Portada :: Feminismos :: Derechos de la mujer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2017

8 Marzo & Historia Feminismo
Un largo camino de luchas entre olvidos y esperanzas

Manuel Humberto Restrepo
Rebelion


Los imperdonables olvidos

Las significativas revoluciones de 1776 en Amrica y de 1789 en Europa, dejaron conscientemente por fuera de las declaraciones de derechos a los esclavos y a las mujeres. El levantamiento del pueblo de Virginia, se sell en el parlamento, (creado a instancias del pacto de Bill Of Rigths, que limit la potestad del rey en materia de impuestos, confiscaciones y asesinato), con una declaracin de derechos del pueblo contra la dominacin Britnica. El principio fundamental de la declaracin fue que todas las personas tenan derechos naturales inherentes y por tanto merecan su libertad e independencia, pero olvidaron a los cerca de 600.000 esclavos, que virtud de las leyes de sometimiento, continuaron siendo simples mercancas.

Los propietarios segn la ley no tenan limite de compra y venta de esclavos y posean de 10 a 12 cada uno, a quienes continuaron tratando como animales sin alma, raptados del continente africano. Al pueblo de Virginia llegaron justamente los primeros 19 esclavos en 1619 trados por comerciantes holandeses como parte de un botn de mas de 12 millones de estas mercancas humanas que enriquecieron a Amrica. Fue gracias a los levantamientos contra tal barbarie y no en virtud de leyes de abolicin que obtuvieron su libertad.

En la Europa de las guerras y de la lucha por la libertad de cultos, fue sellado en las calles de Paris, el primer gran pacto de clases antagnicas, para reconocerse humanos, iguales y libres, dejando cada una para si la mejor parte de su poder. La una dej la propiedad privada y la otra su derecho de resistencia y rebelin ante la tirana. La declaracin de derechos del hombre y del ciudadano de 1789, dej en el centro la figura masculina del varn y propietario. All tambin quedaron en el olvido los esclavos y las mujeres.

En 1794 fue abolida la esclavitud en Francia y apenas en 1926 declarada para todo el mundo, por la Sociedad de Naciones, como una practica ilegal. Las mujeres que estuvieron en las luchas de pars, se levantaron rpidamente en rebelda a cuestionar el texto de la declaracin de derechos personales y universales, que la dejaba por fuera y formularon su propia declaracin de derechos de la mujer y la ciudadana, en 17 artculos, ledos en 1791 en la tribuna publica, por Olimpe de Gouges, que por tal acto de sublevacin enseguida fue guillotinada y algunas de sus compaeras como Rosa Locombe, encerradas en hospicios acusadas de locura.

La historia oficial ha hecho caso omiso de estos hechos en un estratgico y consciente olvido, ejercitado desde unas estructuras elitistas de poder, que a pesar de las innumerables declaraciones y conquistas, se resiste a entender que ser iguales y libres implica construir el poder poltico y distribuir la riqueza social en colectivo, sin ventajas, sin ansias de dominacin, colonizacin, explotacin, ni sometimiento de unos por otros. De la esclavitud del siglo XVIII, se pas a la Trata de Personas o moderna esclavitud, del Siglo XXI, con cifras de mas de 70 millones de personas en esta condicin.

De la mujer el silencio se mantuvo hasta 1972, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas, despus de mltiples revueltas y grandes movilizaciones a lo largo de los siglos XIX y XX, declar a 1975 como el ao de la mujer y al 8 de marzo como el da internacional de la mujer trabajadora, que ratific en 1977 instando a los estados del mundo a reconocer conforme a sus costumbres y tradiciones un da de reconocimiento a los derechos de la mujer y la paz internacional.


La larga carrera de lucha por el derecho a ser reconocidas humanas

La larga carrera de lucha social, de grupos, colectivos, comunas y activistas en el camino de humanizacin encontr al final del Siglo XVIII, a una Francia convertida en potencia poltica, a Inglaterra victoriosa en sus guerras civiles contra el absolutismo y a Holanda trazando un camino de tolerancia religiosa y poltica. Este marco de triunfos contra el oscurantismo, de derrota de la era feudal y de compuertas abiertas para redefinir al ser humano libre de humillaciones y crueldad, afianz las condiciones para que las mujeres levantaran su voz en las tribunas, anunciaran controversias con sus escritos y se dispusieran a enfrentar el olvido provocado por el capitalismo naciente que se resista a abandonar las practicas de sumisin y enajenacin del modelo patriarcal. Las mujeres pusieron a prueba toda su capacidad de lucha y de expresiones de libertad para proponer y promover el reconocimiento de la mujer en los derechos. De entre esa multiplicidad de ejemplos, me referir brevemente a una mujer: Mary Wollstonecraff. De clase media, filosofa y escritora Britnica, que se enfrent al poder reinante a travs de sus escritos, sealando que ninguna mujer es inferior en nada a un hombre y que es la falta de oportunidades de una falsa educacin que se le ofrece la que la desiguala y le permite a los hombres mantener la sumisin y tratarlas como seres subordinados y no como parte de la especie humana. Su libro llamado Vindicacin de los derechos de la mujer, pregunta porqu s las mujeres no son una manada de seres frvolos y efmeros, se les mantiene en la ignorancia bajo el engaoso nombre de inocencia?.

Cuestiona a Rousseau, -de quien su obra si fue ampliamente difundida-, reprochndole que sus escritos insistan en una educacin para el hombre que lo capacite para el logro de sus practicas de virtud y de independencia y otra para la mujer que la prepare para los quehaceres de la casa y para dar placer a sus esposos. Pone en conocimiento que a las nias se les enseaba a llevar una casa, manejar tcnicas de conversacin y de arreglo personal que les sirviera para ser institutrices como mucho. En el ensayo sobre la educacin de las hijas de 1887, convoca a entender que la educacin debe comenzar en el pecho materno, lo que resultaba profundamente revolucionario, porque las clases privilegiadas consideraban desde la antigedad que las mujeres eran solo hembras que no deban amamantar a sus cros si no dejar que el instinto los distanciara de su animalidad, mientras que el cuerpo del bebe era atado a tablas rgidas para que lograr la posicin erecta. Wollstonecraff, considera que las clases altas son infantiles y se opone a aceptar que sea normal que su padre maltrate a su madre y que las mujeres de los sectores populares apenas existan en la condicin de servidumbre, expuestas al maltrato.

La naciente clase media le ofreca a las mujeres la posibilidad de acceder a oficios como costureras, modistas o dependientas, mientras que el foro poltico, los negocios, la economa, la administracin, el derecho, la marina o el ejercito eran cosa de hombres. Ellas no podan tener sueos, ni hacer pblicos sus deseos e inconformidades, menos aun trazar por cuenta propia su propio destino, su realizacin como mujeres solo se poda obtener en la casa, con un marido, unos hijos y guardando un eterno silencio. Wollstonecraff de manera personal renuncia a casarse, intenta abrir una escuela, lee a Locke y a Rousseau y participa como testiga directa de la revolucin francesa y de las movilizaciones de mujeres en rebelda, que estuvieron en la conquista del primer gran pacto de derechos que aun as las dejo afuera. Como Wollstonecraff son decenas, cientos y miles de mujeres olvidadas y negadas por la historia, que en pasado y en presente, mantienen la memoria de que los derechos no caen del cielo, ni se deben a los gobernantes, ni son simples leyes de garanta, definidas por expertos de oficina. La gran conquista humana en trminos de derechos es el reconocimiento pleno de la existencia poltica de la mujer como ser humano, duea de sus conductas, de su destino, de su cuerpo y de sus sueos, rebelde y libre para construir nuevos mundos sin sumisiones, ni dominaciones.


El guardado patriarcal de la sumisin

Las declaraciones iniciales de derechos humanos, Americana de 1776 y del hombre y ciudadano de 1789, guardaron muy adentro de sus contenidos algunas inconcebibles explicaciones expuestas por hombres liberales ilustrados de la poca que dijeron cosas como que: La mujer debe dedicarse a las ocupaciones domesticas, tiene escasa instruccin, su nico poder que puede ejercer sobre el hombre es el de su sexo y sus conflictos solo pueden ser domsticos (Bentham, condecorado como ciudadano honorario por la naciente republica francesa). El dominio del hombre sobre la mujer esta por fuera del mbito poltico como tambin lo estn la subordinacin conyugal, la autoridad del varn y la sumisin de la mujer (Locke). Hay dos esferas en la sociedad, una publica para los hombres y otra privada para las mujeres y; a un monarca le puede resultar indiferente reinar sobre hombres o mujeres con tal que obedezcan, pero en una republica se necesitan hombres en la base de sus constituciones (Rousseau).

La educacin de las mujeres es el mayor absurdo de la poca (Stendhal). Solo eran ciudadanas las que servan mejor a la republica quedndose en casa y dejando hacer la revolucin a los hombres (Proudhom, Louis). En el seno de la revolucin francesa con este espritu de que la subordinacin de la mujer es un asunto natural, normal y legitimo, 4 mujeres fueron llevadas al cadalso el 30 de octubre de 1793, acusadas de ser malas mujeres, pretender hacer cosas de hombres y de abandonar tareas propias de su sexo. Ese mismo da fueron prohibidas todas las organizaciones femeninas. J. Sieys, uno de los tericos principales de la constitucin francesa, defini que la diferencia entre ciudadanos activos y pasivos era que los primeros eran varones y los otros eran nios, sirvientes, extranjeros y mujeres.

En el fondo de la letra y el contenido se mantuvo en estas declaraciones el espritu del principio constituyente de que en la familia el hombre es la proteccin y la mujer la obediencia, que sigue ah convertido en la barrera infranqueable del poder para limitar el acceso a los bienes materiales y simblicos indispensables para realizar a plenitud sus derechos a trabajar, actuar, disponer de dinero y tomar sus propias decisiones sin intermediacin de los hombres y sin la injerencia de la sociedad, que desde el siglo XIX le confiri el poder absoluto al varn consagrado a travs de la familia.

Colorario de homenaje

El 8 de marzo es un da cuyo significado y sentido hace parte de las conquistas humanas por el reconocimiento de los seres humanos como tales y sobre todo para las mujeres que exigen respeto por parte de las estructuras del poder excluyente y discriminatorio que se empean en impedir la realizacin de su dignidad en igualdad de condiciones y libertades como parte de la civilizacin y no solo como encargadas de parir y ser objeto de deseo. El 8 de marzo es un da para hacer memoria, seguir buscando la verdad de los olvidos y las manipulaciones y sumando fuerzas para derribar los muros que impiden la emancipacin, tanto del sistema patriarcal y sus estructuras de poder autoritario, como del capitalismo indolente que todo lo convierte en mercanca.

P.D. Bienvenidas las mujeres que se alzaron en armas y hoy ponen sus esperanzas en la rebelin desarmada; Bienvenidas las mujeres victimas de la guerra evitable que nunca se evito; Bienvenidas las mujeres que convierten las celdas de venganza en trincheras de esperanzas; Bienvenido otro 8 de marzo de esperanzas....Feliz da a las mujeres incansables en sus luchas.... mis estudiantes y mis colegas.....


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter