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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2017

Hagamos de las redes sociales unas redes funcionales para la revolucin

Carlos Maldonado
Barmetro Internacional


Me gusta ver noticias de las cadenas dominantes internacionales y contrastarlas con las de medios alternativos que, aunque todava no poseen la dimensin de las anteriores, han ido conquistando espacios significativos en el mundo informativo pues el pblico ha ido reconociendo en ellas su veracidad y su imparcialidad. Mientras, los grandes consorcios han ido tropezando con sus propias tergiversaciones, engaos y tendenciosidades pues es imposible ya, con tanto medio independiente y la presencia del internet que se ha extendido por medio de las redes sociales, que sus mentiras sigan imponindose.

Sin embargo, an existe una enorme cantidad de seres humanos que an considera verdades irrefutables muchas de esas informaciones sesgadas, mxime cuando estn fabricadas para destruir gobiernos y lderes que no se someten a las directrices del titiritero mayor: EEUU. Pero, por qu sucede esto. Por qu en plena era de la informacin y las redes sociales, an existe una gran cantidad de la humanidad que sigue siendo engaada.

Pues, porque hay una contradiccin propia de la modernidad capitalista que tiene que ver con la existencia de una gran mayora de la poblacin mundial sin los beneficios de la informacin diversa proporcionados por las redes sociales por la inaccesibilidad a ellos dada su extrema pobreza y la ausencia de un mnimo de estudios primarios, a lo cual, hay que sumarle el bombardeo propagandstico al que estamos sometidos todos, pero que presenciamos impacta ms en esa poblacin ms vulnerable econmicamente hablando y la que, teniendo acceso a informacin privilegiada, no la reconoce como tal por la obnubilacin que le ha provocado la informacin falsa, atractiva y frvola que pulula en la red manejada por los grandes consorcios capitalistas que encarnizadamente luchan por seguir conservando en la mente de los consumidores sus marcas, la cual al fin los iguala con los primeros al convertirlos en analfabetos funcionales.

De esa cuenta, las opiniones serias, profundas y reflexivas acerca de los temas de mayor trascendencia tales como la temporalidad del capitalismo, su declive y deterioro, la falacia de su xito como forma de producir y distribuir, la contradiccin entre la opulencia de unos poqusimos y la miseria de millones, el espejismo de su exuberancia, la guerra como su forma ms terrible de relacin y apropiacin, el desequilibrio que ha fomentado en el planeta (cambio climtico) y en el humano mismo, su espritu eglatra y depredador, su futuro incierto, la necesidad de un cambio radical hacia otras formas de propiedad y consumo, etctera, son pasadas por alto por mucha gente que sigue viendo en este sistema lo nico valedero y por ende, lo que hay que reformar.

No obstante, esa actitud indiferente, la mayora inconsciente, de los que esperan que la cosa vaya cambiando por s misma hacia algo mejor dentro de lo mismo, basando, por ello, su esperanza en promesas mundanas de lderes oligarcas que ofrecen mejoras sustanciales para las masas depauperadas o, peor an, en cambios extraterrenales, existe una pequea porcin que sabemos que los cambios los tenemos que empujar nosotros mismos, costndonos muchas veces la incomprensin de los coetneos referidos al principio de este prrafo, la represin de los esbirros de los que no estn interesados que nada cambie, la crcel, el destierro o la vida misma.

No obstante, a pesar de esa inconsciencia masiva, vivimos tiempos revolucionarios, los vientos soplan trayndonos esos aromas de nuestros propios parajes y de parajes de otras latitudes. El planeta est convulsionado y no es porque sean como pregonan otros ms desorientados, seales del fin del mundo. Sino, porque este sistema est empezando a trabarse en sus propias contradicciones. Es algo econmico.

El afn de sus transnacionales est fincado en prevalecer sobre sus competidoras a tal punto que para abaratar sus costos y aumentar sus ganancias es menester ubicar sus plantas productivas en zonas donde la fuerza de trabajo sea lo ms barata posible, donde existan marcos jurdicos flexibles que permitan esa sobrexplotacin de mano de obra y de recursos naturales y energticos. Donde no se requiera de una inversin alta en capital constante y que no exista una regulacin y fiscalizacin para sus capitales y ganancias.

Con esas facilidades, las ventajas de dichas transnacionales se resumen en una produccin masiva de materias primas y en productos terminados (mercancas) las cuales inundan un mercado que, atendiendo la realidad descrita antes, no pueden ser adquiridas por los trabajadores sobreexplotados cuyos magros salarios apenas alcanzan para reproducirse a s mismos y a sus familias, sino por los habitantes de pequeos islotes que al ritmo de esa dinmica, se van reduciendo en nmero, lo cual obviamente, reduce el consumo mundial. En palabras economicistas: la demanda. Esto, trae como corolario que la oferta sea mayor que esa demanda por tanto, lgicamente, supondr un problema de baja rotacin o paralizacin total de stocks de mercancas lo que en trminos marxianos supondr una gravsima crisis de sobreproduccin lo que traer como vagn de cola, la tendencia decreciente del capital a escala planetaria para todas las empresas.

Cmo atendern los grandes consorcios esa tendencia decreciente? Hay dos formas: una, es otorgar mejores salarios a la clase trabajadora que vive en los suburbios de los pases industrializados y, la segunda, a travs de la guerra.

Con la primera, es con la que el seor Trump gan la presidencia de EEUU, al prometer que devolvera la grandeza a (Norte) Amrica, especficamente a su pas, al contener la migracin de las empresas gringas a otras latitudes para lo cual otorgar ventajas econmicas como el no pago de impuestos para equilibrar la prdida de plusvala de stas al no poder explotar mano de obra barata fornea. A la vez, frenando las olas migratorias de trabajadores especialmente latinoamericanos y entre estos, ciudadanos mexicanos que son la principal competencia para la fuerza laboral gringa y, paralelamente a ello, al no permitir que empresas extranjeras se posicionen fcilmente en suelo estadounidense para evitar la competencia a las nativas lo cual supone un uso frreo del proteccionismo en plena era de la globalizacin.

La segunda, es la utilizacin de la guerra como factor de tope a esa tendencia decreciente, lo cual le supone a esa oligarqua imperial, acelerar la industria militar que buenos rditos les ha dado en los ltimos 70 aos, promoviendo, segn sus idelogos, miles de nuevos puestos de trabajo en su territorio, elevando por lo mismo, el consumo y, por tanto dinamizando la economa. Y, en lo externo, conquistando nuevos territorios entre los que se cuentan sus recursos naturales y energticos. Para ello, el anuncio del seor Trump, de inyectar al sector armamentista 54 mil millones de dlares.

Ahora bien, como en todo anlisis dialctico, toda accin tiene una reaccin y toda dinmica lleva consigo sus propias contradicciones, nos planteamos la pregunta: Qu cambios traern esas acciones?

Obviamente, en lo primero, las industrias y empresas gringas tendrn un repunte en sus ganancias al no erogar en impuestos lo que supondr que el gasto pblico financiado con esos gravmenes se ver constreido teniendo que pagar, tanto por lo privatizado como por lo que no sea privatizado, la clase trabajadora que vern as diluidas sus mejoras salariales, lo que la retrotraer al escenario primigenio. Asimismo, lo que dejaron de realizar los trabajadores latinos, los trabajadores gringos lo harn pero exigiendo mejoras salariales y exigiendo los beneficios propios de la seguridad social, lo que supondr una merma en las ganancias de las empresas grandes y pequeas y una mayor organizacin sindical para reclamar dichos beneficios. A eso, hay que sumarle la imposibilidad de frenar la inmigracin que de una u otra manera seguir llegando por la misma contradiccin que supone para los capitalistas en su individualidad bajar sus costos de produccin a travs de la sobreexplotacin y la baja salarial para vencer a la competencia, lo que significa que esos mismos empresarios fomentarn la inmigracin ilegal con ese objetivo econmico.

Con respecto, al proteccionismo, los pases castigados con el cierre o mayores impuestos para acceder al mercado gringo, aplicarn medidas similares en relacin a la produccin estadounidense lo que significar que las empresas del norte, tengan que voltear sus ojos a otras latitudes como el sur que no podr consumir esas producciones por esa misma precariedad a que ha sido sometida histricamente por el papel asignado de abastecedora de materias primas y, por lo mismo, exigua industrializacin. As que la competencia proveniente de las potencias emergentes, especialmente Rusia, China y ahora, Irn, tendr mejores ventajas con respecto al alicado imperio dada la mejor relacin que han venido construyendo con sus socios, tanto por los beneficios mutuos, como por una poltica exterior de respeto al no inmiscuirse en sus asuntos internos y el acato a su autodeterminacin, dotndolas a cambio de la explotacin racional de sus recursos de mtodos, sistemas, maquinaria y tecnologa de punta para su rpida industrializacin (capital constante) con el objetivo de librarse de la dependencia de materias primas del subsuelo y de plantacin, lo que a su vez, como consecuencia, ir transformando a su clase trabajadora en una clase ms calificada, ms diestra, ms especializada y ms educada (capital variable) tanto en el uso de tecnologa de punta como en el dominio de la ciencia. Esto, con el aditamento que, bajo la perspectiva socialista, esta clase trabajadora debe transformarse en una organizacin revolucionaria que defienda los intereses no solo de su clase sino los intereses nacionales, regionales y de la humanidad entera -Petrocaribe, la ALBA, Mercosur, Unasur, los pases de sudoeste asitico aglutinados en su propia organizacin de libre comercio ASEAN-, los que se beneficiarn de la Ruta de la Seda, los del tringulo de la Resistencia a raz de la invasin a Siria (Rusia, China, Irn, Lbano y prontamente ya vencidas las bandas terroristas, la misma Siria), etctera-, convirtiendo en zonas de competencia pujante a esas regiones y cuya matriz central ser, como se vislumbra, el desarrollo humano donde el mercado sea solamente un mecanismo de intercambio de bienes y servicios, por tanto regulado por las directrices de sus estados participantes.

Por ltimo, en relacin a la guerra, los esfuerzos de contencin a nivel planetario y conjunto han evitado que EEUU pudiera dar al trasto con un futuro que se ha ido construyendo a partir de revoluciones socialistas que han resultado parte aguas histricos de la humanidad, tales como la Revolucin rusa de 1917 y la China de 1949. De all, para nuestros das las bases materiales construidas por esos terremotos sociales han dado la pauta para configurar el planeta en funcin del desarrollo de la humanidad donde el capitalismo es ya un obstculo, una rmora para ese propsito. De tal manera que, si el seor Trump y su squito de atribulados pendencieros desean resucitar ese mtodo se chocarn con una pared muy fuerte que amenaza con reducirlos a una potencia de tercera categora.

Si realmente el seor Trump, desea convertir a Estados Unidos en una potencia cuya palabra sea escuchada en el seno de las naciones con respeto, no debe pensar en volver a ser la potencia depredadora y procuradora de miserias para otras naciones. Si realmente se cumple lo que dijo en su ltimo discurso, que ser el presidente de EEUU y no de otras naciones, va por buen camino y el mundo puede respirar ms tranquilo. Empero, algo me hace sospechar cuando luego de esas palabras, estima necesario incrementar en 54 mil millones, como se mencion anteriormente, el presupuesto para la industria armamentista. Realmente, espero que sea para la investigacin cientfica y en la rama aeroespacial con fines pacficos.

Mientras tanto, hago un serio llamado a los internautas para que en vez de postear frusleras y otras frivolidades, naveguen a toda vela por el ocano de valiosa informacin que representa la red social. Vern cmo se convertirn en autodidactas que podrn hacer una crtica profunda de la realidad, convirtiendo a su consciencia en el mximo reflejo de esa realidad objetiva y a sus personas ya dotadas de esa conciencia crtica en verdaderos revolucionarios.

Porque revolucin en su acepcin ms profunda quiere decir un cambio radical de ideas.

Fuente: http://www.barometrointernacional.com.ve/2017/03/12/hagamos-las-redes-sociales-unas-redes-funcionales-la-revolucion/


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