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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2017

El inmigrante de Schrdinger y el mito de la RGI

Ren Behoteguy Chvez
Rebelin


La paradoja de El gato de Schrdinger es un experimento imaginario ideado por este importante fsico austriaco para explicar la mecnica cuntica. Segn el experimento, un gato es puesto dentro de una caja con un veneno que tiene un 50% de probabilidades de activarse, en tal situacin el gato est vivo y muerto a la vez. Es evidente que este fascinante experimento imaginario, no coincide con la vida real en la que los gatos necesariamente estn vivos o muertos pero no las dos cosas a la vez. Sucede algo similar con el creciente discurso anti-inmigrantes que, impulsado por las extremas derechas europeas, es asumido lamentablemente por sectores cada vez ms amplios de la poblacin y que puede denominarse como el/la inmigrante de Schrdinger y es aquel que plantea que los/as inmigrantes son perezosos/as y no quieren trabajar porque prefieren vivir de ayudas pblicas mientras que, a la vez y, al igual que el gato que est vivo y muerto al mismo tiempo, Vienen a trabajar muchas horas por poco salario, robndole el empleo a los/as nacionales .

Convengamos que es imposible que pasen ambas cosas, porque o le robamos el trabajo a la gente de aqu o no queremos trabajar, pero jams ambas cosas a la vez. Sin embargo es comn que en un mismo discurso se escuchen los dos argumentos juntos. El objetivo de este artculo es demostrar que no solamente uno sino que ambos carecen absolutamente de cualquier base y no son ms que prejuicios instaurados para evitar que los trabajadores y trabajadoras apunten a los poderes econmicos y polticos que los oprimen, centrando su frustracin en quienes viniendo de otros continentes, son los/as ms golpeados/as por las agresivas polticas neoliberales, dividindonos al interior de la clase trabajadora para mantener los privilegios de unos/as pocos/as.

Quin roba empleos y reduce salarios?

Partamos por reflexionar sobre la segunda frase: Los/as inmigrantes vienen a trabajar muchas horas por poco salario, robndole el empleo a los/as nacionales, hay dos argumentos principales que desmontan esta afirmacin, el primero es el ms evidente y va referido a que, y esto puedo asegurarlo sin dudas, jams en mi vida he visto a una persona inmigrante o nativa, blanca negra o azul, que exija o siquiera solicite ganar un salario inferior al que le ofrecen. Siendo as que nadie pide ganar menos, es bien sabido que quienes ofrecen salarios a la baja y finalmente determinan los mismos son los/as empleadores/as y no los trabajadores y trabajadoras. Es as que, si debe responsabilizarse a alguien por contratar muchas veces personas inmigrantes en situacin irregular, aprovechndose de ello para pagar salarios de miseria, es a los/as muchos/as empresarios/as chupasangre que utilizan esta prctica. En todo caso estamos ante la clsica falacia de hacer culpable a quien en realidad es vctima de este tipo de maltrato laboral.

Por otra parte, y esto es estadsticamente comprobable, a partir del comienzo de la crisis econmica en 2008 y, siendo que a causa de sta, miles de personas inmigrantes han abandonado el Estado espaol, tendramos que suponer que, si fueran estas las causantes de los bajos salarios, lo lgico es que al descender drsticamente su nmero, los salarios hubieran tendido a subir; pero lo cierto es que ha sucedido todo lo contrario ya que entre 2008 y 2017 el salario real en el Estado espaol ha bajado en promedio hasta un 25%.

Esto est estrechamente relacionado con lo primero y es casi una obviedad, son los/as empresarios/as y no los/as inmigrantes quienes determinan los salarios. Es, en este sentido evidente, que la prdida de poder adquisitivo sufrida en los ltimos aos se debe a la accin de un gobierno enemigo de las clases trabajadoras que ha aprovechado el creciente desempleo para modificar la normativa con una Reforma Laboral diseada a gusto de la patronal que, al facilitar el despido y la contratacin precaria a la vez que debilita la organizacin sindical y la negociacin colectiva, ha dado las herramientas que los/as empresarios/as necesitaban para despedir barato y empeorar las condiciones laborales a su antojo como de hecho ha sucedido.

Cabe tambin hacerse algunas preguntas sobre los altos niveles de desempleo como: Son las personas inmigrantes quienes han trapicheado en bolsa con activos txicos producto de la burbuja inmobiliaria haciendo reventar la economa?, Son las personas que vienen de los pases ms empobrecidos y golpeados del planeta quienes han planificado un modelo productivo que desincentiva la investigacin, el desarrollo y la formacin, apoyndose en cambio, en la ganancia rpida producto del pelotazo inmobiliario? Son las miles de personas refugiadas que huyen de la guerra y la pobreza quienes han practicado miles de Expedientes de Regulacin de empleo en los ltimos aos, apoyndose en leyes injustas para dejar en la calle a cientos de miles de familias trabajadoras? Creo sinceramente que todas estas preguntas se responden con un contundente NO.

En este sentido, debemos reflexionar que, el discurso que intenta culpabilizar a los y las inmigrantes de la falta de empleo y los bajos salarios, busca en el fondo evitar que sealemos con el dedo o directamente con el puo como deberamos hacer a quienes desde el poder econmico y poltico, han empobrecido a los trabajadores y trabajadoras independientemente de su origen tnico, cargando en nuestras espaldas la factura de una crisis generada por ellos/as mismos/as.

Viviendo de las ayudas o el mito de la RGI

 

La otra frase, tambin muy socorrida y no por eso menos falaz es aquella que afirma que los/as inmigrantes son perezosos/as y no quieren trabajar porque prefieren vivir de ayudas pblicas, este tipo de concepto ha sido irradiado por los ms diversos actores polticos de la extrema derecha, desde Marie Le Pen en Francia, pasando por Amanecer Dorado en Grecia o el Partido Popular en el Estado espaol. De hecho, el ex alcalde de Gasteiz por el PP Javier Maroto encabez una vergonzosa campaa en este sentido reforzando el mito social de que los/as inmigrantes en Euskadi evitan trabajar y prefieren cobrar la RGI (Renta de Garanta de Ingresos) que es una prestacin econmica mensual que concede el Gobierno Vasco, destinada a atender las necesidades bsicas de las personas y familias que no disponen de recursos suficientes . Si bien la contestacin social a Maroto fue contundente y, una de las ms que probables causas de que perdiera la alcalda, no se puede negar su nefasta influencia en el discurso de amplios sectores de la poblacin vasca que, an hoy, afirman no solamente que los/as inmigrantes viven fundamentalmente de ayudas, sino que stas se les niegan sistemticamente a quienes no lo son.

Revisando los datos, queda claro que esto no es verdad. Para comenzar debe quedar claro que no existe ninguna ayuda social de ningn tipo ni en Euskadi ni en ningn territorio dominado por el Estado espaol que sea exclusiva o siquiera priorice a la poblacin inmigrante. Por el contrario si un/a inmigrante quiere cobrar la RGI debe acreditar o tres aos de residencia en Euskadi o un ao de residencia y cinco cotizados en el Estado. Esto desmonta una parte de la mentira, pues deja claro que la RGI no constituye un efecto llamada puesto que esta restriccin impide que los/as recin llegados/as, la cobren.

Por otra parte, haciendo un anlisis de los datos encontramos que de las 49.648 personas que cobraron la RGI el ltimo ao la mayora, es decir un 63% tenan nacionalidad espaola y el restante 37% fueron inmigrantes, con lo cual queda tambin desmontado el prejuicio de que dicha ayuda se concede principalmente a personas que vienen de fuera y se niega a los/as nativos/as.

Por si esto fuera poco, los datos tambin permiten observar que este 37% significo que 18.370 inmigrantes cobraron esta prestacin, lo cual representa algo menos del 10% del total de inmigrantes en el Pas Vasco y demuestra que, el restante 90% no la cobra, esto a pesar de que los niveles de pobreza entre este colectivo sean del 36%, es decir 9 veces ms que los de la poblacin nativa. Con lo cual queda probado que la inmensa mayora de los y las trabajadores y trabajadoras inmigrantes no viven de ayudas sino de su trabajo y que las ayudas se destinan a quienes las necesitan independientemente de su origen.

Finalmente pero no menos importante es saber que el total de la RGI cuesta a las arcas del gobierno vasco 461 millones de euros anuales, si comparamos este dato con los 631 millones de euros que quienes hemos venido a vivir aqu desde distintas latitudes aportamos a las tres haciendas forales, queda en evidencia que, lejos de ser una carga somos un colectivo que aporta econmicamente de manera sustantiva y, mucho ms de lo que cuesta a esta sociedad.

Lamentablemente en los tiempos que corren parece ser que la verdad y las cifras que la avalan no bastan para convencer, nos enfrentamos a un engrasado y sistemtico aparato de propaganda que el poder ha diseado para dividir y enfrentar a segmentos de una misma clase trabajadora y que provoca que muchos descarguen su frustrada indignacin por el continuo deterioro de su nivel de vida, hacia, por ejemplo una familia africana recibe una ayuda de subsistencia. Evitando as que miremos hacia los miles de millones que se han derramado en la fosa sin fondo de los rescates bancarios, ni los cientos de millones con que se subvenciona a una patronal que con una mano recibe del Estado y con la otra fustiga a los/as trabajadores/as y exige mayores recortes en nombre del sacrosanto dios del libre mercado.

Por eso hace falta desenmascarar a los/as verdaderos/as culpables, a quienes intentan ocultar la miseria que generan en la poblacin en un creciente manto fascista de xenofobia y racismo. Contra ellos/as las verdades son nuestra ms poderosa arma, verdades como puos, verdades revolucionarias.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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