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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2017

Cultura de Igualdad & Cultura de guerra
Yes We Trump

Miguel Lorente Acosta
www.huffingtonpost.es

Hemos pasado del "Yes we can" al "Yes we Trump" como el que pasa la hoja de un libro o cambia de canal o emisora de radio. La misma sociedad que crea en s misma para alcanzar el futuro, al final ha creado un dolo de 14 quilates al que adorar para liberarse as de la culpa y la responsabilidad, aunque sea pagando la debida penitencia.


Trump ha trado a la sociedad americana lo que ningn otro presidente ha sido capaz, y mientras todos han insistido en su grandeza, algo que tambin ha hecho Trump, ste ha unido a su discurso la "otredad del pueblo americano", es decir, la conciencia del otro como alguien diferente. Trump ha sido hbil, y en un momento de confusin global como consecuencia de los importantes cambios y de la lectura neoliberal, que ha llevado a reducir el anhelo y las aspiraciones humanas a la economa y lo material, se ha aprovechado de la interpretacin que se hace de la realidad, la cual gira ms alrededor de la amenaza que de la oportunidad.

Esta especie de calentamiento social al final destie y encoge las identidades hasta dejarlas reducidas a lo que un da fueron, no a lo que han seguido siendo desde entonces, como si ese momento original fuera la razn de ser para un futuro que no se reconoce en cuanto se hace presente. Y un pueblo como el norteamericano siempre es un terreno propicio para lo ms y para lo menos, al tener ms sueos que memoria y ms historias que historia. No es fcil encontrar un relato sobre los elementos que definen la identidad del pueblo americano, salvo su anhelo de alcanzarla y de ser pueblo por encima de sus orgenes tan diversos, por eso necesitan repetirse a s mismos lo grandes que son y la trascendencia de su poltica y su economa.

Y pueden ser grandes en lo que hacen, pero eso no los lleva a saber lo que son. Basta con escuchar el mensaje de Obama y el de Trump para pensar que no estamos ante un mismo pueblo ni una misma nacin. La simple descripcin de la realidad que expone cada uno de ellos ya nos lleva a concluir que se tratara de dos pases y sociedades, no slo diferentes, sino opuestas. Y mientras Obama hablaba de esperanza y futuro, de confianza en lo que son como nacin, Trump afirma lo que han sido en el pasado y duda de esa nacin plural y diversa de hoy para presentar la realidad como una amenaza a punto de suceder. De ah su "nosotros primero".

Pero como no pueden decir lo que significa "ser americano de Estados Unidos", echan mano de esas ideas sobre la identidad que guardan como muestra para encargar un traje a medida y de color original, despus de que el proceso del tiempo lo haya encogido y desteido, aunque ya no sea la prenda adecuada para este momento de la historia. Y ah es donde las personas como Trump juegan con ventaja al defender una idea de "identidad por contraste".

Para Trump y la gente como l, no se sabe muy bien lo que es ser americano, pero s saben perfectamente lo que para ellos es no ser americano. Esa es la identidad por contraste, aquella que se construye sobre lo que no se quiere ser, no tanto sobre lo que se es, que queda limitado a los lugares comunes de la historia. Y con todo ello Trump ha jugado para traer la otredad americana, el ser en el no-ser de los otros que lleva a percibir al otro como diferente, inferior y al margen de su comunidad, lo cual en trminos prcticos significa al margen de su sociedad. Trump se ha puesto a s mismo como modelo y todo lo que no se ajuste a l, bien como concepto o en la forma de convivencia que exige, simplemente no es americano.

De alguna manera, hemos pasado del "conmigo o contra m" de George W. Bush, al "o como yo, o nadie", de Donald Trump. El problema no es Trump, sino que ha sido elegido en una democracia por lo que dice, por lo que hace, y por cmo lo dice y lo hace. La sorpresa de Trump no est en que "no cumple su palabra", como sucede habitualmente en poltica tras unas elecciones, sino en que la cumple. Trump no es un accidente, sino el candidato y ahora presidente de una parte de la sociedad que defiende esas ideas, valores y creencias construidas sobre el machismo, la xenofobia, el racismo, la homofobia...

En definitiva, construidas sobre quien se cree superior y la otredad del resto. Y Trump no est slo, hay mucha gente en EEUU y en Europa que gritan de forma decidida y con pleno convencimiento, "Yes, we Trump", porque defienden esas ideas y valores que han crecido en la sociedad porque otros han dejado marchitar los valores de Igualdad, la Libertad, la Justicia, la Dignidad... en los jarrones de los despachos de la poltica y las instituciones, donde slo decoraban, en lugar de haberlos plantado en los jardines de la convivencia, y de haber evitado que, cuando alguien lo ha hecho, llegaran los "yes we Trump" y los pisotearan o pasaran por encima de ellos con un autobs.

Si Trump ha ganado y la ultraderecha puede ganar en diferentes pases de la UE es porque hay ms gente que los vota. Juegan con la ventaja de la historia y con una cultura desigual donde las jerarquas son un valor y la opresin del diferente y del inferior, una forma de reconocimiento.

O cambiamos ese modelo de sociedad con la cultura de la Igualdad, o seguirn golpeando con polticas y guerras que an no existen, pero que ellos provocarn dentro y fuera de cada pas para ganarlas y hacer as que venzan sus ideas.


Fuente: https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/2017/03/02/yes-we-trump/


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