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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2017

El ocaso de la democracia

Mikel Arizaleta
Rebelin


No, el populismo no es la causa, proclama en un extenso trabajo Johannes Thumfart.

Es de pocas luces reducir el xito de Trump y compaa a populismo, su xito es tan slo sntoma de una crisis global. La causa de este impulso autoritario hay que buscarlo en las democracias liberales mismas.

Se desploman muros, caen dictadores, en las elecciones libres triunfan los partidos democrticos. En las tres ltimas dcadas, entre 1974 y 2007, la democracia se ha propagado en el mundo como la plvora. El Fin de la historia, pregonado en los noventa por Francis Fukuyama con la cada del bloque del este, parece hoy da estar al alcance de las manos.

Johannes Thumfart se doctor en la Universidad Humboldt de Berln con la tesis sobre La historia de las ideas del derecho internacional de los pueblos, ensea teora poltica entre otros lugares en la Universidad Libre de Berln, en la Universidad Iberoamericana de la ciudad de Mjico y en la Universidad de Cincinnati de Ohio.

La historia no tiene la costumbre al igual que los ciclos de coyuntura- de discurrir linealmente y en modo alguno de finiquitar. A juicio del socilogo conservador y muy influyente Larry Diamond de Stanford, nos encontramos en medio de una recesin democrtica. Segn l, desde hace unos 10 aos se dibuja un cambio de tendencia global en cuestin de democracia. Los datos sobre derechos cvicos, procesos de eleccin, compromiso de la sociedad civil y corrupcin, valorados y analizados por Diamond, muestran tendencias autoritarias a nivel mundial. La democracia est en retroceso ya se mire a Turqua, Mjico, Tailandia, Ucrania, Filipinas, Polonia, Hungra y tambin en USA.

La tesis de la recesin democrtica global es en especial un buen contrapeso para esa sensibilidad histrica en el debate sobre populismo. Si realmente percibimos una recesin global en democracia nos podemos ahorrar esos excursos psicolgicos de andar por casa sobre el narcisismo de Trump al igual que esos safaris fotogrficos, socialmente ramplones, de los fans de Trump a la cordillera de los Apalaches. Y lo mismo cabe decir sobre los rasgos caractersticos, claramente patolgicos, de Erdogan, Kackzynski, Orbn y Putin as como de la estructura demogrfica de las regiones que les apoyan. Un problema global no se puede explicar localmente, de hacerlo se cae en la trampa del culto personal de los populistas, atribuyndoles una especie de originalidad slo entendible por su psicologa individual o por la mentalidad de una nacin.

Para Diamond los populismos son ms sntomas que causas de la crisis. Su verdadera raz se hunde en las democracias liberales. El trnsito hacia el autoritarismo, segn l, se apoya y ancla a nivel mundial las ms de las veces en los procesos democrticos, tambin en los pases en vas de desarrollo, slo ocasionalmente en un putsch militar violento.

Las ms de las veces el guin del nuevo autoritarismo se desarrolla as: La poblacin apoya a polticos, que se manifiestan como delatores de su propia clase y saben hablar el mismo lenguaje de la gente, interpretar sus quereres. Prometen una manera de ejercer el poder ms directa y eficiente, lo que en las democracias con sus procesos de encontrar consensos, normalmente laboriosos, es siempre un buen argumento.

Una vez en el poder, estos polticos proceden paso a paso a minar controles y equilibrios institucionales, a reblandecer derechos fundamentales y a ampliar su propio poder, el de su grupo y clientela. Paradjicamente el socavamiento de la democracia encuentra su lmite en las instituciones claramente elitistas de la jurisprudencia, que segn la cultura del derecho son en mayor o menor medida capaces de resistir.

En todo esto a la poblacin le sucede como a la citada rana respecto al agua a punto de hervir, que espabila cuando es ya demasiado tarde (dice esa fbula, narrada por Peter Senge en La quinta disciplina y por Manfred Kets de Vries en Life and Death in the Executive Fast Lane : Si echamos una rana en una olla con agua hirviendo -a veces dicen agua muy caliente-, esta salta inmediatamente hacia fuera y consigue escapar. En cambio si ponemos una olla con agua fra -a veces dicen temperatura ambiente- y echamos una rana esta se queda tan tranquila. Y si a continuacin empezamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona sino que se va acomodando a la temperatura hasta que pierde el sentido y, finalmente, morir achicharrada). O incluso no despierta por no ser necesario. Porque, como muestra la China actual, regmenes autoritarios pueden ser econmicamente extraordinariamente exitosos. La envergadura de los crculos beneficiados por ellos es por consiguiente grande.

Segn Diamond las democracias fracasan cuando el pueblo pierden la fe en ellas y las lites abandonan sus normas por una especulacin polticamente provechosa. El origen de la recesin de la democracia, para l, se encuentra en el pueblo, l es el soberano, y no en otra parte. Slo un antidemcrata podra admitir haber sucumbido ante la belleza infantil de unos hombres malos, como se presupone una y otra vez en el debate sobre populismo.

No es casualidad que la recesin de la democracia se inicie con la recesin econmica en torno a la crisis financiera de 2008. Unos bajos resultados econmicos y una creciente desigualdad agudizan los problemas de abuso de poder y la vulneracin de las reglas de juego, escribe Diamond. En los pases en vas de desarrollo la crisis ha agudizado las tendencias cleptocrticas, de rapia, existentes. En las naciones de una industria desarrollada la crisis ha contribuido y favorecido un aumento de la desigualdad social. Pero sobre todo ha mostrado de manera palpable algo que ya conocan los banqueros inversionistas desde tiempos: o que es de una ingenuidad supina el contenido del aserto liberal de que la codicia de los pocos produce valores y riquezas para todos o que lo que se busca con ello es conducir deliberadamente al error.

A la vista de este anlisis sorprende que la izquierda radical en casi ninguna parte del mundo haya sacado provecho de la crisis de la democracia liberal. Pero posiblemente las capas ms bajas de la clase media saben lo que hacen cuando votan a seores que actan autocrticamente como Trump y Erdogan.

La autocracia parece ser la conclusin lgica de la ideologa neoliberal, bajo cuyo yugo y opresin tiene que vivir de todos modos la poblacin algo que ya supieron los Chicago Boys, que engatusaron a Pinochet. Quien pone todo en manos del inters privado y no confa en la mano pblica, ese tal ve necesario transformar el estado, como ltima consecuencia de la agenda de privatizacin neoliberal, en propiedad del particular.

Siguiendo la lgica neoliberal slo as podra lograrse una gestin eficaz del estado. Y problemas de eficiencia, como tambin escribe Diamond, anidan realmente en el DNS de las democracias. Sus procesos de encontrar consensos son por principio pesados y tediosos. Adems producen una casta de polticos, que de hecho vive de la pesadez y lentitud de estos procesos, y desde ah esa casta pueden desarrollar estmulos perversos tendentes a impedir una poltica eficiente.

Por otro lado en la decadencia y retroceso de la libertad democrtica slo las lites son las que realmente llevan las de perder, por eso, al menos en occidente, se posicionan en contra del populismo. En la vida real de un asalariado la libertad de opinin juega un papel muy de segunda mano.

El mismo Diamond parece tomar muy en serio la analoga de su tesis sobre los ciclos coyunturales. Confa en un incremento de democracia tras la recesin, y para ello se basa en un trabajo anterior de Samuel Huntington, que observ varios flujos, decadentes y crecientes, de democracia en los siglos 19 y 20. Segn Diamond ya en estos momentos la sociedad civil ha comenzado a movilizarse mediante el nuevo populismo y estara interesada en poltica como nunca lo estuvo antes.

Es cuestionable que tenga razn en esta visin optimista. USA, respecto a la democracia global, no es un pas cualquiera. Su debilidad momentnea tendr consecuencias fatales en la propagacin de la democracia y potenciar an ms la recesin ya iniciada de la democracia.

Y esto es posible porque Rusia y China se van convirtiendo cada vez ms ntidamente en superpotencias del nuevo autoritarismo, que apoyan movimientos antidemocrticos mediante medios basados en internet y ayuda al desarrollo. El que de una unin de autoritarismos el sistema global, como Daimond escribe, se muestre como menos estable es ms escenario de horrores que consuelo. Slo cabe esperar que Trump se comporte ms razonable con el potencial nuclear destructivo que con sus mensajes twiteros.

Malas perspectivas para un final de la recesin de la democracia surgen tambin desde la economa. La estabilidad de la relacin, no necesariamente armnica, entre democracia y capitalismo se obtuvo tras la Segunda Guerra Mundial mediante regalos a la clase media, generosos y en gran parte financiados mediante crditos. Es improbable que los sistemas sociales y de crdito, muy atareados, posibiliten tales regalos en el futuro.

La pregunta sobre la seriedad con la que uno toma la democracia con su promesa de libertad, igualdad y de eficiencia consensual, tambin en la vida real, en absoluto resulta trivial a la vista de la creciente desigualdad y a los desafos polticos cada vez ms complejos. Slo si las nuevas democracias son capaces de desarrollar respuestas a la altura de las circunstancias, que satisfagan a su gran tradicin utpica, lograrn de nuevo comprometer en la tarea a largo plazo a amplias capas del pueblo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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