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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2017

Embarazos en diferido

Andrea Momoitio
Pkara


No hay cifras oficiales, pero se calcula que alrededor de 1700 bebs de familias del Estado espaol nacen cada ao a travs de la gestacin subrogada. Mientras partidos polticos, y movimientos sociales se enrocan en un debate tico, las personas interesadas pelean por cumplir su sueo: crear una familia

Si a Vanesa y a Miguel les hicieran un anlisis de oxitocina, el personal sanitario de su centro se quedara boquiabierto. Los ojos se les llenan de lgrimas cuando hablan de sus bebs. An no les han puesto nombre ni han podido verlos a travs del ecgrafo. Estn con Lina, la mujer ucraniana que los gesta en Kiev, a ms de 3200 kilmetros del municipio vasco en el que crecern. Mientras esperan su llegada, se han involucrado en la lucha por una regulacin en el Estado espaol para que nadie ms tenga que vivir el embarazo de sus hijos a travs del Skype.

No hemos alquilado a nadie. Ni por partes, ni entera. El tono de sus voces cambia, casi imperceptiblemente, cuando hablan de las resistencias que estn encontrando. Lamentan que el discurso feminista pueda estar tan cerca en este tema de la postura de los sectores ms conservadores. Muy crticos con las empresas que ofertan la opcin como si fuera la panacea, dedican gran parte de su jornada activista a conocer a otras personas que estn trazando el mismo camino para que nadie crea que es un sendero cmodo. Una buena regulacin en el Estado espaol podra acabar con las malas prcticas, que no niegan.

En la iniciativa legislativa popular de la Asociacin por la Gestacin Subrogada de Espaa se propone un marco jurdico que proteja a todas las partes implicadas. Para poder recurrir a esta opcin, los progenitores subrogantes tendran que haber agotado o ser incompatibles con otras tcnicas de reproduccin humana asistida. Las mujeres que decidan gestar los bebs de otras familias tendran que ser mayores de edad, haber gestado al menos un hijo sano con anterioridad, haber residido en Espaa durante al menos los dos aos anteriores al contrato, estar en buen estado de salud psicofsica y plena capacidad de obrar y disponer de una situacin socioeconmica estable. La gestante no podra tener vinculacin gentica con la familia de intencin y las compensaciones que recibiera estaran fijadas por las instituciones pblicas competentes.

Aurora Gonzlez, secretaria de la Asociacin, asegura que buscan dar con una regulacin perfecta para evitar situaciones de riesgo. Ella tampoco entiende las crticas del movimiento feminista y equipara la gestacin subrogada a la externalizacin del cuidado de un nio o nia en cualquier otro momento de su vida. Mi hijo se tiene que quedar en la guardera cuando trabajo porque no me puedo hacer cargo de l. No es vender un nio: las gestantes cuidan del beb de otras personas durante nueve meses, mientras sus progenitores no pueden, sostiene.

A Vanesa y a Miguel se les ilumina la cara de agradecimiento cuando hablan de la mujer que est cuidando de sus mellizos. Forma parte de su familia, de su historia de vida y quieren que siga siendo as cuando los bebs ya estn en casa. Han creado un vnculo con ella difcil de explicar. Por eso, insisten en lo importante que es que las familias de intencin conozcan a la mujer gestante, que acuerden con ella cmo ser el proceso para evitar as posibles problemas. En Ucrania, la familia de intencin puede elegir a la gestante, pero la ltima palabra es de ella. Si creyramos que la mujer que est gestando a nuestros bebs est obligada a hacerlo, alguien cree que aceptaramos?, preguntan.

Crticas al libre consentimiento

A Sara LF, sociloga y activista feminista, le preocupa que el debate se centre en las experiencias personales tanto de las gestantes como de las familias: Me parece muy importante conocer la motivacin que lleva a una mujer a gestar por otra, pero me parece igual de interesante saber qu estructura sostiene esa decisin. Tener hijos es un derecho? La sociloga distingue entre el derecho a intentar un proyecto de familia y el derecho a la reproduccin gentica. Las tecnologas han podido facilitar ciertas vas para tener descendencia biolgica, pero eso no quiere decir que tener hijos biolgicos sea un derecho, seala.

Mar Esquembre, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Alicante, considera que hay que poner lmites a la libertad individual y reflexionar sobre su dimensin colectiva. Esquembre es una de las firmantes del comunicado No somos vasijas, que denuncia, entre otros aspectos, la lgica neoliberal y la mercantilizacin del cuerpo de las mujeres que atribuyen a la gestacin subrogada, un eufemismo que idealiza el negocio de compra-venta de bebs. Recoge tambin que el altruismo y generosidad de unas pocas, no evita la mercantilizacin, el trfico y las granjas de mujeres comprndose embarazos a la carta. No puede reconocerse como una tcnica de reproduccin asistida porque se trata de utilizar un cuerpo seala Esquembre. Las mujeres somos las mquinas que todava no han podido inventar. Si la clonacin humana est prohibida por una cuestin tica, cmo es posible que nos planteemos los vientres de alquiler? No podemos clonar seres humanos, pero ponemos a mujeres a producir seres humanos para otros?.

Esquembre no niega que una mujer decida generosamente gestar por otra, pero asegura que legitimar la gestacin subrogada bajo ese argumento puede servir de paraguas para una cantidad de abusos tremendos. A Sara LF le inquieta que la donacin de vulos y la gestacin subrogada se promocionen apelando al altruismo de las mujeres: Las tareas feminizadas se valoran ms cuando no se realizan desde lo econmico, cuenta.

La reproduccin, como otros procesos biolgicos que afectan a las mujeres, se ha infravalorado, por lo que hay menor conciencia sobre la invasin corporal que suponen esas tcnicas. Si el embarazo lo hiciesen los hombres, se considerara un hito heroico, ironiza. Insiste en la lgica capitalista que sustenta la industria de la gestacin subrogada, que genera un lucro y una acumulacin de capital innegable en una faceta de la vida que antes no estaba mercantilizada.

A vueltas con la terminologa

Nadie mueve ficha. El debate, polarizado, parece estar en stand by y las partes, enrocadas. A un lado, quienes creen que hablar de vientres de alquiler es necesario para entender la lgica de compra-venta que ven detrs de la prctica. Al otro lado, las familias que han recurrido a este procedimiento: Cuando una mujer gesta para otra persona se implica, no solo con el vientre, sino con todo el cuerpo y el alma, dice Aurora Gonzlez, de la Asociacin por la Gestacin Subrogada de Espaa. Miguel y Vanesa tambin creen que hablar de alquilar el vientre implica cosificar y reducir a las mujeres a esa pequea parte de su cuerpo. No nos gusta nada que en la prensa se ilustre el tema con imgenes ni fotos de mujeres en las que solo se ve la tripa y menos an con cdigos de barra, dicen.

Entre el altruismo y el negocio, entre la cosificacin del cuerpo de las mujeres y el libre consentimiento de estas, la discusin sobre la gestacin subrogada exige una conciencia comn sobre el mundo que queremos construir. El camino es largo y tortuoso, igual que el que miles de personas estn trazando para poder tener hijos en una sociedad en la que la familia se premia y se valora por encima de todo.

Fuente: http://www.pikaramagazine.com/2017/02/embarazos-en-diferido/



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