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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2017

La cleptocracia desafiada
Ebullicin frente al ajuste

Claudio Katz
Rebelin


Marzo debut con tres monumentales manifestaciones que ilustran la resistencia a Macri. La masiva concurrencia a la marcha docente refut la campaa oficial contra los maestros. La impresionante multitud en el acto de la CGT confirm el hasto con la miseria y la extraordinaria movilizacin de las mujeres ratific la popularidad de las demandas sociales. Un gran viraje se avecina en la accin de los trabajadores.

El test decisivo

Los docentes batallan contra las provocaciones del gobierno. Los funcionarios demoraron la negociacin y exigieron olvidar todo lo perdido el ao pasado. Despus ofertaron porcentajes irrisorios con promesas de futuros ajustes, que ya incumplieron en el 2016.

Buscan liquidar el fondo compensador que define un piso salarial para todo el pas. Por eso desconocieron la paritaria nacional. Pretenden volver al desguace provincial de los sueldos y sepultar lo obtenido al cabo de dos dcadas de marchas federales y carpas blancas.

No es cierto que el estado carece de fondos. Los 60.000 millones de pesos -que se requieren para satisfacer las demandas de los gremios- son apenas un vuelto de los subsidios otorgados a los capitalistas. Equivalen exactamente al monto que la familia Macri se embols con la licuacin de su deuda del Correo.

El gobierno intenta doblegar al sindicalismo docente para imponer salarios de hambre a todos los estatales. Suea con repetir el golpe propinado por Reagan a los controladores areos o por Thatcher a los mineros. El neoliberalismo exige ese tipo de ataques a los trabajadores.

Por eso Vidal tantea la introduccin de rompehuelgas en las escuelas y convoca voluntarios con antecedentes en los servicios de inteligencia. Pondra en peligro a los chicos al introducir esos individuos en la comunidad educativa. Pero toma a los alumnos de rehenes y convalida las amenazas presidenciales a Baradel.

El gobierno cuenta con el apoyo de los gobernadores que avalan la desintegracin del salario docente, a cambio del padrinazgo estatal para endeudarse. Pero el paro y la marcha docente han sido contundentes y convergieron con protestas de todo el universo sindical.

Hasta ahora la introduccin de rompehuelgas no cuaj y el descuento de los das de paro est en disputa. El malhumor social socava todas las maniobras para oponer a los maestros con los padres.

Los periodistas de los medios hegemnicos redoblan sus campaas denigratorias. Nunca pisaron una escuela pblica, pero acusan a los docentes de abandonar a los nios. En realidad propician el desfinanciacin del sector estatal para favorecer la privatizacin total de la enseanza. Con ese objetivo Bullrich cerr varios programas del Ministerio.

Los funcionarios ms hipcritas reconocen que los docentes ganan poco, pero nunca comparan esa miseria con sus propios sueldos. Convocan a discutir sin interrumpir las clases, omitiendo que esa resignacin perpetuara salarios inferiores a la canasta de pobreza. Tampoco olvidan cuestionar el uso de los chicos para causas polticas, ignorando que Macri inaugur el ciclo escolar con un discurso de campaa.

Nunca ha sido tan cierto que si ganan los docentes ganamos todos. Ya ocurri en los 90, cuando las huelgas de los guardapolvos blancos pusieron un dique a los atropellos neoliberales.

La reciente accin de los bancarios demostr que se puede triunfar en la pulseada salarial. Frustraron la negativa del gobierno a homologar un acuerdo que emparejaba los sueldos con la inflacin. Los maestros retoman ese ejemplo.

Rebelin de las bases

En el acto de la CGT se registr una sublevacin espontnea contra la burocracia. Militantes y concurrentes interpelaron a los jerarcas con un grito atronador: pone la fecha.

Los caciques atribuyeron esa rebelin a conspiraciones de la izquierda y el kirchnerismo. Pero olvidaron mencionar la lejana fsica de esas organizaciones del palco. Los cmplices del ajuste no puede reconocer la indignacin que suscitan sus traiciones. Ese rechazo se observ en lemas contra los entreguistas (se va acabar la burocracia sindical), que se proyectaron a la marcha de las mujeres (aqu estn los ovarios que no tiene la CGT).

Los gordos cruzaron una raya de agachadas a cambio del dinero que reciben del gobierno. El disfraz de ese contubernio es la normalizacin de deudas de las obras sociales. Nunca convocaron el paro prometido si se vetaba la ley anti-despidos. Convalidaron el recorte del salario y suscribieron en algunos sindicatos la flexibilizacin laboral (petroleros). El corolario de esas traiciones fue el brindis del fin de ao con Macri.

El triunvirato propici el mitin para posponer la huelga. Daer lo explicit en su acto fallido (convocaremos al paro antes de fin del ao). Por eso eligieron un lugar de difcil acceso, adelantaron el inicio e improvisaron la seguridad.

El tumulto estall por agotamiento de la paciencia popular. Se ha erosionado el control ejercido por los burcratas en la movilizacin de abril pasado y tambin se quebraron los acuerdos de cpulas.

Los medios hegemnicos se niegan a reconocer el descontento que existe contra el ajuste y sus encubridores. Por eso a firman que volvieron los incidentes entre patotas peronistas. En lugar de mirar el presente especulan con lo ocurrido en el pasado. Olvidan que la bronca con el tro de la CGT es por el sometimiento a Macri. No expresa ninguna rmora de Lorenzo Miguel o Herminio Iglesias.

Ms disparatado es presentar el rechazo a la burocracia como una conspiracin justicialista para impedir que Macri termine su mandato. Los renovadores sostienen como nunca la gobernabilidad actual. Esa gestin es deteriorada por el propio presidente.

Frente al intenso cronograma de manifestaciones prximas (movimientos sociales, conmemoracin del golpe) es probable que la burocracia defina un da de huelga. Pero negociar su levantamiento, si Macri emite algn gesto conciliatorio o promete algn subsidio para los capitalistas afectados por las importaciones. Los jerarcas slo intentan descomprimir la caldera en ebullicin. Ni se le ocurre iniciar un plan de lucha para derrotar al gobierno anti-obrero.

Estrategias de agresin

Macri puso en marcha la flexibilizacin laboral. Comenz con el primer empleo concertado con Mc Donalds para convalidar la precarizacin de la juventud. Acord luego un modelo de extraccin petrolera en Vaca Muerta, que resigna descansos e impone el cobro por productividad.

El prximo paso ser c onvertir a los planes sociales en subsidios a los empleadores. El estado financiar los salarios miserables de las empresas que contraten personal, con el objetivo de forzar una baja general de los sueldos. Los capitalistas que despotrican contra el alto costo salarial aceleran la agenda de su representante en la Casa Rosada.

El oficialismo promueve la desproteccin laboral para introducir los niveles de explotacin que imperan en el grueso de Sudamrica. Por eso anula los feriados-puente y reforma la ley de riesgos de trabajo. Busca achatar las indemnizaciones y reducir la prevencin de accidentes.

Macri tambin espera el momento oportuno para disminuir las cargas sociales. Con el argumento de incentivar el empleo desfinanciar la previsin social y empobrecer a los jubilados. Ya se demostr en los 90 que esas subvenciones a los patrones no crean empleo. Si en la prosperidad de la dcada pasada la creacin de puestos de trabajo fue inferior al crecimiento de la produccin, en el estancamiento actual prevalecer la simple destruccin de empleos.

El gobierno tolera esa demolicin para recrear un ejrcito de desocupados que aplaste el salario. Desde fines del 2015 el nmero de despedidos y suspendidos ascendi a 245.000 personas. En la industria la prdida de puestos de trabajo es perdurable y en el sector pblico se introdujo el principio de echar en masa a los contratados.

Nadie se acuerda de la catarata de inversiones para generar empleo que prometa el PRO. Ahora dicen que esa meta se lograr con la flexibilizacin. Maana exigirn mayor contraccin del salario para crear algn el empleo.

Como el atropello en curso prepara otro mayor resulta indispensable derrotar al gobierno. Hay que lograrlo antes que sea tarde. Si Macri masifica el desempleo abrir un ajuste perpetuo, con resistencias ms difciles. Es mejor batallar con huelgas de asalariados que con piquetes de desocupados.

El presidente acelera la confrontacin retomando el ajuste ortodoxo que pareca atenuar a fines del 2016. Con Dujovne volvi el endurecimiento, las paritarias con techo y los tarifazos. El neoliberalismo feroz reaparece con proyectos de c ongelar contratos en la administracin pblica y privatizar las jubilaciones. Est en carpeta el vaciamiento del fondo de garanta para reintroducir el sistema de capitalizacin. Un funcionario clave del gobierno dirigi la principal AFJP.

El giro ortodoxo contradice la necesidad de aflojar las agresiones en un ao electoral. Pero el ncleo duro del PRO estima que a Macri le conviene repetir la crudeza de Menem y copiar el descaro de Trump.

En realidad la dureza resurge porque Mauricio desconoce otra poltica. No comanda un gobierno peronista con capacidad de giro de Menem hacia Kirchner. Macri slo puede ser Macri.

Pero el lder del PRO es tambin un derechista pragmtico que tantea agresiones y acepta repliegues. Promueve muchas iniciativas regresivas y mantiene las que se afirman. Se gua por el famoso si pasa, pasa y si no intentamos de vuelta.

Esa estrategia explica la interminable sucesin de errores que el gobierno revisa con discursos de humildad. Oculta que sus desaciertos nunca son inocentes. El ltimo error de las jubilaciones, desfasaba la frmula de indexacin de los jubilados por explcita recomendacin del FMI. En todos los terrenos el oficialismo promueve transferencias regresivas de ingresos y se detiene cuando estalla la protesta.

No hay descartar un prximo freno de la brutalidad ortodoxa si se consolida la resistencia. Pospondrn aumentos de tarifas para retomarlos luego de un respiro.

Doblegar al gobierno es la prioridad del momento. No es cierto que si le va bien a Macri, nos va bien a todos. La experiencia indica lo contrario. El pas se hunde con el afianzamiento de sus enterradores y se reconstruye con su derrota.

La economa no arranca

El macrismo implementa el ajuste con una economa parada. Han fallado todos sus pronsticos. La reactivacin prometida al inici de la gestin, en el segundo semestre y a fin de ao, no aparece. L os indicadores tan slo sugieren un piso a la cada del PBI sin rebotes significativos. En el mejor de los casos hay un leve y desigual repunte.

La poltica econmica aplast el consumo y recrea el estancamiento. No hay recuperacin a la vista con una retraccin del 6-10% del salario. En lugar de avances hacia la pobreza cero se han creado un milln y medio de nuevos desamparados y 600.000 indigentes. El desastre social se palpa todos los das. La empresa Sancor se encamina, por ejemplo, a la quiebra por el desplome del consumo de leche entre los nios.

La transferencia regresiva iniciada con la devaluacin y la reduccin de las retenciones se afianz con medidas impositivas (reduccin de bienes personales, anulacin de reembolsos de IVA), que expanden la desigualdad. Nadie consume, adems, si teme perder su empleo.

Frente a semejante panorama el gobierno sube la apuesta neoliberal esperando el derrame por otro carril. Pero la reactivacin tampoco aparece con inversiones. La altsima capacidad ociosa de la industria disuade la renovacin de maquinaria y es sabido que el agro o las finanzas crean poco empleo. Las enormes ganancias que obtuvieron los capitalistas de la soja, la banca o la minera no reaniman el mercado interno.

Tampoco la obra pblica resucita el nivel de actividad. Su impacto es muy inferior al publicitado y afronta el techo fiscal que impone Dujovne. El freno de la produccin se agrava, adems, por los privilegios otorgados a los financistas. La eliminacin de controles a los movimientos de capitales ha incentivado la llegada de dlares, que circulan slo en la esfera bancaria.

Lo mismo ocurre con un exitoso blanqueo que apuntala las bicicletas de ttulos del Banco Central. Pero lo ms alarmante es la fuga de capitales. Los fondos que ingresan vuelven a salir, luego de engordar rendimientos a costa del erario pblico. Macri ya emiti 77.000 millones de dlares (15% PIBI) de nueva deuda para alimentar el patrimonio de los capitalistas argentinos en el exterior.

Para congraciarse con los banqueros que temen la futura insolvencia del estado, Dujovne refuerza un ajuste fiscal que recrea el estancamiento. Ya anunci que retomar los tarifazos de electricidad, combustibles, peajes y transporte.

Esa escalada elev en varios puntos la pauta inflacionaria del 17%. Por el impacto de las  tarifas, l os precios anualizados de enero y febrero se ubican por arriba de ese porcentaje . Como Macri pretende contener el desborde con mayor apertura de las importaciones, los cierres de empresas se multiplican junto a las suspensiones de personal.

Brasil ofrece un espejo del futuro. Luego de severas cadas del PBI en los ltimos dos aos (3,6% y 3,8%) la recuperacin es insignificante (0,5%). Esa degradacin supera lo ocurrido durante la crisis del 30. El macrismo empuja la economa hacia el mismo pozo gestionando un crculo vicioso de inflacin, recesin y endeudamiento.

Las justificaciones por la herencia recibida perdieron credibilidad. Ms insensatos son los mensajes de optimismo. Macri repite que la economa ha despegado, con la misma conviccin que De la Ra ponderaba los mritos de la convertibilidad. Su desconexin de la realidad tiende a precipitar grandes convulsiones.

De la ceocracia a la cleptocracia

Mauricio atraviesa por su peor momento y el establisment meditico prende luces de alerta. No slo decae su imagen en las encuestas. La poblacin empieza a identificarlo con la corrupcin.

El gobierno acumula en su primer ao un rcord de malversaciones de fondos. Carga con ms imputaciones que cualquier otra gestin en un periodo inaugural. Ningn rea est exenta. Hay acusaciones contra los financistas del dlar futuro, los CEOs de la energa y los bolsos de la vicepresidente.

El caso ms desopilante es el rabino Bergman. No slo contrat extraos asesores. Tambin invoc a Dios desde Punta del Este, para explicar la ausencia de obras frente a las inundaciones y los incendios. El dietazo que promovieron los congresistas del PRO es congruente con este impdico clima de enriquecimiento personal.

Pero en el ojo de la tormenta estn los desfalcos de la familia Macri. No pueden alegar desconocimiento de las decenas de sociedades involucradas en los Panam Papers. Tampoco aclaran los oscuros manejos del ANSES con financistas de Qatar.

Lo ms impactante es el escndalo del Correo. Los Macri fundieron la empresa luego de ganar su privatizacin, ofreciendo un canon que nunca abonaron. Se retiraron con una deuda descomunal y transfirieron el muerto al estado. Ahora aprovechan su control del Poder Ejecutivo para auto-condonarse el pasivo. Presentaron ridculos argumentos de obstruccin legal a la indexacin de su deuda. Macri hijo le perdona la carga a su padre y facilita un juicio adicional por daos al estado.

Cuando se estaba replegando de este fraude estall otro escndalo. El gobierno concedi las rutas ms rentables de Aerolneas a una empresa de los Macri asociada con Avianca. Otra porcin del negocio qued en manos de compaas vinculadas al ministro Quintana.

Entre una estafa y otra se conoci que Arribas -el jefe de la inteligencia- habra participado en las coimas de Odebrechet para ganar licitaciones de obras pblicas. El acusado exhibe una gran fortuna, que forj con la intermediacin de jugadores durante la era Macri en Boca.

Algunos periodistas estiman que Arribas es un testaferro del primer mandatario. La familia Macri suele utilizar el espionaje oficial en sus transacciones ms turbias. Para proteger esas actividades Mauricio viaj recientemente a Brasil. Ha tomado nota de los pedidos de captura que afrontan varios ex presidentes de Amrica Latina.

Hay muchos indicios de una asociacin ilcita en la cspide del gobierno para entregar negocios a la familia. En la cumbre del gabinete CEO opera una red de corrupcin mayscula.

El gobierno de los Cecratas es una administracin de Cleptcratas. No conforma slo un gobierno de ricos. Asegura los bolsillos del ms rico de ese entramado. Como la especialidad de los capitalistas argentinos es la estafa al estado, los desfalcos se potencian bajo un gobierno de los suyos. Ese saqueo comienza a sublevar a la poblacin.

Menem o De la Ra?

El establishment sostiene al gobierno esperando que supere las turbulencias del primer ao. Apuntala el blindaje meditico que necesita Macri para lidiar con el escollo electoral.

Pero los dueos del poder tambin registran los fracasos de su colega. En los momentos ms crticos describen al grupo gobernante con dursimos calificativos (improvisados, imbciles, pasantes). El estancamiento econmico y los despidos de Melconan y Prat Gay han potenciado las dudas del crculo rojo.

En el costado opuesto del tablero tambin se discute la consistencia de la ofensiva gubernamental. Entre los militantes populares predomina -por momentos- la impresin de un fuerte avance neoliberal contra la poblacin. El reverso de esa percepcin aparece en las grandes marchas, que renuevan la expectativa en una derrota del macrismo.

El diagnstico ms certero indica la presencia de un gobierno reaccionario con serios lmites para lograr sus objetivos. Crece la resistencia junto a la agresividad oficial y los atropellos coexistan con los repliegues.

El intento de instalar la impunidad a los genocidas sigue fallando. Tuvieron que revertir el decreto que anulaba la conmemoracin del 24 de marzo y tomaron distancia del cuestionamiento a los 30.000 desaparecidos. Necesitan disimular el negacionismo recargado que comparten todos los miembros del PRO.

Milagros Salas contina detenida. Pero las irregularidades de su apresamiento deterioran los viajes Macri al exterior. Milani fue detenido para debilitar a Cristina, pero la maniobra socava la campaa oficial para cerrar los juicios y liberar a los militares.

Macri tampoco logra reintroducir la represin. Sancion decretos anti-piquetes que no implementa y adiestr gendarmes que no logra utilizar. Sus provocaciones suelen desatar inmanejables escndalos (como los infiltrados al concluir la marcha de mujeres).

Ni siquiera est funcionando la demagogia punitiva para criminalizar a la juventud. Es evidente que la reduccin de la edad para imputar delitos agravara el desastre social.

El gobierno tampoco logra oxgeno en la poltica exterior. El triunfo de Trump desmoron su estrategia de aproximacin a la Alianza del Pacfico. No encuentra todava un libreto sustituto para disputar el liderazgo de la restauracin conservadora en la regin. Con insultos a Venezuela y campaas anti-iranes busca el beneplcito del magnate estadounidense. Pero el Departamento de Estado prioriza definiciones en otras latitudes.

El despiste de Macri ha sido mayor en Europa. Para mendigar inversiones que no despuntan condecor al Rey con la orden de San Martin. A diferencia de los 90 Espaa ya no opera como gran nexo de negocios entre el Viejo Continente y Amrica Latina. Los ibricos prestan ms atencin a su incierto futuro dentro de la Unin Europeo. Adems, las protestas en ambos pases han ensombrecido el idilio de Macri con Rajoy.

Frente a tanto problemas aumentan las tensiones dentro de Cambiemos. Los tecncratas y liberales del gabinete exigen mantener el rumbo, sin ninguna alianza adicional. En cambio los pragmticos auspician aproximaciones con el peronismo conservador. Buscan recrear el auxilio que reciben de los renovadores en el Congreso.

Pero el malestar social afecta a toda la corporacin poltica. Los hombres de Massa ya estn pagando el costo de la sumisin y los radicales no abren la boca. Temen repetir el desplome anticipado de Alfonsn y De la Ra y mantienen un silencio que sepulta a la UCR.

Macri apuesta a la polarizacin electoral con el kirchnerismo, pero juega con fuego y puede terminar generando su propio entierro. La lucha social definir como queda parado frente a los comicios. Para recrear la estabilidad de Menen debera ganar las dos partidas y si falla en ambos terrenos afronta el fantasma de la Alianza.

Convulsiones por abajo

La gran diferencia actual con dcadas pasadas radica en el nivel de organizacin y conciencia popular. Las multitudinarias manifestaciones de la primera semana de marzo confirman ese marco. La rebelin del 2001 y la experiencia del ltimo decenio han forjado una vasta red de militancia juvenil que confronta con el gobierno.

Al interior de ese pujante activismo se desenvuelven los debates entre el kirchnerismo y la izquierda. La primera vertiente preserva un gran sustento por el inesperado rumbo que sucedi a Cristina. La gran frustracin que auguraba la presidencia de Scioli qued pospuesta por el ajuste que implementa Macri.

Hay numerosas pistas del carcter regresivo que perfilaba la fracasada continuidad K. Los discursos de guerra contra los maestros que actualmente pronuncia Alicia Kirchner parecen escritos por un asesor del PRO. Con retrica agresiva justifica la falta de pago al grueso de los empleados pblicos. La misma tendencia conservadora se verifica en el acompaamiento de muchos senadores del FPV al oficialismo.

Un caso ms extremo es el ministro Baraao que permaneci en el gobierno por indicacin de Cristina. No slo se ha transformado en un cruzado de la liquidacin del CONICET. Despliega su ignorancia de tecncrata, frente a cualquier investigacin que no redite ganancias inmediatas a los capitalistas. Su actitud sintoniza con otros ex funcionariados del mismo espacio, que promueven el orden conservador o postulan el retorno pleno al partido justicialista.

Pero la mochila ms complicada que carga Cristina es su inexplicable fortuna personal. No encuentra forma de justificar el impresionante incremento de su patrimonio. Todos los das aparece alguna anomala en sus propiedades o empresas. Es ciertamente hostilizada por el gobierno y sus jueces. Pero los datos que salen a flote son contundentes.

Cristina tambin soslaya en sus incansables tweets una opinin sobre la detencin de Milani. Mantuvo en la jefatura del ejrcito a un personaje con abrumadoras denuncias de participacin en los crmenes de la dictadura.

El procesamiento poltico de estos hechos ha quedado en suspenso por la presidencia de Macri. Por eso el kirchnerismo mantiene su arraigo y nadie sabe cul ser su evolucin futura.

La izquierda puede contribuir a una canalizacin progresista de esa experiencia. No carga con ninguna de las hipotecas del kirchnerismo pero afronta otro desafo: demostrar capacidad para gestar un proyecto alternativo.

La visibilidad de la izquierda aumenta junto a su gravitacin en el movimiento sindical. Pone el cuerpo en las difciles batallas que rehyen sus adversarios (AGR-Clarn) y no baja las banderas frente al oportunismo que suscita el Papa Francisco. Es la nica corriente que mantiene una sintona total, con el d ocumento anticlerical ledo en la marcha de las mujeres.

Con esta actitud la izquierda incrementa su influencia. Habr que ver si tiene la madurez e inteligencia para proyectar estos avances a la construccin electoral. Acta en un escenario convulsivo que presagia grandes acontecimientos.

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su pgina web es: www.lahaine.org/katz

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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