba palacios para una dinasta familiar en tierras bolivianas, mientras sus asesores gringos, ingleses y norteamericanos les inducan a invertir sus millones en otras empresas extranjeras, motivados por el tpico pensamiento capitalista de reproducir sus ganancias con ganancias, as sea a costa de explotar despiadadamente la fuerza de trabajo de los ms pobres en los pases pobres.

Sergio Almaraz afirma que la nacionalizacin de las minas fue un triunfo de esos hombres que cambiaron el arado feudal por la mquina perforadora, la dinamita por el fusil, con la esperanza de estatizar los recursos naturales. Sin embargo, el gobierno del MNR, que destruy la estructura del poder oligrquico de los barones del estao, cumpli las tareas revolucionarias a medias, no slo porque concedi una indemnizacin a quienes usufructuaron los recursos naturales del pas durante dcadas, acumulando un caudal de riquezas a costa del sacrificio de los trabajadores, sino tambin porque no logr que la industria minera se desarrollara al margen de la influencia de los emprstitos ingleses y norteamericanos, y mucho menos que las minas pasaran a manos de los mineros, aunque ellos fueron los principales protagonistas de la revolucin de abril, los impulsores de la creacin de la COMIBOL y los titanes que horadaban los socavones en los cerros de Oruro y Potos.

En el Poder y la cada se reproducen algunas de las cartas de los actores principales de la economa nacional, que pusieron a sus pies a los gobiernos tteres de turno, quienes, presionados por los intereses de los barones del estao y los consorcios imperialistas, ejecutaron las masacres de Unca (1923) y Catavi (1942), donde la efervescencia revolucionaria de los mineros se hara sentir con todo su furor ideolgico, a travs de sus documentos polticos como la Tesis de Pulacayo (1946), en cuyas pginas se planteaban sus reivindicaciones socioeconmicas, que atentaban contra los intereres privados de los empresarios mineros, que no cesaban de succionar las riquezas naturales junto a los consorcios transnacionales

Queda claro que los magnates del estao, Simn I. Patio, Mauricio Hoschild y Flix Avelino Aramayo, integraron la economa nacional al mercado capitalista mundial, sin advertir que el imperialismo nos convertira en una simple colonia entre sus garras, incluso la poblacin minera de Catavi estaba ms cerca de Londres que de La Paz. Es decir, los empresarios mineros se empearon ms en fortalecer la poltica extraccionista del imperialismo, que en crear y potenciar una industria nacional.

Sergio Almaraz, a tiempo de describir el poder y la cada de los magnates mineros, rescata del olvido a otros tres pioneros en el mbito de la metalurgia del estao: el profesor y banquero Jos Nez Rosales, el ingeniero siderurgista Jorge Zalesky y el empresario Mariano Per, cuya estrategia para el manejo de los recursos minerales fue aprovechado por los gobiernos militares nacionalistas.

No se puede negar que Sergio Almaraz, motivado por su formacin ideolgica proclive al marxismo, tena un autntico inters por la problemtica de los trabajadores del subsuelo. De ah que el segundo ensayo de su libro Rquiem para una repblica (1969), intitulado Los cementerios mineros, est dedicado, con prosa lmpida y vibrante, al proletariado de las minas; un sector social con una larga historia de explotacin en las ridas montaas del macizo andino, donde las riquezas minerales contrastan diametralmente con la pobreza y el subdesarrollo econmico de los campamentos mineros.

El autor presenta varias citas a lo largo del libro, pero no menciona las fuentes y, a diferencia de los ensayistas acostumbrados a mencionar los documentos consultados, carece de una rigurosa bibliografa, aunque pienso que estos desaciertos, que no son muchos pero sustanciales, hubieran sido superados si la muerte no lo alcanzaba en el apogeo de su vida literaria y a los escasos 39 aos de edad. l mismo, que estaba consciente de estos vacos, no dud en reconocerlo en la nota de aclaracin que se insert en la edicin del libro en 1969: El poder y la cada no es un trabajo completo y su condicin ser mejor apreciada como una tentativa de interpretacin de la estructura del poder en Bolivia. Aun as hay vacos que se dejan advertir.

El poder y la cada, a pesar de los desaciertos y vacos, no deja de ser un libro esclarecedor en torno a los mecanismos dinmicos que convirtieron a los magnates mineros en una fuerza poltica con poder de decisin sobre Bolivia, y Sergio Almaraz, aun habiendo sido militante pirista y disidente comunista, no dej de ser un brillante analista de la realidad nacional de la primera mitad del siglo XX, con una honestidad intelectual avalada por Marcelo Quiroga Santa Cruz y Ren Zavaleta Mercado, entre otros.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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