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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2017

Vientres de alquiler
La hermana pequea de la prostitucin

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


La prostitucin, la pornografa comercial y la subrogacin no son ms que expresiones del machismo de nuestra sociedad y todas ellas significan la explotacin de las mujeres por los hombres. Hacer pasar los vientres de alquiler como una prctica inocua o una mera transaccin mercantil es no ver lo que existe detrs de esta realidad.

El laicismo y el humanismo siempre se han pronunciado contra la explotacin de la mujer al tiempo que ha levantado el derecho de las mujeres a la libre reproduccin y una sexualidad plenamente libre, incluido el aborto y al ser la ltima depositaria de las decisiones en relacin a su propio cuerpo; siempre se han manifestado en contra de las constricciones que las iglesias o las leyes injustas han impuesto a la mujer en las distintas civilizaciones y a lo largo de los siglos. Concretamente la Iglesia Catlica, en nuestro pas, ha sido la institucin que ms dao ha hecho a las mujer al mantenerla relegada a una posicin de sierva del patriarcado, influyendo en el Estado para que promulgara leyes en ese sentido. Todos los derechos civiles y sociales de las mujeres han sido contestados por la iglesia catlica: el divorcio, el aborto y cualquier medida emancipadora de la mujer; incluso hoy en da sigue presionando a los poderes pblicos en contra de los derechos de las mujeres, de los homosexuales, de las lesbianas y transexuales. En Espaa, la Iglesia catlica tiene cada vez ms problemas para que la sociedad acepte su moral y por eso pretende mantenerla en sus colegios. La lucha por una educacin laica ha sido una de las primeras luchas que en el siglo XX emprendi la mujer en Espaa para liberarse de la nefasta tutela catlica. Desgraciadamente esta asignatura est an pendiente en nuestro pas ya que los colegios catlicos son mantenidos por el Estado y decenas de miles de catequistas adoctrinan en los colegios pblicos en la moral catlica.

Desde el humanismo y laicismo se apoya el derecho moral y legal inequvoco de todas las mujeres a la autonoma sobre su propio cuerpo y las opciones reproductivas. El acceso de las mujeres a la planificacin familiar, anticoncepcin, control de la natalidad, anticoncepcin de emergencia y los servicios sanitarios plenos debe reivindicarse como un derecho bsico de las mujeres y la financiacin pblica no puede ser utilizada para comprometer estos derechos escudndose en visiones morales religiosas o de ticas privadas. Igualmente el laicismo y el humanismo se han pronunciado contra todo tipo de discriminacin para las personas que por su identidad y orientacin sexual se encuadran en el LGTB y aboga por una equiparacin absoluta en derechos a las personas heterosexuales incluyendo el matrimonio, la adopcin y el acceso a las tcnicas de reproduccin asistida. Sin embargo, la denominada maternidad subrogada no se encuentra en esta perspectiva de liberacin y emancipacin.

Nadie puede estar a favor o en contra del uso de tcnicas reproductivas asistidas; simplemente son tcnicas que han sido desarrolladas por la medicina y la biologa. El problema es que estas tcnicas se conviertan en un mero negocio en el cual la mujer sea exclusivamente un vientre de alquiler. La violencia, fsica y mental, que supone el tener un embarazo solo por dinero, en la cadena del negocio de la procreacin, es un hecho de una agresividad extrema.

La subrogacin altruista es una cortina de humo, que no existe en la prctica a gran escala. La denominada subrogacin maternal es una industria y en los pases donde solo se permite la subrogacin altruista, el dinero se da a las mujeres bajo manga. La subrogacin maternal est construida sobre una muy antigua nocin patriarcal de la reproduccin, como en el famoso relato bblico de Agar; Abraham, debido a la esterilidad de su mujer Sara, tuvo un hijo, Ismael, con la esclava egipcia Agar, del cual son descendientes los ismaelitas. Despus de tener a Ismael, Agar fue maltratada y expulsada por Sara al desierto. Se trataba de mantener la dinasta del patriarca Abraham como fuera, incluso utilizando y maltratando a los esclavos.

El llamado derecho maternal o paternal, en s mismo, no deja de ser otra manifestacin de la ideologa patriarcal y machista. El humanismo laicista aborda este asunto desde la perspectiva de la liberacin sexual y huyendo de los modelos patriarcales de la sociedad. Los vientres de alquiler constituyen una prctica donde los ricos del mundo utilizan a las mujeres de los pases pobres y a las clases inferiores como criadoras para tener hijos genticos. Es un retorno al principio del patriarcado, donde las mujeres son meras criadoras.

Las parejas estriles heterosexuales u homosexuales del mundo desarrollado quieren tener un derecho para satisfacer sus caprichos sentimentales a expensas de las madres biolgicas de los pases pobres. Antes del desarrollo de las tcnicas de reproduccin asistida se hacan estas mismas prcticas, de los vientres de alquiler, pero de forma natural. Es el caso, por ejemplo, de la monja Sor Maria en Espaa que tena un comercio de bebes en varios hospitales de Madrid y tambin compraba bebes a las mafias de la prostitucin de los aos sesenta en Espaa para drselo a las parejas estriles catlicas, esquivando la legislacin de adopcin de la poca. Este negocio del trfico ilcito de bebes siempre ha sido realizado de manera subrepticia por las rdenes religiosas que han mantenido durante aos el control de los hospicios y de muchos hospitales de maternidad. El descubrimientos reciente de los restos de 800 cadveres de bebes y nios menores de tres aos en los patios de un convento en Irlanda ha causado un gran estupor internacional, pero ninguna sorpresa. En los hospicios siempre han existido esta prctica de transferencia ms o menos legal de bebs; en Argentina, el caso de los bebes robados de las mujeres desaparecidas en la dictadura caus pavor al mundo pero fue la iglesia catlica argentina quien sirvi de cauce de esta transferencia de recin nacidos de las jvenes desparecidas. Incluso Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, tuvo que testificar, en el ao 2012, sobre la desaparicin de Elena de la Cuadra y sobre apropiacin ilegal y el robo de la identidad de su hija en 1977, Ana Libertad, dando, durante el interrogatorio, evasivas poco convincentes y muy sospechosas.

Esta prctica de trasferencias de bebes que ha sido realizada por siglos por las rdenes religiosas hoy se realizan con prcticas de reproduccin asistida por las clnicas de Mxico, Rumania, Polonia, Ucrania o la India que son los pases donde ms ha florecido este negocio; las personas ms ricas van a EEUU donde un bebe cuesta 150.000 dlares y las clases medias van a la India o Ucrania donde cuestan la mitad o menos. Justificar este negocio en la libertad de conciencia es un sinsentido. Es como si quisiramos amparar la extraccin y el comercio ilegal de rganos basado en la libertad de conciencia. La pobreza te puede abocar a la prostitucin o te puede abocar a ser una madre de alquiler pero eso no tiene nada que ver con la libertad de conciencia, nunca es una eleccin libre. Pudiera objetarse que pudiera existir una mujer enteramente altruista; en ese caso reglese pero de forma muy rgida ya que si no sera el coladero para la explotacin comercial de las mujeres en situacin de vulnerabilidad. Tambin debe regularse la filiacin de los bebes producto de este nuevo trfico internacional. En Mxico y en la India, se estn planteando prohibir la maternidad subrogada ya que se est comprobando la agresividad extrema de esta prctica neocolonial. Por su puesto que el turismo sexual en Tailandia puede ser justificado de mil maneras y cabe verse como una eleccin libre de las jvenes que se prostituyen pero tambin cabe verse como una explotacin y abuso sexual por los hombres del mundo desarrollado y nunca la prostitucin ha sido una forma para salir de la pobreza; quizs la subrogacin maternal sea la hermana pequea de la prostitucin. El objetivo debe ser detener este negocio. No estamos hablando de igualdad, ni de liberacin ni de emancipacin, estamos hablando de patriarcado y explotacin bajo la apariencia de la libre decisin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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