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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2017

Anlisis de coyuntura
El difcil reto de enfrentar las anomalas

Montecristi Vive
Rebelin


Anomala es la incompatibilidad, discordancia o desvo de una norma o de un acontecimiento previsible. Aunque en el lenguaje electoral el trmino se utiliza como sinnimo de irregularidad, designa en realidad una singularidad, una situacin que nos descoloca. Esa situacin es la que tenemos en esta segunda vuelta electoral, que se dirimir el domingo 2 de abril prximo.

No es una sorpresa, entendida como un hecho inesperado, pero nos confronta con una situacin indita en mucho tiempo en la vida poltica electoral: tener que elegir entre dos posiciones incmodas, por decir lo menos. Antes de adelantar el anlisis sobre lo que se viene, repasemos lo sucedido.

Una primera vuelta aptica y confusa

Las elecciones del 19 de febrero reflejan resultados que bien vale la pena mencionar, pero que tendrn que ser objeto de estudios mucho ms rigurosos que los que permite este breve anlisis de coyuntura. Entre muchos puntos de una larga lista llena de temas complejos, el amplio triunfo de Guillermo Lasso en las provincias de la sierra central y de la Amazona, y el triunfo de Lenn Moreno en la Costa.

Para lo primero, una explicacin posible es el posicionamiento local de un discurso en favor de la defensa de la naturaleza. Pero, por qu esa posicin no fue capitalizada por el Acuerdo Nacional por el Cambio (ANC) y su candidato presidencial Paco Moncayo, y s por Guillermo Lasso? Hubo acuerdos con lderes del Pachakutik local que ya estuvieron en conversaciones con Lasso anteriormente? Sea como fuere, no se pude afirmar que los sectores indgenas se hayan alineado ideolgicamente con la candidatura de Lasso.

Para lo segundo tampoco hay una explicacin obvia. Ms bien hay interrogantes: cmo un candidato con perfil serrano, y que no es de Guayaquil, alcanza semejante xito electoral en un bastin con una identidad regional histrica y culturalmente apuntalada por todos los actores polticos indistintamente?

Una explicacin puede ser al anclaje de la poltica clientelar del gobierno a la figura de Lenn Moreno portaestandarte en esta lid electoral de la derecha del siglo XXI para superar las dos candidaturas de Lasso y Cynthia Viteri representantes de la derecha del siglo XX, ninguna de las cuales ha logrado sintonizarse con las bases sociales del puerto, como s lo ha hecho permanentemente el alcalde Jaime Nebot. Lasso es un candidato distante de la dinmica cotidiana de la gente; Cynthia lleva muchos aos ausente de la poltica local guayaquilea. Ser esta una situacin pasajera o se estar produciendo un desplazamiento de la frrea hegemona socialcristiana hacia el corresmo? El repliegue corresta respecto de asamblestas provinciales (de 16 en 2013 a 10 en 2017) insinuara, no obstante, un debilitamiento del oficialismo en Guayas.

Dos cosas son ciertas: las izquierdas, confundidas por el discurso corresta, pierden presencia en varias regiones del pas en donde antes tena una mayor influencia; y, una dcada de clientelismo le ha permitido a Alianza Pas (AP) generar una base electoral en la Costa, sobre todo en Guayaquil, pero a costa de perder la hegemona nacional alcanzada en 2013.

Este desplazamiento regional de las adhesiones electorales, que ya se anticip en 2014, pone sobre el tapete un fenmeno vivido durante los ltimos 20 aos: la ausencia de un referente electoral quiteo y/o serrano fuerte en el escenario poltico nacional, una cuestin que trasciende el origen geogrfico de las personas involucradas en tanto tiene connotaciones mucho ms complejas. Este vaco no podr ser llenado por Moreno debido a la debilidad intrnseca que lo caracteriza y al lastre que representa su binomio, Jorge Glas. Salvo el breve interregno de Lucio Gutirrez, la poltica nacional de las ltimas dos dcadas ha estado marcada por la presencia e influencia predominante de figuras y partidos guayaquileos. Las fuerzas polticas quiteas se han enajenado a favor de la dinmica impuesta por los candidatos y partidos guayaquileos.

Lo que interesa resaltar es que esta situacin regional plantea una forma particular de articulacin de los poderes econmicos a la economa global. La posibilidad para el desarrollo de una burguesa nacional, como el que se intent con el modelo cepalino de la dictadura militar de Guillermo Rodrguez Lara, y que dependa en gran parte de grupos empresariales y lgicas productivas serranos, prcticamente ha quedado desechada. Los distintos poderes econmicos afincados en la sierra ya no estn para veleidades nacionalistas; prefieren las estrategias de sus homlogos ms cosmopolitas y mercantilistas de la Costa. Eso explica la adhesin tan amplia del empresariado al TLC con el Unin Europea.

El fracaso de la candidatura de Paco Moncayo puede relacionarse con esta condicin: un discurso y una imagen coherentes, frente a un electorado que responde ms bien a pulsiones consumistas, simplistas e inmediatistas como las ofrecidas por los otros candidatos, tena demasiadas limitaciones. No generaba inters en eventuales apoyos empresariales, ni siquiera de aquellos empresarios medios y pequeos en donde se podra afincar un proceso diferente de renovacin de la economa nacional.

Su campaa careci de una estrategia consistente y coherente frente a los sectores sociales que pudo haber representado. Como lo anotamos en diciembre del ao pasado:

La candidatura del general Paco Moncayo, que arranc con mucha fuerza y expectativa, no ha logrado despegar debido a errores intrnsecos a su estrategia electoral. La prdida de identidad y coherencia ha derivado en la exclusin temporal de aliados importantes y la prdida de cohesin de sus propias filas. () Una parte considerable del extravo de la campaa de Moncayo radica en su alejamiento de los espacios amplios y diversos que lo auparon durante ms de un ao, un acercamiento a sectores de la derecha como condicin para un triunfo electoral y el consiguiente alineamiento con un solo partido: la Izquierda Democrtica (ID).

Al contrario, la demagogia result ms impactante. No de otra forma puede entenderse que Moreno haya forzado el umbral de votos casi hasta el 40%, es decir, entre 4 y 10 puntos ms de los que se le atribuan en el tramo final de la campaa. Las ofertas demaggicas (casas gratis, becas, incremento del bono de la pobreza) apuntaladas por medidas desvergonzadamente clientelares de ltima hora (crditos inmediatos en zonas marginales, alza de sueldos a maestros, obras relmpago) s lograron su cometido. Lo nico que le fall al oficialismo fue el empujn final del fraude; no les alcanz. Lasso, el otro candidato finalista, tampoco escatim en ofertas demaggicas y clientelares.

El saldo fue una campaa caracterizada por la apata y la confusin, en la que los temas de fondo no encontraron cabida: ningn candidato pudo explicar cmo financiara su baratillo de ofertas electorales.

AP: la impudicia total

Algn da se sabr cunto despilfarr el gobierno en la etapa final de la campaa a fin de inflar la candidatura de Moreno-Glas. Aunque es evidente que AP ha desarrollado ciertas bases electorales organizadas, prcticamente compr cientos de miles de votos con ddivas y ofertas a los sectores sociales ms pobres a fin de alcanzar el umbral del 40%. Lo que no se conoce es el techo de esas adhesiones momentneas, ni si el dinero alcanzar para repetir la dosis en segunda vuelta, ni si los regalitos operarn en una eleccin ms simple y concreta en abril.

Se supone que una estrategia tan desembozada e inescrupulosa deba asegurarle al corresmo el triunfo en primera vuelta. Pero tal parece que el 39,3% del binomio verde-flex es el tope de adhesiones sumando los incondicionales con los beneficiarios de ltima hora. En realidad se puede deducir que el voto duro del corresmo estara por debajo. Esto explica que, con tanto publicidad y clientelismo, Moreno no haya logrado superar el umbral del 40% (e inclusive ms). Esto significa, adems, que AP tendr graves dificultades para generar los apoyos necesarios para ganar el 2 de abril. Los sectores medios y los sectores populares en ascenso pueden inclinarse por la imagen ms institucional y formal de Lasso.

En efecto, el corresmo ha ingresado en la fase de la apora del populismo: la autofagia. Solo puede sobrevivir devorndose a s mismo. Sus apoyos anteriores comienzan a verle con desconfianza, recelo y desaprobacin. Por ejemplo, los casos de corrupcin en medio de la grave crisis econmica y la contraccin del consumo constituyen el mejor acicate para la decepcin de los sectores medios y populares en ascenso social.

Aqu cabe preguntarse hasta dnde le darn aliento al corresmo los sectores sociales marginales que se han convertido en su base electoral. Se trata de sectores que no se representan autnomamente y que activan sus adhesiones en funcin de las polticas clientelares, del liderazgo autoritario, de las pulsiones emocionales y de la manipulacin publicitaria del rgimen.

La otra cara de la apora tiene que ver con la imagen electoral de Moreno. Para ganar adhesiones tiene que diferenciarse de Correa no solo en su estilo, sino en sus polticas ms antidemocrticas e impopulares. Prcticamente tendra que cuestionar las bases del modelo autoritario, caudillista, discrecional, nepotista, corrupto y pomposo institucionalizado en estos aos; es decir, tendra que romper con el corresmo en tanto modelo de dominacin bonapartista. Algo imposible, considerando que provocara su propia destruccin. Moreno ni siquiera fue capaz de sacar a Correa de en medio de la campaa pese a las reacciones adversas que provoca. Adems, la cua que le colocaron con la candidatura de Glas constituye un peso difcil de compensar, a tal extremo que est generando conflictos y contradicciones al interior del propio movimiento verde-flex.

CREO y PSC: amor con inters

Ni la perseverancia, ni la astucia poltica, ni las propuestas electorales encumbraron a Lasso a disputar la segunda vuelta; ha sido el rechazo a Correa lo que empuj a buena parte del electorado (se calcula entre 7 y 8%) a optar por el voto til. Lo ms probable es que buena parte de esta votacin provenga de la cantera de la propia Cynthia y de Moncayo. El voto til es efectivo en la medida en que es un voto negativo incondicional: es intransigente y firme en su rechazo y animadversin hacia el otro candidato.

A diferencia de Moreno, Lasso tiene la certeza de partir con un 28% de votantes; sabe perfectamente cunto ms necesita para inclinar la balanza. Aunque los apoyos de Cynthia y Dalo Bucaram (para considerar nicamente los resultados influyentes) son polticamente significativos, no implican un endoso de votos.

En ese sentido, la estrategia de Lasso se centrar en los votos anticorrestas que, haciendo clculos equilibrados, deben estar por encima del 50%. Ah se incluye a las organizaciones de izquierda, los movimientos sociales y los integrantes del Acuerdo Nacional por el Cambio (ANC) que ven al continuismo como la mayor amenaza para su reconstitucin. El primer sondeo [1] hecho pblico a fines de febrero, y que otorga a Lasso ventaja sobre Moreno para arrancar la segunda vuelta, dara cuenta de esta tendencia.

El acercamiento de CREO con los socialcristianos, por su parte, se inscribe ms bien en ese plano superpuesto en que, como un teatro de sombras, convierten los grupos de poder al escenario electoral. Aqu cabe perfectamente la vieja admonicin de Marx en El 18 brumario de Luis Bonaparte, a propsito de las diferencias entre las frases y figuraciones de los partidos y sus intereses efectivos, admonicin que tambin incluye a AP. Porque lo que ha quedado en evidencia en estos diez aos es que los grupos de poder econmico han trashumado por esas tiendas polticas en funcin de sus intereses particulares.

As se anticipa que no habr mayores diferencias respecto del modelo econmico que aplicarn los dos binomios finalistas. Es ms, la presencia de Glas en la frmula verde-flex asegura an ms esta tendencia. Es la articulacin incondicional de nuestra economa a la globalizacin, en donde la va china juega un papel preponderante, pero no nico. Hay una disputa entre las lites dominantes alentada por el capital financiero internacional y las empresas extractivistas transnacionales que incidir en las orientaciones que tome cualquier gobierno que se instale a partir de mayo.

Todo queda reducido a una disputa por cortar el queso, no por la composicin del queso. Esta queda determinada por lgicas que trascienden el espacio poltico-electoral ecuatoriano. Los forcejeos por los grandes negocios entre socialcristianos, lassistas y correstas pueden llegar a ser speros, como corresponde a la competencia en el capitalismo, pero operarn tras los bastidores electorales. El pacto CREO-PSC parece nicamente para la tribuna.

Acuerdo Nacional para el Cambio: a supletorios

Dos conclusiones pueden obtenerse de la participacin el Acuerdo Nacional por el Cambio en las pasadas elecciones. Una, que la diversidad carente de visin estratgica es complicadsima en trminos electorales. La multiplicidad de grupos, organizaciones y partidos con agendas y visiones particulares impidieron afrontar la campaa con coherencia, identidad y unidad. Ms que una simple miopa poltica, lo que opera detrs de este comportamiento es una visin fragmentada de la realidad, producto de la propia dinmica social ecuatoriana.

El sistema poltico, sobre todo durante el populismo corresta sostenido con una enorme cantidad de recursos econmicos provenientes de las exportaciones petroleras, ahond an ms la lgica de negociar por separado, de conseguir respuesta casi al arranche. Existe, adems, una desconfianza endmica hacia la representacin, sobre todo por la priorizacin de las agendas de los grupos hegemnicos que logran ejercer esa representacin; algo que se refleja en las tensa relaciones entre los grupos inscritos en el Consejo Nacional Electoral y los que no lo son.

No hay que sorprenderse de que el fenmeno de la dispersin y la exclusin en la campaa haya vuelto a repetirse luego de la desalentadora experiencia de 2013, con la Unidad Plurinacional de las Izquierdas. Una de las principales diferencias en relacin a la actualidad radica en que entonces no hubo que afrontar una segunda vuelta. Hoy s. Y esta es una oportunidad para crecer desde la adversidad, si se logra asumir una propuesta que no se sintetice en un apoyo ingenuo a uno de los dos finalistas.

La izquierda, entonces, tiene en el procesamiento de esa diversidad su mayor desafo, para poder constituirse en una alternativa poltica a futuro. La opcin autoritaria, vertical y caudillista con que Correa termin aglutinando a ciertos sectores de izquierda, bajo un esquema de absoluta subordinacin y servilismo, no tena ms salida que la descomposicin y el envilecimiento que hoy experimenta AP. Correa convirti a esos grupos en representantes de una izquierda eunuca.

La segunda conclusin se refiere a la Izquierda Democrtica. Su participacin demostr que no es lo mismo resucitar que renovar un partido. Apostndole a la nostalgia, la ID no gener nuevas adscripciones ni entusiasm a sus antiguos seguidores. No logr descifrar los cambios que ha experimentado nuestra sociedad en los ltimos aos, no tanto por la irrupcin del corresmo cuanto por el dinamismo de la globalizacin. Y a la postre volvi a su tradicional poltica del avestruz al no asumir posicin alguna frente a la segunda vuelta electoral, al dejar en libertad a sus militantes para que escojan entre cualquiera de los dos finalistas.

La alianza con Centro Democrtico no solo que no represent ninguna ventaja, sino que gener respuestas adversas en el electorado, especialmente en Quito, bastin histrico de Moncayo que prcticamente qued abandonado a los otros tres binomios, que ocuparon los primeros puestos. Es inconcebible que Cynthia Viteri haya obtenido mayor votacin que Paco Moncayo en Quito y en Pichincha.

Como dijo Bolvar Echeverra hace aos, ya es hora de que la izquierda piense en otras formas de organizacin y accin poltica.

Ecuatorianos, giro a la der!

Lo que s qued claro luego de las elecciones de febrero es que, con una dcada de caudillismo populista de por medio, la sociedad ecuatoriana ha optado por una deriva ms conservadora. Prcticamente el 90% de electores opt por referencias (no necesariamente por propuestas) de derecha. Es decir, por aquellas candidaturas que aseguran el mantenimiento de un esquema basado en el consumo, el libre comercio, la moralidad sexual y la justicia punitiva. Todo un arsenal de contenidos convencionales hbilmente implantados por el corresmo detrs de una retrica de izquierda.

As las cosas, la oferta de CAMBIO que cautiv a muchos electores no hace referencia a una transformacin social, sino a un reemplazo de actores polticos, siempre en la perspectiva de contener una crisis que puede afectar los estndares de consumo alcanzados hasta ahora. Es necesario, no obstante, descifrar los matices que pueden diferencias a estas distintas expresiones conservadora o de derecha, a fin de evitar confusiones y bloqueos a una estrategia de resistencia desde la izquierda.

Esta es la tendencia ideolgica que la izquierda ecuatoriana no ha podido revertir. El programa del ANC fue el nico que defini algunas lneas estratgicas de cambios estructurales, muy a contramano del pragmatismo y el clientelismo que marcaron la tnica de las dems propuestas, especialmente de aquellas que obtuvieron el mayor nmero de votos.

Una vez ms la izquierda queda desnuda frente al espejo. Peor an, debe enfrentar el peor de los escenarios: escoger entre un psimo muy conocido y un malo no del todo desconocido. Si gana Lasso habra la posibilidad de una expresin ms clara de las izquierdas, aunque con el riesgo de ser influenciadas y hasta cooptadas por las huestes correstas. Si gana Moreno continuar el desprestigio propagandstico de la izquierda, se ahondar el autoritarismo y la corrupcin como cultura de sobrevivencia, y tendremos tambin a la derecha en las calles.

Poder nuestro, que ests en los cielos

Luego del fiasco vivido la noche del 19 de febrero en la Avenida de los Shyris (parece que se est volviendo habitual desmontar tarimas en medio de la fiesta, como sucedi el 7 de mayo del 2011), el corresmo puso en evidencia su apetito insaciable por el poder. Qued claro que harn lo inimaginable para conservarlo.

Cualquier alusin a la transformacin de la sociedad, a la defensa de los intereses populares o a la democratizacin del poder qued para la imprenta. El corresmo se convirti en una casta ambiciosa, inescrupulosa y glotona cuya finalidad nica es el enriquecimiento personal o familiar. Para esto es imprescindible, vital, decisivo el control del aparato del Estado.

Diez aos de concentracin autoritaria del poder convirtieron al Ejecutivo en el ncleo del sistema poltico-administrativo, alrededor del cual orbitan los dems poderes y funciones del Estado. Carondelet es el sol. Perderlo implica desquiciar al resto de planetas. Lasso est consciente de esto; por ello concentra ms energa en ganar la Presidencia que en el resto de poderes. Y para escaparse de este entrampamiento ya anuncia la convocatoria a una Asamblea Constituyente, como una suerte de fuga hacia adelante para consolidar la restauracin conservadora puesta en marcha por el corresmo.

En tal virtud, el discurso oficial respecto de un triunfo absoluto en las pasadas elecciones huele ms a consolacin que a convencimiento. AP sabe perfectamente, por experiencia y mala conciencia propias, para qu sirve el control de gobierno central. Por eso recurrir a todas las artimaas, trampas, inconstitucionalidades y abusos posibles para ganar el 2 de abril. No desecharn ni el fraude ni la caotizacin del proceso electoral.

En esta situacin de disputa feroz entre dos grupos que no necesariamente expresan antagonismos de largo plazo, la segunda vuelta puede volverse violenta. Las expresiones de los partidarios de CREO frente al CNE luego de la primera vuelta presagian el espritu que asumir la contienda.

Incapaces de responder a un escenario anmalo, los dirigentes de AP, especialmente, meten cada vez ms las patas. La amenaza de muerte cruzada en boca de Correa tiene ms de berrinche desesperado que de respuesta poltica. Si llega a perder el poder ejecutivo, es muy probable que el corresmo se disuelva como helado en estadio. Ni siquiera su bloque legislativo aceptar hacerse el harakiri una vez instalados para cuatro aos de estabilidad. Preferirn la tranza y el reparto a la vieja usanza antes que el riesgo de irse a sus casas.

Acostumbrado a una poltica bsica y elemental, Correa no alcanza a entender la complejidad. Por ejemplo, no incorpora en su visin la capacidad y la iniciativa de Lasso si llega al poder. Por ahora, Lasso ya anticip la convocatoria a una consulta popular para, entre otros puntos, eliminar la reeleccin indefinida de la Constitucin (y otras linduras de las que todava no tenemos pistas) e incluso, como ya mencionamos, una nueva Asamblea Constituyente. De darse la prohibicin de la reeleccin indefinida, Correa no tendra ms opcin que correr por la alcalda de Guayaquil en 2019 (o la de Quito?), si quiere mantenerse activo en la vida poltica. Tal como hiciera su viejo y admirado referente, Len Febres Cordero. La clave, en sntesis, ser agarrar cualquier espacio de poder que le permita a la casta corresta mantener una disputa que, desde el principio, dej de lado cualquier opcin revolucionaria.

Lasso, por su parte, hace su negocio. Su ventaja radica en su coherencia: es un oligarca que finge bondad y tolerancia, que ofrece soluciones mgicas y que no disimula su compromiso con un modelo capitalista desbocado. Y que seguramente sacar las garras de llegar al poder. Con toda seguridad, muchos grupos econmicos que lo respaldan decidieron asumir directamente el control del Estado; la mediacin de Correa ya no les resulta necesaria.

Y en este contexto las izquierdas y los movimientos sociales tendrn que ofrecer algo ms que volver simplemente a sus tradicionales trincheras de las calles. Una conflictividad extrema es inconveniente para su estrategia de acumular fuerzas y construir contrahegemona frente a dos opciones que, invariablemente, actuarn en contra de los movimientos sociales y las organizaciones de izquierda.-

Marzo, 2017

Nota:

[1] Hacemos referencia a esta informacin considerando que se trata de una encuesta de CEDATOS, la nica encuestadora que provey informacin confiable en la primera vuelta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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