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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2017

A propsito del 68, crtica de la crtica conservadora

Daniel Sicerone
Rebelin


Los aos sesenta y setenta del siglo pasado han marcado una serie de luchas, resistencias y confrontaciones contra las formas de vida capitalista, contra la intervencin imperialista y por la transformacin de la vida por fuera de las jerarquizaciones y relaciones opresivas. Este tipo de antagonismo cruz los diferentes continentes, desde el histrico, y por tanto, mtico Mayo Francs, hasta las revueltas de Mxico y Argentina, sumando a la lucha contra la intervencin norteamericana en Vietnam, y las confrontaciones al rgimen burocrtico de la URSS en Yugoslavia, teniendo como antecesor el proceso de Hungra del ao 56. Estos aos han marcado una poca de movilizacin de los oprimidos contra las formas de opresin de la sociedad capitalista, en sus variantes formas, as como tambin contra la supuesta sociedad alternativa al capitalismo, el socialismo sovitico que oprima las libertades democrticas de la clase trabajadora que no estaba en el poder, producto de la estalinizacin del rgimen que en tiempos de la Revolucin Rusa se haba constituido sobre la democracia obrera expresada en los organismos de autogobierno de las masas.

Esta poca de alzamiento y movilizacin de los oprimidos desencant en la ofensiva imperialista y patronal que construy un proyecto propio de razn del mundo, el neoliberalismo, modelo de acumulacin que desborda las intenciones de ser un mero proyecto de desregularizacin del trabajo para devenir en una gubernamentalidad de los cuerpos acentuada en la excitacin de conductas de auto-responsabilizacin y de precarizacin. El gran problema que nos enfrentamos quienes tenemos la intencin de dilucidar las causas de la derrota de ese amplio movimiento y la decantacin en una razn de gobierno que ha acrecentado la extraccin de plusvala, recae en la recuperacin de un pensamiento estratgico, es decir, en la recuperacin de una teora crtica (el marxismo) con voluntad de transformacin del orden social, basado en el norte de la toma del poder poltico por la clase obrera en alianza con los sectores oprimidos de la sociedad capitalista, para destruir el Estado burgus y suplantarlo por instituciones propias de los subalternos que expresen el poder de los oprimidos.

Si este es uno de los ejes necesarios sobre los que debe descansar las intenciones intelectuales, y por tanto militante, en tiempos de crisis econmica mundial, sucede que dichas intenciones se encuentran en minora frente a una serie de teoras que son desarrolladas desde otra direccin, en claro sentido anti-estratgico, operando desde la peligrosa conciliacin entre reclamos de mayores libertades democrticas y desregularizacin de la vida social llevada a cabo por el proyecto neoliberal. Estos tericos, entre ellos iek, Bifo, y una cantera de militantes y ex militantes que convergen en partidos no necesariamente estalinistas. La principal conclusin a la que llegan estos tericos anti-estratgicos es considerar que el neoliberalismo ha subsumido los reclamos de mayores libertades democrticas y de autonoma, constituyendo una prolongacin de las tesis obreristas italianas que consideraban que el capital tiende a reconstituir su hegemona mediante la subsuncin de las formas de lucha y resistencia obrera.

El problema de tal conclusin no es que el neoliberalismo subsuma las formas de resistencia y antagonismo de la clase obrera, como es el caso del reclamo de mayor autonoma, de robar mayor tiempo libre al trabajo asalariado, sino que el problema recae en que estos tericos anulan y deslegitiman las formas de antagonismo en el plano sexual y cultural, desprestigiando dichas luchas por no abarcar el horizonte capitalista. iek llega a la conclusin de que dichas luchas (feministas, anti-racistas, descolonizadoras) no hacen ms que reproducir el sistema capitalista, ya que reducen a la subjetividad a los modos de subjetivacin histricos, explorando aspectos nticos, por lo que dejan de lado la cuestin ontolgica del sujeto, el cual sera un sujeto incompleto, trayendo como conclusin la inactividad del militante comunista que debe esperar el acontecimiento disruptor. En el otro extremo, Bifo, al caracterizar al neoliberalismo como producto de los reclamos de autonoma, dicha derrota imposibilita una transformacin global de un sistema que globaliza los mecanismos de exclusin.

En otra lnea, estos pensadores conservadores terminan concluyendo que nuestras sociedades son posmodernas y celebran la diferencia abstrayndose de la jerarqua de las clases sociales, donde la pequea burguesa que se alz en los la segunda mitad del siglo XX termin haciendo una alianza con el capital para poder escapar del aburrimiento que provocaba una sociedad moralizada en lo sexual y estrecha en lo cultura, a costa de la explotacin de miles de millones de cuerpos que son sometidos a la precarizacin y la incertidumbre. Esta lnea de pensamiento no es ms que una concepcin conservadora de las pulsiones libertarias que conlleva poner en entredicho el rgimen poltico heterosexual, en cuestionar las jerarquas. Estos conservadores se quieren disfrazar de Lacan para manifestar que los cuerpos rebeldes slo estn buscando un nuevo amo, cuestin que esconde en el fondo las verdaderas concepciones sobre cmo deben constituirse los cuerpos luego del proceso revolucionario, como cuerpos dciles que puedan acatar las rdenes del comit central, que acepten las jerarquas que no desean transformar porque pondran en jaque sus propias concepciones patriarcales y conservadoras.

Daniel Sicerone, Filsofo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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