Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2017

Marruecos, el Sahara Occidental y la democracia

Ali Anouzla
Middle East Monitor

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



Manifestacin saharaui durante el funeral del lder del Frente Polisario Mohamed Abdelaziz Tinduf (Argelia), 3 de junio de 2016 (Reuters/Ramzi Boudina)

La cuestin del Sahara Occidental no va a resolverse hasta tanto no se encuentre una solucin al problema de la democracia en la regin.

En un movimiento unilateral, Marruecos ha decidido retirarse de la regin Alkrkrat, en el Sahara, evitando un conflicto que estaba ya a punto de estallar en esa zona.

Para los que no conocen la geografa de la regin, Alkrkrat es una zona-tampn entre la frontera sur de la regin del Sahara y la frontera norte de Mauritania. Se extiende directamente por detrs de la barrera de arena construida por el ejrcito marroqu a finales de la dcada de 1980 para proteger de los ataques del Polisario las ciudades (y pueblos) de la regin del Sahara que estaban bajo la administracin de Marruecos. Es la valla militar de seguridad ms larga del mundo.

El ejrcito marroqu ha abandonado la zona-tampn entre esa zona y Argelia al este, y entre esa zona y Mauritania al sur, para evitar cualquier friccin con sus dos vecinos cuando persigue a los combatientes que utilizaban esos dos pases como base de retaguardia para lanzar ataques contra las tropas marroques. Los campos del Polisario siguen estando en la zona de Tinduf, al sur de Argelia.

La decisin de Marruecos es sensata, teniendo en cuenta que la zona de la que ha decidido retirarse era considerada zona-tapn, apodada Suiza por los contrabandistas, debido a la ausencia de una autoridad gubernamental en la zona. Una pequea franja separa el ltimo puesto aduanero marroqu en la regin del Sahara y el primer puesto aduanero en el norte del suelo mauritano. Por tanto, la decisin marroqu de retirarse es de carcter poltico y simblico, e intenta enviar un mensaje al nuevo secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, de que el Estado marroqu est tendiendo una mano de cooperacin a la ONU bajo ese nuevo liderazgo, a fin de encontrar una solucin al conflicto ms antiguo en el continente.

Por otra parte, el Frente Polisario celebr lo que considera su victoria militar, explotndola como publicidad positiva, especialmente porque este es el primer desarrollo importante que se produce bajo su nuevo lder tras la muerte de su anterior dirigente, Mohamed Abdelaziz. El grupo est enfrentndose a una autntica prueba a fin de consolidar su continuada adhesin al proyecto de establecer un Estado saharaui en la regin.

Sin embargo, lo que ahora se llama el conflicto de Alkrkrat es slo un eco de la batalla diplomtica que est producindose en los pasillos de la Unin Africana, a la que Marruecos se incorpor recientemente despus de ms de 32 aos de ausencia. Al enviar sus fuerzas a una zona considerada aislada, Marruecos est intentando confirmar su soberana sobre la regin del Sahara, considerando por tanto las fronteras de la regin como parte de su propio territorio. Eso est en total conformidad con la Carta de la Unin Africana, que considera que las fronteras de sus Estados Miembros son sagradas e inalterables. El Frente Polisario est intentando desplegar su fuerza militar en esta zona-tampn para recordar a los miembros de la Unin Africana su lucha con Marruecos, el viejo/nuevo miembro de la organizacin.

Resulta evidente que este conflicto no se ha resuelto con una guerra que dura ya 16 aos entre las dos partes y que tantas vctimas ha causado en ambos lados. Dado que una nueva guerra no va a resolver nada, ninguna de las partes intenta provocarla, aunque as lo pretendan en ocasiones. Por tanto, la solucin natural a este conflicto crnico que se ha convertido en una carga para la regin del Magreb, desde Marruecos a Libia, pasando por Mauritania, es la vuelta a la mesa de negociaciones para comprometerse seriamente en encontrar posibles soluciones. Ese dilogo no resultar eficaz sin la participacin de una parte clave, Argelia, que alberga en su territorio al Frente Polisario y tiene capacidad para influir en sus decisiones.

Hasta ahora, Marruecos ha ofrecido una propuesta que concede la autonoma a la poblacin de la regin pero manteniendo la soberana marroqu, mientras que el Frente Polisario, apoyado por Argelia, defiende del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminacin.

Ante la negativa de cada una de las partes a modificar su postura, el conflicto ha llegado a un punto muerto. Las vctimas del conflicto son hoy los miles de seres que viven en terribles condiciones en los campos del Polisario al sur de Argelia, as como los millones de personas en Marruecos y Argelia que estn teniendo que pagar miles de millones de dlares al ao que se dedican a comprar armamento. Adase a esto los millones de habitantes de las naciones de la regin del Magreb que a diario estn pagando la ausencia de una Unin rabe del Magreb capaz de establecer un mercado magreb ms amplio que otorgue dignidad a sus pueblos y les salve de verse forzosamente obligados a emigrar a Occidente y mendigar en sus puertas. En cambio, el conflicto ha creado las condiciones para que sus pases se transformen en campo frtil para la exportacin de inmigrantes, contrabandistas, criminales y terroristas.

Como he escrito en muchas ocasiones anteriormente, la causa fundamental de la cuestin del Sahara Occidental desde la dcada de 1970, antes que ser una cuestin entre dos o tres pases, es la ausencia de democracia en la regin, especialmente en Marruecos y Argelia. La continuacin del conflicto es hoy en da la continuacin de este gran dficit de democracia que la regin sigue sufriendo. El problema no se va a solucionar a menos que se resuelva el problema de la democracia en la zona. Pero parece que ninguna de las partes en el conflicto, ni las que se ven afectadas por el mismo, est tratando de hacer algo en tal sentido. Por tanto, la crisis continuar, junto con la desesperacin, hasta que el amanecer de la democracia brille sobre la regin. Pero ese futuro est an muy lejos.


(Traducido del original en lengua rabe publicado en Al-Araby Al-Jadid , el 1 de marzo de 2017.)

Ali Anouzla es un periodista y escritor marroqu, as como editor-jefe de la pgina de informacin Lakome.com. Ha sido fundador y redactor de varios peridicos marroques.

Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/20170305-morocco-the-western-sahara-and-democracy/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter