Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2017

La izquierda en las dos orillas

Joseba Prez
Rebelin


Tras casi una dcada del estallido de la denominada crisis financiera del capitalismo globalizado en el 2007-2008, nos encontramos frente a una situacin que apela a la perplejidad: las fuerzas consideradas como populistas de derechas estn mejor posicionadas en la disputa del poder, en diferentes espacios, que las consideradas como de izquierda. Qu ha sucedido para que quienes dicen representar los intereses del 99% de la poblacin mundial frente al 1% que acumulan la mayor parte de la riqueza, se encuentren con menores expectativas de poder que las nuevas derechas? Se impone una reflexin y un balance crtico-autocrtico de un periodo que ha generado ilusiones y esperanzas, a la vez que frustraciones. Lo que sigue es un aporte a modo de claves de reflexin para alimentar este obligado debate entre las fuerzas que reivindican un necesario cambio de la gobernanza mundial, centrado en los espacios donde la articulacin poltica de las fuerzas transformadoras est ms avanzada: Europa y Latinoamrica, en las dos orillas, con sus diferencias y sus elementos compartidos.

1.-La crisis no se ha cerrado. El complejo concentrado meditico mundial promueve una suerte de normalizacin basada en indicadores macro-econmicos para afianzar la percepcin en las poblaciones de que lo peor ya lo hemos pasado y de paso no hay alternativa que dira Margareth Tatcher (TIN, en ingls, precursora del neoliberalismo). Esto es lo que hay: trabajo precarizado con salarios que no alcanzan para sostener una calidad de vida digna (neo-esclavismo), privatizacin de los servicios pblicos bsicos (enseanza, salud, vivienda, pensiones de jubilacin, aumento va tarifazos de suministros de agua, electricidad, gas. gasolina, telecomunicaciones), considerando adems el incremento en los precios de los productos de alimentacin sujetos al monopolio de las multinacionales de la produccin y distribucin. La reaccin inicial, desde los centros de poder mundial, ante la crisis financiera 2007-2008 consisti en la socializacin de las prdidas del capital financiero-especulativo (por eso se denomina una especie de crisis-estafa), por la va de generar una liquidez artificial (polticas de compra de deuda y rescates bancarios) y las polticas de austeridad para reconstruir el equilibrio fiscal roto que increment la deuda pblica, incapaces de alimentar una reactivacin de la economa real. Las primeras voces que se oyeron de reformar el capitalismo para evitar que esto vuelva a pasar pronto cayeron interesadamente en el olvido. La crisis de la globalizacin capitalista neoliberal est inserta en sus propios parmetros: el comercio mundial de mercancas ha descendido significativamente como consecuencia de la disminucin de la capacidad de consumo de las clases populares que alimenta la rentabilidad y productividad de las empresas que se mueven ms all de la economa especulativa. Con un crecimiento dbil del PIB mundial (los BRICS no son un motor actualmente) como acredita el mismo FMI y una economa entregada al capitalismo de casino, esto es, especulativa por naturaleza, los riesgos de una implosin homologable o superior a la crisis 2007-20008 estn a la orden del da: Deutsche Bank, banca italiana, Grecia de nuevo, deuda dolarizada de Latinoamrica. Ante este escenario, las polticas de una fraccin del Gran Capital mundial que combinan un capitalismo proteccionista persiguiendo mejores condiciones, en el marco de la globalizacin, con el viejo esquema del capitalismo de acumulacin por desposesin (David Harvey) son una apuesta coherente con sus intereses: Muros que generen una mano de obra barata y explotable (ilegal), a la vez que se convierten en el chivo expiatorio, el enemigo interior, causante de todos los males

2.-La crisis de la socialdemocracia. Como polo de referencia de la izquierda mundial, la socialdemocracia histrica ha pasado a una fase de purgatorio, crisis internas y declive poltico. Su evolucin reciente desde defender polticas que hagan posible un capitalismo de rostro humano apoyndose en el pasado del Estado del Bienestar hasta abrazar las terceras vas (Tony Blair) neoliberales (socioliberales). Con una lgica apoyada en el supuesto de que primero hay que crear riqueza y luego repartirla obviando la intervencin sobre la estructura de reparto del poder econmico y los ingresos que la hara posible. La crisis 2007-2008 ha puesto en evidencia polticas socialdemcratas que carecan de autntentica voluntad poltica para llevarlas a cabo eludiendo la confrontacin con el poder del gran capital. Un sistema-mundo capitalista financiarizado no admite correctivos que repartan la riqueza limitando el poder del capital, explicitado con el eufemismo de la competitividad de la economa en cuestin. Esta corriente en su continuidad histrica o tradicional ha abrazado sin complejos los criterios de austeridad y ajuste fiscal neoliberales. Con gobiernos en solitario o compartidos con las fuerzas de derecha. Su asimilacin al etablissement y la prdida de credibilidad en la interlocucin poltica para las clases populares es una consecuencia constatable en mltiples escenarios.

3.-Las nuevas izquierdas. Desacreditada la opcin socialdemcrata tradicional emergen a modo de referente otras fuerzas a la izquierda, intentado ocupar su espacio poltico. Se abre una ventana de oportunidad. Sus seas de identidad se definen en lo inmediato y como comn denominador en retomar la defensa de polticas sociales y econmicas enfrentadas a la austeridad y ajustes neoliberales. En Latinoamrica toma la forma del denominado ciclo progresista, esto es desde los gobiernos en varios pases, con sus matices y desarrollos propios. En Europa (principalmente al Sur) con el avance y posicionamiento de estas fuerzas en varios escenarios, culminando con la controvertida experiencia de Grecia-Syriza. Su forma de expresin no descansa en la frmula tradicional del Partido poltico. Son coaliciones amplias o el novedoso Partido-Movimiento, reflejo de la necesidad demandada de un criterio ms participativo. Sobre estas bases tambin existe un denominador comn que constituye el aspecto determinante de su prctica poltica: En trminos gramscianos la hegemona en el interior de estas nuevas izquierdas no descansa en las corrientes que se planteen la superacin del sistema capitalista globalizado. La perspectiva que enmarca su lucha se puede limitar a la defensa de los objetivos inmediatos, estrictamente contra las polticas neoliberales, o en el horizonte de un cambio/revolucin en profundidad, as se denomine este Socialismo del siglo XXI, ecosocialismo, anticapitalismo. Prevalecen las posiciones primeras, esto es aquellas que se pueden englobar sin caricaturizar en una ptica reformista (nueva socialdemocracia?): En realidad, para ser coherentes (incluso en la defensa de los objetivos inmediatos) deberan apuntar ms lejos, pero no lo sabenLas consecuencias de una estrategia sin definir, de su carencia incluso por ausencia de definicin y debate, son de calado. En Latinoamrica como escenario ms avanzado se expresan con la recuperacin de terreno por la derecha (por cierto a la que el ciclo progresista no le fue nada mal a nivel econmico) y en la otra orilla europea por la incapacidad de avanzar significativamente en posiciones de poder. Cada opcin estratgica posee sus consecuencias y variantes en trminos de prctica poltica.

4.-El electoralismo. Esto es, la fijacin prioritaria hacia los emplazamientos electorales que demandan los sistemas y las formas capitalistas de poder como manera de entender la democracia. La definicin y estructuracin de una fuerza poltica supuestamente transformadora como mquina de guerra electoral comparte esta lgica. Esto puede ser algo puntual o convertirse en una supuesta forma ad hoc pero que se transforma en permanente. Dotados de un programa que conecta en apariencia con las aspiraciones populares, todos los recursos se concentran en la lucha electoral, legtima y necesaria pero sin caer en el mito de la madre de todas las batallas. La agenda, la dinmica y los recursos humanos, perfil personal (que se vuelve pblico) de cada elemento activo incluido, se supeditan a este proceso.

5.- El institucionalismo. Una vez alcanzadas ciertas cuotas de poder, con mayor o menor amplitud y fortuna, el objetivo es la buena gestin de las demandas y supuestas necesidades populares, adaptndose en diferentes contextos a los lmites que impone el marco institucional (Estado) y el capitalismo regional especfico. La cooptacin de lderes sociales en diferentes campos que se pongan al servicio de la nueva gestin institucional, se pone en primer plano. El fenmeno del arribismo (acercase al poder interesadamente) y la ausencia de tica (corrupcin) tambin. Lo viejo que no acaba de morir y lo nuevo que no acaba de nacer (Gramsci) se convierte en un tpico salvavidas-poltico que encubre las carencias de una perspectiva estratgica compartida y clarificada, asumiendo retos que vayan ms all de lo inmediato. Vamos despacio porque vamos ms lejos (15M) o dicho de otro modo, en ciertas circunstancias, ser minora con capacidad de influir polticamente puede ser sinnimo de victoria. El pragmatismo y la obsesin electoralista prevalecen sobre cualquier otra consideracin.

6.-La presin meditica. Asomarse como una fuerza poltica significativa representando un cuestionamiento de la lgica del poder neoliberal tiene frente a si un imperio meditico que se asienta en el sentido comn de la ideologa dominante. Para este siempre sern Los malos de la pelcula. El campo de juego de la transversalidad en los medios dominantes es obligatoriamente limitado, salvo que las concesiones a sus lneas rojas sean complacientes. Lo cual ofusca y desdibuja la identidad poltica. En cierto modo y por coherencia su discurso estara condenado a ser antiptico, caracterstica que por razones electoralistas y de imagen generalmente se evitan. Desde esta perspectiva y salvo contadas excepciones la lgica que prevalece es la de un transversal quedar bien. Dentro de los parmetros de lo polticamente correcto. Las redes sociales que ofrecen las nuevas tecnologas de la comunicacin presentan supuestamente la posibilidad para transmitir un relato alternativo de lo que sucede. Sin embargo y a la vez que se disponen como un marco de participacin, tambin funcionan como una suerte de espejismo de intervencin virtual que se asume como real. En definitiva una forma de participacin poltica y social abducida por el entramado de las redes en la nube tecnolgica.

7.-La realidad se impone. Justamente el campo de actuacin en lo real-material social es el gran ausente sacrificado por una perspectiva poltica hegemnica en las nuevas izquierdas que se agotan en lo inmediato tctico-electoral. Carentes de un debate estratgico elemental, esto es, A dnde vamos? Cmo? El pragmatismo poltico diseado bajo una formula meditico-retrica lo reemplaza y cubre su ausencia impregnndolo de activismo, as sea virtual. El gramsciano intelectual orgnico se expresa en las redes, suma y sigueEl electoralismo/institucionalismo tiene su correlato en el debilitamiento de los movimientos sociales y sindicales, o de otro modo, en un enfoque subalterno a las dinmicas anteriores, hacindoles perder pujanza, protagonismo y autonoma. En definitiva capacidad de movilizacin y el necesario protagonismo participativo-popular. Tanto en la direccin de alcanzar los objetivos marcados, como en su defensa en el caso de acceder a cuotas de poder, frente a los previsibles y comprobados ataques en forma de fuego cruzado poltico-meditico por parte del poder del capital. En definitiva se trata del despliegue de un fenmeno marcado por el desenraizamiento, por la desconexin con las bases populares, algo que se convierte a la larga en letal para aquellas fuerzas autnticamente decididas a transformar el sistema o a confrontar con las polticas neoliberales dominantes y su modelo de sociedad.

8.-En defensa de la intervencin territorial. Es justamente este espacio de intervencin el que en conjunto (salvo honrosas experiencias aisladas) ms se ha debilitado y diluido. El vecindario, el barrio, el pueblo, el municipio como marco de debate, de organizacin y de movilizacin prcticamente han quedado suspendidos o relegados al mbito de lo electoral/institucional. La prctica activa, presencial, esto es, fsica en estos espacios para debatir y confrontar problemticas que van desde el mbito ms especfico de cada lugar hasta cuestiones de orden poltico general y simultneamente para avanzar en formas de organizacin popular. Para romper con la tendencia impuesta de barrios-pueblos dormitorio y zonas urbanas comercial-impersonales. Para evitar que la actividad de los movimientos sociales se reduzca a una esfera meditico-superestructural promovida por los afines ya convencidos. En suma para generar espacios de encuentro con los que piensan diferente o albergan mltiples dudas o falta de conviccin. En un momento en el que la precarizacin laboral generalizada, la desaparicin de las grandes unidades productivas hacen de los centros de trabajo un marco de accin necesario pero limitado e insuficiente. La accin sobre el territorio as definida cobra un valor nucleador y organizativo de primer orden. Desde albergar y desarrollar formas de economa alternativa hasta configurar de manera embrionaria expresiones de poder o contra-poder popular. Es a su vez el espacio natural para minar la credibilidad de los valores dominantes.

9.-Los contenidos programticos. Desde una perspectiva que vaya ms all de una ptica resistencialista y de legtima defensa de los derechos bsicos cuestionados por un capitalismo depredador, el contenido y los objetivos programticos a defender y/ socializar son una herramienta de primer orden. No solamente aquellos que aparecen en un primer plano del sentir popular inmediato, los que generalmente constituyen la carta de presentacin electoral. Tambin comprende aquellos que suponen las condiciones de posibilidad para realizarlos plenamente, los cambios necesarios en la estructura de poder econmico y poltico, sus ritmos y plazos de ejecucin. Es lo que habitualmente se reconoce como tctica y estrategia en el contexto de una relacin de fuerzas dada, pero no lo olvidemos tambin modificable. El debate amplio, profundo, democrtico y participativo es una necesidad insoslayable para cualquier fuerza o sector poltico que se reclame de la transformacin superadora del capitalismo global. A lo que sigue igualmente el debate acerca de su formulacin y presentacin al conjunto social en trminos comunicacionales. Con la mirada puesta en ese complejo sector que sociolgicamente se adscribe al status de clases medias, tan habituales como formadores y transmisores de opinin, a ser instrumentalizados por los poderes del capital ms concentrado u oligrquico. En el curso de este debate y en este proceso, el objetivo es que aquellos sectores que apuestan por una alternativa a este sistema global, alcancen niveles de unidad que hagan avanzar sus posiciones entre las clases populares, dentro o fuera de estas llamadas nuevas izquierdas, junto con la organizacin auto-organizacin popular alrededor de los objetivos definidos.

10.- La coordinacin internacional. Tanto continental como inter-continental, de fuerzas polticas y de movimientos sociales. Para el intercambio de experiencias, para la definicin de objetivos comunes, para la realizacin de campaas de movilizacin (como la exitosa respuesta al llamamiento feminista de este 8 de Marzo del 2017). Es sin duda una de las grandes asignaturas pendientes que visibilice una contundente respuesta popular frente a un capitalismo globalizado. Se trata de apostar por una articulacin estable frente a los estados mayores del capital ya conformados. Tomando en consideracin el carcter retroalimentador que poseen iniciativas de lucha que ganan en credibilidad en tanto que se proyectan internacionalmente.


 

Joseba Prez, Miembro de la Fundacin Pakito Arriarn y del Consejo Editorial del mensuario de anlisis POLITI.K en Venezuela.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter