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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-03-2017

Hartazgo social y protestas masivas por pobreza, desempleo e inflacin

Julio C. Gambina
Rebelin


La informacin estadstica confirma el hartazgo que impregna el sentido social mayoritario.

En efecto, con datos a septiembre del 2016, la indigencia acumula 2,7 millones de personas, unas 600.000 ms que a diciembre del 2015. As, los pobreza por ingreso alcanzan a 13 millones de personas, 1,5 millones ms que a fines del 2015. Se trata de 6,9% de indigentes y 32,9% de pobres. Un tercio de la poblacin bajo la pobreza y las mujeres en situacin ms vulnerable que los varones. [1]

El agravante es que la situacin es peor para los menores de 14 aos, ya que para la infancia se reconoce un 48,8% de pobres; los jvenes de 15 a 29 aos, un 37,9%; los adultos entre 30 y 59 aos un 28,3%; y los mayores de 60 aos el 10,9%. Son datos preocupantes en el presente y alarmantes sobre el futuro de los nios y jvenes.

Por su parte, el INDEC [2] desmiente los dichos oficiales sobre contencin de la inflacin, ya que en febrero 2017 marc una suba del 2,5%; lo que significa un acumulado del 3,85% para el primer bimestre y una proyeccin del 25,4% anualizado, muy lejos de la meta entre 12 y 17% establecida por el BCRA, el presupuesto nacional, y el techo paritario imaginado por patronales y el gobierno nacional en 18% para todo el 2017.

La crnica periodstica remite regularmente a las crecientes suspensiones y cesantas, derivadas de la continuada recesin ms all del optimismo econmico del oficialismo.

Nicols Dujovne habla de la recuperacin de la economa y GM o SANCOR cesantean. Es una situacin convergente con una capacidad instalada en la industria del 60,6% en enero 2017 contra un 62,9% en enero 2016. [3] Es una cuestin que tambin se verifica en el ascenso de los ndices oficiales de desempleo, subempleo y un tercio de trabajadores en situacin irregular,

Todo ello confluye en un crecimiento de la desigualdad, cuya metfora pasa por el aumento de venta de automviles 0km y suspensiones de trabajadores de la industria automotriz. Hay que asociarlo a mejora de capacidad de compra de sectores de altos ingresos, aumentos de la importacin de automotores y disminucin de produccin local con destino al mercado interno y/o brasileo.

Este relato remite al fenmeno de una cotidianeidad que deteriora la condicin de vida de la mayora de la sociedad, que no est en el peor momento de 1989 o 2001, pero que tiene ese destino segn la evolucin progresiva de los indicadores econmicos y sociales.

Lo esencial es la reaccionaria reforma estructural

Se llega a esos mximos de deterioro por las reformas estructurales organizadas desde 1975/76 y especialmente en los 90 del siglo pasado, que consolidan el incremento de la desigualdad, la pauperizacin aumentada y la concentracin y extranjerizacin de la riqueza socialmente generada.

Esto es lo esencial en el orden capitalista; la recreacin de las condiciones de explotacin y dominacin para asegurar la valorizacin de los capitales y la toma de ganancias, su acumulacin y reproduccin social.

He aqu la esencia de la regresiva reforma de la estructura econmica y social de la Argentina desplegada en dos tiempos: uno bajo la dictadura genocida y otro durante la convertibilidad, con menemismo y Alianza, expresin histrica de las cpulas del bipartidismo, que ahora intentan ser superadas desde el PRO y nuevos alineamientos en el sistema poltico.

La crisis indujo la regresiva reestructuracin de la economa y la poltica, disciplinando al movimiento social a las nuevas condiciones de funcionamiento de la sociedad (extranjerizacin, concentracin, nuevo modelo agro primario exportador, elevada especulacin y papel de la banca transnacional), con mayores niveles de empobrecimiento y marginacin social, con la consecuente despolitizacin instaurada desde el genocidio y el terrorismo de Estado.

Sobre esas reformas estructurales in-modificadas desde el modelo productivo, la reestructuracin contina y tiene que ver, en primer lugar, con acentuar las modificaciones en la relacin entre el capital y el trabajo, para profundizar la subordinacin de ste hacia aquel, lo que se manifiesta como disminucin del costo laboral. Tambin debe considerarse la permanente reforma del Estado al servicio del Capital y la insercin subordinada en el sistema mundial.

Bajo este concepto de reduccin del costo laboral est el salario y por eso el techo pretendido a la actualizacin de ingresos, consumada en 2016 con prdidas de capacidad de compra de los ingresos populares entre 6 y 12% segn sea la categora de empleo, regular o irregular de los trabajadores. Pero tambin supone la reduccin del salario indirecto recortando beneficios de la seguridad y previsin social, la salud o educacin junto a otros derechos universales a cargo del presupuesto pblico.

Toda la lgica de poltica econmica se sustenta en generar mejores condiciones para la inversin, por lo que el esfuerzo oficial apunta a elevar la rentabilidad del capital, la ganancia. Esta resulta de la produccin de plusvalor, y por eso los dineros destinados a la inversin requieren bajas de los precios de los medios de produccin (capital constante) y de la fuerza de trabajo (capital variable).

Para reducir el precio de los medios de produccin buscan el menor precio posible en el mercado mundial, y por ende presionan por la apertura de la economa. As, destruyen cualquier proceso productivo local. Incluso, pueden llegar a suplir el proceso productivo y reemplazar produccin final local por otra de origen externo. Es lo que ocurre en la coyuntura con la creciente importacin, verdadera sustitucin de produccin local por extranjera, destruyendo fuentes de empleo y produccin.

Para disminuir el precio de la fuerza de trabajo, las patronales y el gobierno presionan con el objeto de desarticular la capacidad de organizacin y resistencia del movimiento sindical y social, sectorial o territorial de los trabajadores. Se trata de disciplinar a las organizaciones sindicales y sociales para facilitar la induccin en la baja del costo de produccin, sea del sector privado como del gasto pblico social. Por esto es que se empecinan en reducir el dficit fiscal y a cualquier costo trasladar la carga fiscal sobre los de abajo y en beneficio de la cpula de inversores.

En ese rumbo no debe sorprender que en algn borrador se piense en bajar impuestos a los inversores y aumentar el IVA, por ejemplo. Mientras resuelven el financiamiento local de su poltica, no dudan en incrementar la deuda pblica hipotecando el futuro de las finanzas del Estado. Condicionan as presente y futuro.

La respuesta movilizada

El conflicto docente es emblemtico en este sentido, y en la pulseada se juega la posibilidad de avanzar sobre otros sectores de trabajadores. El acuerdo con los petroleros patagnicos y el avance con metalrgicos y los sindicatos del automotor es el camino para reducir el costo salarial de las grandes empresas, en el mismo sendero de la tercerizacin y toda forma de flexibilizacin de los ingresos y las condiciones de trabajo.

La gran movilizacin de los docentes protestando con el no inicio de las clases, con paros de 48, 72 o 96 horas y perspectivas de continuidad en una lgica muy alejada de la oferta patronal para actualizar salarios, evidencia una confrontacin con alcances al conjunto del movimiento sindical y social. Se hizo todo lo posible para deslegitimar la protesta, incluyendo la aberracin de acudir a voluntarios para reemplazar profesionales en la educacin. La confrontacin es econmica, poltica e ideolgica y no est cerrada, con el gobierno negando la paritaria nacional.

Por eso se puede pensar en continuado las movilizaciones del lunes 6, martes 7 y mircoles 8 de marzo, aun cuando cada uno tuvo sus propias reivindicaciones y motivaciones. La primera con los docentes y la defensa de la escuela pblica y sus ingresos. La segunda iniciada por los gremios productivos de la CGT y asumida por todas las Centrales de Trabajadores (CTAs) y diversos movimientos y organizaciones no adheridas a las centrales sindicales. La tercera promovida por el Da Internacional de las mujeres trabajadoras y con Paro Internacional de Mujeres.

En todas las movilizaciones gan la consigna del PARO GENERAL. La cpula de la CGT fue vapuleada por no convocar con fecha cierta a la medida reclamada en una inmensa movilizacin callejera. El poder del movimiento popular, especialmente de los trabajadores se hizo sentir y se evidenci que junto a la iniciativa del poder, tambin existen otras de las clases subalternas.

Resulta de inters entender la situacin en clave de lucha de clases, ya que la constitucin de un sujeto colectivo movilizado limita el objetivo disciplinador promovido por las clases dominantes y el gobierno Macri.

Es cierto que la hegemona en el movimiento popular est en disputa, o dicho de otro modo, no hay direccin aun de la movilizacin popular; pero al mismo tiempo, parece que el gobierno Macri tampoco resuelve la demanda de las clases dominantes por doblegar al movimiento social en lucha.

Desde el gobierno baja la discusin sobre ajuste gradual o polticas de shock, en el sentido de las primeras medidas con devaluacin, quita o disminucin de retenciones y liberalizacin del mercado de cambios y cancelacin de deudas en litigio, aun con mayor endeudamiento.

Conviven ambas perspectivas en el poder, y se viene el 24/3, conmemoracin del Golpe de Estado que inici la regresiva reestructuracin que juega ahora un nuevo turno reaccionario.

Cmo seguir?

Unos discuten como gobernar el capitalismo local y se adecuan a las nuevas condiciones del orden mundial, con Trump y el Brexit, en simultneo con la continuidad de la liberalizacin, con el G20 prximo en Alemania y en 2018 en Argentina; o con la OMC en diciembre en nuestro pas. Habr condiciones para otro NO, como en Mar del Plata 2005 contra el ALCA?

El capitalismo de esta poca no con transita con la tranquilidad que supona el avance de la globalizacin y menos con la siembra realizada por el gobierno en sus relaciones con Obama y la Casa Blanca, y que busca ahora readecuarse. Recordemos que los inversores siempre le piden disciplinar al movimiento social.

Para esa discusin de como gobernar el capitalismo local y en tiempos electorales se presentan varios candidatos, muchos coinciden con el eje en la demanda de inversores, que buscan afuera ante el parasitismo de la clase dominante local, solo animada en el agro y la minera, de la mano de las transnacionales de esos sectores.

Estn tambin los que imaginan que se puede estimular el consumo sin afectar la lgica de dominacin del capital, sin comprender los lmites del cambio poltico en la regin en este nuevo siglo. La demanda de ms consumo sin modificar el modelo productivo conlleva la orientacin del voto hacia lgicas reproductivas de un patrn consumista y de dominacin monoplica de la esfera de la produccin.

Necesitamos discutir el pas que tenemos y el que necesitamos, lo que supone convocatorias asamblearias e una dinmica congresal, para analizar y consensuar el diagnstico y las propuestas para transformar la realidad. Un congreso popular se requiere para transformar el parasitismo de las clases dominantes del capitalismo local y orientar el desarrollo a la satisfaccin de necesidades sociales contra la lgica capitalista.

El problema de los problemas pasa por reiterar la recurrente lgica de invertir para ganar, siempre a costa del bienestar mayoritario y lo que se necesita es voluntad mayoritaria para orientar el esfuerzo colectivo de la produccin para resolver insatisfechas necesidades sociales.

Notas:

[1] Observatorio de la Deuda Social Argentina. POBREZA EN LA ARGENTINA URBANA (2010-2016), en: http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo68/files/2017-Observatorio-Presentacion-Informes-Pobreza-2010-2016.pdf (consultado el 10/03/2017)

[2] INDEC. ndice de Precios al Consumidor Febrero de 2017, en: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ipc_03_17.pdf (consultado el 10/03/2017)

[3] INDEC. Utilizacin de la Capacidad Instalada en la Industria. Enero de 2017, en: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/capacidad_03_17.pdf (consultado el 10/03/2017)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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