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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2017

Los desaparecidos del Paran

Sebastin Ortega
Revista Anfibia


Un cuerpo flota en el Paran. Desnudo, la piel pegada a los huesos y mordeduras de peces: lleva ms de tres semanas en el ro. No es el nico. Casco, Ponce, Escobar. La lista crece y la polica de Santa Fe, siempre involucrada. Un modus operandi que dificulta las autopsias porque acelera la putrefaccin y despersonaliza al individuo. El periodista Sebastin Ortega recopil casos, habl con especialistas y con el forense que ve los casos, que trabaj 15 aos en la polica y se defiende leyendo enciclopedias.

Un cuerpo flota en el Paran. La corriente lo arrastra a la deriva frente al Monumento a la Bandera, los restaurantes de la estacin fluvial y la delegacin local de Prefectura. En el parque que bordea al ro, los atletas cruzan al trote ajenos a ese bulto que se mueve sobre el agua marrn. Dos hombres que pescan sobre la barranca lo ven: est desnudo de la cintura para arriba -viste solo un jean azul- y tiene la piel pegada a los huesos, con manchas oscuras y mordeduras de dorados y palometas. Los pescadores todava no lo saben: es el cadver de Franco Casco, un albail bonaerense de 20 aos que fue torturado en una comisara y arrojado vivo al agua, al parecer, atado a algn elemento pesado que lo mantuvo en el fondo durante ms de tres semanas.

Click. Los funcionarios de Prefectura rescatan el cuerpo y lo arrastran hasta la orilla. Click. Uno de ellos toma al menos siete fotos con su celular. Click. Click. Franco est tirado de espaldas sobre el agua, con la cabeza volteada hacia la izquierda. Click. Click. De su brazo derecho otro y de una de sus piernas cuelgan dos trozos de sogas de ms de un metro de largo. Click.

Elsa Godoy y Ramn Casco se enteraron que haban rescatado del ro un cadver que poda ser el de su hijo Franco la misma tarde en la que encabezaban una marcha para exigir su aparicin con vida. Lo reconocieron por los tatuajes: el nombre de Thiago en el antebrazo izquierdo y unas estrellitas en el cuello. No tena rostro: la cabeza era una calavera desnuda.

***

Un olor repugnante inunda la sala de autopsias del Instituto Mdico Legal de Rosario, un saln del tamao de una cancha de paddle con pisos y paredes blancas. El cuerpo de Franco Casco, de 1,67 metros de alto, reposa sobre la mesa de Morgagni, una camilla de acero inoxidable con pequeos agujeros en el fondo por donde drenan los lquidos, bautizada as en honor a su creador, el italiano Giovanni Battista Morgagni. La putrefaccin no solo se siente en el aire, est a la vista: piel macerada, huesos resecos y rganos interiores descompuestos. El pulmn tiene el tamao de un puo cerrado, tres veces ms chico de lo normal. El forense Ral Flix Rodrguez, un ex mdico policial de 57 aos, no determina si el joven falleci ahogado o ya estaba muerto al caer al ro. En su informe anota: causa de muerte indeterminada, no se han observado lesiones seas de origen traumtico reciente. El reporte no dice nada de las sogas anudadas en la pierna y en el brazo que aparecen en las imgenes que tom uno de los prefectos aquella tarde. Las sogas desaparecieron antes de que el cuerpo llegara a la morgue. Algunos meses despus, por debajo de la puerta de un despacho judicial una mano annima deslizar un sobre con las fotos. Se abrir entonces un debate sobre la participacin policial en la investigacin.

Franco era el cuarto de diez hermanos que se criaron en una casa de material del barrio La Sirena, en Florencio Varela, sur del conurbano bonaerense. Su infancia se reparti entre el colegio nmero 37 Rosario Vera Pealoza, juegos con sus hermanos y tardes con los amigos de la cuadra: salan a recorrer las calles, hacan esquina o armaban partidos de ftbol en algn campito. ramos medio bandos -reconoce Christian, uno de sus amigos, un ao menor que l-. Nos portbamos mal, bamos por otros barrios haciendo cagadas.

Franco dej la escuela a los 15. No le gustaba estudiar, as que se vino a trabajar conmigo, recuerda su padre, Ramn Casco, un albail de piel morena, frente arrugada y manos callosas. Est sentado en el comedor de su casa de la Zona Cero, un prolijo vecindario de calles asfaltadas, veredas anchas y casas amarillas de dos pisos -idnticas- que levant el gobierno provincial en la zona norte de Rosario.

Ramn escupe frases cortas, en un tono casi inaudible. Cuenta que la ltima vez que vio con vida a su hijo fue a fines de septiembre de 2014, cuando el joven tom un tren desde Retiro hacia Rosario para visitar a una ta que vive en Empalme Graneros, un barrio de la periferia. El 6 de octubre ella lo acompa hasta la Estacin Rosario Norte a averiguar el horario de los pasajes para volver a Buenos Aires: esa misma noche, cerca de las 23, parta un tren hacia Retiro. Como ya saba el camino, decidi volver solo a la estacin. Sali de la casa de su ta entre las 18 y las 19. Nunca lleg a Buenos Aires.

La comisara

La comisara 7a del barrio Luis Agote tiene jurisdiccin sobre las estaciones de tren y de colectivos de larga distancia, dos territorios frtiles para el rebusque a travs de actividades informales -prostitucin callejera, venta ambulante, cuidacoches- e ilegales -transas, pungas y arrebatadores.

Algunos de los 39 presos que estaban alojados en los dos pabellones de la comisara la noche de la desaparicin de Franco describieron escenas de la rutina policial: detenciones ilegales, verdugueos, golpizas y extorsiones. La guardia nocturna -dijeron- era la ms violenta. A esa hora se desaceleraba el ritmo de trabajo en la seccional, circulaban bebidas alcohlicas y los agentes se ponan ms bravos.

Cuando en la fiscala federal les preguntaron qu recordaban de la noche del 6 de octubre de 2014, los internos contaron que cerca del horario de la cena los policas haban llevado a un pibe al cuartito de detencin transitoria, una pequea habitacin donde ablandaban a los detenidos. La arquitectura de la seccional no les permita a los internos ver lo que pasaba en ese cuartito pero s escuchar con claridad: el verdugueo, los golpes y los gritos del pibe que juraba que no haba hecho nada, que no saba nada, que lo dejaran en paz. La tortura se reparti en turnos: los agentes entraban en grupos de tres o cuatro, le pegaban patadas, golpes de puo, lo insultaban y se iban. Al rato, entraban otros y la sesin se repeta. As estuvieron durante toda la noche y la maana siguiente. Cerca del medioda del 7 de octubre lleg el ltimo grupo. La misma secuencia: insultos, patadas, gritos. Y un golpe final. Despus, el silencio.

En julio de 2015 la Justicia Federal orden el allanamiento de la comisara. El cuartito de detenciones transitorias an segua funcionando. Los peritos del Ministerio Pblico Fiscal de la Nacin sellaron las entradas de luz y rociaron las paredes y el piso con luminol, un reactivo que permite constatar la presencia de sangre, an cuando est vieja y seca.

El efecto fue inmediato. Las manchas de un azul brillante, fluo, aparecieron en la oscuridad. Sangre en el piso y las paredes: un frigorfico dentro de una comisara. Las muestras de tejidos eran tantas -estaban secas, lavadas y mezcladas entre s- que no pudieron ser analizadas.

Modus operandi

La aparicin del cuerpo de Franco fue el primero de una serie de casos con caractersticas similares: violencia policial, desaparicin, cuerpos en el ro e investigaciones judiciales deficientes que garantizan la impunidad.

El 21 de agosto de 2015 un cuerpo apareci flotando frente al puerto. Era Gerardo Pichn Escobar, tena 23 aos y trabajaba como encargado de una cuadrilla de Parques y Paseos de la Municipalidad de Rosario. Haba desaparecido la madrugada del 14 de agosto despus de ir a bailar a La Tienda, un boliche cntrico que solan frecuentar los jefes de Los Monos, la banda narco ms violenta del pas.

Las cmaras de la zona registraron el momento en que tres patovicas y dos policas que hacan adicionales en el boliche perseguan a Pichn a la salida. Cristian Vivas, uno de los patovicas, le pis la mano y lo pate en el piso. Pichn sali corriendo. Los registros de dos cmaras de vigilancia que podran haber grabado lo que pas despus fueron adulterados antes de llegar a manos del fiscal. Los minutos de grabacin borrados coinciden con el momento en que se cree que el joven pas por el lugar.

Luciana Escobar, la hermana de Pichn, sospecha que un mvil de la comisara 3a, con fuertes vnculos con la seguridad de La Tienda levant a su hermano en la calle y lo llev a la seccional, donde lo golpearon hasta matarlo.

El anlisis de las antenas de los celulares demostr que Vivas, el patovica que le peg en el piso, estuvo en la zona del puerto unos das antes de que apareciera el cuerpo.

Casi dos meses y medio despus, la tarde del 30 de octubre, un llamado al 911 alert que dos jvenes haban asaltado a una pareja en el Parque de las Colectividades, junto al ro. Cuatro policas persiguieron a los hermanos Luis y Alejandro Kiki Ponce por la ribera mientras otros veinte refuerzos llegaban a la zona. Los jvenes corrieron unos cien metros hasta llegar al final de la barranca. Asustados, se lanzaron al agua.

Una pareja que tiene su casa sobre la barranca vio la escena: los cuatro policas insultaban a los pibes que intentaban mantenerse a flote y les tiraban piedras. Kiki no saba nadar. Recibi un cascotazo en la cabeza y se ahog.

El cuerpo sali a flote tres das despus, en el mismo lugar en el que lo haban visto hundirse. A pesar de que el mdico legista constat las lesiones que tena Kiki en la cabeza, la Justicia confi en la versin policial: el joven se ahog cuando intentaba escapar de los agentes que lo perseguan.

Luis fue acusado por el robo en el parque. El da de la audiencia de imputacin -en la que dijo que estaba pescando y que nada tena que ver con el asalto- llevaba una venda en la cabeza: cinco puntos de sutura por la herida que le haban causado los piedrazos de la polica.

El agua que borra todo

La desaparicin aparece como una forma extrema de encubrimiento corporativo tras una escalada de prcticas violentas, sostiene el Centro de Estudios Legales y Sociales en el informe Hostigados. Violencia y arbitrariedad policial en los barrios policiales, en el que se analizan -entre otros- los casos de Franco Casco, Pichn Escobar y Kiki Ponce. La desaparicin del cuerpo de la vctima -un mtodo heredado de la ltima dictadura- pretende borrar las huellas de la violencia anterior, dificultar la investigacin judicial y favorecer la impunidad.

Un hilo invisible hilvana los casos de las vctimas rosarinas con los de Luciano Arruga, en el conurbano bonaerense, Elas Gorosito, en Entre Ros, Ivn Torres, en Chubut y Daniel Solano, en Ro Negro: todos varones jvenes de barrios pobres, desaparecidos por la polica.

Cada fuerza de seguridad tiene su modus operandi.

Virginia Creimer junta las manos a travs de la yema de los dedos y las apoya sobre el vidrio del escritorio. A sus espaldas, a travs una ventana de doble hoja, se cuelan los rayos del sol del medioda y los bocinazos de una calle cntrica de la ciudad de La Plata.

Creimer tiene 47 aos y es especialista en Medicina Legal y Clnica Quirrgica, pero, fundamentalmente, es especialista en encontrar huellas en los cuerpos de las vctimas torturadas, asesinadas y desaparecidas por las fuerzas de seguridad. Demostr -entre otros casos- las torturas con golpes y picana elctrica a Cristian Lpez Toledo en la Unidad 9 de La Plata, encabez el equipo que descubri que el joven Guillermo Garrido fue asesinado en una comisara de El Bolsn (Ro Negro), intervino en la causa por las torturas sufridas por Diego Gonzlez en una seccional de Olavarra (Buenos Aires) y brind apoyo tcnico en la investigacin por la desaparicin y muerte de Luciano Arruga. En la causa por el triple crimen de la efedrina estableci la secuencia de los homicidios de Sebastin Forza, Damin Ferrn y Leopoldo Bina. Derrib la versin oficial del enfrentamiento en el asesinato de los militantes Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereira Rossi, secuestrados en mayo de 1983 por una patota al mando del ex comisario Luis Patti, y demostr que el genocida Miguel Etchecolatz est en condiciones de cumplir su condena a perpetua en una crcel comn. Desde hace algunos meses colabora con el Ministerio Pblico de la Defensa de Santa Fe en causas de violencia institucional.

La Bonaerense tortura y despus suicida, igual que la Polica de Ro Negro, que tiene un fuerte componente de ex bonaerenses. La de Neuqun desaparece los cadveres, que despus aparecen en algn descampado en un avanzado estado de descomposicin. La polica rosarina tortura y descarta sus vctimas en el Paran. Utilizan el ro porque lo conocen. Saben las complicaciones que trae, las transformaciones cadavricas que produce en los cuerpos, como acelera la putrefaccin y despersonaliza al individuo.

Espritu corporativo

En sus 18 aos como forense del Instituto Mdico Legal, Ral Flix Rodrguez particip de ms dos mil autopsias. La lista incluye los informes de Franco Casco y Pichn Escobar, en los que sostuvo que la causa de muerte era indeterminada y que no haba signos evidentes de violencia. El trabajo de Rodrguez en esas dos causas fue criticado por los familiares de las vctimas, los abogados de la Asamblea por los derechos de la Niez y la Juventud, el defensor General de la provincia, Gabriel Gann, la perito Virginia Creimer y el concejal Eduardo Toniolli. Rodrguez fue mdico de la Polica y sigue vinculado a la institucin como docente. Es llamativo: cada vez que las autopsias refieren a casos donde podra haber policas involucrados, interviene l. El resultado son autopsias muy deficientes, apunt el abogado Guillermo Campana.

Nunca tuve un espritu corporativo se defiende Ral Flix Rodrguez.

El forense, de bigotes y pelo canoso -escaso en la parte superior- est sentado frente a la mesa de reuniones de la direccin del Instituto Mdico Legal. Dice que nunca fue docente de la escuela de Polica, aunque admite que a veces participa como profesor invitado, y que hace 18 aos que se retir de la fuerza, donde trabaj una dcada y media. Haba ingresado como saxofonista de la banda de Polica mientras estudiaba la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Rosario. Al recibirse se incorpor como mdico legista, la primera etapa atendiendo lesiones y en los ltimos ocho aos en Criminalstica levantando cadveres en la escena del crimen.

Sobre la mesa, de dos metros de largo, hay una jarra con agua, un vaso de vidrio, dos libros, una pila de fotocopias abrochadas en uno de los extremos y un grabador digital Sony que Rodrguez puso en marcha para registrar esta entrevista. El forense abre uno de los libros en una pgina marcada.

El diagnstico de certeza de una muerte por asfixia por sumersin es uno de los problemas de ms compleja resolucin en patologa forense lee en voz alta.

Agarra el otro libro: Medicina Legal y Toxicologa, un tomo bord del tamao una enciclopedia. Vuelve a leer en voz alta. Hace lo mismo con el grupo de fotocopias abrochadas. Todos los textos refieren a la dificultad de determinar si una persona muri ahogada. Esa dificultad -agrega Rodrguez- aumenta en el caso de un cuerpo que estuvo varios das sumergido.


Gerardo Escobar, junto al futbolista Marco Ruben

 

Rodrguez asegura que en las autopsias de Casco y Escobar trabaj con transparencia y objetividad. Un argumento de su defensa es que tambin estuvo presente el mdico legista del Ministerio Pblico de la Defensa, Vctor Moglia. En la de Casco, adems, se sum un mdico de Gendarmera, el titular del Ministerio Pblico de la Defensa, Gabriel Gann, una defensora oficial y la fiscal de Homicidios Mariana Prunotto.

En su momento nadie cuestion nada -argumenta Rodrguez.

Salvador Vera y Guillermo Campana, integrantes del equipo de abogados de la Asamblea por los derechos de la Niez y la Juventud y querellantes en la causas por los desaparecidos del Paran contradijeron esa versin. Explicaron que en el caso Escobar el mdico de parte present un informe en disidencia. Las autopsias las conduce una sola persona, estar presente no avala lo que se hace, sostuvo Campana.

***

En el expediente constan al menos siete fotos del rescate del cuerpo de Franco que no formaban parte del paquete que entreg Prefectura a la Justicia, a pesar de que un peritaje comprob que las haba tomado uno de los funcionarios con su celular. Las imgenes aparecieron dentro de un sobre que se desliz por debajo de la puerta de la Defensora General de la Nacin varios meses despus de la aparicin del cadver. En las fotos se ve el cuerpo de Franco de espaldas sobre el agua de la orilla, en un avanzado estado de putrefaccin. El pantaln de jean azul embarrado, la piel pegada al hueso, en algunas partes amarillenta y en otras ms oscura. Sin uas ni pelo.

Las imgenes se asemejan a las que tom el fotgrafo del Instituto Mdico Legal durante la primera autopsia. Pero hay una diferencia sustancial: de la pierna izquierda, arriba de la rodilla, y del brazo izquierdo cuelgan dos sogas. Los nudos estn atados con fuerza.

Prefectura aclar que nunca utiliza cuerdas para el rescate de cadveres. Estos datos permiten suponer que el cuerpo de Franco fue fondeado: lo habran atado a un objeto pesado para que se mantuviera sumergido.

Las sogas se pueden haber cortado solas, por accin de la mordedura de los peces o tambin puede ser que alguien las haya cortado para que el cuerpo apareciera sostiene Virginia Creimer.

La especialista cree que Franco estaba vivo cuando lo lanzaron al agua. Probablemente en estado de inconsciencia por los golpes. Las sospechas estn basadas en dos indicios. Uno de ellos es el estudio que comprob que en el cuerpo de Casco haba cuatro tipos de diatomeas, unas algas que ingresan por las vas respiratorias cuando una persona se ahoga. Una vez en los pulmones, la sangre las esparce por el cuerpo y se depositan en la mdula sea.

El otro indicio se basa en el anlisis odontolgico que se hizo durante la reautopsia practicada en el Cuerpo Mdico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nacin, en la Ciudad de Buenos Aires.

Ah se encontr un fenmeno de odontologa forense que es la tincin de los dientes, que toman un color rosado, casi carmn. Eso ocurre cuando una persona es arrojada viva al agua agrega Creimer.

La ciudad violenta

Rosario, la Chicago Argentina. La segunda ciudad ms violenta del pas, ubicada en el ranking solo detrs de la capital provincial. Segn relevamientos periodsticos, de las 405 muertes violentas que hubo entre 2014 y 2015 en la ciudad, la Polica Santafesina intervino en al menos 29.

En 2015, el Ministerio Pblico de la Defensa de Santa Fe registr 149 casos de violencia institucional en Rosario: asesinatos, torturas fsicas y psicolgicas. La concentracin de casos se dio fundamentalmente en territorios con elevados ndices de pobreza. Las vctimas compartan el mismo perfil: en su mayora varones de entre 19 y 28 aos que no terminaron el secundario. Un poco menos de la mitad no present la denuncia por miedo a represalias, por desconfianza en el poder judicial o para evitar empeorar una situacin de detencin.

Una de las prcticas cotidianas de abuso de la polica rosarina tiene al Paran como escenario de las amenazas. Uno de los jvenes detenidos en la comisara 7a, donde estuvo Franco antes de desaparecer, cont informalmente que en los traslados de regreso de tribunales era comn que el patrullero desviara su recorrido hacia la costa. Mientras se acercaban, los agentes hablaban en voz alta sobre lo fcil que era arrojar una persona al ro y que nadie la encontrara.

A principio de 2016, la polica detuvo a dos jvenes de 17 y 19 aos en Empalme Graneros cuando iban a comprar cigarrillos. Los subieron al patrullero y los llevaron hasta la zona del Parque Espaa: ah, frente al ro, les pegaron y los amenazaron con armarles una causa si los volvan a ver por la avenida Gnova.

En mayo de 2016, Carlos Lovera, de 44 aos y padre de dos hijos, fue detenido mientras cuidaba y lavaba autos en la zona de la sptima. En el patrullero le pegaron un culatazo en la boca y lo esposaron. En la comisara lo patearon en los riones. Si hacs la denuncia vas a terminar como Franco Casco, le advirtieron antes de largarlo.

En septiembre de 2016, el defensor General de la provincia, Gabriel Gann, present un hbeas corpus en favor de B.A, un joven del barrio Toba que fue detenido por Gendarmera junto a otros seis adultos y un menor. B.A denunci que los efectivos les pegaron, los obligaron a apoyarse el pene entre ellos y a gatear por el piso. Despus, los subieron a una Traffic y los llevaron a orillas del Paran. Ah los arrodillaron y los amenazaron: si algo les pasaba -les dijeron- nadie se iba a enterar, ni siquiera sus padres.

La madrugada del viernes 2 de diciembre el dueo del bar Olimpo, en el centro rosarino, llam al 911 porque un ex polica estaba golpeando a un mujer. Los policas del Comando Radioelctrico dejaron ir al agresor, detuvieron a la vctima, a una estudiante de psicologa y a Matas R., de 23 aos, estudiante y militante del barrio La Sexta.

En la comisara 2, las chicas escucharon los gritos de Matas cuando lo golpeaban. Los agentes le fracturaron la nariz y le desfiguraron la cara. Despus, segn denunci el joven ante la fiscal de, lo cargaron en un patrullero y lo llevaron a Uriburu y el ro, en la zona sur. Le gatillaron dos veces cerca de la cabeza y le advirtieron: Sos el prximo Franco Casco.

La amenaza de tirarlos al ro es una prctica habitual, es parte del verdugueo explica Gann, quien denunci las violaciones a los derechos humanos en la provincia ante organismos internacionales.

El defensor general fue suspendido por la Asamblea Legislativa en un juicio poltico impulsado por el senador radical Lisandro Enrico. Gann cont con el respaldo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Comisin Provincial por la Memoria, el ex juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nacin Eugenio Ral Zaffaroni y los familiares de Franco Casco, Kiki Ponce y Pichn Escobar, entre otros, que consideran que se trat de un intento de disciplinamiento poltico.

Fuente: http://www.revistaanfibia.com/cronica/los-desaparecidos-del-parana/#sthash.cARG8wOV.dpuf



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