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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2017

Entrevista a Jos Herrera Plaza sobre Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016)
La pusilanimidad con EEUU, no slo no mengu con la democracia, sino que me atrevera a decir que se increment en los ltimos aos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Jos Herrera Plaza (Almera, 1955) curs estudios de Economa en la Universidad de Valencia. Tcnico Superior en Imagen y sonido, trabaja actualmente, como cmara operador, en Canal Sur TV. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente nuclear de Palomares. En 2003 fue coautor y coorganizador del libro y exposicin en el Centro Andaluz de Fotografa "Operacin Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares". Posteriormente dirigi el largometraje documental homnimo (2007).

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Seguimos en el captulo VII. Qu reclam Paco Sim Orts? A quines? Tuvo xito en sus reclamaciones? Quines le ayudaron?

JH.- De las 4 reas marinas que definieron como de mxima prioridad de hallar la bomba perdida, una de ellas ("Alfa I"), la marc el tarraconense Paco. Como al final su ayuda fue la que permiti localizar la bomba y posteriormente recuperarla, hizo valer el Derecho Martimo Internacional sobre pecios. Este reconoce que quien ayuda en la localizacin de un buque hundido tiene derecho a un porcentaje (1-2%) del valor de lo rescatado. Asesorado por unos abogados espaoles, le aconsejaron contratar los servicios de un ex fiscal general de los EEUU, con el que present una demanda por 5 millones de dlares en la corte de Nueva York. A pesar de las cacareadas independencias judiciales de las democracias occidentales, all tambin la Justicia opt por un fallo que coincida casualmente con los intereses polticos de su Gobierno y que le reconoci a Paco un pago de 10.000 $, actualmente unos 55.500 euros aproximadamente.

Francisco Sim, Paco el de la Bomba (dcha.) con el embajador Duke. El pescador dijo donde se haba hundido el artefacto perdido y recibi un homenaje en la Embajada norteamericana. Cuando pidi la parte que le corresponda del valor rescatado, segn la Ley Martima internacional, estos se lo negaron, por lo que tuvo que recurrir a los tribunales de los EEUU. (Foto: Univ. de Alcal)

Escribes: "Con la perspectiva de los aos y las fuentes documentales consultadas, no parece causalidad que, de todas las implicaciones que tuvo el accidente, las dos ms controvertidas y deficientes en su ejecucin y resultados fueron aquellas de "compromiso" con el anfitrin". Y cules son esos dos ms controvertidas? Hay ms que no lo sean tanto?

JH.- Las dos ms polmicas y deficientes fueron las compensaciones por los daos causados y la descontaminacin incompleta de 1966 que sufrieron, sufren y, si no se le pone remedio, sufrirn los vecinos. En ambas estuvieron sin amparo de su propio Gobierno. Es decir, las nicas vctimas han sido aquellos que moran en la esquina peninsular, alejados 500 km. de los centros nacionales de decisin. Los mismos a los que ahora los gobiernos actuales implicados les quieren volver a estafar con otra descontaminacin incompleta.

Vuelvo a citarte: "La mxima prioridad del gobierno causante: la recuperacin del armamento nuclear y material clasificado, se llev a cabo de manera completa y exitosa". Por qu esa mxima prioridad? De qu tenan miedo las autoridades norteamericanas?

JH.- Existan an los coletazos de la posguerra mundial, del reparto de la tarta de naciones en las Conferencias de Yalta y Postdam (1945). Los dos pases ms poderosos luchaban por la hegemona mundial con la excusa de la defensa del capitalismo o comunismo. La carrera armamentstica, especialmente en el mbito de lo nuclear y la destruccin masiva, marcaban en la supremaca la diferencia sobre lo convencional. Los EEUU llevaban una importante y decisiva ventaja en este tipo de armas. La MK-28FI implicada en el accidente de Palomares era un modelo de ltima generacin, pequea, adaptable a distintos tipos de objetivos, efectiva y configurable en una amplia gama de opciones. La nica opcin para evitar una transferencia de tecnologa de vanguardia por parte de un pas hostil o amigo era su rpida recuperacin. Ya vimos anteriormente que el problema en Palomares, decisivo en su futuro acontecer, fue que durante los primeros 7 das se pas de la mxima prioridad a nica prioridad, en detrimento del descontrol de la contaminacin por los vientos y sus implicaciones en la contaminacin interna de la poblacin y su tropa.

La postracin de la dictadura fascista, afirmas, fue tan obvia que se lo pusieron fcil. Tan serviles eran? Incluso en un caso como ste?

JH.- Hubo barra libre para todo lo que pidieron, incluido el dejar las partes de la contaminacin en los alrededores de la pedana, condicionando el futuro y la salud de sus pobladores. Como tratamos anteriormente, la nica decisin soberana fue la prohibicin de los repostajes de aeronaves con armamento nuclear. En tal tema fueron excepcionalmente, y sin que sirviera de precedente, inflexibles.

Percibo extraeza en la formulacin de tu pregunta, cuando la actitud satelital, la pusilanimidad con el pas hegemnico, no slo no ha menguado con el advenimiento de la democracia, sino que incluso me atrevera a decir que se ha incrementado en los ltimos aos. Aunque carecemos de la perspectiva histrica que provee el tiempo, los recientes cambios del tratado militar con los EEUU, parecen situarnos nuevamente como objetivo prioritario nuclear, especialmente en la bases de Morn y Rota.

Anuncias el nuevo captulo al final de ste. Hablas de Luisa Isabel lvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, tres veces Grande de Espaa. Nos trazas una pequea pincelada de la Duquesa? Llegaste a conocerla?

JH.- Luisa Isabel naci en el seno de una de las familias ms nobles, pero en la niez convivi en Sanlcar de Barrameda (Cdiz) con la actitud humanitaria militante de su madre con las vctimas de los rigores de la posguerra.

Posteriormente, en la universidad tom consciencia y compromiso con su realidad, como tantos otros; aunque ahora parece que no se estila. Fue extraordinariamente generosa y solidaria con los afectados de Palomares, con esa gente humilde de la Espaa profunda y agraria, que despertaba los recelos y los prejuicios de la extrema derecha, de la prensa ms reaccionaria. Lo nico que entonces permita el sistema era la caridad paternalista, sin mancharse. Estaban las cuestaciones oficiales de la Cruz Roja o el Domund, con las participantes de las mesas vestidas impecablemente con tacones, medias y mantillas negras, perfumadas con Chanel o Myrurgia. Cualquier otro tipo de solidaridad les ola a rojero.

S, la pudimos entrevistar e incluso tener el privilegio de dormir en su hostera, en una hermosa habitacin rodeados de libros, litografas y cuadros antiguos, ubicada en el mismo Palacio de los duques de Medina Sidonia. Su testimonio result an ms interesante de lo previsto.

Pasamos pues al captulo VIII, el dedicado a la Duquesa roja.

Encantado de hablar nuevamente de ella.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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