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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2017

La impunidad en el ADN

Luis Casado
Po


Corra el ao 1963. Mi admirado profesor de Fsica don Pedro Quijada me hizo saber que quera hablar conmigo. Fue derecho al grano: Como sabes, dijo, fund el Liceo Vespertino, sin existencia legal, para que quienes no terminaron la enseanza secundaria puedan finalizarla y pasar el Bachillerato que abre las puertas a la enseanza superior. Y ah?, pregunt. Todos, personal de administracin y profesores son voluntarios ad-honorem, precis. Me falta un profesor de Fsica. Ah es donde entras t: eres mi mejor alumno, y quiero pedirte que hagas clases de Fsica por las tardes.

As me transform, a los 14 aos, en profesor de Fsica de alumnos que ms que doblaban mi edad. Las clases tenan lugar en el Liceo Neandro Schilling, en el que yo mismo cursaba 4 ao de Humanidades. Era un establecimiento pblico, laico y gratuito como se usaba cuando Chile era un pas pobre, y el chico Castillo, rector del Liceo, haba tenido la generosidad de prestar gratuitamente las salas de clases.

El ao 1964 lleg a la presidencia Eduardo Frei Montalva. El ministerio de Educacin, ni corto ni perezoso, le dio existencia legal al Liceo Vespertino y nombr un rector democratacristiano. A don Pedro Quijada, radical, masn y bombero, que durante aos hizo funcionar el Liceo sin recibir un peso, le ofrecieron hacer clases. Me acuerdo de las palabras con las que rehus la afrenta. En el gimnasio del Liceo, donde inauguraron el nuevo establecimiento legal, dijo textualmente: Yo no he pedido nada, y no quiero nada. Cuando un barco se hunde, se hunde con su capitn. Dicho lo cual dio vuelta los talones para nunca ms volver.

Lo que te cuento regres a mis meninges en razn de una Lira Popular que me envi Jorge, en la que recuerda a Alejandro Bello. El teniente Bello, pilotando un avin Snchez-Besa, fue el protagonista de una improbable hazaa: desaparecer para siempre.

Jorge, le dije, por alguna razn las FFAA celebran y conmemoran puras derrotas. Del Desastre de Rancagua a la Batalla Naval de Iquique, pasando por el Desastre de Uspallata, el hundimiento del Angamos y la tragedia de Antuco, para no evocar la vergenza del vapor Itata.

Jorge agreg el naufragio del vapor Cazador, ocurrido el 30 de enero de 1856 en Punta Carranza, cerca de Constitucin. En un pas cuya historia est repleta de desgracias lo que tiene el mrito de abundar los das de celebraciones militares el hundimiento del Cazador es considerado como la mayor tragedia en tiempos de paz que haya afectado conjuntamente al Ejrcito y a la Armada de Chile. No seamos tmidos: sigue siendo el mayor naufragio jams ocurrido en Amrica Latina.

El Cazador era una nave de la Armada destinada al transporte de carga. Construida el ao 1848 en Francia, ao de revoluciones en Europa, fue adquirido por el gobierno chileno poco antes de otra revolucin, la de 1851 que busc derrocar a Manuel Montt y derogar la Constitucin de 1833, para trasladar tropas entre diferentes puertos del pas: los gobiernos autoritarios nunca son lo suficientemente precavidos. El Cazador desplazaba 250 toneladas y alcanzaba la muy moderada velocidad de 9 nudos. Su tripulacin de 65 marineros estaba al mando del capitn Ramn Cabieses.

El 26 de enero de 1856 la nave lleg a Talcahuano con el propsito de trasladar la 6 compaa del Segundo de Lnea a Valparaso. Dicha compaa haba pasado cinco aos al sur de Concepcin pacificando los restos de tropas fieles al general Jos Mara de la Cruz, quien haba acusado a Manuel Montt de fraude electoral y desconocido su eleccin, temeroso de la prdida de poder que ella significara para su clan, la familia Vial.

El 30 de enero el vapor se hizo a la mar a las 11.30 hrs., rumbo a Valparaso. Aparte la 6 compaa y sus familias, haba embarcado pertrechos militares, caones y caballos. Tan distinguido pasaje fue incrementado con algunos funcionarios pblicos y sus familias. Se estima que al zarpar el Cazador llevaba unos 420 pasajeros adems de la tripulacin: 94 soldados, 168 mujeres, 146 nios y 12 civiles. Posteriormente se estableci que el barco llevaba un nmero indeterminado de polizontes. El rigor militar ya era en esa poca lo que es hoy en da

Segn la bitcora, el vapor zarp con viento sur y mar llana. A las 13:00 hrs. el capitn orden poner media mquina y con ayuda de las velas llev la velocidad a 9 nudos. Naveg entonces a seis millas de la costa, hasta que a las 20:00 hrs. encall en los roqueros de Punta Carranza.

El capitn Cabieses orden poner marcha atrs: la ciencia de los viejos lobos de mar no tiene lmites. La maniobra parti el barco por la mitad, en el sentido longitudinal o eslora si me la quieres jugar marinera. Fue el instante en el que se escuch la clebre frase Slvese quien pueda, los hombres y las botellas primero. Slo 4 botes salvavidas con capacidad para 50 personas cada uno pudieron ser echados al mar, y dos de ellos se estrellaron en los roqueros cercanos. Los otros dos botes se alejaron a mar abierto, y pudieron llegar a tierra al medioda del da siguiente.

El desastre cont con solo 23 sobrevivientes, entre ellos el capitn Cabieses, parte de su tripulacin y dos militares. Eso de Cuando el barco se hunde, se hunde con su capitn son cosas de Emilio Salgari, cuentos de viejos marineros alcohlicos o reacciones de maestros dignos.

En los das siguientes el mar arroj a la costa los cuerpos de las vctimas, en lotes de 12 a 15 cadveres: madres sosteniendo aun entre sus brazos a sus hijos y parejas abrazadas entre s.

El parte oficial ahora dicen el reporte del capitn Cabieses deja constancia que murieron ahogados 166 mujeres, 86 soldados de la 6 compaa, 4 oficiales del Segundo de Lnea, 42 tripulantes y 9 pasajeros, totalizando 307 vctimas, pero omiti mencionar a los nios y polizontes cuyo nmero superaba los 150.

Como era de esperar, la opinin pblica conden el comportamiento del capitn Cabieses, aun cuando en esa poca de ensueo no haban encuestas de opinin. La justicia militar (agrgale el adjetivo calificativo militar a una palabra y esta pierde toda significacin) orden un Consejo de Guerra en Valparaso en contra del capitn que, como Moiss, fue salvado de las aguas.

Adivinas lo que viene? El Consejo de Guerra absolvi de toda culpa al capitn Cabieses, y lo reincorpor a la Armada de Chile.

Precavidamente, lo destinaron a realizar levantamientos hidrogrficos en aguas situadas al sur del archipilago de las Guaitecas.

El 20 de febrero de 2004, el municipio de Chanco (de donde no viene el queso) instal un monolito con una placa conmemorativa en la playa Santos del Mar, en homenaje a quienes naufragaron en sus costas ese aciago da del mes de enero de 1856. Se ve que el culto de las animitas no se limita a las carreteras.

Desde entonces han pasado algo ms de 160 aos y la justicia ha hecho enormes progresos. En los das de la presente modernidad, cuando alguien es culpable de un delito o mejor aun, de un crimen contra la sociedad, le condenan a penas de libertad. Lo de reincorporarle a las filas o a los negocios, y eventualmente darle una medallita, es una opcin.

Como te deca en el ttulo de la presenta parida, en el campo de flores bordado la impunidad est en el ADN.

2017 Politika | [email protected]

 


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