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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2017

CIA: del mito a la incompetencia

Editorial de La Jornada
La Jornada

La CIA ha sido y es una presencia constante all donde Estados Unidos tenga intereses (econmicos, geopolticos, estratgicos), lo que en la prctica deja muy pocas naciones exentas de sus tenebrosos manejos.


El abultado acervo de documentos dado a conocer el martes por la organizacin meditica internacional Wikileaks, donde se detallan gran nmero de herramientas de hackeo utilizadas por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) para vigilar ilegalmente a polticos, organismos y ciudadanos de ese y otros pases, actualiza el tema de una de las ms oscuras instituciones estadunidenses, sus alcances y sus siempre turbias actividades. Prcticamente desde su creacin, en 1947, con la Ley de Seguridad Nacional promulgada ese ao por el entonces presidente Harry Truman, la agencia sobrepas con mucho sus atribuciones constitucionales para convertirse en un autntico Estado dentro del Estado y en una herramienta que, en distintos puntos del planeta, desestabiliz gobiernos libremente elegidos, distorsion procesos electorales, financi campaas polticas en funcin de la conveniencia estadunidense, hizo gala del ms grosero injerencismo y no se tent el corazn para planificar y ejecutar el asesinato de personas a las que, desde su peculiar concepcin, consideraba amenazantes para lo que Washington llamaba "el mundo libre".

Elevada a la categora de mito por innumerables pelculas y series televisivas, pero tambin por investigaciones serias sobre su estructura y funcionamiento, la organizacin con sede en Langley, Virginia, ha sido y es una presencia constante all donde Estados Unidos tenga intereses (econmicos, geopolticos, estratgicos), lo que en la prctica deja muy pocas naciones exentas de sus tenebrosos manejos. En Amrica Latina la agencia tiene un funesto rcord de intervenciones, algunas ms o menos encubiertas y otras desembozadas, que culminaron con el derrocamiento de presidentes de orientacin popular (Jacobo Arbenz en Guatemala, 1954; Joao Goulart en Brasil, 1964; Juan Bosch en Repblica Dominicana, 1963; Salvador Allende en Chile, 1973); con intervenciones armadas directas (Cuba, 1961; Dominicana, 1965; Granada, 1983; Panam, 1989), y con cruentos golpes de Estado (Uruguay, 1973; Chile, 1973; Argentina, 1976). A todo lo cual cabe agregar un crecido expediente de operaciones encaminadas a incidir en los mbitos polticos, econmicos y sociales de los pases de prcticamente todo el continente, siempre con la mira puesta en los intereses de Washington e invariablemente desplegando una proverbial falta de principios.

En esta segunda dcada del siglo XXI tiende a creerse que la CIA representa una especie de sello sin mayor peso real (o con una presencia al menos mucho menor a la que tuvo anteriormente) en las polticas locales; de hecho, aludir a la organizacin estadunidense para interpretar alguna situacin inestable o irregular en esa materia suele despertar sonrisas de escepticismo. Un examen ms atento, sin embargo, revela que la reconversin tecnolgica de los ltimos aos ha permitido a la CIA adoptar un perfil pblico menos evidente, desarrollar sus actividades de espionaje e intrusin con instrumentos ms sofisticados, continuar su labor desestabilizadora por canales ms borrosos y difciles de detectar.

Con todo, para Donald Trump y su administracin el trabajo de la agencia deja mucho que desear. No es que su labor le parezca reprobable, sino que le parece ineficaz y anticuada; de otro modo cmo se explica que una organizacin alternativa, civil, haya podido desentraar con cierta facilidad su parafernalia operativa? No hay que erradicarla por nociva opina Trump, sino modificarla por incompetente.

La mala noticia para el presidente republicano es que las nuevas tenologas ya no son exclusivas del poder: as como los sistemas para detectar, captar, recopilar, analizar y clasificar informacin a fin de intervenirla han alcanzado un alto grado de confiabilidad, tambin se desarrolla, en paralelo, una tecnologa destinada a ejercer control sobre tales sistemas. Lo que equivale a decir que la inteligencia estadunidense puede seguir operando en la penumbra, pero ya no en la oscuridad de otros tiempos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/03/10/opinion/002a1edi



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