Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2017

Cmo liberarse del anatema que caus un tronar de refugiados?

Eduardo J. Quintero F.
Rebelin


Las distintas civilizaciones humanas han llamado de variadas maneras al petrleo, sustancia que puede tener mltiples colores y las ms variadas composiciones. Los egipcios lo llamaron Mumilla, con petrleo se embalsamaron las momias y a l le deben su nombre. Los persas lo referan como mum. Los sumerios utilizaron un trmino para cada gnero y variante de las sustancias bituminosas que utilizaban, por ejemplo, la palabra nafta tiene su origen en la palabra sumeria napatu (piedras que arden). Los semitas utilizaron la palabra betn de Judea, judaico, asfalto y brea. Los antiguos europeos lo mencionaban como el ingrediente principal del fuego griego, pez mineral y pez negra vegetal; en Roma lo nombraban como lacus asfaltis y en los Balcanes como nafta de Serbia. En Amrica, los Incas lo denominaban copey, los indgenas mexicanos utilizaron la palabra chapapote y los nativos de la costa de Venezuela lo llamaron mene de Mauroa. En Asia, lo llamaban alquitrn de Rangn, barniz negro y shyu (sigue siendo la misma palabra desde la antigedad en China). Por ltimo,   los colonos ingleses en Norteamrica usaron el trmino seepages o filtracin. Adems, en la historia se utilizaron tantos otros apodos como aceite mineral, aceite de la piedra, malta, bitumen, etc. La Santa Biblia lo menciona en la edificacin de la Torre de Babel en la cual sirvi de mortero; en la historia del nacimiento de Moiss mediante el cual se calafateo su arquilla de juncos; y en la destruccin de Sodoma y Gomorra cuando algunos cayeron en pozos de asfalto en el valle de Sidim. El sabio persa Al-Razi, por su parte, fue el descubridor de la destilacin de petrleo en el siglo IX y en esa poca la ciudad de Bagdad ya tena sus calles asfaltadas. Marco Polo en el siglo XIII en su viaje por la frontera de Georgia habl sobre su raudal (hay un riachuelo donde corre aceite mineral, en tal abundancia que 100 barcos pueden cargar a la vez) y sus usos (es bueno para quemar y para salvar a los hombres y los camellos afectados por picazn y sarna). El espaol Oviedo y Valdez en 1535 refiere a la existencia de un manantial de petrleo a 2 o 3 leguas al oeste de isla Cubagua en Venezuela: un licor como aceite junto a la mar que los naturales lo llaman stercus demonis utilsimo en medicina. Diversos embajadores en el Cucaso tambin lo refieren mencionando centenares de pozos cerca de la ciudad de Bak y gegrafos de la talla de Humboldt y Codazzi en sus recorridos por Amrica hicieron extensos mapas de sus emanaciones. El mdico venezolano Jos Mara Vargas en 1839 evala su importancia econmica en un informe sobre un anlisis qumico a una muestra de petrleo: ...segn sus circunstancias actuales, es ms precioso y digno de felicitacin para los venezolanos y su liberal gobierno que el de las de plata u oro. Lo increble de la historia es que un personaje como Rockefeller, en su afn de ser el primero y controlarlo todo, hasta la historia, pudo promover una obra de ficcin, la cual por increble que parezca es an aceptada mundialmente, en la que Benjamn Silliman Jr. de la Universidad de Yale y el falso coronel Drake fueron los pioneros y descubridores del oro negro (ver la Historia del petrleo, obra de Daniel Yergin galardonada con Premio el Pulitzer en 1992, Captulo 1: El comienzo). Este es un claro ejemplo de lo que Enrique Dussel denomina como colonizacin del pensamiento, donde una historia real compartida por toda la civilizacin humana puede ser borrada y sustituida por una versin con fines imperialistas.

De todos los vocablos, quiz los indgenas de Venezuela tuvieron la conciencia ms clara al llamarlo por su verdadero nombre: estircol del demonio, segn report Oviedo y Valdez cuando se export el primer barril de petrleo de Venezuela para curar la gota del emperador espaol Carlos V en el siglo XVI. Si escribiramos la historia al revs, del presente hacia al pasado, iramos buscando causas y no como lo hacemos convencionalmente que slo nos concentramos en las consecuencias de guerras y conquistas. Si intentramos reescribir la historia, veramos que los refugiados de Yemen, Siria, frica subsahariana, Libia, Irak y Afganistn deben su purgatorio a un solo germen endemoniado y no a la historia oficial que se justifica en el terrorismo islmico, las armas de destruccin masiva de Sadam o la cada de las Torres Gemelas de Nueva York. Lo mismo ocurrira para la Segunda y la Primera Guerra Mundial, en las cuales los historiadores hablan de guerras raciales con consecuencias como la del holocausto, pero se olvidan que su causa fue un botn petrolero por la cual las potencias se enfrentaron. Los historiadores normalmente no mencionan que Hitler rompi su pacto con Stalin e invadi la Unin Sovitica en bsqueda de petrleo liviano para poder alimentar su letal Luftwaffe, que fue privada del preciado lquido proveniente de tierras africanas y rabes. Estos rigurosos narradores se olvidan mencionar la reparticin de las acciones de la Anglo Iranian (entre EE.UU. 40%, Inglaterra 40%, Shell 14% y Francia 6%) tambin durante la Segunda Guerra Mundial. Y en la Primera Guerra Mundial los cronistas no mencionan la reparticin de las acciones de Iraq Petroleum Company (entre Inglaterra 52,5%, EE.UU. 21,25%, Francia 21,25% y otros 5%) y bien poco mencionan el acuerdo de Sykes-Picot de 1916 mediante el cual Inglaterra puso su bota sobre Irn, Arabia, Irak, Chipre, Palestina y Egipto, mientras que Francia hizo lo propio sobre Lbano, Siria y parte de Turqua. Una lgica similar fue la que justific el intento de invasin a Venezuela en 1902 (tambin llamado Bloqueo Naval) por la que potencias europeas movilizaron toda su armada a causa de una supuesta deuda, obviando que el motivo real eran las inmensas riquezas petroleras que las potencias ya se disputaban en esa tierra. Si siguiramos en reversa, as hasta el pasado, tal vez pudiramos descubrir que Alejandro Magno fue quizs hasta tierras persas en bsqueda de un ingrediente mgico para poder crear el fuego griego del que tanto le hablaban sus alquimistas, quin sabe, quin lo sabr!

Lo cierto es que en el siglo XX los polticos hablaban sin pudor de su visin imperial sobre el petrleo. Quizs el ms claro exponente de esta visin fue Henry Berenguer, representante de la Comisin Francesa del Petrleo en la Primera Guerra Mundial cuando dijo en 1914: El que sea dueo de petrleo ser dueo del mundo, porque gobernar los mares por medio de los petrleos pesados, el aire por medio de los petrleos ultra-refinados y la tierra por medio de las gasolinas y de los aceites de calor y alumbrado. Y, adems de esto, gobernar a sus congneres en un sentido econmico a causa de las fantsticas riquezas que obtendr del petrleo. Antes que l, el primer lord del Almirantazgo Britnico, Winston Churchill, hablaba claramente del tema en 1913: Nos corresponde ser dueos, o de cualquier manera gestores, en los lugares de extraccin de una porcin razonable de la cantidad de petrleo crudo que exijan nuestras necesidades. Hoy en da, los polticos norteamericanos y sus socios son mas hipcritas cuando descargan sus bombas sobre pueblos indefensos acusndolos de terroristas y no aclaran que simplemente lo hacen porque son poseedores de una riqueza debajo de sus tierras, tal como lo acaba de expresar en su llegada a Irak el actual secretario de Defensa de EE.UU., James Mattis: "No estamos aqu por su petrleo". Qu descaro!

En ese pas asediado por su petrleo de nueve letras, Venezuela, pero que verdaderamente se pudiese llamar Abya Yala, como lo nombraban sus pobladores originales por su tierra de sangre vital y en plena madurez, estos maldijeron al petrleo. Diran los invasores europeos que as lo mentaban porque se le manchaban los pies descalzos a los indios cuando caminaban por encima de sus emanaciones o por su olor a azufre. Otros diran que era porque impeda la siembra de sus tierras o contaminaba sus aguas. Tal vez alguien como el filsofo irlands J.W. Dunne dira que se trataba de un experimento por el tiempo y que los indgenas venezolanos pudieron ver el futuro en sus sueos y se percataron de la verdadera naturaleza del petrleo que envilece a los hombres y causa la destruccin, quin sabe, quin lo sabr!

Lo curioso de la historia es que tal vez por razones etnogeogrficas, en esa misma tierra surgi Juan Pablo Prez Alfonzo, quien escribi Hundindonos en el excremento del diablo, y so con una unidad de pases petroleros para tratar de liberar a su tierra de este estigma, la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP). Entendi que otros pueblos del mundo tenan la misma condena, por lo tanto, la nica opcin posible, ante tamaa proeza emancipadora, era una unin multicultural y multigeogrfica. Posteriormente, Chvez tambin so que la solucin al maleficio era compartir las reservas ms grandes de petrleo del mundo a travs de solidaridad, cultura, participacin y justicia y as cre otra alianza llamada Petrocaribe, buscando la transformacin de la regin latinoamericana y caribea en un proceso que promueve la erradicacin de las desigualdades sociales.

La imagen del nio sirio ahogado en Turqua Aln Kurdi era su nombre, con su boca hacia abajo y sus pequeas piernas encogidas, es una seal que esta maldicin ahora ha llegado a Europa. Lo mismo puede ser la historia del hombre ahogado en Venecia al frente de una multitud de turistas que poco hizo para salvarlo mientras otros vociferaban sus cnticos de terror xenofbicos. Son miles las historias que en lo personal me producen una gran angustia. Son 65 millones de refugiados en el mundo y al menos 13 millones corresponden a esas guerras por petrleo en Yemen, Siria, Libia, Irak y Afganistn. Las polticas de EE.UU. y sus socios han causado un tronar de refugiados! Es momento de que el mundo se despierte con este ruido ensordecedor y tal vez, slo tal vez, el siguiente paso para despojarnos de esa anatema que llevamos dentro es hacer realidad una causa internacionalista para proteger a los refugiados del mundo que fueron expulsados de sus tierras por la guerra a causa de esa maldicin del oro negro velando por eliminar los muros, rescatar el derecho internacional, la autodeterminacin, la soberana y la paz de sus pueblos. Quin podr soar con esa causa humanitaria internacional?

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter