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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2017

La lucha por la tierra en Andaluca

Paco Aguaza
Saltamos


Mientras la dictadura franquista llegaba a su fin, el campo andaluz viva una nueva primavera. Renaca la lucha secular de quien trabaja la tierra por su dignidad.

Los Corrales, 1969. El recin ordenado sacerdote Diamantino Garca se hace cargo de la parroquia de este municipio sevillano. Compaeros de equipo pastoral toman una responsabilidad similar en localidades cercanas como Pedrera o Gilena. Sin su llegada, la historia de Andaluca del ltimo medio siglo se habra escrito con muchos prrafos diferentes.

Manuel Velasco Haro tiene once aos y es uno de los tres monaguillos que hay en la parroquia de Los Corrales cuando llega Diamantino Garca. As, Manuel entra en contacto con las ideas de la teologa de la liberacin, del papado de Juan XXIII y las Hermandades Obreras de Accin Catlica.

Estos sacerdotes, que habitan en pueblos donde un alto porcentaje de la poblacin activa es jornalera, se identifican con la vida de sus parroquianos, renuncian a su salario y comienzan a trabajar en el campo en las temporadas que haba faena.

Durante los ltimos aos del franquismo, este movimiento clandestino se extiende, de forma paralela, por otros pueblos de la Vega y el Bajo Guadalquivir, la campia cordobesa y la Sierra de Cdiz, donde van surgiendo otros ncleos, algunos con influencia del PCE y otros ms autnomos.

En 1974, en las primeras comisiones de jornaleros, van hacindose conocidos nombres que liderarn la lucha sindical, como Diego Caamero en El Coronil, Paco Casero en el norte de Cdiz, Paco Ortiz en Baena, Gonzalo Snchez El Bizco Patota en Lebrija y el propio Diamantino Garca junto a otros lderes y curas obreros. De esta poca son los primeros documentos propagandsticos y las primeras protestas puntuales en cortijos, apunta Manuel.

Por estas fechas, la poblacin jornalera en Andaluca supera el 25%; en algunos municipios, supone ms del 65%. En el conjunto del Estado es del 10%. La temporalidad en el empleo y la emigracin son habituales en este colectivo.

Politizacin

Antequera, 1976. El centro geogrfico de Andaluca acoge la primera asamblea de un sindicato campesino. Sus exigencias se agrupan en torno a la reforma agraria, la repoblacin forestal y los mecanismos para reducir las tasas de emigracin y analfabetismo. Las influencias de este movimiento son el marxismo y el cristianismo de base.

Ya por estas fechas aparece el Partido del Trabajo de Andaluca (PTA) y su ala de la Joven Guardia Roja, de tendencia maosta, seala Manuel Velasco Haro, hoy presidente la asociacin Guerra, Exilio y Memoria Histrica de Andaluca.

El secretario general del PTA era Isidoro Moreno, quien ha dedicado gran parte de sus estudios a la identidad sociocultural andaluza, adems de participar en la firma del Pacto de Antequera de 1978. Esta formacin poltica introduce los planteamientos del nacionalismo andaluz en las organizaciones obreras.

Durante 1977, el movimiento autonomista se vuelve ms activo y se extiende a todas las capas sociales, rurales y urbanas. Ciudades y pueblos andaluces se visten de arbonaidas y el movimiento jornalero recoge tambin estas reivindicaciones. Los das 1, 2 y 3 de septiembre se celebra el primer congreso del Sindicato de Obreros del Campo en el municipio sevillano de Morn de la Frontera.

El 4 de diciembre se celebran las grandes manifestaciones por la autonoma andaluza. Millones de andaluzas y andaluces salen a la calle pidiendo autonoma y Manuel Jos Garca Caparrs es asesinado en Mlaga con 19 aos.

En un contexto de reivindicacin autonomista y nacionalista que aumenta en los diferentes territorios, en Andaluca esta demanda va alcanzando cierta efervescencia y su cnit llega con el reconocimiento legal de la autonoma andaluza por la va rpida de la Constitucin.

Ocupaciones

Los planes de empleo comunitario, surgidos en 1971, son insuficientes para un territorio donde la mitad de las tierras est en manos de un 2% de propietarios. A la escasez de trabajo, que se convierte en ausencia total en verano, se le aaden los coletazos de la crisis energtica de 1973. Adems, en junio de 1977 se celebran las elecciones constituyentes. La calle es un hervidero y en el campo andaluz la situacin se hace insostenible.

En febrero de 1978 comienzan las primeras ocupaciones de tierras, recuerda Manuel, en pueblos de la Sierra de Cdiz, como Bornos, Villamartn, Puerto Serrano o Arcos de la Frontera. Estas ocupaciones, adems de exigencias econmicas, tenan otras de ndole poltica: Eran una reivindicacin contra la propiedad privada, dice. Las ocupaciones de tierras ya no cesarn.

Entonces, el Gobierno de UCD ofrece a los pueblos revoltosos la creacin de cooperativas. Segn Manuel, el resultado fue desigual: Si bien redujo la emigracin, tambin disminuy la lucha. Adems, se crearon ms cooperativas de construccin que agrcolas, ya que estas requeran la propiedad de una tierra.

Determinacin

Marinaleda, 1980. Es verano y la noticia de que 700 habitantes de esta localidad se encuentran en huelga de hambre da la vuelta al mundo. Juan Manuel Snchez Gordillo, su alcalde y adscrito al SOC, es el portavoz de esta protesta y denuncia: Lo que est pasando en nuestro pueblo, como en tantos de Andaluca, es un autntico holocausto social.

Seis das despus de su inicio, la protesta se extiende a otros pueblos de la provincia de Sevilla. En diferentes localidades, grupos de jornaleras y jornaleros se ponen en huelga de hambre tras cortar carreteras. En Morn, un grupo de cristianos de base se encierra en una iglesia e inicia tambin una huelga de hambre.

Estas movilizaciones nacen por la escasez de fondos para cubrir las necesidades derivadas de las altas tasas de desempleo. Concluye, como seala Manuel, con el acuerdo de que todos das del ao, de lunes a jueves, tena que haber empleo comunitario. Otra consecuencia es que Marinaleda se convierte as en un smbolo.

El acuerdo alcanzado para finalizar la huelga de hambre no supuso un freno en las aspiraciones del campesinado sin tierra. La ocupacin del pantano de La Cordobilla en 1984, con el objetivo de pedir agua para riego de unas tierras que entonces pertenecan al duque del Infantado, tendra ms tarde una importancia clave. La legislacin contemplaba que si una tierra de secano se pona en regado gracias a agua pblica, una parte de la finca poda ser expropiada.

En 1991, con este precedente y tras aos de sucesivas ocupaciones de tierras, que llegaron a durar hasta tres meses, el entonces consejero de Agricultura, Leocadio Marn, hizo efectiva la expropiacin y cesin al Ayuntamiento de Marinaleda de 1.200 hectreas de la finca Los Humosos.

Entonces, el municipio colectiviz las tierras y se crearon cooperativas para su gestin y explotacin agroindustrial, adems de promover polticas sociales que han servido de colchn para amortiguar la crisis econmica de los ltimos aos.

La respuesta institucional

La sociedad andaluza se ha caracterizado histricamente por una estructura social muy marcada, y que ha tenido en la posesin de la tierra su lnea divisoria. Con esta exposicin de motivos, en 1984 se aprueba la Ley Andaluza de Reforma Agraria y la creacin del instituto homnimo. De las tierras expropiadas, aproximadamente la mitad pasa a ser gestionada por cooperativas y la otra mitad por EGMASA, una agencia pblica.

Pero los resultados no fueron los esperados. No se expropi casi nada y no solan ser buenas tierras, seala Manuel. Las altas cifras de desempleo comenzaban a ser habituales, no solo en zonas agrcolas marcadas por la temporalidad sino que aumentaron tambin de forma drstica en las zonas industriales afectadas por la reconversin.

Otra respuesta dada por los organismos estatales a esta situacin estructural tom el nombre de Plan de Empleo Rural, apoyado en tres pilares. Uno de ellos era el dinero destinado a obras pblicas y gestionado por los ayuntamientos.

Mientras algunos municipios lo aplicaban de forma rotativa, en otros sirvi para que algunos alcaldes consolidaran su poder gracias a la poltica de contrataciones. Otro pilar del PER era el subsidio de desempleo, un sistema de peonadas que se mantiene con el Plan de Fomento del Empleo Agrario. Como tercer pilar estaban los cursos de formacin.

En la actualidad

La ltima Encuesta de Poblacin Activa indica que el nmero de personas que se dedica a la agricultura en Andaluca est en torno a las 260.000 personas, menos del 10%. Segn el ltimo Censo Agrario elaborado por el INE en el ao 2009, el 3,5% de explotaciones agrarias concentran el 55% de la superficie agrcola.

En relacin a los demandas de reforma agraria y la explotacin de tierra pblica a travs de cooperativas, la Junta de Andaluca ha puesto recientemente sobre la mesa la venta de 10.000 ha que posee, incluida la parte ya gestionada por cooperativas o ayuntamientos.

Entre otros objetivos, los planes de empleo agrario se concibieron como freno a la emigracin constante desde el campo andaluz. Sin embargo, la progresiva tecnificacin en las labores agrcolas unida a la crisis econmica ha demostrado la debilidad de estos planes.

La poblacin andaluza, que haba aumentado en ms de un milln de personas entre 2001 y 2011, ha experimentado un crecimiento prcticamente nulo desde entonces. Como en las dcada de 1950 y 1960, que es el rango histrico que muestra un patrn ms similar, gran parte de esta nueva emigracin andaluza procede del medio rural.

El Sindicato Andaluz de Trabajadores ha tomado el relevo del histrico SOC y las acciones reivindicativas continan, como demuestran ocupaciones como la de Somonte o su apoyo a las Marchas de la Dignidad.

El portavoz nacional del sindicato, scar Reina, pide la independencia y la organizacin era una de las treinta que convocaban a miles de personas el pasado 4 de diciembre en Sevilla en la marcha por una Andaluca soberana.

Fuente: http://saltamos.net/lucha-tierra-andalucia/



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