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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2017

Leer los medios entre lneas: Sociedad post industrial o capitalismo neoliberal y de mercado?

Leopoldo Lavn Mujica
Rebelin


No est escrito negro sobre blanco en los medios, pero las entrevistas y reportajes lo susurran a martillazo limpio. La doctrina neoliberal es y ser la ideologa que determinar el comportamiento de la elite dominante en este modelo de capitalismo de mercado. A sta le queda cuerda para mucho. Fuertes en sus bastiones de poder y redes de influencia, empresarios y polticos neoliberales se preparan para dar la pelea por sus ideas e intereses en el terreno de las polticas. A la vez que utilizan su poder meditico para agitar sus soluciones.

Vivimos en las turbulencias de la crisis capitalista mundial del 2008 y en la era Trump de reorganizacin del capitalismo de los EE.UU. De arremetidas capitalistas nacionalistas a veces, globalistas otras, pero neoliberales.

Y cmo responderles? Las organizaciones sociales y sindicales que componen el movimiento NO+AFP lo estn haciendo. Convocan a una marcha gigantesca para el 26 de marzo . Para en la prctica impugnar el neoliberalismo y decirle a la oligarqua propietaria del pas que la dignidad sigue en pie de lucha por pensiones dignas.

Basta con leer las pginas que La Tercera y El Mercurio le dedicaron este fin de semana (06.03.17) a los temas econmicos para corroborar varios supuestos. Los empresarios quieren mayor crecimiento, dicen. Ms del 2%. La solucin para lograrlo, segn ellos, es bajar sus impuestos, congelar salarios y despedir gente. Esto ltimo no lo verbalizan, pero lo sugieren entre lneas en la forma de la amenaza y el chantaje.

Imagnese un Gobierno de izquierdas que inicie reformas estructurales. Es posible. Pero slo considerando la oposicin que tendra en todos los nudos y dispositivos de poder dominantes los golpes vendran de muchos frentes; del interior y del exterior. No por eso hay que amilanarse sino prepararse con el rigor que exige la lucha social y poltica. Con algunas hiptesis estratgicas en la mano. Imagnese las campaas mediticas orquestadas que haran los enemigos y adversarios de los cambios. Tantas veces ha ocurrido que la opcin de gobiernos inmaduros es la de rendirse y traicionar la confianza del pueblo ciudadano.

La violencia simblica est tan presente que nos acostumbramos a ella. Como en el patriarcado que garantiza el poder masculino. El capital financiero global y su operador ideolgico que es el neoliberalismo la practican blandiendo las llamadas notas de calidad crediticia que dan las agencias financieras como Moodys y Fitch a los pases. Lea las pginas de cuanto medio se las d de serio y actualizado en la materia.

Miembros de la casta, en la ocurrencia Alfredo Moreno, el boss de la CPC, ex ministro de Piera, llama en El Mercurio del domingo a un cambio de cultura de la elite empresarial, pero cuando aterriza solo atina a expresar que est de acuerdo con el periodista que le propone rectificaciones profundas en lo tributario y lo laboral. Deshacer lo que se ha hecho mal en este gobierno para rehacerlo peor y segn los intereses empresariales. El diario de Agustn va directo al grano. Para eso no sueltan a un corrupto como Piera, el candidato de Moodys.

Otro ex ministro del que lidera las preferencias en las encuestas presidenciales , Juan A. Fontaine, va al hueso y plantea lo mismo en La Tercera, es decir la necesidad de disminuir la carga tributaria para los empresarios. Para aumentar el crecimiento y la inversin dice. Sin probar la relacin de lo primero con lo segundo. El dogma neoliberal no necesita explicar. Es as y hay que creerles. Hacer creer lo mismo es la funcin del ministro de Hacienda Rodrigo Valds.

Andrnico Luksic, el tuitero, dueo del 13, empresario minero y banquero prestamista del hijo de la Presidenta en Caval, no se queda atrs y escribe que las AFP trajeron el crecimiento a Chile.

Un cambio de cultura o comportamiento de la oligarqua empresarial es imposible. Lo sabemos.

El pathos y ethos (maneras de sentir y actuar) capitalista determinan el sometimiento completo de cada empresario, como actor individual, a la lgica de la acumulacin de su propio capital y al enriquecimiento a corto plazo (maximizar las ganancias). Parece lgico. Pero el empresario considerado individualmente acta sin pensar en el funcionamiento del sistema de competicin capitalista en su conjunto, en su impacto social y poltico y, por ende, en la actividad depredadora de la produccin capitalista sobre la naturaleza. Es cosa de ver las inversiones mineras y energticas. Y de ah vienen las crisis y las bajas de la tasa de ganancias recurrentes junto con la atraccin por la especulacin financiera global, como lo vimos el 2008.

En aquella crisis global que comenz en EE.UU. los bancos fueron salvados por los Estados. El sector pblico salv a los privados y la deuda que qued la pagan los que trabajan. Y ms encima se recortan los planes sociales. Austeridad y despidos para los trabajadores; ganancias para los ricos. Es lo que sucede en Europa y en parte en EE.UU.

Piera, investigado e imputado por sus negociados ilcitos es el caso tpico del individuo que concentra todas las taras del empresariado chileno. Es un prototipo. No se le ocurre con su inmenso capital generar empleos en territorio chileno. Solo en maximizar ganancias. Es un mal patriota dicen los amantes de las gestas blicas (hablmosle al pueblo mapuche de las virtudes de la Patria chilena o de la phatrie-la hermandad guerrera a las mujeres). Piera es un buen capitalista y un poltico bufn. Por lo mismo, intentar darle lecciones de moral a Piera es tiempo perdido y no analizarlo segn la lgica del funcionamiento del capitalismo empresarial es querer defender la idea que en Chile pueden haber mercados y empresarios que no son capitalistas. Lo que es una aberracin desde el punto de vista del rigor en ciencias sociales.

Cuando hablamos de trabajadores estamos diciendo que a estos individuos que somos mayora abrumadora no nos queda otra. Estamos obligados a vender la fuerza de trabajo por un salario (suena feo, pasado de moda, testimonial, de trinchera y hasta miserabilista para los aspiracionales y opinlogos).

Los trabajadores que constituyen la gran masa laboral chilena (que incluye tambin a las llamadas capas aspiracionales) bien sabemos no son libres de ataduras. Menos cuando son oprimidos (no es lo mismo que ser explotado) por el crdito bancario para que consuman, se endeuden y generen ganancias al retail y a los bancos que reciben los dineros de las AFP para prestrselos a las empresas medianas y pequeas, pero que Oh sorpresa! tambin pertenecen a los grandes grupos econmicos. Qu manera de dejarse engrupir con eso de la mediana empresa!

Y si a lo anterior le agregamos la parte del salario con el que se quedan las AFP, constatamos que en Chile la tasa de explotacin de los trabajadores-asalariados es altsima. Y si se calcula el costo de los bienes y servicios, el costo de la vida es enorme para los trabajadores y trabajadoras chilenos. Por supuesto, es el lado oscuro de la modernizacin capitalista que tiene segn Carlos Pea sus hroes en Lagos y Piera.

El sistema social hegemnico con sus medios tiene el poder de hacer que el funcionamiento de los mecanismos de opresin pasen desapercibidos si todos miramos los mismos bienes culturales en Netflix y en el Festival de Via. Fetiches de consuelo en una sociedad del espectculo ms que post-industrial. El capitalismo necesita vivir del simulacro.

Las relaciones capitalistas de produccin son tan obvias que no se evalan desde el punto de vista democrtico. El liberalismo las ignora. Es normal para la ideologa del capital que las relaciones de poder en la empresa sean jerrquicas y despticas. Que favorezcan a los propietarios de los medios de produccin. Pero no es un problema de tica sino que de poltica. De cmo las mayoras sociales y sus organizaciones construyen su hegemona para imponer sus soluciones y para satisfacer sus necesidades reales.

Para qu hablar de los excluidos del mercado de trabajo; los llamados precarios que apenas sobreviven. Que viven la precariedad de la existencia y que constituyen con los inmigrantes un ejrcito de reserva del capital para ejercer una presin a la baja sobre los salarios reales. Es que las cosas poco han cambiado en lo que respecta a los mecanismos capitalistas desde el siglo XIX.

En sus ltimos tuiteos Andrnico Luksic defenda a las AFP diciendo que haban trado crecimiento para Chile. Como vemos es imposible para Luksic decir otra cosa. Se las cree. Y como un misionero del capital esparce la verdad de las AFP. . . La suya y de su clase, los que vamos ganando la lucha de clases deca el magnate Warren Buffet. Y si un tuitero lo contradice ingenuo el pobre tuitero. Cmo podra Luksic decir que las ganancias del crecimiento son para ellos; que el dinero expoliado por las AFP se recicla en sus bancos y que esos capitales se van a los 6 bancos sistmicos mundiales que controlan el flujo monetario? Y cuando Luksic tuitea es noticia en La segunda, La Tercera y El Mercurio. Una vergenza para el periodismo nacional

Obvio. Aquello que en el siglo pasado se llam el proletariado industrial cambi. Pero el capitalismo tardo sigue necesitando trabajadores (desorganizados o con burocracias corruptas es lo ptimo para el capital) para mover las empresas y para que los empresarios realicen sus ganancias cuando los productos son vendidos en los mercados de bienes o de servicios. Esta es una ley de hierro.

En efecto, para negociar y ganar los trabajadores siguen necesitando sindicatos y buenas leyes laborales. Tanto mejor si se constituyen en movimiento sindical fuerte para hacerse escuchar en la sociedad y decir que son ellos los que producen la riqueza y los bienes inmateriales como el conocimiento. Y podemos agregar, sin faltar a la verdad, que sin ellos no podrn haber transformaciones profundas.

El grano de los Starbucks no llega solo de los EE.UU. al caf de Pedro de Valdivia ni se hace solo. Hay baristas y cajeros. El valor de los bienes no se convierte en dinero para generar ganancias si no hay cajas y cajeras donde pagamos. Y gracias a la lucha de los jvenes trabajadores de Starbucks Chile es uno de los pocos pases donde esta multinacional del caf tiene sindicato.

Es cosa de mirar. Las mercancas no se producen, ni se distribuyen, ni se venden solas. Los diarios no se hacen solos ni llegan caminando a los kioscos; el cobre chileno no se va solo a China o a Canad. Las llamadas de los call center tampoco se hacen solas. Las mercancas de los supermercados de Paulmann, de los Wallmart, los Home Center no tienen vida propia y no se ponen solas en los estantes. Pero tienen un secreto estas mercancas todas: son resultado del trabajo humano y sta es la nica mercanca que crea valor y el valor-trabajo se convierte en capital.

Tanto as que la industria pesquera, cuyos representantes empresariales de Corpesca y Asipes han comprado a parlamentarios de la UDI, la DC y el PS con la complicidad del resto, para hacer la trucha Ley de Pesca, cuenta con trabajadores que podran, segn una categora sociolgica afinada, ser caracterizados como proletariado industrial pesquero. Si no se los nombra as es una cuestin ideolgica. Son estos trabajadores los que transforman el recurso martimo en mercanca exportable.

Pero las empresas despiden como lo hacen las salmoneras cuando la industria va mal y como lo acaba de hacer la empresa El Mercurio a 120 trabajadores. Por el contrario, los trabajadores de La Escondida han tenido la capacidad y la consciencia para hacer una huelga. Y adems exigen la nacionalizacin de la mina.

No olvidemos las colusiones en el mercado y el poder del sistema bancario as como el rol clave que ste juega en este sistema de apropiacin de los salarios de los trabajadores.

Citbamos las quejas de Fontaine en la reciente campaa meditica del duopolio impreso. Es el lamento empresarial de moda; el que el crecimiento de la economa no supere el 2%. Ahora bien, economistas destacados como Thomas Piketty, el autor de El Capital en el Siglo XXI han sealado en reiteradas ocasiones que para este siglo el crecimiento promedio ser de 2 % en los pases capitalistas.

Todo gobierno de izquierdas que quiera transformar el pas con un programa de cambios necesarios para satisfacer las demandas sociales ser bloqueado o destituido si no cuenta con el apoyo real de una gran coalicin de fuerzas y movimientos sociales donde los trabajadores jueguen un lugar ms que importante, fundamental. La tarea es ardua. Si se quiere vivir en el mundo de las relaciones sociales y de poder y no en el de la academia, de los foros televisados o de Netflix. De la Nueva Mayora ni que hablar, pues son tambin neoliberales. No declarados como los otros, sino embaucadores polticos profesionales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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