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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2017

El autobs de la ignorancia e intolerancia

Antonio Pintor lvarez
Rebelin


Aunque este eslogan sea correcto en la mayora de las ocasiones, deja fuera a un porcentaje de personas en las que esta afirmacin no se corresponde con su realidad. Conviene aclarar que la nica realidad que conocemos es la realidad cerebral, es decir aquella que crea nuestro cerebro a partir de las seales que es capaz de captar por disponer de los receptores para ello. Pues bien, precisamente esa minora vulnerable por estar fuera de la mayoritaria normalidad es la que en una sociedad tolerante, justa, solidaria e inteligente tendra su espacio con toda normalidad e incluso se vera como un enriquecimiento por la variabilidad en los tipos de personalidad que aporta, sin perjudicar a nadie.

El eslogan termina con una advertencia: Que no te engaen. Sin embargo es el reduccionismo corto de miras del mensaje el que, en estricta justicia, en el mejor de los casos est equivocado y en el peor es una mentira.

Echemos un vistazo somero a lo que nos dice la biologa sobre el sexo de las personas.

El gen SRY situado en el brazo corto del pequeo cromosoma Y, tiene por funcin alterar el desarrollo embrionario en la especie humana encaminado a culminar en un sujeto hembra. Podemos decir que el sexo por defecto al que est orientada la embriognesis es hembra y que solo cuando posee el gen SRY y ste funciona adecuadamente se produce un individuo macho. Al igual que para construir una casa necesitamos un arquitecto que disee los planos, en la construccin del organismo esta tarea la realiza el gen. Adems hace falta un maestro de obras que los ejecute y esta tarea recae sobre la hormona testosterona. Finalmente necesitamos a la persona que la vaya a habitar y esa funcin, en nuestro caso le corresponde al cerebro. Para obtener un resultado satisfactorio es necesario que todos los aspectos mencionados se articulen armnicamente, para lo cual se requieren las exposiciones a las hormonas necesarias, en las dosis adecuadas y en los momentos precisos.

En resumen, para obtener un sujeto macho en la especie humana necesitamos que el organismo en desarrollo posea el gen SRY, que este funcione adecuadamente transformando las protognadas en testculos y stos produzcan los niveles de testosterona adecuados. Sin olvidar a los receptores celulares (lugares sobre los que acta) y la exposicin cerebral a la testosterona en los momentos crticos para que el desarrollo de la conducta sexual se corresponda con su sexo, tanto gentico como genital.

Aunque lo habitual es que todo siga su curso de manera correcta, el complejo mecanismo deja abierta la posibilidad de que algo no se desarrolle segn lo esperable, lo que ocurre en una pequea proporcin de casos.

Nos podemos encontrar con individuos que poseen el gen SRY, por lo que genticamente serian clasificados como sexo masculino, y sin embargo al no funcionar adecuadamente, bien por falta de produccin de testosterona o por no disponer de los receptores adecuados, entre otras razones, provocar que el desarrollo y la apariencia externa, es decir el fenotipo, serian catalogados de sexo femenino. Adems puede ocurrir que sea el desarrollo cerebral el que al ser expuesto de manera anmala a hormonas o sustancias qumicas sintticas que actan como tales, no lo haga en el sentido del sexo correspondiente a su gentica y/o genitales y se feminice o masculinice afectando a su conducta sexual, que sera la opuesta a la que correspondera a su aspecto externo. En esta situacin estaramos ante una persona transexual.

Por lo tanto, el eslogan del autobs de la organizacin ultra-intolerante denominada HazteOir es, entre otras cosas, la expresin de la ignorancia e intolerancia dogmtica propia de la religin a que pertenece.

Decir que los nios tienen pene y las nias vulva, es una tautologa que nos remite a una poca en la que solo conocamos los aspectos externos y superficiales del sexo. Siendo el fenotipo (aspecto externo) el que lo determinaba, de manera que si tena pene era nio y si vulva nia, y los casos de genitales confusos se adscriban segn la impresin del observador. La conducta sexual esperada era la que corresponda a los genitales observados y en consecuencia eran incapaces de entender y, lo que es peor, tolerar aquellas manifestaciones discordantes, a las que se las calificaba de aberraciones, en lo moral, o de manera caritativa de enfermos a los que haba que curar.

La ciencia ha avanzado en este terreno y hoy disponemos de los conocimientos para entender la complejidad de la conducta sexual del ser humano o, al menos, comprender que las cosas, a veces, no son lo que parecen. Ante esta situacin deberamos tener la suficiente humildad para tolerar y respetar lo que, por no disponer de formacin y conocimientos, no somos capaces de entender.

Antonio Pintor lvarez es mdico. Colectivo Prometeo. FCSM.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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