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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2017

Qu significa la huelga de las mujeres?

Cinzia Arruza/Tithi Bhattacharya
Jacobin

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


La huelga internacional de las mujeres busca combatir la degradacin provocada por el capitalismo en todas las esferas de la vida.


Organizaciones feministas, de base y socialistas de todo el mundo han convocado para el 8 de marzo una Huelga Internacional de las Mujeres en defensa de los derechos reproductivos y contra la violencia, entendida como violencia econmica, institucional e interpersonal.

La huelga se llevar a cabo en al menos cuarenta pases; es el primer da de protesta coordinado a nivel internacional a una escala tan grande en aos: en trminos de tamao y diversidad de organizaciones y pases involucrados, podr compararse con las manifestaciones internacionales contra el ataque imperialista a Iraq en 2003, y con las protestas internacionales coordinadas bajo la bandera del Foro Social Mundial y el movimiento por la justicia mundial de los primeros aos de 2000.

Aunque los movimientos de Occupy Wall Street, los indignados y Black Lives Matter (las Vidas Negras Importan) consiguieron tener un eco internacional y desencadenar manifestaciones, ocupaciones y protestas en una serie de pases, hubo escasa conciencia de coordinacin internacional entre las diversas organizaciones y grupos implicados. Las revoluciones rabes constituyeron un acontecimiento histrico extraordinario, pero las organizaciones polticas y sociales de otros pases brillaron por su ausencia a la hora de impulsar una potente movilizacin coordinada internacionalmente que les brindara su apoyo.

Si la Huelga Internacional de las Mujeres consigue tener xito, marcar un salto cualitativo y cuantitativo en el largo proceso de reconstruccin de la movilizacin social internacional contra el neoliberalismo y el imperialismo, proceso al que han ido dando forma los diversos movimientos de estos ltimos aos, desde Occupy al Parque Gezi [Estambul], de los indignados a Standing Rock y Black Lives Matter. Indicar asimismo la posibilidad concreta de un movimiento feminista nuevo, poderoso, anticapitalista e internacionalista.

Por qu lo llamamos huelga?

Las muchas discusiones habidas sobre la huelga, especialmente en EEUU, se han centrado en si es correcto llamar huelga al 8 de marzo en lugar de manifestacin. Pero esta crtica no tiene en cuenta algo esencial. Las huelgas de las mujeres han abarcado siempre mucho ms aspectos en sus metas y objetivos que las que se centran en salarios y condiciones de trabajo. En 1975, el 90% de las mujeres de Islandia organizaron una huelga en sus lugares de trabajo y durante un da se negaron a realizar un trabajo reproductivo socialmente no remunerado, para hacer visible el trabajo de las mujeres islandesas y su contribucin a la sociedad. Exigieron igualdad de salarios con los hombres y el fin de la discriminacin sexual en el lugar de trabajo.

En el otoo de 2016, las activistas polacas adoptaron la estrategia y el mensaje de la huelga de mujeres islandesas de 1975 y organizaron una huelga masiva de mujeres a fin de parar un proyecto de ley en el parlamento que habra prohibido el aborto . Las activistas argentinas hicieron lo mismo el pasado octubre para protestar por la violencia masculina contra las mujeres.

Esos acontecimientos que impulsaron la idea de una huelga ms amplia en el Da de la Mujer- demuestran que la huelga de las mujeres es diferente de una huelga general. Una huelga de mujeres surge de la reflexin poltica y terica sobre formas concretas del trabajo de las mujeres en las sociedades capitalistas.

En el capitalismo, el trabajo femenino en el mercado laboral formal constituye slo una parte del trabajo que ellas realizan; las mujeres son tambin las principales proveedoras de trabajo reproductivo: trabajo no remunerado que es igualmente importante para reproducir la sociedad y las relaciones sociales capitalistas. Una huelga de mujeres se disea para hacer visible ese trabajo no remunerado y para hacer hincapi en que la reproduccin social es tambin un lugar de lucha .

Adems, debido a la divisin sexual de la fuerza de trabajo en el mercado laboral formal, una cifra inmensa de mujeres desempea trabajos precarios, no tienen derechos laborales, estn desempleadas o son trabajadoras indocumentadas.

Las mujeres que trabajan en el mercado laboral formal e informal y en la esfera reproductiva social no remunerada son todas trabajadoras. Esta consideracin debe ser fundamental en cualquier discusin sobre la reconstruccin del movimiento de la clase trabajadora, no slo en EEUU, sino tambin a nivel mundial.

Subrayar la cuestin de la unidad entre el lugar de trabajo y el hogar es fundamental, y un principio organizador central para la huelga del 8 de marzo. Una poltica que considere seriamente el trabajo de la mujer debe incluir no slo las huelgas en el lugar de trabajo sino tambin las huelgas del trabajo reproductivo social no remunerado, las huelgas a tiempo parcial, las peticiones de reduccin de la jornada de trabajo y otras formas de protesta que reconocen la naturaleza de gnero de las relaciones sociales.

La huelga se ha convertido el trmino-paraguas bajo el cual se incluyen todas estas variadas formas de accin porque es el trmino que mejor subraya la centralidad del trabajo de las mujeres y su autoidentificacin como trabajadoras, cualquiera que sea la forma que su trabajo adopte.

Recuperando el derecho a la huelga

Estados Unidos tiene quizs las peores leyes laborales entre las democracias liberales. Estn prohibidas las huelgas generales y las huelgas polticas; las huelgas estn vinculadas a reducidas demandas econmicas dirigidas a los empleadores, y los contratos tienen a menudo clusulas explcitas que prohben la huelga, la violacin de las cuales puede acarrear que la persona trabajadora pierda su puesto de trabajo y/o que el sindicato que organiza la huelga tenga que pagar multas sustanciosas. Y hay ms, varios Estados, como el de Nueva York, tiene leyes que prohben explcitamente que los empleados pblicos hagan huelga.

La discusin sobre cmo revertir esta situacin y empoderar a los trabajadores ha sido la preocupacin estratgica principal de la izquierda estadounidense en las ltimas dcadas. Sin embargo, uno de los peligros en esta discusin es el de reducir la lucha de clases slo a la lucha econmica, y el de confundir las relaciones sociales capitalistas con la economa formal en sentido estricto.

La transformacin de las relaciones laborales en EEUU requiere no slo la activacin de la clase trabajadora sobre la base de las demandas econmicas en el lugar de trabajo, sino mediante su politizacin y radicalizacin; es decir, fomentando la capacidad para emprender una lucha poltica dirigida a la totalidad de las relaciones de poder, instituciones y formas de explotacin vigentes.

Esto no puede conseguirse slo a travs de la mejora y ampliacin de la organizacin de base en el lugar de trabajo; uno de los problemas principales a que se enfrenta la organizacin laboral radical es el de su aislamiento e invisibilidad poltica y social. Establecer las bases para la revitalizacin del poder de la clase trabajadora necesitar de actuaciones a diferentes niveles: creando amplias coaliciones sociales que acten dentro y fuera de los lugares de trabajo y estableciendo vnculos de solidaridad y confianza entre los organizadores y activistas sindicales, antirracistas, feministas, estudiantiles y antiimperialistas. Tambin implica hacer uso de la imaginacin social mediante intervenciones creativas, intelectuales y tericas, as como la experimentacin con nuevas prcticas y lenguajes.

En vez de centrarnos estrictamente en las luchas en el lugar de trabajo, necesitamos conectar los movimientos basados en el gnero, la raza, la etnia y la sexualidad, junto con la organizacin sindical y el activismo medioambiental. Slo mediante la creacin de esta totalidad colectiva podremos abordar la complejidad de cuestiones y demandas planteadas por estas diversas formas de movilizacin.

Este es el camino que persigue la Huelga Internacional de Mujeres, con su amplia plataforma e integracin.

El 8 de marzo no ser una huelga general. Pero s ser un importante paso adelante hacia una nueva legitimacin del derecho a la huelga contra la degradacin que el capitalismo est haciendo sentir a todos los pueblos en todas las esferas de la vida.


Cinzia Arruzza es ayudante de la ctedra de Filosofa en el New School. Tithi Bhattacharya es profesora adjunta de Historia en la Purdue University.

Fuente: https://www.jacobinmag.com/2017/03/international-womens-strike-march-8-capitalism/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a las autoras, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.  

 



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