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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2017

Notas para una discusin tctica 2017
Conflicto, organizacin y sujeto

Colectivo La Savia
Rebelin


Tenemos que transformar la realidad. Como pocas veces, la elocuencia de los hechos, la expresin de la miseria y precariedad, hacen ms urgente definir el cmo que el por qu transformar la sociedad. Hacen falta orientaciones. Develar el carcter y sentido de nuestra accin poltica. Discutir. Proponer. Fijar nuevos puntos de partida y tambin ratificar continuidades. En pocas palabras: la politizacin de la clase trabajadora y el pueblo es una urgencia. La construccin de un horizonte de sociedad una necesidad de supervivencia.

Sin embargo, ninguna proposicin surge en el vaco: el bloque de fuerzas sociales y polticas que ha conducido el pas desde la Dictadura hasta hoy pierde cada vez ms legitimidad. La precarizacin laboral, la desposesin y usurpacin de derechos sociales (salud, previsin, educacin, etc.), el innegable deterioro ambiental, etc., tienen una masa de millones de afectados y, en cambio, un grupo muy reducido de beneficiados. Explotacin, dominacin y destruccin sin precedentes que, sin embargo, parecieran no encontrar lmites. La izquierda todava no se cansa de esperar la maduracin de las condiciones objetivas para la revolucin. Se trata de que, dicho muy simplemente, la situacin de prdida de legitimidad social y poltica de quienes dominan no se traduce en una crisis de reproduccin social de su poder e influencia. Es decir, sigue la explotacin laboral, la dominacin y destruccin de las condiciones bsicas para la vida. No hay crisis de hegemona. No hay fuerza capaz de disputar a las clases y grupos dominantes la direccin poltica de la sociedad. Esa es la cuestin, la principal problemtica poltica de hoy. Sin fuerza con capacidad de disputa, las condiciones objetivas de pauperizacin social son prolongables hasta el infinito. Es la barbarie. Se necesita, pues, un horizonte de ruptura.

No obstante, un horizonte, aunque til, es todava insuficiente. Nos declaramos socialistas, pero qu hacer hoy? Tal vez igual de importante que el horizonte es el camino, el itinerario a recorrer. Esto es, una tctica. Pero no nos referimos a enunciados abstractos, metforas vacas, sino proposiciones concretas que sugieran orientaciones, muestren una ruta posible a las luchas que ya se estn produciendo.

Con mucha modestia, porque los problemas polticos se solucionan en la prctica social y no en el papel, proponemos tres conjuntos de problemas sobre los que ir avanzando en la discusin de la izquierda.

I Impulsar el desarrollo poltico del pueblo trabajador

Ningn grupo poltico, por eficaz que sea, puede sustituir el protagonismo de las masas. De ah que la tarea de los grupos organizados sea siempre desencadenar, impulsar y proponer orientaciones al pueblo trabajador. Nuestro objetivo, siendo parte de ese pueblo, es aumentar su capacidad decisional, organizativa, proyectual y programtica. No somos un ente extrao, un actor que se posiciona por fuera. De ah que una centralidad tctica sea el desarrollo poltico del pueblo trabajador. No son las orgnicas polticas las que se fortalecen para posteriormente aportar a las luchas del pueblo. Ms precisamente, stas se fortalecen en tanto el pueblo trabajador se politiza, se dota de herramientas organizativas propias y define con claridad el lugar que ocupa en la sociedad y sus objetivos. Se volver sobre este punto.

El camino para esta perspectiva es concreto: profundizar la conflictividad social. No hay nada que inventar, el conflicto est ah. Expresin de las formas contradictorias que asume el capitalismo en Chile, por tanto, tiene lugar independiente si nos gusta o no, ms all de nuestras voluntades. Para reproducirse el capital requiere sostenerse en nichos de acumulacin. Lo que para nosotros(as) es despojo, para los sectores dominantes es ganancia, beneficio y privilegio. Conflictos laborales, previsionales, salud, educacin, ambiente, cruzados a su vez por una slida osamenta de relaciones patriarcales, constituyen conflictos realmente existentes. Antagonismos en un sentido clasista y patriarcal. Hay que profundizarlos, no dejar que sigan su curso espontneo, sino dotarlos de perspectiva. Apostar a que la deslegitimacin de las fuerzas y organizaciones dominantes se profundice, pero al mismo tiempo apropiando esa situacin a favor del pueblo trabajador.

II fortalecer el entramado poltico-social de organizacin

Una perspectiva posible para lo anterior la sintetizamos con un verbo: densificar. Pero tambin podra hablarse de robustecer, profundizar y solidificar. Tal vez todas al mismo tiempo. Si no apostamos abiertamente por la auto-actividad de la clase trabajadora y el pueblo, difcilmente podramos decir que estamos movidos(as) por la cuestin del poder, vocacin para tener influencia, capacidad de decidir y organizar la sociedad. La lucha de clases es una guerra de posiciones o trincheras en la que no es neutral la decisin de dnde, cmo, con quines y cundo instalar una posicin. Se trata de construir contrapoderes, fuerza propia, pero en disposicin de disputa, conflicto, movilizacin. Si no se le entrega densidad a la organizacin poltico-social, no importa que existan partidos, pactos electorales o coordinadoras con muchas cosas claras, devienen impotentes de igual modo. No se orientan por el criterio del poder o se promueve, aunque no se explicite, sustituir la accin poltica del pueblo trabajador.

En concreto, pensamos que es posible organizar esta actividad en torno a un entramado de instrumentos no excluyentes y complementarios, compuestos por al menos tres organismos bsicos:

a) Organizaciones polticas : es un espacio bsico de organizacin. Se trata de un germen, posibilidad de desencadenar fuerzas, programa, desarrollar nuevos instrumentos de accin y dar cuenta de la lucha de clases al resto de la sociedad. Es, por lo tanto, una forma de organizacin que requiere cohesin poltica e ideolgica y mucha disciplina porque necesita ser efectiva en su accin. Se dirige a las masas y busca orientarlas desde una perspectiva anticapitalista y antipatriarcal. Una particularidad tctica es que debe aportar elementos programticos mnimos, tener una posicin propositiva que permita trascender la actividad reivindicativa, pasar del momento parcial y fragmentario hacia uno que tenga en cuenta la totalidad de las relaciones sociales. Por supuesto, las proposiciones de cada colectivo estn subordinadas al dilogo complementario con otras organizaciones y, sobre todo, a la confrontacin con la realidad.

b) Espacios de articulacin social y lucha: son lugares de organizacin y acogida de voluntades colectivas e individuales. Son abiertos, no excluyentes, convocantes, populares, con la vocacin de hablar siempre a las masas. Son espacios constituidos por y para la lucha en todo momento. Son organizaciones detonantes, hacen un llamado a la accin. Son eminentemente prcticos, aunque no abandonan la discusin poltica y terica, deben saber procurarse instancias para debatir estos temas sin que se pierda el foco en la accin. Tal vez lo ms importante es que son espacios que se organizan en torno a conflictos y se proponen incidir como un actor ms en ellos. Esto le da el carcter poltico. Su accin es local y reivindicativa, pero su perspectiva debe ser nacional y programtica, propositiva, vinculndose o promoviendo instancias organizativas mayores. Converger, sumar fuerzas. Ej: zonales NO + AFP, sindicatos, asambleas por derechos sociales del pueblo trabajador, etc.

c) Frentes sectoriales : desde un criterio tctico, es decir, en consideracin de las necesidades polticas que permitan avanzar en revertir la actual correlacin de fuerzas a favor nuestra y entregar una perspectiva y proposiciones concretas para guiar la accin, los frentes sectoriales ocupan un papel clave. La referencia a sector es en relacin a un aspecto de la conflictividad social, por ejemplo, ambiental, previsional, salud, etc. Vemos cuatro aportes principales del FS: i) permiten crear espacios de convergencia de la izquierda en torno a conflictos y un quehacer concreto. Espacios de unidad en la accin y, sobre todo, en la planificacin y organizacin ii) crean y asumen elementos reivindicativo-programticos mnimos para el periodo. Como son espacios donde convergen orgnicas e individualidades, deben necesariamente destinar tiempo a la elaboracin y discusin programtica, como la CNT NO+ AFP y el sistema de reparto. La actividad es de crtica radical y a la vez de proposicin viable para la actual situacin histrica. Esto le da seriedad y capacidad de convocatoria e interlocucin como actor poltico iii) se orienta por un plan de lucha y movilizacin: si el frente sectorial no se dispone a estar en la calle, agitar, instalar temas de manera pblica por la va de la movilizacin (en su ms amplio sentido), difcilmente ser relevante. Para ello necesita una planificacin, concentrar fuerzas en ciertos momentos de movilizacin y disear de manera clara los objetivos y metas de la misma. Es necesaria la voluntad pero cuidarse del activismo sin perspectiva. La calle tambin se gana con un movimiento organizado que demuestra saber usarla en el momento preciso iv) generar vocacin de disputa y capacidad de interpelacin. Para esto debe tener en cuenta que no es posible sostener una lucha contra un enemigo indefinido y abstracto. Necesita fijar con claridad los actores concretos de su disputa, fijar cules son las instituciones responsables, los empresarios involucrados, los polticos responsables, mecanismos para resolver demandas y problemticas estructurales, etc. Tiene que saber apuntar con el dedo, que las masas identifiquen sus adversarios, se opongan a ellos y se reconozcan al mismo tiempo como un nosotros configurado en la lucha. Igual de importante es asumir que las reivindicaciones no son slo para agitar, para acumular fuerzas, sino que tambin debe existir voluntad que estas se cumplan, se constituyan en ganadas que la organizacin y movilizacin de la clase trabajadora y el pueblo ganen para s. Ej: Movimiento Salud para Todxs, CNT NO + AFP, asociaciones intersindicales, etc.

III Tctica y sujeto

Para qu una tctica? El fortalecimiento poltico de la clase trabajadora y el pueblo debe darse en al menos un sentido: como fuerza independiente del bloque en el poder, en tanto reconocemos que nuestra situacin material y subjetiva como pueblo est subordinada a las clases y sectores dominantes (relaciones de clase, patriarcado, coloniales, etc.). Esta premisa es relevante en tanto supone que el sujeto no es un mero discurso, su configuracin no es imaginaria, siendo, en cambio, expresin del conflicto, de las dinmicas contradictorias del desarrollo del capitalismo en Chile y la opresin patriarcal y colonial. Ernesto Laclau est de moda, al igual que su llamado a decretar la defuncin o, en el mejor de los casos, la irrelevancia de la realidad material de la sociedad. Nosotros(as) creemos que no, que ni la poltica ni la ideologa se autonomizan de la vitalidad del conflicto y los sujetos que se constituyen a partir y con l. Es momento de avanzar en la conformacin de fuerzas anticapitalistas y antipatriarcales, construir una voluntad colectiva material y subjetivamente constituida, mantener la capacidad de interpelacin poltica en las organizaciones del pueblo trabajador, enfocarse en desarrollarlas y profundizarlas, mantener precisamente all el escenario de conflicto, los puntos de tensin. En esto consiste, consideramos, la cuestin del sujeto hoy. No deriva mecnicamente de las relaciones econmicas y sociales pero tampoco surge de manera autnoma de las mismas.

La institucionalizacin de la conflictividad en el Estado por la va electoral es una pretensin tctica que tendr el efecto, si es que tiene relativo xito, de trasladar la poltica por un camino intra-elitario, lo mismo que pretender enraizar los acuerdos electorales sostenidos al margen de los conflictos del pueblo trabajador. Es insuficiente y no constituye necesariamente una maduracin de la actividad poltica del movimiento popular. Pactos que hablen a nombre de y para el pueblo trabajador no vienen a resolver una necesidad poltica de fondo. Si alguna vez las elecciones aparecen como herramienta del pueblo trabajador, seguramente la probabilidad de xito tendr ms relacin con que sta se desarrolle desde los espacios conflictivos de la sociedad, que se revele como necesidad a partir de la actividad organizativa, que sea una ms de las tareas histricas del sujeto revolucionario y no como una oferta constituida nicamente con fines electorales. Sin embargo, es innegable que la institucionalidad cumple hoy un rol en la obtencin de reivindicaciones producto de la accin poltica del pueblo trabajador. Pero no tenemos un solo camino (el electoral) para resolver la relacin con la institucionalidad. Las organizaciones deben conquistar para s sus reivindicaciones, presionar con su fuerza al Estado, porque ste se necesita para sostener el sistema de reparto, educacin gratuita, cambio en el cdigo de aguas, etc., pero no perder la perspectiva: i) constituir un poder independiente, dar densidad poltico-social a su actividad, y actualizar la necesidad de una ruptura desde y contra la sociedad capitalista ii) no separar la accin reivindicativa de la poltica, suponiendo que esto es exclusivamente el camino electoral. La reivindicacin perfectamente puede ser una crtica prctica al capitalismo y sus pilares fundamentales. Un avance concreto en la constitucin de un sentido comn en perspectiva revolucionaria.

Si tuviramos que sintetizar, la tarea es conformar una corriente por el poder del pueblo trabajador. Recomponer sus fuerzas y/o, en algunos casos, construirlas, hacerlas incidir, superar la marginalidad poltica. Un primer paso para generar las condiciones de emergencia de un bloque histrico de fuerzas revolucionarias que tenga la capacidad de sostener en el tiempo una crisis de hegemona de las clases y sectores dominantes, tener la capacidad de superar la accin de resistencias y poder disputar efectivamente en el mediano plazo la direccin poltica de la sociedad. Ese sera un punto de llegada, un objetivo tctico, para ello hay que trabajar. En trminos prcticos se podra sintetizar tambin as: tenemos que hablar a la sociedad, abrir paso al protagonismo del pueblo trabajador!

 Es cierto que los escenarios de la poltica no se eligen, pero s se pueden anticipar y trabajar en pos de ellos. No es cierto que no haya otro camino que el escenario de la institucionalidad, de trasladar el conflicto social al Estado como proponen los electoralistas- ni que tampoco exista otra ruta que construir slo sin y en contra del Estado. As como abrirse a la posibilidad de elecciones no nos hace electoralistas ni movilizarnos como clase a travs de reivindicaciones no nos transforma en reformistas, es necesario marcar un camino claro para abordar con precisin las tareas que se nos presentan, independientes de nuestra voluntad, para avanzar en revertir la correlacin de fuerzas desfavorable a nosotros(as) y proponernos llevar la lucha de clases y contra el patriarcado a otros estadios. Si la clase trabajadora y el pueblo no asumen hoy para s mismas las principales tareas tcticas ni las organizaciones polticas tampoco las impulsan, difcilmente se encuentre en disposicin del socialismo. Hacia all hay que dirigirse. El pueblo no est para aventuras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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