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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2017

Acerca de los partidarios de izquierda de la solucin de dos estados

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Desde que la resistencia palestina se fue trasladando de las organizaciones polticas y polticomilitares de las dcadas de los 60 y 70, que haban tomado la direccin de esa lucha, nuevamente hacia la sociedad, se ha expresado en mltiples manifestaciones civiles como la campaa Boicot, Desinversin y Sanciones que ha tomado vuelo internacional y nos hace acordar a la campaa contra el racismo sudafricano en la dcada de los 90; los encuentros semanales en la aldea palestina de Bilin que se han venido sosteniendo desde hace por lo diez o quince aos repudiando la permanente ocupacin de tierras; estallidos llamados intifadas ─como la histrica de 1936 contra la creciente ocupacin sionista y el poder poltico colonizador de entonces (el Reino Unido), como el levantamiento de las piedras de 1987 o la de Al Aqsa, del 2000; los movimientos de resistencia de judos y palestinos contra la demolicin de casas palestinas y otra larga lista de actos contra el dominio absolutista y asfixiante de Israel siempre justificado con los ms aviesos argumentos.

Un estado para todos (ms bien casi todos)

Podemos repasar, muy grosso modo, dos tipos de solucin al problema palestino: el defendido por las redes y organizaciones palestinas reclamando la recuperacin de su tierra, despojada en etapas sucesivas, en 1948 y 1967, admitiendo en su seno a los judos que, como los cristianos y los musulmanes, acuerden vivir all; la solucin de un estado laico, pluritnico, multiconfesional.

Frente a ello, el sionismo, movimiento poltico en expansin, surgido a fines del s XIX, victorioso aduendose del 78% de la Palestina histrica en 1948/1949, no ha estado nunca interesado en ceder tales avances y conquistas. La solucin israelo-sionista ha sido siempre (salvo repliegues puramente tcticos): todo para s; constituir Eretz Ysrael.

La solucin de dos estados. Solucin?

Entre ciertos polticos, falsos mediadores como los de EE.UU. [1] , entre progresistas de izquierda tratando de ganar algo antes de perderlo todo, e incluso entre israeles que compartan el plan de colonizacin sionista pero que admitan entreparar la conquista para dar un resuello a la maltratada sociedad palestina, se fue abriendo paso otra solucin: constituir un estado palestino. El interrogante principal ha sido siempre saber si queda algo fuera de la colonizacin sionista para habilitar semejante proyecto. En algn momento, se lo compar a una entelequia con el peso de una cabina telefnica. Pero el proyecto, realista o imaginario, ha tenido amplia difusin bajo la denominacin la solucin de dos estados.

Veamos cmo se ubican diversos actores ante esta realidad en movimiento. Un artculo de Glenn Greenwald resea como durante aos el Establishment sionista estuvo saboteando la solucin de dos estados con su poltica de pacman colonizando cada ao, cada da, nuevos territorios palestinos, alejando as del horizonte hasta la visin de dicha solucin (la solucin de un estado como el que reseamos es sencillamente ignorada por el sionismo; atenta contra su propio sentido). Y Greenwald registra como a esta altura de la peripecia palestina el apoyo incondicional al apartheid de Israel es prcticamente el consenso inquebrantable entre las lites polticas de EE.UU. [2]

Queda claro que la solucin del apartheid implica el abandono radical de toda conversacin sobre la solucin de dos estados (en rigor, la posibilidad de su concrecin se perdi hace dcadas; lo que fue quedando con las conquistas sionistas ha sido un no-tejido de aldeas o municipios palestinos sin contigidad, por eso denominado archipilago).

La pretensin de deglutir el archipilago palestino habla a las claras de los avances colonialistas y el apoyo o mejor dicho la identificacin creciente de los titulares del poder econmico, financiero y meditico estadounidense con las respectivas elites israeles. Algo que con Trump parece pronunciarse.

Esta solucin, un verdadero revs para los derechos de los pueblos en general y del palestino en particular, reverdece el sentido de lo que fue una vieja alianza entre Israel y la Sudfrica del apartheid, que en su momento fue extraordinariamente intensa; frica del Sur, racista, supremacista, fue el padrino anterior que tuvo Israel, y su direccin poltica la desech con presteza y oportunismo cuando entrevi la crisis identitaria y el aislamiento internacional creciente que sufri el esclavismo de nuevo tipo patentado en Sudfrica. Israel, entonces, olvidando la estrecha alianza que haba urdido con los supremacistas blancos sudafricanos, se volc de lleno a buscar la proteccin de EE.UU.

Quienes se desmarcan por izquierda del estado sionista nico, a aos luz de una solucin como la que mencionramos inicialmente, parecen volcarse con renovados bros a la averiada solucin de dos estados.

Examinemos la presentacin de Hagai El-Ad. Escribe una nota en la revista +972, fundada por escritores y periodistas atentos al drama palestino-israel titulada La ocupacin se sostiene porque el mundo se niega a actuar que expresa la carga crtica contra la desesperada situacin provocada por la ocupacin sionista. [3]

El-Ad, que es el director ejecutivo de la organizacin BTselem, [4] le ha entregado al Consejo de Seguridad de la ONU un circunstanciado escrito reclamando la instauracin de un estado palestino al lado del Estado de Israel. Y se preocupa porque estamos a punto de cumplir medio siglo de ocupacin (1967-2017).

Por qu dicha ocupacin es oprobiosa y la iniciada en 1948 ni se menciona, est legitimada, sacralizada? Basta preguntarle a cualquier palestino y te dir que tiene un abuelo asesinado en 1948 o que perdi su vivienda en ese ao, o que derribaron su aldea entonces y que en 1967 perdi un hermano, u otra vivienda u otra aldea. Las plurigeneracionales familias palestinas no distinguen la exaccin de 1948 de la de 1967 o posteriores.

Pero para la ONU, flamante en 1948, hay una diferencia. Aquel establecimiento de Israel fue legitimado desde la ONU. Mejor dicho, con la penosa posguerra luego de las atrocidades nazis nadie quera discutir derechos judos. Pero, en rigor, lo que la ONU propuso en 1947 −pasando por encima de la voluntad de los habitantes histricos de Palestina− fue repartirla, un 52% para el sionismo, un 43% para un estado rabe, y Jerusaln como un rea bajo control internacional. Cuando los judos sionistas se aduearon, guerreando [5] de un 22 o 25% ms de territorio del propuesto por la ONU, como botn de guerra, nadie, en las alturas, chist.

El-Ad se queja que los israeles reservan una democracia para s. Y algo ms: que tengan otra entre colonos ms all de las fronteras de su pas.

El-Ad ha percibido claramente el vaciamiento de todo sentido democrtico a travs de argucias precisamente legales: La ocupacin ha perfeccionado muy bien el arte de diluir el derecho internacional humanitario y las leyes de derechos humanos hasta despojarlos prcticamente de sentido. Una vez que los abogados militares, los abogados del Estado y los jueces de la Corte Suprema cincelan con maestra sus opiniones legales, todo lo que queda es una cruda injusticia. (ibd.) Lo que no aclara El-Ad es que esos mismos artilugios son los que ha usado permanentemente el Establishment israel para despojar y hacer la vida imposible a los palestinos, musulmanes, cristianos o agnsticos, que viven en el territorio conquistado no ya desde 1967 sino desde 1948, y que basados en la ideologa sionista sus integrantes asesinaron ms palestinos en 1948 que en 1967.

El-Ad pone un ejemplo de esa puntillosidad legalista que es un taparrabos de la poltica de negacin, saqueo y consuncin de la sociedad palestina: Mustrenme una parcela de tierra palestina que deseen tomar y la Administracin Civil llegar con el mecanismo legal adecuado a la medida −por supuesto todo debe ser legal!− para lograr ese fin: zonas militares de entrenamiento, reservas naturales, sitios arqueolgicos y, sobre todo, la declaracin de miles de acres como "tierra del Estado", qu "Estado" exactamente? Todo esto se utiliza con xito para desplazar por la fuerza a los palestinos y justificar que se les niegue el acceso al agua o a la red de energa. (ibd.).

El-Ad describe la enorme gama de recursos empleados por el Establishment sionista para la legalizacin sistemtica de violaciones a los derechos humanos en los territorios ocupados con los que encubre [] cientos de casos de asesinatos o maltrato de palestinos. Da cifras: Israel ha declarado el 20% de Cisjordania Tierras del Estado. Israel generosamente permite a los palestinos construir en la mitad del 1% [del uno por ciento!] de la zona C, el 60% de Cisjordania est temporalmente bajo control israel []. Esto ltimo se refiere, obviamente, a una temporalidad permanente.

Lo grave de las certeras crticas de El-Ad es que se extienden a la historia total, permanente, sin fisuras, del Estado de Israel. No desde 1967, como alega, sino desde 1948.

B'Tselem acta fundamentalmente para cambiar la poltica del gobierno israel en los Territorios Ocupados, nos explica Wikipedia. Da as por sentada y legitimada la existencia del Estado de Israel. Su propsito es metamorfosear un estado tnico en un estado democrtico. Garantiza tal conversin algo valioso? Suena tarea mproba a juzgar por los antecedentes. Hay que ver si con el proceso inicial de colonizacin, que implica, ha implicado siempre, abuso, arbitrariedad, falsificaciones y matanzas, se puede llegar a buen puerto.

Algunos trminos que usa el sionismo trasuntan ms de lo que preferiran explicitar; la idea de limpieza tnica patentiza en su mera formulacin la idea de suciedad de las etnias que hay que desplazar, eliminar (hacer desaparecer). Y transferencia no es sino el escamoteo del robo, la apropiacin de tierra de otro (bajo razones bblicas, carentes de toda racionalidad y consenso y ms absurdas al ser reclamadas por un movimiento que no se presenta como confesional ni de ortodoxia religiosa). [6]

En resumen, vemos que la solucin de dos estados es impracticable y en realidad funciona como un recurso de mnima para alguna direccin palestina que procurar conservar as una cuota, no ya de poder sino de privilegios, y para algunos judos como un consuelo al no aceptar la accin de halcones tipo Kahane, Lieberman, Goldstein o Netanyahu (partidarios de un genocidio, pero con fundamentos bblicos).

Falso retorno: una nueva solucin de un estado

A mi modo de ver la solucin de dos estados siempre ha sido una solucin terica ─porque la colonizacin sionista no se ha detenido nunca, ni con palomas ni con halcones israeles─ pero diversos polticos, periodistas, militantes, intelectuales, han procurado impulsarla. Evitando mirar hacia atrs, legitimando el despojo pasado y el arrasamiento de lo palestino, para que no llegue a ser total.

Los aos pasan; el sionismo se afianza haciendo aun ms terica y fantasmagrica la solucin de dos estados y forjando una realidad, alimentada con el paso del tiempo, que hace a su vez cada vez ms irreal aquella vieja solucin de un estado, el pluri, el multi de las reivindicaciones sesentistas y setentistas.

Pero este mismo desarrollo; el ahogo y despedazamiento de la sociedad palestina, la impunidad con que cuenta el sionismo con sus apoyos cada vez ms pesantes, parece gozar de viento en popa: a fines de 2016, el gobierno de EE.UU. obsequi, por ensima vez, 38 mil millones de dlares a desembolsar en 10 aos a un estado como el israel, que era ya desde antes el principal receptor de las ayudas de EE.UU. en el mundo entero y que tiene adems enorme poder financiero, econmico, militar propios─ y ahora, apenas iniciado 2017 con el flamante Trump, si algo se puede esperar es que aumente y mucho la ayuda que el reluctante Kerry brindaba. Tanto es as que se visualiza cada vez ms una nueva solucin de un estado. Que es exactamente la opuesta de la que recordramos al inicio.

Se trata de un nuevo proceso de mmesis del Estado de Israel con EE.UU. mediante el cual se va configurando un archipilago de miniterritorios, inspirados en las Indian Reservations.

Porque en EE.UU. luego de las matanzas y abusos constantes entre los siglos XVII y XIX, con los avances de la modernidad, la legislacin social y los desarrollos democrticos, y un sentirse saciados porque The Union se haba extendido a la inmensa mayora de los territorios norteamericanos entre Canad y Mxico (al que haba despojado la mitad; una superficie medible en millones de km2), el sistema de poder de la Gran Democracia del Norte fue ingresando a una fase de coexistencia con los remanentes poblacionales originarios, admitiendo que los nativoamericanos tenan algn derecho a vivir. Descubrimiento significativo para una sociedad de piadosos cristianos, austeros y supremacistas raciales que desde el origen en la Constitucin de EE.UU. establecieron el valor 0 para los originarios y el valor 0,6 para los afros esclavizados respecto de la unidad de valor para los blancos wasp. [7]

El destino de tales Reservations, un smil miniatura de la vieja vida en las praderas de las naciones indgenas norteamericanas, justamente por su carcter falso, teatral, mediatizado, ha resultado pavoroso para la sobrevivencia, tanto cultural como fsica, de sus miembros. Pese a intentos de distintas etnias norteamericanas que han luchado por su dignidad, como fue el caso con una red paraguas, el AIM (American Indian Movement, Movimiento Indgena estadounidense). [8]

Para los sionistas que buscan una identificacin siempre mayor con EE.UU., un Israel que funciona como quincuagsimoprimer estado de The Union, bien puede incorporar bantustanes en su seno, ensanchndose hasta los confines de la Palestina histrica. Clculo seguro de sionistas, los bantustanes a deglutir carecen del rango de soberana de un estado comn y silvestre y se irn adaptando a las necesidades territoriales del estado patrn.

Pero aqu tenemos tres dificultades al menos:

1 ) La del colonialismo, que es un enorme proceso histrico que, cindonos apenas a los marcos de la globalizacin moderna, la que arranca con el descubrimiento europeo del Nuevo Continente, siglos XV y XVI, ha plasmado una serie de naciones modernas, o mejor dicho modernizadas en cuyo seno perdura la huella de aquellas infamias originarias. La inmensa mayora de los estados y las sociedades resultantes portan la impronta de dominadores y dominados configurando naciones las ms de las veces escindidas. Pensemos en Mxico, Venezuela, Honduras, India, Nigeria y por qu no, sociedades aparentemente ms o mejor blanqueadas, como Argentina o Uruguay

2 ) Hay otra dificultad mayor, si cabe: cuando comienza la globalizacin moderna, los europeos se daban el gusto de arrasar aldeas y exterminar a menudo a sus habitantes, hombres, mujeres, nios, ancianos, y sus cabras, conejos o gallinas (muchas veces inspirados en episodios bblicos). En muchos casos, aduearse de las mujeres jvenes y repartrselas como botn (siguiendo tambin preceptos bblicos).

Naciones mestizas de Abya Yala/Amrica presentan el resultado de tales polticas.

Pero eran tiempos en que se proclamaba, hasta doctoralmente, la superioridad de la raza blanca. La idea de reducir indios fue una constante durante la larga noche de la Conquista y la Colonizacin, y las Indian Reservations constituyen la versin anglo de tales reducciones. Esos mtodos perduraron hasta mediados del s XX.

Baste recordar en Argentina las masacres de Napalp (Chaco) en 1924 o la de Rincn Bomba en pleno peronismo (1947), en que los militares ametrallan y dan muerte a hombres, mujeres y nios de una etnia de las sobrevivientes al establecimiento del estado argentino moderno y su Conquista del Desierto. En 1924 los militares masacrarn a unos 200 qom y mocoves. En 1947 Miguel Ortiz, delegado formoseo de la Direccin Nacional del Aborigen, le contestar al jefe del escuadrn que le pidiera explicaciones sobre el mal estado de los alimentos llegados de Buenos Aires para ser distribuidos entre miembros hambreados de la etnia pilag: Qu tanto se preocupa si al final son indios.

La indiada estaba virtualmente muerta de hambre porque los propietarios de los establecimientos rurales que aprovechaban la leva de poblacin indgena para la zafra, los haban despedido sin paga. El pago final ante la digna reaccin por comida en mal estado result una matanza generalizada que se estima acab con la vida de ms del 80% de la etnia (entre 700 y 800 seres humanos).

Todava se poda escuchar una respuesta espontnea como la del burcrata Ortiz.

Pero tras la noche nazi, el racismo perdi el status aristocrtico que haba conservado en casi todas las sociedades colonizadoras. El racismo puro y duro dej de ser de buen tono.

En la primera mitad del siglo XX, en Argentina y en Brasil, se usaba todava el ardid que ya usaran los protestantes recin llegados a la Amrica del Norte en el s XVII, de envenenar o contaminar comida o ropas para deshacerse de la poblacin aborigen.

Hasta mediados del siglo XX, en los pases nrdicos, Noruega, Suecia, p or ejemplo, donde el culto racial, el estado de bienestar y la confianza ciega en la ciencia corran parejas, se emplearon diversos recursos tecnocientficos para esterilizar o lobotomizar poblacin inferior. Y en la Alemania nazi, esos recursos llevaron a la muerte a muchos inferiores.

Con la llegada de la segunda mitad del s XX y el reconocimiento de las atrocidades cometidas hasta y durante la 2.GM (en la Alemania nazi; hubo otros contendientes con comportamientos a su vez monstruosos que quedaron en penumbra), en la ONU se firmaron documentos como la Convencin para la Prevencin y la Sancin del delito de Genocidio (9/12/1948), haciendo difcil seguir con el mismo estilo para el tratamiento de poblaciones.

Ya no alcanza la cobertura de la superioridad racial para las atrocidades. Ya no se cubren de gloria, sino de oprobio.

El opresor procura hoy descargar los muertos sobre las espaldas del oprimido, como vemos desde hace aos, bajo la indiferencia del mundo con la poblacin de la Franja de Gaza, una Numancia del s XXI.

Para seguir ejerciendo el dominio racista o etnicista, se ha ido haciendo imprescindible apelar a otras armas, ms sofisticadas, ms indirectas. Los qom en la Argentina de comienzos del s XXI no han podido ser tratados como sus antecesores en 1924 o como los pilags en 1947; en todo caso, en territorios del gobernador Gildo Insfrn, provincia de Formosa (actualmente argentina), asiento territorial de los qom, han sobrevenido sucesivos accidentes carreteros donde algunos qom han sido heridos o muertos (o matados).

Anlogamente, no registramos al da de hoy linchamientos populares a manos del Ku Klux Klan en el sur de EE.UU. que campearon en la segunda mitad del s XIX y en la primera del s XX En todo caso, la cantidad sobrecogedora de afros estadounidenses que han muerto recientemente a manos de la polica (blanca) resultan siempre fruto de algn afn de orden ligeramente excedido, de encuentros fortuitos, captados y socializados por los mtodos de registro hipersensibles y omnipresentes hoy vigentes.

Tampoco resulta fcil salir a matar indios o palestinos en grandes batidas y en todo caso, se opta por lo que ya sealamos con Israel en la Franja de Gaza: un cerco que vaya provocando un desquicio social, nutricional, habitacional, psquico racionando alimentos, medicamentos y hasta agua. Si en Gaza sobreviene un ataque militar del ejrcito de Defensa israel estar justificado por alguna provocacin del fanatismo islmico o similar. [9]

3 ) Hay adems un detalle demogrfico que echa an ms por tierra la pretensin de reeditar la solucin: los EE.UU. de Norteamrica, con una poblacin total de algo ms de 300 millones de habitantes, no tienen ni el 1% de nativoamericanos (por supuesto que la comparativamente exigua poblacin nativa proviene de las atroces persecuciones sufridas pero tambin de su propia densidad muchsima menor que la de la poblacin europea). En Palestina/Israel los palestinos cuentan con una poblacin aproximadamente del mismo caudal que los israeles de origen judo, grosso modo 50% y 50%.

El-Ad trata de unir dos moscas por el rabo: La ocupacin es sostenible a nivel internacional [] porque hasta el momento el mundo se niega a tomar una accin efectiva. Y luego de reconocer as la impunidad de Israel, prcticamente desde su inicio, siempre fijada en su rol de vctima que la exonera de sanciones al infringir tantos tratados y acuerdos internacionales (negarse a que se le revise y controle sus instalaciones militares nucleares; arrebatar suelo palestino violando acuerdos; restricciones de derecho para poblacin milenariamente establecida en el territorio, etctera), afirma: Israel es un pas soberano establecido a travs de la legitimidad internacional otorgada por una decisin histrica de esta misma institucin en 1947 (ibd.).

Ya explicamos la delgadez extrema de esa legitimidad [10] y ya vimos cmo Israel se adue de un territorio mayor al acordado por la ONU (que a su vez haba dispuesto del territorio contra la voluntad de sus habitantes).

Avigail Abarbanel, [11] no solo juda sino criada en Israel desde nia, explica su abandono de la comunidad que la fue configurando y da dos motivos esclarecedores: la historia de persecucin es tan inseparable de su identidad [de los judos] que no pueden ver ms all de ella []. En la psicologa humana, una vez que has sido objeto de abuso sientes que ya no eres igual que los dems. Pero cualquiera que sufri abusos y est traumatizado tiene el deber de ser mejor y de no permitir que el miedo y la victimizacin se conviertan en su identidad. Y enfatiza: No slo has permitido que el trauma se convierta en tu propia identidad, sino que lo has glorificado y lo ests adorando como a un dios. Aprecie el lector la identidad de este pasaje con el de Atzmon (n. 6)! Y si bien sta es una crtica fuerte porque habla de la formacin de un carcter social, Abarbanel avanza a otro aspecto que considera an ms significativo: El segundo y ms importante asunto que me molesta es el crimen que se ha cometido y se sigue cometiendo [ los sionistas] han optado por crear un gueto judo que lo imaginan un refugio seguro, en una tierra que estaba totalmente poblada. Esta segunda objecin de Abarbanel focaliza en el crimen de la colonizacin que arrasa sociedades preexistentes. Basados en la pura fuerza. [12] Rechaza pasar de la condicin de cordero a la de lobo que postula Netanyahu y cumplen tan amplios sectores de la sociedad israel.

El imaginario social de fines del s XX y actual s XXI nos indica que no hay viabilidad para construir Palestinian Reservations como se hicieran hace siglo y medio las estadounidenses.


Notas

[1] Vase Naseer Aruri, El mediador deshonesto, Editorial Canan, Buenos Aires, 2006.

[2] Greenwald, G., EE.UU. admite que Israel marcha hacia un rgimen de apartheid permanente despus de darle 38.000 millones de dlares, The Intercept, octubre 2016.

[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=218113&titular=la-ocupaci%F3n-se-sostiene-porque-el-mundo-se-niega-a-actuar-

[4] BTselem es una organizacin israel de origen judo que procura conciliar el universalismo de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, ONU, 1948, con el Estado de Israel fundado sobre bases etnicistas, de un pueblo con su dios. En su propia presentacin, B'Tselem declara su empeo en "crear una cultura de derechos humanos en Israel." (http://www.btselem.org/about_btselem). Lo cual nos hace pensar que no debe ser mucha su existencia.

[5] Guerra judeo-rabe de 1948.

[6] Gilad Atzmon, quien ha roto con su origen y/o perfil judo ofrece una jugosa interpretacin del judasmo: que en Israel se ha ido gestando una nueva religin (etimolgicamente, ligazn) que ya no pasa por un dios sino por el dolor judo universalizado en la figura de El Holocausto, que permite erigir al propio judo en dios.

[7] No cualquier blanco tampoco. Latinos, irlandeses, eslavos no se incluan entre los aceptables habitantes del nuevo estado en el Nuevo Continente. Observe el lector que el rango sealado, esa magnitud para los indios, el cero, expresa aritmticamente la idea de genocidio. A la poblacin afro, en cambio, se la estimaba como servidumbre.

[8] El AIM procur cierta autonoma en las Indian Reservations como la de Lakota Pine Ridge; las autoridades policiales trataron de sujetar a la tropa como habitualmente y en una refriega hubo dos policas muertos: por tal hecho se acus a Leonard Peltier, lakota, y ha sido encarcelado desde 1976, ininterrumpidamente, 41 aos. Se le acaba de denegar, una vez ms, la libertad.

[9] I. L. Peretz, judo, visionario, a mediados del s.XX, se pona en guardia ante el sionismo, ese gato virtuoso que ahoga a sus vctimas sin hacer correr la sangre

[10] El establecimiento de Israel en Palestina. 1948. El testimonio de Jorge Garca Granados, de la comisin de la ONU, 29 jul 2013. www.rebelion.org Palestina y Oriente Prximo.

[11] Por qu abandon el culto,  

[12] Ilan Pappe, historiador de origen judo, que tambin ha roto con el culto a lo judo, ha escrito una estremecedora investigacin, La limpieza tnica de Palestina.  

Blog del autor: http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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