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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2017

Desafos del socialismo y su sostenibilidad

Alejandro Gum Ruiz
Correo del Alba


La Revolucin Cubana atraviesa el momento de mayor peligro para la reproduccin ideolgica y cultural de su proyecto. No as para su reproduccin econmica, dimensin que desde el VI Congreso del PCC1, priorizan las reformas en curso2.

Para aquellos que sitan las dimensiones sociales en terrenos inconexos3, y establecen entre ellas grados de dependencia lineal, una situacin relativamente ms favorable de las finanzas, la balanza de pagos, etc., deber traducirse en un escenario relativamente ms ventajoso para el socialismo, cuya certeza verifican slo en la redistribucin justa de las riquezas.

Es esta la visin que prevalece en la conduccin de los cambios en curso y la que transparentan los documentos aprobados por los ltimos dos congresos del Partido.

La ambigedad nominal se decide en la prctica poltica

Los trminos de prspero y sostenible, con que se designa en esos materiales programticos4 el deber ser del socialismo para el contexto actual de Cuba, resultan ambiguos porque nombran tambin caractersticas que nos tiene reservadas el sistema capitalista para recomponer su dominacin sobre nosotros e instalarse de nuevo. El capitalismo cuidar que sus conquistas de palmos de la vida nacional no se vistan de atraso o remitan la memoria colectiva a una Cuba anterior a 1959. Su entrada no se mostrar decadente o insostenible. Su regreso podra aparentar un salto. Por tanto, se deben relacionar tambin la prosperidad y la sostenibilidad con la poltica y con el desarrollo de formas de participacin y control populares superiores a las que hemos tenido hasta hoy.

Ello nos ayudar a despejar las variables en disputa y a entender mejor la correlacin de fuerzas de los contendientes.

Debemos cortarle el paso a un nominalismo sin apellidos y sin historia, que intenta sustituir los anlisis por las enunciaciones. El fetichismo de las palabras nos induce a creer en ellas sin impugnar la prctica que tienen detrs y al lado.

Por eso la burguesa sac ms provecho de la bancarrota de los regmenes de Europa del Este que nosotros. Propag la identificacin, a nivel de discurso pblico y sentido comn, entre el descalabro de la URSS y la inviabilidad del Socialismo (con maysculas).

Con Cuba la tctica es similar, slo que debe operar con una realidad diferente. El gobierno de la Revolucin detenta el poder y disea desde su ejercicio la estrategia de continuidad del proceso. Sin embargo, necesitamos extender el convencimiento de que el socialismo comienza a fracasar all donde la falta de l lo secuestra y habla en su nombre, no cuando caen estrepitosamente sus estructuras polticas, instrumentos jurdicos, o sus estatuas gloriosas. La transicin socialista, una vez abierta por las revoluciones, cambia los datos del ejercicio del poder, pero no asegura los datos de sus resultados.

El presente en Cuba est marcado, aunque esto ocurra en sordina todava, por una lucha ideolgica en medio de la cual los revolucionarios debemos aprender a identificar los focos de no socialismo en la transicin para atacarlos organizadamente, saber reconocerlos, e incluso, avanzar con ellos dentro cuando no nos sea posible eliminarlos por completo, pero arrastrndolos en el avance, para que lleguen maltrechos a un nuevo lugar.

El todo y la parte

No faltan quienes desestiman en Cuba al todo por la parte, inclusive suelen convertir a esta ltima en una totalidad respecto a su funcionamiento histrico.

El hecho de que hayamos enfrentado severas carencias, repartido la pobreza con dignidad y defendido la realizacin social de nuestros magros consumos en la dcada de los noventa, no significa que, para revertir problemas estructurales, tengamos que retroceder en las conquistas de la igualdad, la eliminacin de toda forma de discriminacin, la denostacin de la apropiacin del trabajo ajeno, etc. Y, mucho menos, consentir o volver naturales dichos retrocesos en el tiempo.

He ah la trascendencia ideolgica de los balances crticos. Si no se hacen prolifera la tendencia que iguala el fracaso de un modo de ejecucin-implementacin con el fracaso de la idea, la promesa, el objetivo.

La sostenibilidad de la organizacin poltica en Cuba hoy

Si establecemos una comparacin con etapas anteriores del proceso revolucionario, se observa una mayor despolitizacin dentro de organizaciones de masas y una reduccin de la membresa en organizaciones polticas.

La sostenibilidad de ambas no estriba nicamente en que se refuncionalicen para asumir los desafos nuevos que origina el cambio de tctica de los Estados Unidos hacia Cuba y el reflujo de procesos favorables a las mayoras en Amrica Latina, sino, sobre todo, en que no se disocien el carcter poltico y el de masas.

Organizaciones selectivas como la Unin de Jvenes Comunistas (UJC), por ejemplo, estn en capacidad de representar a un mayor nmero de personas y que ello se convierta en vector de fortalecimiento de su rol de vanguardia.

Por otra parte, surgen colectivos de diversa ndole en Cuba, que, desde posicionamientos diferentes, y hasta encontrados, buscan cubrir las brechas del entramado institucional.

Estimo que lo anterior constituye un sntoma de vitalidad, y que las relaciones, conflictivas o de complementariedad, entre esa diversidad de actores, impactarn de modos an difciles de pronosticar, los ritmos, direcciones y efectos de las transformaciones que acontezcan.

El espacio de la revolucin es y debe ser siempre ms grande que el espacio que ocupan dentro de ella sus organizaciones e instituciones. Para lograr ir a la vanguardia, estas no deben asfixiar los movimientos autnticamente revolucionarios que surjan; antes bien, deben tenerlos como propulsores de sus cometidos y tareas, sin convertirlos en oficinas.

Apunto, por ltimo, cinco apuestas en que, considero, cifra el capitalismo su recolonizacin gradual de Cuba:

La utilizacin de nuestros propios instrumentos para Derrotarnos

Como no ha podido matarnos, el imperialismo busca que nos suicidemos. Entre otras, la corrupcin, mediocridad, falta de autonoma y audacia para dar respuesta a los problemas, son heridas graves que infringimos a nuestros organismos estatales y sociales. Deben ser atacadas en tanto consecuencias polticas y no meramente administrativas.

Un drenaje, ms que una inundacin

Conectado al punto anterior, todo vaciamiento de contenido revolucionario en el funcionamiento del entramado institucional y organizacional cubano provoca debilitamientos de sus bases sociales y genera confusin en torno al ideal que le ha servido como eje en la consecucin de su fuerza de convocatoria y de sus propsitos educativos. El aumento en la llegada de turistas, en la valorizacin del dinero o en productos de la cultura mercantil que circulan entre nosotros, son factores menos importantes que la desustanciacin de los instrumentos con que contamos para hacerles frente.

Un reforzamiento de la cualidad de consumidores por encima de la de ciudadanos

El mayor acceso a consumos sin la continua promocin de una escala de valores anticapitalista del bienestar, y a tecnologas, sin el desarrollo de una participacin de masas cada vez ms directa en los diseos de sus usos crticos, podra comenzar a darle ms sujetos al mercado que a la tarea de relanzar el socialismo en el pas.

Los ejercicios no revolucionarios de la poltica

La reclusin de la poltica a los mbitos gubernamentales, su burocratizacin o eventual retiro de la vida cotidiana, afectan la emergencia de un liderazgo colectivo (partidista e institucional) de la sociedad cubana, nica alternativa viable para sustituir el liderazgo histrico de la Revolucin.

La idea de unidad nacional como coexistencia pacfica de intereses de clase diferentes y opuestos que tienen al Estado por encima como rbitro y corrector

Esto se evidencia en el estmulo a la sindicalizacin por igual, dentro del sector cuentapropista, tanto de los dueos de negocios como de sus empleados. En uno de sus artculos, el nuevo Cdigo del Trabajo prev que: El Estado reconoce y estimula a las organizaciones sindicales que agrupan en su seno a los trabajadores de los diferentes sectores y ramas de la economa y representan sus derechos e intereses especficos, con independencia de la naturaleza o caractersticas de su relacin de trabajo.5

A modo de (in)conclusiones

Hoy, una de las cuestiones ms decisivas es si perderemos el socialismo en el proceso de administrarlo, si la recuperacin de la economa nos alejar de la nueva cultura por la que batallaba el Che como signo de la sociedad nueva. En esa pelea tenaz andamos cubanas y cubanos. Nada est decidido en Cuba. Una tremenda disputa de sentidos tiene lugar, aunque ella es ms soterrada que abierta.

Tras el deceso de Fidel, escuch a muchos compaeros decir que haba concluido el siglo XX. Adems de errneo, tal aserto tiene un costo para la movilizacin de las conciencias y las voluntades de todos. La muerte de todo revolucionario autntico no seala nunca un final. Cuando se fue Fidel, el 25 de noviembre de 2016, a 60 aos exactos de su salida de Mxico para reiniciar la lucha por la liberacin de Cuba, lo que realmente nos quiso decir es que comenzaba la pugna por el siglo XXI. Entera sobre sus contemporneos est ahora la responsabilidad de hacer terminar al siglo XX; y esto slo suceder de veras si llevamos la emancipacin a cotas superiores de libertad y justicia.

Notas:

1 Partido Comunista de Cuba.

2 Para alcanzar dicho objetivo el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba ratific que el eficiente desempeo de la economa es lo principal Ver: Conceptualizacin del Modelo Econmico y Social Cubano de Desarrollo Socialista. Plan Nacional de Desarrollo Econmico y Social hasta 2030: propuesta de visin de la nacin, ejes y sectores estratgicos, prrafo 51, p. 6.

3 El indicador probatorio de la interconexin no es la similitud entre la situacin de un mbito y otro, lo cual quedara desmentido tras un breve anlisis comparado, sino la escasa capacidad que tiene, por s sola, la situacin favorable de un componente en particular, para determinar la situacin favorable del sistema en general.

4 Conceptualizacin del Modelo Econmico y Social Cubano de Desarrollo Socialista. Plan Nacional de Desarrollo Econmico y Social hasta 2030: propuesta de visin de la nacin, ejes y sectores estratgicos.

5 Cdigo de trabajo (Ley 116), Gaceta Oficial de la Repblica de Cuba, 17 de junio de 2014, Cap. II., Art. 12, p. 455.

(Publicado en Correo del Alba No. 60, enero-febrero de 2017, www.correodelalba.com)

Alejandro Gum Ruiz. Socilogo e investigador del Instituto Cubano de Investigacin Cultural (ICIC) Juan Marinello.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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