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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2017

Resea de Catlogo de decisiones y fragilidades
Un canto a la vida y la dignidad

Alvaro Hilario Prez de San Romn
Rebelin


Catlogo de decisiones y fragilidades (El Lokal, Barcelona, diciembre de 2016), de Toni lvaro es una coleccin de efemrides, de personas y acontecimientos en los que la dignidad y la vida se confrontan con la muerte y la impunidad. Hechos y vidas que nos hablan de que justicia y estado de derecho no son ms que un oxmoron, parte del espectculo que, en realidad, no hacen ms que ocultar la brutalidad inherente al capitalismo. Catlogo de decisiones y fragilidades es una lectura obligada para quienes an sienten, para quienes aman la vida.

Catlogo de decisiones y fragilidades (El Lokal, 2016), de Toni lvaro (Cerdanyola del Valls, 1963), tiene su origen en la cuenta de Facebook del autor, La Boca dOr (lese labocador, en cataln, el vertedero), donde public una suerte de obituarios, pequeas biografas, efemrides, pinceladas llenas de amor y odio, de irona y cinismo, que, a propuesta de El Lokal, se han convertido en libro: un acierto, ya que el papel permite una lectura pausada y abierta a las emociones, a los sentimientos; amn de darle una unidad que permite, a diferencia de la fragmentacin fascicular del Facebook, aprehender el hilo que enlaza a personas de diferentes lugares, a feministas, antimilitaristas, sindicalistas, poetas, anarquistas, comunistas, republicanos, milicianos, resistentes El hilo de la disidencia y la vida.

Opresores y oprimidos

En estos tiempos, marcados por los debates sobre la Justicia y las dobles varas de medir, Catlogo de decisiones y fragilidades, de obligada lectura, nos ensea que el actual estado de las cosas, marcado por la corrupcin y la represin, no es nuevo: siempre existieron dos varas de medir; siempre hubo poderosos y oprimidos; y el monopolio de la violencia no es una teora, palabras huecas, sino un proceder habitual para que esos poderosos hayan podido, y puedan, mantener sus privilegios.

Toni lvaro nos hace llegar a tales conclusiones presentndonos un catlogo de personas y acontecimientos donde a la hora de actuar, de tomar una decisin, la dignidad y la bonhoma, la solidaridad, primaron sobre personalismos y egosmos. Olvido, humillacin e impunidad es lo que las personas o colectivos retratados por Toni recibieron a cambio de su proceder, de su disidencia.

En el prlogo, Guillem Martnez, veterano amigo del autor, anuncia a la perfeccin con que nos vamos a encontrar leyendo Catlogo: No lo sabamos an, pero en la vida, acabas eligiendo muchas cosas. No son cosas escasas, pero son cosas tontas. Las grandes decisiones son un conjunto de decisiones tontas. Decidirte, es algo que haces poco a poco. Sin darte cuenta. En aquella poca, nos fascinaban las personas que haban elegido todas esas pequeas cosas que conforman una persona ntegra. Que haban tomado grandes decisiones. Ignorbamos que, como nosotros, lo haban hecho poco a poco, sin darse cuenta. Para nosotros, esas personas que haban elegido, eran, en todo caso, hroes. De hecho, estbamos rodeados de hroes. No eran los que salan por la tele, en cada noticiario. Eran personas prximas.

Esas personas prximas, esos hroes, se encuentran en la Europa de los siglos XIX y XX, en Ucrania, Alemania, en la Comuna de Pars; pero tambin en la Plaza de Mayo, en la Barcelona de 1937, en la Hondarribia de los 70, en el Madrid de la transicin Enrique Ruano, Yolanda Gonzlez, Conchita Guilln, Jess Mari Zubikarai, los abogados de Atocha, Jos Couso, Casilda Hernez, Gladys del Estal, Elsa Snchez de Oesterheld, Germn Rodrguez, Norma Mentxaka, Azucena Villaflor, Ramn Acn, la huelga de La Canadiense, el atentado contra El Papus, los ltimos fusilados de Franco, la liberacin de Pars, la invasin de Panam: personas y hechos, annimos en unos casos; conocidos, en otros.

Informacin, lirismo e irona

En total, son ciento veintids las entradas, los captulos, de los que se compone Catlogo , ordenados en base a un da del ao relacionado con el suceso o la persona. La informacin que el libro nos ofrece, por lo tanto, es ingente; como debi serlo, imagino, la labor de documentacin previa.

Nos recuerda hechos y personalidades, sealadas, conocidos por la gente, presentes en el recuerdo y nos da noticia de personajes annimos, rescatados del olvido, que, a buen seguro, no dejarn a nadie indiferente. Adems, ofrece datos y perspectivas novedosas sobre lo ya conocido: yo, al menos, por ejemplo, ignoraba los detalles del fusilamiento de Juan Paredes Manot, Txiki, o que el Da internacional de los Derechos Humanos se celebre el 10 de diciembre porque es el da en que fue desaparecida Azucena Villaflor, una de las fundadoras de las Madres de la Plaza de Mayo.

Tambin, como ms arriba sealbamos, esta edicin en libro permite dar unidad a estas ciento veintids entradas haciendo que el lector descubra el hilo comn que une a todos ellos, el tejido por la dignidad, por la vida y por la disidencia.

Un buen nmero de captulos tienen como objeto a luctuosos hechos acontecidos durante la transicin espaola, hechos caracterizados por la brutalidad de las fuerzas de seguridad del estado y los grupos de incontrolados, as como por la impunidad con la que fue premiada esa violencia suya que, lejos de ser el ltimo coletazo del bnker franquista, fue funcional a los que Toni lvaro llama buhoneros de la transicin, a los que disfrazaron la continuidad del rgimen y sus gestores (econmicos, polticos, culturales) de regreso de la democracia. Y de aquellos barros, vienen los lodos actuales.

As, en el captulo del 10 de octubre de 1974, dedicado a Francisco Javier Alonso Castillejo, joven muerto por la polica cuando conduca un coche robado, crimen que quedo impune, escribe el autor: La pequea delincuencia siempre ha salido ms cara que la delincuencia a gran escala. A Juan Vil Reyes (Matesa), Jess Gil (Los ngeles de San Rafael), Edmundo Alfaro (Fidecaya) y Eugenio Peydr (Sofico), no les fue nada mal, ni en su cuenta corriente ni en los tribunales. Llamar justicia a ciertos tribunales resultara excesivo. La corrupcin viene a ser la novena ley fundamental del franquismo, la no escrita y como tal an perdura.

Apropiado, revelador, anuncibamos antes, en estos tiempos de debate sobre la doble vara de medir del Estado y las monas que se visten de seda.

El lenguaje de Toni lvaro, claro, directo, articulado en torno a frases cortas que se suceden como rfagas est teido con grandes dosis de humor negro, irona y cinismo: solo de este modo se puede aplacar el dolor que causa leer o escribir todos estos hechos donde la impunidad, la humillacin, la violencia, la muerte asoman tan a menudo. Los fascistas no tienen madre, los pari el odio en incesto con la ignorancia, escribe a cuenta del asesinato de Julia Lanteri, en Buenos Aires, en 1932.

De muestra sirve tambin este botn, esta perla, de la entrada del 8 de septiembre de 1976, asesinato en Hondarribia de Jess Mara Zabala Erasun: En verano de 1976 no hay fiesta patronal que se precie en Euskal Herria que no incluya en sus actividades la actuacin en carne viva y riguroso directo al crneo, de una dotacin de la Guardia Civil cargando con malas intenciones.

O esta otra, al hilo de la muerte, el 23 de noviembre de 1955, de la antimilitarista Milly Witkop: los progromos, esos planes quinquenales de limpieza tnica.

La lectura del libro provoca llanto. Un llanto que, en ocasiones, es hermano al que brota leyendo libros como El escarmiento, de Snchez-Ostiz; y, en otras, es hijo de la alegra, de la felicidad por las victorias, por los ejemplos de dignidad y por el cario, pleno de lirismo, con el que Toni lvaro trata a esos hroes que tomaron aquellas pequeas decisiones. Dejo aqu dos prrafos, dos momentos vibrantes del libro, que ilustran lo dicho:

9 de diciembre de 2015, muerte del anarquista Enric Casaas: Los buhoneros de la transicin precisaban liquidar todo movimiento social y de disidencia. Casaas no se rindi y sigui viviendo. Consideraba el anarquismo un acto de vida. Ms all de una idea hermosa es algo que pervive en gestos, actitudes As que cuando usted ayude a alguien sin cargar el favor en cuenta, cuando entre en un abrazo o comparta una carcajada, sepa que est rindiendo un sentido homenaje a Enric Casaas y otros como l, aunque no les conozca porque no salen en los telediarios.

6 de enero, noche de Reyes en Aiscondel: All trabaj mi padre nueve aos. Sali con su carnet y manteniendo su voto a los restos del PSUC, ah, de derrota en derrota. Mis manos mi capital. Y su lumbago, y sus rodillas castigadas, y el dolor de espalda. Con el tiempo dejaron de repartir juguetes a los hijos de los obreros y empezaron a repartir hostias a los obreros. A l le dieron unas cuantas metafricas y muy reales, a escoger. Le partieron la cara y le quebraron un huevo de esperanzas, pero mantuvo intactas la dignidad y la honestidad. Y esos son los mejores regalos que he tenido, porque los Reyes son los padres.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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