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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2017

El acto de la CGT del 7 de marzo

Guillermo Almeyra
Rebelin


Los millonarios que dirigen los sindicatos como si fueran empresas y apoyan a todos los gobiernos llamaron a una marcha de protesta ante la poltica salvajemente antiobrera y antinacional del gobierno de Mauricio Macri al que sostienen. Buscaban as descomprimir la tensin social y aprovechar la movilizacin para negociar con Macri su capacidad de contener y frenar la creciente rabia de los trabajadores.

A la marcha asistieron cientos de miles de personas que, dicho sea de paso- los diarios de la derecha ignoraron-, que transformaron lo que para los dirigentes sindicales de la CGT pretenda ser una prueba de fuerza y de autoridad en una enorme manifestacin para exigir una huelga general nacional inmediata, repudiando de paso a los organizadores. Ante el avance de los obreros sobre la tribuna desde la cual hablaron los dirigentes sindicales (peronistas y simultneamente agentes del gobierno) algunos de ellos debieron correr seis cuadras para escapar a la ira de las bases, tuvieron que esconderse en edificios vecinos o, atrapados en el palco, se agarraron a trompadas entre ellos mientras circulaban ofrecimientos de renuncias o recriminaciones mutuas. El mismo da y a la misma hora declaraba ante los jueces -y sin referencia alguna a la marcha de la CGT- otra multimillonaria enriquecida en el poder y reducida al papel de lder del ala kirchnerista minoritaria de un peronismo cuyo centro y cuya derecha apoyan al gobierno de Macri.

Pern en los 40 fue llevado al gobierno por un Partido obrero ad hoc el Partido Laborista dirigido por jefes sindicalistas- al que luego transform en Partido Peronista y decapit encarcelando incluso a sus dirigentes Histricamente dicho Partido hoy Justicialista- fue solamente un instrumento para gobernar y jams, en ningn momento, y menos an durante la resistencia a las dictaduras, el canal que utilizaban los trabajadores peronistas para movilizarse o presionar.

Esa herramienta eran los sindicatos y, cuando stos eran ilegales, los comits de fbrica que los reconstruan. La lucha por los derechos ciudadanos y laborales estuvo as siempre ntimamente unida al combate por la democracia sindical.

Como resultado inmediato de la manifestacin del 7/3 y del repudio a la impotencia y complicidad con Macri de la direccin de la CGT, se registrarn sin duda cambios importantes en la misma, toma de distancias de sindicatos menores, triunfos de oposiciones de izquierda en algunos de stos y es posible que la CGT deba fijar fecha inmediato a una huelga general a la que se resiste con todas sus fuerzas.

En un ao en que se deber votar para renovar las Cmaras y otros puestos estatales importantes el gobierno necesita interlocutores vlidos en las direcciones sindicales y teme como a la peste el surgimiento de direcciones sindicales combativas o, peor an, anticapitalistas, que la ola de despidos y de cierres de empresas por su lado alienta poderosamente. Macri incluso preferira un paro nacional que actuase como satisfaccin a las bases para evitar que tanto los dirigentes sindicales como su gobierno sean desbordados por una larga serie de huelgas que transformaran el panorama sindical y podran ayudar a construir la direccin poltica opositora que no existe.

El gobierno utiliza hoy el arma de sus jueces para mantener a Cristina Fernndez de Kirchner y su familia en el mbito exclusivo de los tribunales manchada por la sospecha de corrupcin y evita encarcelarla para no darle el prestigio de los mrtires como a Milagro Salas y para poder negociar secretamente con ella y retardar la construccin de un ncleo duro en el peronismo (que hoy le apoya en el parlamento y en las provincias).

Si hubiese un desbordamiento sindical por la base, podra incluso reducir la presin judicial y meditica contra el kirchnerismo y buscar un apoyo mayor de la derecha peronista (que, seleccionada por CFK, es mayoritaria en las Cmaras) al menos hasta capear las elecciones.

Pero los obreros se han medido en la manifestacin del 7/3 y han medido la debilidad extrema del gobierno macrista y de los burcratas sindicales al servicio de aqul y redoblarn las huelgas y manifestaciones, atrayendo nuevamente sectores no peronistas de las clases medias urbanas, empujadas por la caresta y la crisis creciente.

Macri si empuja a la construccin de un bloque social entre esos sectores medios oscilantes con los trabajadores y los desocupados, hara bien si preparase varios helicpteros. El peronismo histrico, tal como le pas al partido radical yrigoyenista, podra entonces ser superado por la izquierda social hoy dispersa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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