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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2017

Derechos polticos y poder negativo

Julio Antonio Fernndez Estrada
Cuba Posible


Origen y finalidades de los derechos polticos

La historia de los derechos polticos es tan larga como la lucha poltica en s. El demos ateniense no hizo una revolucin, desde el arcontado de Dracn hasta el de Clstenes, solo por lograr espacios de libertad econmica sino para establecerse en la poltica de Atenas como un nuevo poder, con ganancias civiles como la abolicin de la esclavitud por deudas, bajo Soln, y con victorias polticas tan drsticas como el ostracismo de tiempos, en Clstenes, por el cual el pueblo poda desterrar a los enemigos de la democracia.

En Roma, los plebeyos combatieron por derechos polticos, aunque en la antigedad no se les llamara de esta forma. Ejemplos de ellos son las magistraturas que de manera paulatina la plebe pudo alcanzar, hasta la victoria que signific que un plebeyo lograra ser Pontfice Mximo. Derechos polticos fueron los que el plebeyado romano arranc de su retiro al Monte Sacro a inicios de la Repblica, cuando lograron tener un magistrado propio con facultades tremendas para defender al pueblo: el Tribuno de la Plebe.

Por derechos polticos se han llevado adelante las revoluciones de Hait, de las Trece Colonias, la francesa, antes la inglesa, despus la rusa, la mexicana, las de independencia en toda Amrica Latina, incluida Cuba en el siglo XIX, y tambin por reivindicaciones polticas se vivi la revolucin cubana triunfante en 1959.

De cada una de los procesos de cambio econmico, jurdico, social y poltico de estas revoluciones, ha surgido una propuesta axiolgica nueva, no solo en valores morales y sociales sino en derechos polticos correspondientes con el sacrificio de los vencedores.

A partir de que el constitucionalismo moderno, llamado a veces burgus y otras liberal, consagr derechos para la vida civil de los ciudadanos y para la flamante libertad poltica ganada, sobre todo para y por los propietarios, en declaraciones de derechos, como la francesa de 1789 y la norteamericana de 1776, se comenz a clasificar a los derechos desde diferentes parmetros comparativos.

Sobre una de las finalidades principales de los derechos polticos expresa Nogueira Alcal:

el reconocimiento de derechos civiles y polticos se constituye en fin y lmite del ejercicio del poder estatal y de las competencias de los gobernantes y rganos del poder pblico, lo que ingresa implcita o explcitamente al orden jurdico como exigencia de la dignidad humana en el movimiento constitucionalista y en la concepcin del Estado de derecho, estableciendo un lmite interno a la soberana y el ejercicio del poder estatal [1].

Despus de la segunda postguerra mundial, creada la ONU, nace la Declaracin Universal de Derechos Humanos, a partir de la cual la idea de generacin de derechos, sintetizada por T H Marshall, gana gran promocin, como forma didctica de explicacin de la aparicin de los derechos en la historia.

Segn el maestro italiano Luigi Ferrajoli:

derechos polticos, son, en fin, los derechos secundarios reservados nicamente a los ciudadanos con capacidad de obrar, como el derecho de voto, el de sufragio pasivo, el derecho de acceder a los cargos pblicos y, en general, todos los derechos potestativos en los que se manifiesta la autonoma poltica y sobre los que se fundan la representacin y la democracia poltica [2].

Por su parte Bidart Campos considera que los derechos polticos deben ser especificados. A su entender:

Nuestro punto de vista solo califica como derechos polticos a los derechos que son susceptibles de ejercerse con fines polticos. Reduciendo la categora, entendemos que los derechos polticos son nicamente, cuando: a) los sujetos que los titularizan son ciudadanos (o extranjeros habilitados) o son entidades polticas reconocidas como tales (por ej. los partidos) y b) no tienen ni pueden tener otra finalidad que la poltica" [3].

El valor didctico de la clasificacin ha hecho que se siga usando la divisin entre derechos de primera, segunda y tercera generacin aunque la mayora de los expertos consideran que la nica utilidad de esta tipologa es la de mostrar la historicidad de los derechos contra postulados iusnaturalistas.

Otro argumento contra la distincin absoluta entre derechos la ofrecen Vctor Abramovich y Christian Courtis en referencia a derechos polticos especficos, cuando apuntan:

La consideracin tradicional de la libertad de expresin y prensa, ha adquirido dimensiones sociales que cobran cuerpo a travs de la formulacin de la libertad de informacin como derecho de todo miembro de la sociedad. En suma, muchos derechos tradicionalmente abarcados por el catlogo de derechos civiles y polticos han sido reinterpretados en clave social, de modo que las distinciones absolutas tambin pierden sentido en estos casos [4].

Los derechos polticos, casi siempre mencionados junto a los civiles como derechos de primera generacin han sido defendidos hasta el da de hoy, por una parte de la doctrina ms conservadora, como los derechos a garantizar y defender por el Estado, sobre todo por la posibilidad de este de abstenerse de las limitaciones a ellos.

Estos mismos tericos, juristas y politlogos alegan que los derechos econmicos, sociales y culturales, dependen para su realizacin de condiciones materiales de los Estados, y del tipo de sociedad realmente existente, lo que los deja en indefensin manifiesta.

Esta posicin extrema ha sido alimentada por tesis sobre derechos humanos nacidas en los pases socialistas de Europa del Este, que es la base de la postura cubana oficial sobre el tema, que defienden el carcter primordial de los derechos sociales, y hasta de los derechos de la llamada tercera generacin, como el de la paz, el desarrollo y el medio ambiente sano.

La realidad ms comn que vive el mundo hoy, es la de sociedades con Estados mayormente llamados democrticos, donde el acceso a derechos sociales est limitado por el orden capitalista, con falta de garantas para el derecho al trabajo, al descanso, a las vacaciones, a la seguridad y asistencia social, con acceso sufrido a la educacin gratuita y a servicios de sanidad libres de costo y de alta calidad, adems de garantas menudas para las mujeres embarazadas y despus de la maternidad.

Es evidente que el panorama anterior es mucho ms reconfortante en pases desarrollados o donde el Estado de bienestar social o el Estado social de derechos han alcanzado ms progresos, pero incluso dentro de algunos de ellos grandes cantidades de personas quedan desplazadas del centro de los beneficios sociales.

Por otro lado en los pases subdesarrollados, o en las economas capitalistas cadas en desgracia despus de 2008, los ejrcitos de desplazados son cada vez ms densos.

Frente a este panorama gana fuerza la palabra del constitucionalista y poltico Gerardo Pisarello cuando dice:

todos los derechos fundamentales, no slo los civiles y polticos sino tambin los sociales, son derechos de libertad. Es decir, derechos orientados a remover los factores de dominacin y opresin y a crear las mejores condiciones posibles para el libre desarrollo de las autonomas personales y colectivas. O dicho de otra manera: instrumentos para asegurar a todas las personas el equipamiento econmico, poltico y cultural necesario para levantarse, avanzar y relacionarse, para emprender sus planes de vida y para sostenerlos contra los extremos del infortunio y la inseguridad, manteniendo as la sociedad abierta a futuros alternativos y a una pluralidad de visiones polticas y culturales [5].

Los derechos polticos y la democracia en el mundo de hoy. El caso cubano

La democracia de la que hoy alardean la mayora de los Estados del mundo, con constituciones viejas, nuevas o novsimas, no han hecho realidad ni el poema de los derechos civiles y polticos, priorizados segn los estndares de libertad occidental, y menos la promesa de una vida sana y alegre para sus pueblos.

El socialismo real no crey en las libertades formales del capitalismo y desapareci toda esperanza de que sus ciudadanos se asociaran libremente, tuvieran libertad de palabra, de prensa, de manifestacin, de sindicalismo, de creacin de organizaciones polticas, de exigir transparencia a la administracin pblica, entre otras.

Casi todos los derechos antes mencionados aparecen en las constituciones socialistas, tambin en la cubana de 1976, pero tambin se aseguraron estas constituciones, mediante el expediente del partido nico y de la centralizacin del poder poltico, una casi nula posibilidad de garantizar un nmero determinado de derechos polticos en la realidad social.

El presidente del Consejo de Estado y de Ministros, cubano, general Ral Castro afirm en un discurso durante la visita del presidente de los Estados Unidos de Amrica a la mayor isla del Caribe:

Defendemos los derechos humanos, consideramos que los derechos civiles, polticos, econmicos, sociales y culturales son indivisibles, interdependientes y universales. No concebimos que un gobierno no defienda y garantice el derecho a la salud, la educacin, la seguridad social, a la alimentacin y el desarrollo, el salario igual por trabajo igual y los derechos de los nios.

Nos oponemos a la manipulacin poltica y al doble rasero sobre los derechos humanos. Cuba tiene mucho que decir y qu mostrar en esta materia y por ellos le reiter al Presidente nuestra disposicin a mantener el dilogo que iniciamos [6].

En las respuestas a la prensa posteriores a los discursos de ambos jefes de Estado, el general Ral Castro reconoci que no todos los derechos se cumplan pero que la gran mayora s estaban realizados, lo que signific un paso de avance en la comprensin nacional sobre la importancia de la proteccin de todos los derechos y no solo de una parte de ellos.

Sobre la regulacin constitucional de los derechos humanos en Cuba escribe la profesora Danelia Cuti:

En materia de derechos humanos la Constitucin de 1976 sigui el modelo constitucional socialista de tipo estatalista, derivado de la experiencia del constitucionalismo sovitico, tanto en la declaracin o reconocimiento del conjunto, como en lo referido a la condicionalidad material y al sistema de garantas, sin olvidar los Documentos Internacionales sobre la materia, pero ms que todo consagrando el ideario progresista e independentista de cien aos de lucha cuyo mximo referente se encuentra en el pensamiento de Jos Mart y su exaltacin a la dignidad plena del hombre [7].

El panorama de los derechos polticos en el mundo actuales tan triste como el de los derechos sociales, en un caso porque el capitalismo salvaje, con ropa de neoliberalismo o de crisis del Estado social de derecho, los usa solo como bandera de supuesta libertad, sin que puedan representar nada ms que el ejercicio superficial del alarido, porque en realidad el pueblo no decide, no cambia, no propone, no vota, no revoca, no alcanza al poder poltico, ni al supuesto ni al real.

En el otro caso, las sociedades alternativas, o que se han propuesto un plan diferente al del capitalismo enajenante solo logran buenos indicadores en algunos pases donde la frmula no ha sido la privatizacin sino todo lo contrario, como es el caso de Noruega.

Otra es la historia de pases como Cuba, que vive entre dos aguas turbulentas, la de la propaganda y xito de la novela del modo de vida de los Estados Unidos, difuminada sobre todo por el propio Estado cubano, incapaz de competir con el mercado del entretenimiento y los seriales televisivos del norte, y por otro lado el otro torbellino, el de una institucionalidad poltica que no deja opciones para ideasy proyectos fuera de lo oficial, incluidas las que vienen de la tradicin socialista y democrtica.

Los derechos polticos son tan necesarios como los sociales. La libertad humana no tiene sentido sin el derecho primario a la vida, a la alimentacin, a una vivienda confortable, al trabajo, a la salud pblica gratuita de calidad, a la educacin, a la cultura, a la igualdad para acceder a los anteriores derechos.

De la misma manera, los derechos sociales son bsicos siempre que se entienda el carcter bsico de la poltica. Las libertades civiles son tan vitales como los espacios de desarrollo social. La enajenacin humana se puede encontrar de la misma intensidad entre personas que no tienen esperanza de vivir mucho ms de cincuenta aos, y a riesgo de sufrir enfermedades, de no disfrutar el aprendizaje de sus hijos, de no tener un trabajo digno, que entre seres humanos que no tienen derecho a participar en la poltica de sus sociedades.

Los indignados de Espaa no lo estaban solo por la enorme cantidad de desempleados juveniles o por la contraccin del bienestar social, sino sobre todo por la falta de alternativas polticas a la crisis y por el hasto que causa la politiquera, tanto de derechas como de izquierdas.

Sin derechos polticos no nos queda otra cosa que disfrutar de derechos que una vez Frei Betto llam animales. Es inaudito que en el tercer milenio tengamos que luchar porque millones de nios no mueran de enfermedades curables, porque no sean obligados a formar ejrcitos para guerras que desconocen. Es absurdo que en 2017 millones de personas no tengan qu comer, dnde estar seguros, cmo criar a sus descendientes.

De la misma especie de absurdo considero que despus de miles de aos de civilizacin, de adelantos tecnolgicos, de creaciones artsticas, de interpretaciones polticas, de acciones humanas de sacrificio y amor, no podamos disfrutar tranquilamente de la poltica como se saborea cualquier otra obra humana.

Derechos polticos relanzados y poder negativo

Los derechos polticos deben ser relanzados, debemos aspirar a mucho ms que a participacin en las elecciones, de forma pasiva o activa. No basta con votar o ser electo, adems debemos tener derecho a que nos rindan cuenta, a revocar a los que elegimos, a presentar proyectos de leyes como parte de una comunidad o pueblo, a presentar quejas ante las autoridades polticas y administrativas, a conocer el destino de nuestros aportes tributarios, a acceder a informacin que nos permita participar en poltica con calidad.

Tambin debemos tener derecho a ser consultados ante la votacin de una ley, o a participar en referendos aprobatorios o derogatorios de leyes. Es menester que el pueblo de Cuba pueda crear sus propias organizaciones con fines polticos si no queremos caer en el sinsentido de que las ya creadas bastan y son las ltimas de la historia.

Frente a la realidad de un anuncio de cambio constitucional en Cuba, es importante saber que algunos derechos polticos son trascendentales, como el de la resistencia ante la tirana, el de ser parte del poder constituyente popular y el de vivir en un Estado laico.

Precisamente el derecho de resistencia o de rebelin ante el que intente derrocar la constitucin votada por la mayora, forma parte de lo que algunos romanistas llaman el Poder Negativo directo.

La teora del Poder Negativo parte de la idea de que la soberana popular no es solo ejercitable de forma positiva, con actos constructivos como el voto, la consulta, el referendo, la manifestacin, la aclamacin, sino que debe completarse con su cara negativa, que sera el grupo de acciones populares, directas o indirectas, dirigidas a conservar el poder del pueblo, contra actos administrativos, de particulares o de leyes, contrarias a los intereses del pueblo.

El Poder Negativo directo est compuesto por derechos del pueblo, que en forma colectiva o individual defiende su soberana ante los excesos del gobierno o de las leyes, pero lo hace l mismo, sin que nadie lo represente o sea su mandatario.

Entre las formas reconocidas del Poder Negativo directo estn el derecho de resistencia, la secesin, la huelga poltica y el exilio, por lo que en todos los casos los consideramos derechos polticos indispensables.

El Poder Negativo indirecto es tan antiguo como el antes analizado, pues se considera nacido con el Tribunado de la Plebe, magistratura plebeya que no poda hacer nada pero lo poda evitar todo, como entendi muy bien Juan Jacobo Rousseau, en su Contrato Social.

El concepto subyacente en el Tribunado es de un mandatario del pueblo originalmente de los plebeyos, despus de todo el pueblo- que al ser electo por el concilio popular deba custodiar los intereses del plebeyado mediante el auxilio a sus problemas, el derecho a vetar las decisiones administrativas impopulares, el derecho a convocar el pueblo, el derecho a la iniciativa legislativa, entre otras facultades.

En este caso el poder negativo popular es indirecto porque un magistrado electo desempea la funcin de custodiar la soberana.

En las constituciones modernas, a partir del Ombudsman escandinavo del siglo XVIII, se ha expandido la figura del Defensor del Pueblo, a partir de la Constitucin del Reino de Espaa de 1978.

En Amrica Latina el instituto defensivo se ha difuminado con diferentes nombres pero en casi todos los casos no ha pasado de ser la llamada magistratura de la persuasin por su dependencia de rganos de la divisin tradicional de poderes y por la falta de carcter vinculante de sus decisiones. La defensora del pueblo ha ganado independencia y sobre todo mayor cantidad de facultades en las constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

En todo caso una institucin defensiva de derechos humanos, fuerte y autnoma es lo ms cercano al Poder Negativo indirecto, que podemos disfrutar hoy, por eso consideramos que su inclusin con amplios poderes, dentro del orden estatal cubano, es imprescindible, para defender derechos polticos, pero tambin sociales y de nuevo tipo.

Notas

[1] Nogueira Alcal, Humberto: Teora y Dogmtica de los derechos fundamentales.UNAM. Instituto de Investigaciones Jurdicas. Serie Doctrina Jurdica, Nmero 156. Mxico, 2003. Pg. 3 y 4.

[2] Ferrajoli, Luigi: Derechos y garantas. La ley del ms dbil. Editorial Trotta. S.A. Madrid, 2004, Pg. 40.

[3] Bidart Campos, German: Compendio de Derecho Constitucional. EDIAR. Argentina, 2004, Pg. 173.

[4] Abramovich V, Courtis C: Hacia la exigibilidad de los derechos econmicos, sociales y culturales. Estndares internacionales y criterios de aplicacin ante los tribunales locales.Curso Bsico Autoformativo sobre Derechos Econmicos, Sociales y Culturales. IIDH, 1996, Pg. 4.

[5] Pisarello, Gerardo: Los derechos sociales: derechos republicanos, derechos de libertad. Artculo indito. Un fragmento ha sido publicado en este dossier de Cuba Posible aqu.

[6] Castro Ruz, Ral: https://www.elheraldo.co/internacional/discursos-completos-de-raul-castro-y-barack-obama-en-250144, consultado el 7 de marzo de 2017 a las 12 meridiano.

[7] Cuti Mustelier, Danelia:Los derechos en la Constitucin cubana de 1976. Una relectura necesaria a cuarenta aos de vigencia, en La constitucin cubana de 1976: 40 aos de vigencia. Andry Matilla Correa, coordinador, editorial UNIJURIS 2016. La Habana. Pg. 157.

Bibliografa

Abramovich V, Courtis C: Hacia la exigibilidad de los derechos econmicos, sociales y culturales. Estndares internacionales y criterios de aplicacin ante los tribunales locales.Curso Bsico Autoformativo sobre Derechos Econmicos, Sociales y Culturales. IIDH, 1996.

Bidart Campos, German: Compendio de Derecho Constitucional. EDIAR. Argentina, 2004.

Castro Ruz, Ral: http://www.elheraldo.co/internacional/discursos-completos-de-raul-castro-y-barack-obama-en-250144

Cuti Mustelier, Danelia:Los derechos en la Constitucin cubana de 1976. Una relectura necesaria a cuarenta aos de vigencia, en La constitucin cubana de 1976: 40 aos de vigencia. Andry Matilla Correa, coordinador, editorial UNIJURIS. La Habana. 2016.

Ferrajoli, Luigi: Derechos y garantas. La ley del ms dbil. Editorial Trotta. S.A. Madrid, 2004.

Nogueira Alcal, Humberto: Teora y Dogmtica de los derechos fundamentales.UNAM. Instituto de Investigaciones Jurdicas. Serie Doctrina Jurdica, Nmero 156. Mxico, 2003.

Pisarello, Gerardo: Los derechos sociales: derechos republicanos, derechos de libertad. Artculo indito. Un fragmento ha sido publicado en este dossier de Cuba Posible aqu.

Fuente: http://cubaposible.com/derechos-politicos-poder-negativo/



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