Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2017

Introduccin al dossier de Cuba Posible
Repblica y derechos: A quien merme un derecho, crtesele la mano

Julio Csar Guanche Zaldvar
Cuba Posible


El dossier que Cuba Posible presenta ahora es continuacin de otro conjunto de textos, recientemente publicado. Al enfoque elaborado all sobre el republicanismo, el socialismo y la democracia remitimos el prisma general que recorre estos nuevos artculos. Ahora el tema se centra en los derechos: se analizan diversos tpicos, y se piensa a Cuba, lo que existe y lo que hace falta, en relacin con realidades y regulaciones que experimentan los derechos en Amrica Latina y el mundo.

El enfoque comn es el de la progresividad y la interdependencia: no es posible legtimamente renunciar a, o prohibir, un derecho ya alcanzado, y, aunque es posible distinguir entre diversos tipos de derechos (con caractersticas propias y diferenciadas) su expansin, desarrollo y garanta necesitan un enfoque que los relacione entre s, pues la proteccin de unos depende del ejercicio de los otros.

La necesidad de asumir un enfoque interdependiente de los derechos ha ganado consenso normativo en las ltimas dcadas, sobre todo entre sectores progresistas y revolucionarios. En ello, es destacable el trabajo de Nancy Fraser, que cuestiona la mitologa cultural que desvalorizala ciudadana social en Estados Unidos, que se maneja en trminos de contrato y de caridad, y no de solidaridad e interdependencia. En similar sentido, Joy Gordon ha asegurado: Esto se refiere aqu a los derechos civiles y polticos nos resulta bastante familiar a nosotros en Estados Unidos. Menos lo son los derechos de segunda generacin, que son socioeconmicos: el derecho al trabajo, a un pago justo, a alimentacin, vivienda y ropa, a la educacin, etc. Para esta autora, el concepto de derechos humanos, que resulta tan familiar, es en realidad bien singular e incoherente, y () tras esa singularidad subyace una estructura profundamente poltica y una historia de utilizaciones polticas.

Otra corriente, historiogrfica, ha reconstruido cmo en el pasado las luchas populares no separaron un tipo de derechos de otros. E. P. Thompson impugn la idea de la separacin entre economa y poltica, y de la consecuenteseparacin entre los derechos respectivos y propios de estos mbitos: Detrs de un ciclo comercial hay una estructura de relaciones sociales que protegen ciertos tipos de expropiacin (renta, inters, ganancia) y proscriben algunos otros (robo, deudas feudales), legitimando algunos tipos de conflicto (competencia, guerra armada) e inhibiendo otros (sindicalismo, motines por hambre, organizaciones polticas populares). En similar horizonte, Peter Linebaugh ha fundamentado, desde la Inglaterra de la Carta Magna, cmo se asociaron las demandas desde abajo por derechos polticos (como el habeas corpus) al mismo tiempo que por derechos sociales (como el mantenimiento de los bosques comunales, para garantizar acceso comn a sus recursos). Charles Tilly, desde otro ngulo, demostr algo similar respondiendo a la pregunta: de dnde vienen los derechos?.

El enfoque de la interdependencia valora de modo primordial el papel de los derechos sociales (y del resto de los derechos de otras generaciones) como imprescindibles para la capacidad de ejercicio de la libertad poltica, pero no entiende que son ms importantes que los polticos. Ciertamente, no hay libertad posible sin un umbral determinado de igualdad (nacional, social y personal). Sin embargo, considerar que solo un tipo de derechos son los ms importantes, y que son su fundamento en exclusiva, debilita al conjunto de los derechos. Es lo que hizo, respectivamente, el discurso de ambos bandos de la guerra fra, que se reedita hoy en cualquier argumento que oponga o priorice unos derechos sobre otros. Los derechos sociales son imprescindibles para la libertad, pero una visin centrada solo en ellos produce una visin asistencialista sobre los mismos, polticamente empobrecedora respecto a la participacin popular y ciudadana.

Los derechos polticos son imprescindibles para la poltica, pero tambin para mantener y promover los propios derechos sociales. Marx envilecido por marxistas que lo desconocen y por socialismos reales que han hecho lo que han querido en su nombre lo expres sin ambages (1847): No nos encontramos entre esos comunistas que aspiran a destruir la libertad personal, que desean convertir el mundo en un enorme cuartel o en un gigantesco asilo [] nosotros no tenemos ninguna intencin de cambiar libertad por igualdad. Mart no tuvo duda alguna sobre esto, contra los que quieren aniquilarlo reclamando contextualizar sin referir siquiera a la historia a quien hizo su propuesta poltica en medio de una guerra anti-colonial y de contenido social, con todo lo conflictivo que ello resulta. Mart, preparando esa guerra, en ese contexto real, no pudo decirlo ms claro: a quien merme un derecho, crtesele la mano. Los revolucionarios franceses, en el momento ms radical del jacobinismo (1793), aseguraron que la resistencia a la opresin es la consecuencia de los dems derechos del hombre, porque permita, precisamente, luchar por unos y otros derechos, cualesquiera fuesen los conculcados. El ya mencionado E. P. Thompson encontr lo siguiente en la mayor parte de la historia del movimiento obrero: la ideologa de la clase obrera, que madur en los 30 [del s. XIX], y que ha perdurado, con varias traducciones, hasta nuestros das, dio un valor excepcionalmente grande a los derechos de prensa, de expresin, de reunin y de libertad personal. La tradicin del ingles nacido libre es, huelga decirlo, mucho ms antigua. Pero la idea que puede hallarse en algunas interpretaciones marxistas tardas, segn la cual esas reivindicaciones aparecan como herencia del individualismo burgus, no se ajusta a la realidad.

En contraste, cierto enfoque marxista ha pasado dcadas renegando de los derechos, por burgueses. Sin embargo, no existen derechos exclusivamente burgueses, sino un uso burgus de los derechos. Efectivamente, el capitalismo ha producido una funcionalidad de los derechos para s mismo, pero lo ha hecho capturando un tipo de ellos, y fijando por diversos medios institucionales y extrainstitucionales, esto es, tambin con mucha violencia sus significados posibles sobre clase, raza, gnero, cultura, etc. En ello, ha seleccionado un tipo de derechos (como el de propiedad privada exclusiva y excluyente, y ciertos derechos de organizacin poltica), y los ha blindado frente al reconocimiento y expansin de otros derechos, as como frente a la apertura a otros de sus contenidos posibles. Por ese camino, el capitalismo ha sostenido histricamente una estructura institucional especfica que le resulta, incluso, ms que funcional: es clave en la reproduccin del sistema. Esa estructura, basada en la propiedad privada y en el gobierno liberal-representativo, se ha impuesto globalmente uno de los resultados de la Guerra Fra como la exclusivamente legtima y ha producido, y exigido, el monocultivo institucional, con los problemas asociados a todo monocultivo, entre ellos habilitar terratenientes y mayorales de la poltica, beneficiarios privilegiados y exclusivos, y exclusin de los sin tierra, esto es, de los sin acceso real a la decisin de lo poltico.

Sin embargo, resulta rampln (en realidad es algo peor: es borrar la historia de los movimientos populares en defensa de derechos) generalizar sobre el Derecho y los derechos como susceptibles de un solo tipo de uso burgus-capitalista. Ernst Blochlo explic grficamente analizando el uso de las palabras libertad, igualdad y fraternidad. Bloch explicaba que el esplendor de esa frase se encontraba dividido: guia como el ojo de un encubridor, brilla como la luz de 1789. Era el camino de Marx, quien reconoca otra funcin del Derecho, pues este tendra tambin que seguir el imperativo categrico de subvenir a todas las relaciones en las cuales el hombre es un ser envilecido, humillado, abandonado, despreciado.

El enfoque de la interdependencia desapareci forzosamente durante casi 150 aos, desde la Revolucin francesa hasta 1948. Debieron ocurrir dos hecatombes la crisis de 1929 y la Segunda Guerra Mundialpara poder dar a luz nuevamente la importancia de todos los derechos. Incluso en ese momento, como reflejan los pactos internacionales respectivos de derechos, oper an la imaginacin de la precedencia (un tipo de derechos como ms importantes que otros.) Sin embargo, no es nada menor que unos y otros fueran reconocidos como derechos, cuando unos u otros haban sido combatidos desde diferentes zonas polticas entonces en contienda, como hicieron el fascismo, el capitalismo occidental y el estalinismo.

Otra importante discusin sobre el tema, relacionada con la de la interdependencia, es la que reclama la des-mercantilizacion de los derechos (Esping Anderson). Esto es, la necesidad de sacar del mercado el acceso a recursos (satisfactores) fundamentales para la vida. Algunos de los temas ms defendidos desde este enfoque son tan esenciales como la vivienda, la educacin y la salud. Otra zona de esta discusin es el debate sobre el ingreso universal ciudadano y la renta bsica. El argumento sobre el costo de los derechos (Sustein, Holmes) es otra propuesta afn, que critica la celebracin (liberal) de la llamada libertad negativa sobre la libertad positiva. En esta idea, todos los derechos cuestan dependen de impuestos y es un contrasentido exigir al mismo tiempo la retirada de la actuacin pblica y la garanta de los derechos, pues el ejercicio de todos los derechos requiere inversin estatal continua, y no solo en los derechos sociales: tambin en la libertad de expresin, el debido proceso, el voto y la libertad de cultos. Ellos pueden ser satisfechos por la accin estatal y jams por su inaccin, como ha explicado Roberto Gargarella.

Los derechos se han defendido de esa misma manera, interdependiente, en Cuba por los movimientos revolucionarios de trabajadores. Este es solo un ejemplo entre muchos (1940): Junto a la gloriosa Confederacin de Trabajadores de Cuba, el Sindicato de Obreros Panaderos de La Habana reclama una Constitucin que establezca: derecho de huelga y boicot, reconocimiento de las federaciones y de la Confederacin, descanso retribuido proporcional y pago de das festivos, jornada de seis horas para el trabajo nocturno, creacin de viviendas baratas para obreras, pan o trabajo para los desocupados, coordinacin del transporte, derecho de libre organizacin sindical, mantenimiento de Cuba fuera de la guerra imperialista. Es una lista que reclama a la vez todos los derechos. Lo hacan los panaderos de La Habana desde la perspectiva comunista de la poca, y lo hacan tambin otros muchos desde otras perspectivas de la hora (anarcosindicalistas, apristas, socialistas, etc.). Era la continuacin de la poderosa tradicin del republicanismo democrtico de Jos Mart (1889): La ausencia absoluta de intolerancia religiosa, el amor del hombre a la propiedad adquirida con el trabajo de sus manos, y la familiaridad en prctica y teora con las leyes y procedimientos de la libertad, habituarn al cubano para reedificar su patria sobre las ruinas entre la agresividad de sus opresores.

Toda la verdad sea dicha: tampoco elegan un tipo de derechos, en detrimento de otros, actores reformistas burgueses (hoy se llamaran socio-liberales)interesados en las demandas de integracin social, diversificacin econmica, ampliacin de los mercados internos y estabilidad poltica en la Cuba de la primera mitad del xx. En su lgica, derechos civiles y polticos, como la seguridad personal, la inviolabilidad del domicilio, de la correspondencia, la libertad de circulacin, la libertad de residencia, el derecho de peticin, el de libre expresin del pensamiento, la libertad de ctedra o de enseanza, la libertad de cultos, la libertad de imprenta, la libertad de propaganda, las libertades de reunin y de asociacin, de igualdad ante la ley, de intervencin o participacin en el gobierno, de sufragio y de eleccin de diputados o mandatarios no slo son respetados dentro del nuevo concepto de la democracia, sino que quedan confirmados y robustecidos como contenido esencial de la libertad, como escriba Juan Clemente Zamora en 1943.

Ahora bien, toda medida de beneficio social conquistada alguna vez en Cuba en esa poca no fue en caso alguno una concesin graciosa del sector burgus reformista, y mucho menos de las clases oligrquicas tradicionales. Fue el resultado de una intensa y activa movilizacin del pueblo trabajador cubano. Hacia 1938 existan ms de 700 sindicatos locales. La Central de Trabajadores de Cuba (CTC) unific a ms de 220 mil trabajadores en 1939, sobre una poblacin de poco ms de 4 millones de personas. Al Congreso de la CTC de enero de 1939asistieron 1,500 delegados elegidos por ms de 500 gremios de diversafiliacin, como comunistas y de la Comisin Obrera del Partido Revolucionario Cubano-Autntico. Bajo este amparo organizativo, numerosas organizaciones encontraron un punto firme de apoyo a sus demandas. La conciencia de la necesidad de organizacin se expresaba en palabras como las de la revista obrera Porvenir (1937):Y es aqu, donde la participacin de la clase obrera unida, ha de ser el ms firme sostn a los anhelos de toda Cuba de edificar sobre las ruinas humeantes de una carcomida Repblica, el edificio slido de una Cuba democrtica donde se pueda respirar y vivir los aires de libertad a que tenemos derecho.

Este tipo de organizacin del trabajo le deba a las clases oligrquicas y a la democracia formal representativa la exclusin, la represin y la criminalizacin. Sectores trabajadores recordaban, por ejemplo, la huelga de 1935 en la Droguera Sarr, que involucr a 572 obreros. En aquel momento, se les haba reconocido oficialmente por la Secretara del Trabajo el derecho a huelga. Una entrevista celebrada en el Palacio Presidencial les autoriz a celebrar una Asamblea General, pero luego fueron encarcelados mientras la Droguera fue protegida por el Ejrcito, para que los rompe- huelgas pudiesen trabajar.

En aquella tradicin popular, el proceso revolucionario de 1959 hizo lo mismo: defendi la justicia poltica (condena a los asesinos batistianos y promocin de la participacin social ampliada) y la social(reforma agraria, reforma urbana, y un largo etc.), como parte de un mismo programa. Los textos de este dossier abundan sobre el orden normativo cubano actual, por lo que no lo tratar aqu sino solo con unos breves comentarios.

La Constitucin cubana no emplea la distincin entre los derechos econmicos, culturales y sociales, y los civiles y polticos presente en la doctrina sobre derechos humanos posterior a la Declaracin Universal de Derechos Humanos de 1948. Tampoco aclara si los derechos sern de igual jerarqua y fuerza. El ordenamiento y la prctica legales siguieron la filosofa de hacer prevalentes los derechos sociales sobre los individuales. En opinin de Marta Prieto, profesora de la Universidad de La Habana, se estipularon como los primeros derechos aquellos que el Estado poda garantizar, enuncindose bsicamente las condiciones materiales provenientes del sistema socioeconmico y poltico, en vez de regularse expresamente el derecho como era lo tradicional, o prever las garantas de tipo jurdico-normativas.

La Carta Magna cubana dispone un captulo especfico para los derechos fundamentales, en el cual se plasman todos los consagrados por la Declaracin Universal de 1948, con excepcin de tres: el derecho a la vida, al reconocimiento de la personalidad jurdica y a la libertad de circulacin y emigracin, que aparecen regulados en leyes especficas, adems de en disposiciones de los organismos de la Administracin Central del Estado.La Constitucin establece un conjunto de principios que no califica como derechos en su cuerpo normativo: la igualdad, la participacin y la queja y peticin, pero que se pueden desprender como derechos de su cuerpo normativo. Los derechos civiles, polticos, econmicos, sociales y culturales consagrados en los respectivos pactos de la ONU, se encuentran mayoritariamente reconocidos en el ordenamiento jurdico cubano. Estn consagrados todos en el caso de los derechos sociales, econmicos y culturales.

Crticas formuladas sobre la forma en que estn reconocidos los derechos civiles y polticos refieren a su condicionalidad, que subordina su ejercicio al marco de organizaciones sociales y polticas reconocidas oficialmente, y dentro del marco que establece la ley cuando en una cantidad muy significativa de casos tal ley es inexistente; que no nombra como derechos sino como libertades a un nmero de derechos polticos, y que confunde derechos con garantas. Por ello, el ordenamiento constitucional vigente ha recibido cuestionamientos, en este punto, tanto desde perspectivas liberales como marxistas y neo-marxistas, por rehusar la nocin de derechos naturales que deben pertenecer per se al hombre y al ciudadano y por no habilitar espacio al conflicto como clave de elaboracin de la poltica. En ello, la reforma constitucional de 1992, que introdujo el derecho de resistencia, ejercible contra cualquiera que intente derribar el orden poltico, social y econmico establecido por ella, no reconoce el derecho de huelga. Tambin segn Marta Prieto: derechos que, vistos desde una perspectiva presente bien pudieran tener tambin carcter civil como es la libertad de palabra o prensa, e incluso socioeconmico, como es el derecho de asociacin, en 1976 se restringieron a su expresin poltica.

Debo detenerme aqu. Valga aadir que este dossier se suma a otros aportes sobre el tema aparecidos en Cuba, o sobre ella, como los conjuntos de textos dedicados al tpico de los derechos por las revistas Temas (No. 59, 2009), Espacio Laical ( No.20, 2010), Caminos (No. 57, 2010), Cuban Studies (No. 45, 2017), por revistas cubanas especializadas en Derecho y porcompilaciones, amplias y valiosas, como la de Andry Matilla La constitucion cubana de 1976. Cuarenta aos de vigencia (2016).

Con estos textos, Cuba Posible pretende contribuir a cuestionar reflexivamente tesis existentes sobre el tema en Cuba, o hacia ella, nacidas de posiciones pro-mercantilistas, que desconsideran los derechos sociales y defienden bsicamente la democracia poltica, parte de ellas con la propuesta de un marco capitalista de propiedad privada, libertad de mercado y gobierno representativo, esto es, con lo que he llamado antes el monocultivo institucional. Tambin, esperamos que sirvan para cuestionar analticamente enfoques que en Cuba reclaman la supuesta prioridad debida de unos derechos (los sociales) frente a otros (los polticos), tesis que se imaginan como adelantadas, e incluso revolucionarias, y que solo reproducen enfoques polticamente regresivos de vieja data asociados a la Guerra Fra y a la elaboracin especfica que del marxismo hizo el estalinismo y que son, entonces, nada producentes para todos los que, como deca Mart, necesitamos tanto del pan como de la libertad.

Como parte de ese nuevo dossier, irn apareciendo en los prximos das los siguientes textos:

  1. Democracia, igualdad, derechos, de Carlos M. Vilas
  2. Los derechos sociales: derechos republicanos, derechos de libertad, de Gerardo Pisarello
  3. Derechos Polticos y Poder Negativo, de Julio Antonio Fernndez Estrada
  4. Garantas y control constitucional en Cuba. Dnde estamos y hacia dnde podemos ir?, de Raudiel F. Pea Barrios
  5. Los derechos laborales, pilar del universo de derechos y fundamento de un orden social justo, de Roberto Veiga Gonzlez.
  6. Conceptos bsicos sobre los derechos humanos, de Mylai Burgos Matamoros
  7. Democracia en HD: notas para pensar el derecho a la comunicacin en Cuba, de Alejandro Hernndez Luis
  8. Cuba, migracin y Derecho. Reflexin preliminar sobre la no pertenencia, de Ahmed Correa lvarez
  9. Derechos Humanos en las Amricas: entre el discurso y la realidad, de Edmundo del Pozo
  10. La internacionalizacin de los Derechos Humanos, de Michel Fernndez Prez
  11. Derechos sociales y megaproyectos de inversin. Por qu es importante discutirlos en la coyuntura cubana actual?, de Jorge Plaez
  12. Propuesta de Catlogo de Derechos para una futura Constitucin en Cuba, de un colectivo de autores.

Fuente: http://cubaposible.com/republica-derechos-introduccion-dossier/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter