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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2017

Myanmar an sin tregua

scar Carrera
lavozdelsur.es


Cuando estuve en el pas antes conocido como Birmania, hoy preferentemente Myanmar, todava coleaba la junta militar que haba mantenido a los birmanos, pese a una lluvia de sanciones internacionales, aislados de las bondades (y muchos de los vicios) del mundo moderno durante los ltimos 50 aos. La propia idea de encaminarse hacia Myanmar era un dilema moral de cierto peso. La activista por la democracia y Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi haba llamado a un boicot al turismo aos atrs, argumentando que los militares y sus compinches se las arreglaban para que el grueso del dinero gastado cayera en sus manos, propiciando una de las cuotas de desigualdad de ingresos ms exageradas del planeta y el empobrecimiento de un pas que antes de su independencia (1948) se contaba entre los ms desarrollados de Asia. Ms tarde atenu su opinin, sopesando que aislar an ms a los birmanos no iba a conducir a nada positivo. Los extranjeros en Myanmar slo estaban autorizados, por lo general, a pernoctar en establecimientos con la debida licencia, o directamente construidos y gestionados por la red mafiosa que se reparta una parte sustanciosa de la economa nacional. Tanto la red de transportes como los pases para las atracciones tursticas contribuan adicionalmente al enriquecimiento de unos gerifaltes que mantenan al pas en la miseria, el miedo, la ignorancia y peridicas agresiones militares contra la pltora de grupos tnicos que han tratado, de forma ms o menos organizada, de independizarse del rgimen. Con un nivel de vida en el que comer costaba escasos cntimos y das enteros de (terrorfico) tren unos pocos euros, que una noche de albergue o una tasa para visitar un monumento se elevasen fcilmente a los veintitantos dlares pareca, adems de caro incluso para los estndares europeos, sospechoso por principio

Aparte estaban los problemas tcnicos, pues, aunque ya se han abierto al pblico cuatro fronteras terrestres tailandesas, durante dcadas la nica opcin segura para entrar en el pas era aterrizar en un aeropuerto internacional frente al que el ms provinciano de los espaoles parecera Heathrow. Pero detrs de todas estas dificultades se intua una perla escondida de la civilizacin moderna, con un rostro ms dulce que el que mostraban los medios occidentales, obsesionados con sus guerras civiles, violencias tnicas, persecuciones polticas y presuntos trabajos forzados temporales impuestos por el Gobierno (doy fe, yo los vi). Resuelto a hacer lo posible por no sufragar las tramas de corrupcin que controlaban la industria turstica, sustituyendo hoteles oficiales por templos o estaciones y las omnipresentes tasas adicionales al turismo por llegar a horas intempestivas, se me abri un pas de insospechada diversidad, hondura metafsica y la gente ms afable y generosa que he tenido el gusto de tratar.

Pero esas cosas nunca son noticia Desde este verano Myanmar vuelve a estar en los medios debido a la cada vez ms acuciante situacin de la etnia rohiny del estado Rakhine (cerrado casi por completo a los extranjeros), quizs la minora ms perseguida del mundo en estos das. El origen de los rohiny, de religin musulmana, es incierto, pues se pierde en algn punto de los fluidos intercambios con la vecina Bengala que se dan desde tiempos precoloniales. El Gobierno birmano los considera en su mayora inmigrantes ilegales de un Bangladesh que tampoco los reconoce, que habran llegado durante la Independencia birmana de 1948 o la guerra banglades de 1971, y les niega el derecho a la ciudadana. Muchos birmanos viven preocupados por que el excesivo peso demogrfico de Bangladesh favorezca un xodo en masa si se arregla su situacin legal, y entienden la expansin del Islam en Myanmar como una amenaza al budismo mayoritario, pese a que segn el propio Gobierno, con su tctica de genocidar estadsticamente los problemas, los musulmanes no suman ms del 4% de la poblacin (en realidad pueden llegar al 12%). El caso es que son ya muchas generaciones las que llevan sufriendo el estigma de ser considerados extranjeros en su tierra.

Todo ello entronca con una ideologa de popularidad creciente que sostiene que el budismo ha de defenderse contra las agresiones del Islam que en su da lo extermin de la India, su tierra natal, y Asia Central, despus de siglos y siglos de inerte pasividad. Esta visin, simplista e histricamente cuestionable, est presente en la vecina Tailandia, cuyo extremo sur lleva dcadas combatiendo a insurgentes malayos, y en menor grado en Sri Lanka, donde la vctima histrica de la ira budista ha sido el independentismo tamil. De este modo, un fundamentalismo budista, asociado al ultranacionalismo, va cobrando forma en los ltimos aos en las tierras del sudeste asitico, que tradicionalmente han optado por la tolerancia y un saludable sincretismo. Cmo se combina la xenofobia con el ideal de la compasin por todos los seres, la pregunta de muchos observadores extranjeros, queda fuera de lugar, porque es evidente que el budismo se toma no tanto como una tica sino como una institucin a salvaguardar a todo precio, identificada estrechamente con el espritu de un pueblo, y porque el menor repaso a la historia de cualquier religin demuestra que los ideales, precisamente por su sublime condicin, estn todo menos garantizados. (Pese a lo cual, los budistas ultranacionalistas se aprestan a invocar estos ideales, con ingenuidad o mala fe, para negar las atrocidades de las que se les acusa.) Uno no puede evitar sorprenderse al ver el budismo convertido en una suerte de nacionalismo racista contra los rohiny, de mano de organizaciones como el llamado Comit para la proteccin de la raza y la religin birmano (fundado en 2014), ya que racialmente el propio Buda estara infinitamente ms prximo a stos que a las otras etnias del pas, de ojos rasgados y lenguas no indoeuropeas. Pero los designios del patriotismo son siempre misteriosos

El caso de los rohinys es el episodio ms triste y significativo de la creciente ola de islamofobia entre los pueblos budistas, que, segn algunos analistas, dar mucho de qu hablar en el escenario geopoltico de la regin en los aos por venir. En los ltimos meses se ha llevado a cabo una criminal operacin militar en territorio rohiny, algunos de cuyos abusos fueron difundidos en vdeo a principios de enero, provocando el arresto de algunos miembros de las fuerzas armadas, cosa inaudita hasta ahora. En 2015 el xodo martimo masivo de refugiados con direccin a pases como Malasia e Indonesia gener una grave crisis humanitaria, con escenas tremebundas que estremecieron la sensibilidad del mundo y nos recordaron que la verdadera condicin de aptrida no es tan agradable como a veces proclamamos con una cervecita en la mano.

Detrs de estos acontecimientos se encuentra la violencia comunal entre los rohiny y sus vecinos rakhine que estall en 2012 y extendi la animosidad interreligiosa a varios lugares del pas. Los principales promotores de estos altercados estaban asociados al movimiento extremista 969. Dicho nmero representa los atributos del Buda, su Enseanza y su Orden monstica, y pretende contrarrestar el 786 con el que los musulmanes de todo el sur de Asia representan la frase En el nombre de Dios, el clemente, el misericordioso, pero que, segn la lgica numerolgica birmana, esencial para entender la historia poltica reciente del pas, indica su plan secreto? de conquistar Myanmar en el presente siglo porque sus cifras suman 21. Es una lstima que el monje ms conocido internacionalmente de una tierra que ha dado grandes meditadores y eruditos sea el cabeza espiritual de este movimiento, Ashin Wirathu, que decoraba su monasterio con fotos de enemigos desmembrados, parece haberse referido a s mismo como el Bin Laden budista y se ha fotografiado rodeado de ametralladoras. l y sus compinches propulsaron un proyecto de ley, con resabios a las infames Leyes de Nremberg, para prohibir los matrimonios mixtos y as frenar la conversin de las mujeres rakhine al casarse por dinero con hombres musulmanes.

Esta oleada de islamofobia no se reduce a unos cuantos monjes dementes y su audiencia de extremistas; tericamente, en cuanto un monje budista incita a alguien a morir o prepara su muerte por medio de terceros deja de serlo a todos los efectos salvo el de llevar una tnica y ser venerado irracionalmente por ello. Un novicio de menos de diez aos de Hpa-An me contaba cmo les instruan en el monasterio acerca de los Budas de Bamiyan, destruidos por los talibanes, y la amenaza del yihadismo; espero (aunque tengo mis dudas) que lo compensaran con algunas de las enseanzas universalistas de una religin especialmente dada, desde mucho antes del fenmeno new age, a ser recortada al gusto del consumidor. Y las mismas ideas, bajo formas algo ms temperadas, se infiltran incluso entre las sensibilidades ms progresistas.

A finales de 2015 la larga lucha por la democracia culmin con xito al formarse un gobierno reformista bajo la tutela de facto de Aung San Suu Kyi, sin acceso directo a la presidencia porque la Constitucin, redactada por los militares, no admite un presidente con familiares extranjeros. La activista que conmovi al mundo por haber pasado un total de quince aos bajo arresto domiciliario se ha demostrado refractaria a la cuestin rohiny, y no son pocos los que piensan que ella y buena parte de su equipo (que carece, al parecer calculadamente, de representacin musulmana) se encuentran, tras su silencio, del lado de los ultranacionalistas. Aunque la Dama haya preferido no pronunciarse abiertamente, s ha criticado que las ONGs y medios occidentales se obcequen en victimizar a la comunidad cuando las intervenciones militares respondan a presuntos ataques terroristas contra la seguridad del pas, se ha aprestado a subrayar las prdidas de los budistas y negar los cargos ms graves contra el ejrcito y ha sugerido que no se les refiera con el nombre tnico de rohiny, lo que enlazara con el discurso nacionalista que los excluye los 135 grupos tnicos oficiales de Myanmar. Mientras tanto, aumentan los procesos por difamacin del gobierno y del Ejrcito contra voces crticas entre la poblacin, incluyendo estudiantes de secundaria. Desde las elecciones, de las que hace ms de un ao, la lder no ha concedido ruedas de prensa ni entrevistas a medios nacionales, aunque s ha mantenido un tono demasiado familiar en la propaganda de los gubernamentales.

A finales de 2016 apareci una carta abierta firmada por 23 lderes globales y Premios Nobel de la Paz, entre ellos el arzobispo Desmond Tutu, donde se advierte que la situacin de los rohiny, a la luz de la ofensiva militar de los dos ltimos meses, podra adquirir las proporciones de un genocidio, comparndolo con el ruands, y se solicita que se permita el acceso a observadores internacionales y a la ayuda humanitaria. El Dalai Lama, por su parte, ha hecho varios llamamientos a lo largo de los aos para una solucin constructiva al conflicto que empaa el nombre de la fe cuya expresin tibetana representa. Y a m me fastidia que, pese al definitivo cambio de rgimen, Myanmar siga siendo, como fue durante dcadas, un pas al que d escrpulos morales acercarse. Donde no ya una panda de militares paranoicos y supersticiosos, capaces de cambiar la moneda, el nombre o la capital de un pas por consejo astrolgico, sino un gobierno liderado por una Premio Nobel de la Paz pueda estar tapando el mayor genocidio de nuestro tiempo. Esperemos que la complicada transicin abandone esa vieja tctica de las dictaduras que es el silencio, y de paso limpie el polvoriento cristal a travs del que el mundo se asoma a un pas ms colorido de lo que parece.

Fuente: http://www.lavozdelsur.es/myanmar-aun-sin-tregua



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