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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2017

Prematuro desgaste de un gobierno que muestra los dientes
Tres es tres

Horacio Verbitsky
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Las tres movilizaciones y los paros de la semana pasada, ms los que se avecinan la prxima y hasta el 24 de marzo, junto con el rebrote inflacionario, el incremento de las percepciones negativas sobre el futuro y el descrdito sobre la honestidad presidencial marcan el peor momento en sus quince meses. Ante el desgaste y el clima social que desbord a la CGT, el gobierno muestra los dientes y endurece posiciones.

Lunes 6, docentes; martes 7, centrales sindicales; mircoles 8, mujeres. La semana ms intensa de los ltimos aos transcurri con multitudes en las calles (cerca de un milln de personas segn los organizadores) y casi sin incidentes, salvo unos forcejeos y empujones al terminar el acto de la CGT y una cacera de mujeres lanzada desde los gobiernos nacional y porteo dos horas despus de la desconcentracin. Los opinadores seriales del establishment grfico, radial y televisivo compararon el primer episodio con los crmenes de la Triple A en 1974 y con la quema del cajn de Herminio Iglesias en 1983, ejemplos de la incurable barbarie peronista, y se gastaron todos los adjetivos para denigrar a las pibas que no quisieron callarse su opinin sobre el rol que asignan a la Iglesia Catlica en la situacin desmedrada que padecen. El segundo paro de gnero en dos aos coincidi esta vez con el da internacional de la mujer trabajadora e, igual que en octubre de 2016, con las idas y vueltas de la CGT que no termina de fijar fecha para el primer paro general bajo el gobierno de la Alianza Cambiemos. Uno de los posters annimos que convocaron deca Putas como Eva/Locas como las Madres/ Yeguas como Cristina/ Negras como Milagro/ Y con los ovarios que le faltan a la CGT. Y entre las consignas repetidas con ms entusiasmo en la calle, una deca Pusimos fecha/ La puta que los par y otra S-se-puede/hacerle un paro a Macr. El gobierno y los medios que lo apoyan buscan minimizar el impacto que los paraliz de asombro.

Descontrol programado
A escobazos

Una pobre quema de papeles en la vereda fue convertido por los comentaristas en un atentado a la Catedral, y el secretario de Seguridad de la Ciudad, Marcelo DAlessandro, justific la accin policial contra lo que llam violencia brutal de las chicas. Nada dijo de la agresin a quemarropa contra una de ellas con balas de caucho, ni sobre la decisin de no detenerla para evitar que quedara registro de sus heridas, y muy poco sobre la presencia junto con la polica del militante del partido neonazi del fuhrer de Balvanera Alejandro Biondini, Ignacio Montagut, el hombre joven que exhibi una bandera del Vaticano frente a las mujeres que gritaban por el aborto libre y gratuito frente a la Catedral, lo que provoc su reaccin e inici los pequeos incidentes. Montagut se autodefine como Amigo de la Gorra, teora que demostr el mircoles. Adems trabaja con el manager de redes oficial Yamil Santoro y ambos son dirigentes del partido de Patricia Bullrich, Unin por la Libertad. Las palabras de DAlessandro son graves porque defendi la presencia de policas de civil encargados de marcar manifestantes para detenerlos horas despus y a centenares de metros de distancia, con el pretexto de proteger la integridad fsica de los terceros, lo cual es un contrasentido. Dos de las chicas detenidas en forma violenta son colaboradoras de este diario y estaban trabajando. Tampoco nada prueba que el resto haya tenido alguna relacin con la reyerta frente a la sede confesional. Segn DAlessandro los policas se atuvieron a la ley que tuvo el consenso mayoritario de la Legislatura portea por su contenido moderno de derechos humanos. DAlessandro se burla de sus cndidos oyentes o no conoce la ley 5688 que cita, del Sistema Integral de Seguridad Pblica, porque en forma taxativa prohbe en caso de manifestaciones la actuacin de policas de civil y tambin de uniforme sin la placa identificatoria (artculo 100). Esto coincide con la Orden del Da 184 de la Polica Federal y con la Resolucin 210 del Ministerio de Seguridad de la Nacin, de 2011, que no fue derogada. Es decir que cualquiera sea el cuerpo policial actuante, lo hizo al margen de la legalidad vigente, lo cual no se subsana con las opiniones de los funcionarios ante la prensa, slo tiles para medir el desconocimiento de casi todo que les aqueja o su impavidez para mentir. Ya antes de la concentracin, la polica haba operado en forma injustificable contra cuatro chicas hostigadas por una patota de Cristo Rey a las que persiguieron durante varias cuadras acusndolas de pintar consignas sobre la marcha. Ellas fueron detenidas por supuesto dao y atentado, no se sabe a qu ni a quin, y ellos siguieron camino muy sueltos. Lo nico claro fue la adhesin poltica al descontrol represivo. La confusin imperante era tal que recin al da siguiente fue posible reconstruir en parte la cadena de responsabilidades. Actuaron la nueva Polica de la Ciudad (tanto grupos provenientes de la ex Polica Federal cuanto de la ex Polica Metropolitana) y algunos de lo que queda de la Polica Federal, cuya presencia en la Ciudad no se explica. En las planillas con nombres de detenidos, la polica se refiere a s misma como Metropolitana en algunos casos y como ex PFA en otros. El caos irremediable se verific en la conferencia de prensa (por desgracia sin control de alcoholemia) en la que Patricia Bullrich asumi haber impartido las rdenes, aunque el operativo lo coordin la Ciudad Autnoma de Buenos Aires. A esto se sum el vaco judicial, acentuado por el traspaso y la unificacin de fueros. Ni en la web de la justicia ni en el telfono 0800 del Ministerio Pblico Fiscal de la Ciudad era posible determinar cules eran la fiscala y el juzgado de turno para tramitar la libertad de las detenidas. Fuera de horario (y todo ocurri bien entrada la noche), slo el comisario poda hablar con la fiscala y el juzgado de turno. Tampoco estaba abierto el juzgado de turno de habeas corpus, cuya titular tard tanto en resolver que se le anticip el juez de menores, porque segn se dice pero tampoco consta, haba alguien de menos de 18 aos que atrajo la competencia del resto. Una vez concedida la libertad, no se efectiviza hasta que se certifica el domicilio y llega el mdico legista. Como adems las trasladaron de una comisara a otra, se duplicaron la certificacin y la revisin mdica, lo cual duplic el tiempo de privacin de la libertad.

An as, fue imposible disimular que el movimiento de mujeres, travestis y trans, heterogneo y sin jefas, iniciador del fenmeno del #NiunaMenos en Buenos Aires en 2015, ya se generaliz a 41 naciones del mundo. En ninguna de ellas se lleg a las 200.000 personas que participaron de las concentraciones en 60 ciudades argentinas. Para encontrar antecedentes hay que remontarse hasta la dcada de 1940, con las patas de los obreros industriales en las fuentes del poder o a la de 1970, a partir de la cual los organismos defensores de los derechos humanos fueron un condicionante insoslayable. El paro fue transversal a todas las fuerzas polticas, e incluso mujeres dirigentes de la Alianza Cambiemos publicaron su adhesin, como la diputada de PRO Silvia Lospennato, quien resumi su acompaamiento en la jerarquizacin del Consejo Nacional de la Mujer y en la igualdad de derechos laborales. En su libro Mujer, sexualidad, internet y poltica, el consultor Jaime Durn Barba declara la muerte de las ideologas y los relatos totalizadores como motivacin de los nuevos electores latinoamericanos. No obstante el 8M incluy una extensa serie de reivindicaciones que lo constituy en un rotundo enfrentamiento con las polticas oficiales. Una represin tan violenta como innecesaria prueba que esa lectura fue compartida por el gobierno.

La primera

Maurizio Macr y Pea Braun en el mejor de los mundos
Qu estamos inventando

El lunes frente al Ministerio de Educacin, los manifestantes que estaban ms cerca del triunviro Carlos Acua reclamaron que pusiera fecha al anunciado paro general. El canto se extendi al conjunto de los docentes y de los dems trabajadores que los acompaaban. Incmodo, el orador asinti: Maana la CGT va a anunciar la fecha del paro, dijo. El da siguiente, mientras las columnas iban poblando el acto gigantesco frente al Ministerio de la Produccin, el dirigente del sindicato de Panaderos, Abel Frutos, quien estaba a cargo de la seguridad de la concentracin, reproch lo sucedido el lunes a colegas de la Central de Trabajadores Argentinos.

Al que intente corrernos con el paro hoy lo llevamos a trompadas hasta la 9 de Julio. Que vayan a la CGT a discutir la fecha advirti con simpata.

Le respondieron que la consigna surgi de afiliados a gremios que forman parte de la CGT, como los maestros particulares de Sadop, los tcnicos de AMET o los docentes de la provincia de Buenos Aires y la Nacin unidos en Udocba y UDA, a los que luego se sumaron con entusiasmo los del Suteba bonaerense y la Cetera nacional, que son la columna vertebral de la CTA, y los de la Federacin de Educadores Bonaerenses, que integra Docentes Argentinos Confederados, DAC y no forma parte de ninguna central. Esta incomprensin del clima social no era privativa de Frutos. Cuando el Segundo Triunvirato comenz a percibirlo, decidi adelantar una hora la iniciacin del acto, por temor a que se le escapara de las manos, cosa que de todos modos no pudo impedir. Las posteriores acusaciones a la CTA, al kirchnerismo, a la izquierda o a ciertos intendentes slo desahogan un reflejo maccarthysta en cuya realidad no creen ni quienes las propagan. Esos grupos estaban a centenares de metros del palco y gracias a la desorganizacin general ni siquiera saban lo que pasaba, salvo aquellos que consultaban sus telfonos de bolsillo, porque no haba equipos reproductores de sonido que lo difundieran. En los das previos Antonio Cal, Andrs Rodrguez, Gerardo Martnez y Jos Luis Lingeri se inclinaban por realizar la movilizacin, que calculaban entre 10 y 15.000 personas, pero no convocar al paro. Coincida con ellos Rodolfo Daer, hermano del triunviro Hctor y ex secretario general de la CGT, segn cuyo anlisis marxista no hay un nivel de conciencia popular suficiente. El metalrgico Francisco Gutirrez, al tanto de la intensidad del conflicto docente por la decisin oficial de suprimir la paritaria nacional y colocar un techo del 18 por ciento y en cuotas a la bonaerense, les advirti del mar de fondo que se incubaba, por lo cual ese clculo sobre la magnitud del acto le pareca ridcula. Se podr discutir como siempre, cuntos centenares de miles asistieron, pero an la estimacin ms modesta decuplica lo que imaginaba el Segundo Triunvirato, que no padeci una agresin fsica sino una exigencia acuciante de pararle la mano a un gobierno que no reconoce lmite si no se lo imponen.

Desgaste y pelea

El desgaste oficial no perdona ningn aspecto. La economa ha dejado de caer con el vrtigo del ao anterior, pero tampoco se recupera en forma perceptible mientras todas las mediciones indican que han crecido la pobreza y sobre todo la indigencia. Hasta el maquillador Indec oficial midi 2,5 por ciento de aumento del IPC en febrero, de modo que Macr podra decir que la inflacin baj al doble. Al mismo tiempo cayeron la imagen del presidente y de la gobernadora bonaerense Mara E. Vidal y las expectativas sobre el futuro de la situacin econmica y recuper consistencia la desazn por los problemas de seguridad. De la mano de los negocios personales del presidente con el Correo y con la lnea area MacAir, que forzaron un apresurado retroceso, se instalaron con una fuerza indita dos certidumbres paralelas: que el actual es el gobierno de los ricos y que no est en condiciones de predicar honestidad y transparencia. Es como si se hubiera disipado el hechizo que durante un tiempo hizo olvidar quin era y de dnde vena el hombre de negocios dudosos con el Estado Maurizio Macr. La duda que acucia a su gobierno es si esto tiene regreso o es un plano inclinado que slo podr acentuarse. La resistencia social a las polticas oficiales, que retras y complic su ejecucin, tampoco se atenuar ahora.

En cualquier caso, es ostensible con el caso de los docentes y el de los metrodelegados que el gobierno no piensa asistir impasible a la respuesta colectiva a sus polticas. La forma en que se produjo el fallo de la sala II de la Cmara de Apelaciones del Trabajo (por el voto de la jueza Graciela Gonzlez al que adhirieron sus colegas Miguel Angel Maza y Miguel Angel Pirolo, considerados entre los ms reaccionarios del fuero), es reveladora. Ante la concesin de la personera a la Asociacin Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro, en diciembre de 2015, la UTA apel a la Cmara. Al mismo tiempo los supervisores reclamaron por su inclusin en la nueva entidad. Los metrodelegados les dieron la razn porque nunca haban pretendido representarlos, pero la Cmara devolvi el expediente al Ministerio de Trabajo para que se pronunciara sobre ese detalle antes de resolver la apelacin de la UTA, que reivindicaba la representacin del conjunto. El ministro Jorge Triacca se lo qued durante todo el ao 2016, recin lo devolvi en febrero y la Cmara lo resolvi en el record de diez das. La UTA es el gremio clave para el xito de un paro general, porque la falta de transporte colectivo es la justificacin para el ausentismo de los dems trabajadores que impide a las empresas descontarles el da, una prctica histrica del patronato a la que ahora adhiere con entusiasmo el Estado. Pero adems, los metrodelegados son uno de los sindicatos ms combativos y quebrarlos, igual que a los docentes, es un objetivo estratgico para un gobierno que no slo se niega a devolver en 2017 algunos de los 7 a 12 puntos de participacin en el ingreso que perdieron las distintas categoras de trabajadores en el comienzo de la Revolucin de la Alegra, sino que est decidido a incrementar esa prdida. Con una inflacin que ya se advierte que no bajar del 25 por ciento y podra acercarse al 30, la insistencia en paritarias por debajo del 20 por ciento es batir un tambor de guerra. Lo mismo puede decirse de la promocin del juicio poltico a los camaristas que convalidaron los acuerdos salariales de la Asociacin Bancaria, muy por encima de la pauta oficial, y de las tremendas amenazas de matar a un hijo o un nieto del sindicalista docente Roberto Baradel, que coinciden en forma puntual con las instancias de la negociacin paritaria docente en dos tramos de 2016 y por tercera vez ahora. Al mismo tiempo el aparato oficial de desinformacin se arroj al cuello del sindicalista, en un intento desesperado de deslegitimacin basado en mentiras directas sobre la vida y las calificaciones del imponente Roby, como figura contrapuesta al Hada Buena. Lejos de aislarlo, estos golpes arteros reforzaron la solidaridad entre los seis gremios docentes, que nunca antes se haban mostrado tan unidos. Esto se demostrar en las dos prximas semanas, con nuevos paros y movilizaciones como la Marcha Federal Educativa, junto con actividades de solidaridad de intelectuales, investigadores cientficos y estudiantes, que culminarn el 24 de marzo con otra megaconcentacin en la Plaza de Mayo y alrededores. Pasado maana un plenario reunificador de las dos CTA fijar fecha para el paro general sin esperar una decisin del Segundo Triunvirato de la CGT, que ya no tiene espacio para otra cosa. Vendieron dos veces el levantamiento del mismo paro. No poda salirles bien, concluye un conocedor de las entretelas del Segundo Triunvirato.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/25202-tres-es-tres



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