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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2017

Un negro 14 de marzo en Carabanchel
El asesinato impune de Agustn Rueda

Mara Serrano
Pblico.es

En el transcurso de dos das, del 13 al 14 de marzo de 1978, el preso Agustn Rueda sera asesinado entre los muros de la prisin de Carabanchel. En una etapa ya casi final de Transicin espaola.


Emilio Gonzlez tena solo 34 aos cuando trabajaba como funcionario de prisiones en unas de crceles ms crudas de la Transicin, la vieja prisin de Carabanchel. En Carabanchel vi palizas, funcionarios que obligaban a los presos a cantar el cara el sol en medio de la galera, insultos, amenazas y nunca se me ir de la memoria el caso del joven Agustn Rueda, que se fue de las manos dentro de aquellos muros en una sola noche, apunta este exfuncionario de prisiones a Pblico.

En el transcurso de dos das, del 13 al 14 de marzo de 1978, el preso Agustn Rueda sera asesinado entre los muros de la prisin de Carabanchel. En una etapa ya casi final de Transicin espaola. Esa misma noche, otros siete reclusos resultaron heridos junto a este joven de 25 aos. El motivo, la construccin de un tnel clandestino en una habitacin situada junto al comedor de la sptima galera de Carabanchel.

Tres das despus de aquellos hechos, un juez abri un procedimiento contra el director de la prisin por un presunto delito de homicidio. El subdirector, un jefe de servicios y nueve funcionarios tambin fueron juzgados por el asesinato de este recluso. A pesar de la gravedad de los acontecimientos, los acusados lograron salir en libertad condicional.

Las horas previas a la muerte de Agustn Rueda tuvieron un carcter especial de agitacin en Carabanchel. Y es que uno de aquellos funcionarios, compaero de Emilio, haba descubierto en su ronda habitual un tnel de cuarenta metros previsto para una pronta fuga de la prisin.

Crcel an por democratizar

Gonzlez recuerda que aquel da tena permiso en Carabanchel pero que ya haba alertado del intenso caldo de cultivo que estaba latente. La fecha no la olvida. 14 de marzo. 39 aos despus, cuenta a Pblico las posibles circunstancias que llevaron al asesinato de este joven. Emilio lleg a redactar una carta al Director General de la crcel por el tratamiento abusivo de aquellos funcionarios, tomando nota de cada uno de sus comportamientos para trasladarlo a la Direccin General de Carabanchel. Esta Direccin ha dado muestras pblicas de confraternizacin con los implicados de extrema derecha; ha negado cambios de guardias a un funcionario que manifest su disconformidad con que un preso cantara el Cara al sol, ha colocado a internos de clara ideologa de extrema derecha como destinos de mxima confianza en el exterior (internos que exhiben pblicamente en la chaqueta sus insignias de Falange o Fuerza Nueva).

La carta, con fecha del 14 de marzo de 1978, recalcaba duros episodios de aquellas crceles a las que haba an que democratizar Sin duda fue una etapa muy difcil. Cuando algn interno reciba palizas por no levantar el brazo, no poda evitarlo y le dije a ms de uno con malas formas pero qu estas haciendo, recuerda. El sector democrtico de los funcionarios de Carabanchel estaban an mal vistos en aquellos aos dentro de la prisin.

Dos das despus de aquella carta que Emilio escribira por no soportar la presin, sera asesinado Agustn Rueda. Muri el 14 de marzo y nunca se me olvidar como cambi el ambiente de la prisin. La autopsia de Rueda revelara un "shock traumtico. Nadie hablaba de la brutal paliza. Ni los trabajadores. Ni sus propios compaeros, destaca Emilio.

En una segunda carta, firmada el 16 de marzo, el entonces funcionario apelaba al criterio del director para una pronta mejora de la situacin, tras el asesinato de Rueda. Tengo confianza en que usted sabr dictar las normas oportunas para que estos hechos desgraciados no se repitan, en bien, no solamente de los internos, sino del Cuerpo de Prisiones, que debe tener una actuacin acorde con los tiempos que vivimos y no con los del pasado.

Emilio no define bien en su memoria el rostro del preso Agustn Rueda. Eran tantos, afirma. Sin embargo, nadie olvid aquella trgica noche donde los acontecimientos ocurrieron demasiado rpido.

Durante el medioda de aquel fatdico da 13 de marzo Agustn Rueda fue llamado a declarar por el asunto de la construccin del tnel. Nadie conoce a ciencia cierta las circunstancias en la que se desarroll aquel interrogatorio. Tampoco los detalles de las brutales palizas donde la mayora de sus compaeros salieron con mltiples contusiones, producidas en el abdomen y el trax.

Al salir de aquel agujero, Rueda no poda soportar el dolor. Estuvo ms de seis horas agonizando, junto a la presencia de otro de los presos acusados. Ya no pudo moverse de su colchoneta. Se retorca casi desmallado e incluso se lleg a hacer sus necesidades encima por la falta de ayuda de aquellos funcionarios.

Pasaron las horas. A las once y media de la maana del da 14, el director de la crcel de Carabanchel informaba de la ubicacin del cuerpo de Rueda en el hospital penitenciario, ya fallecido. Qu haba ocurrido? Se preguntaban muchos trabajadores y los propios compaeros de Rueda.

Su cuerpo tena hematomas y heridas producidas con vergajazos u otros objetos contundentes. El juez quiso saber entonces el origen de las lesiones. La respuesta de aquellos funcionarios fue contundente y veraz para la justicia. A nosotros nos parece que estas lesiones las sufri ayer por la maana, cuando le estbamos trasladando. Se cay por las escaleras, sabe?, y cuando fuimos a levantarle nos amenaz con un cuchillo, as es que tuvimos que reducirlo.

Csar Lorenzo Rubio, destaca en su libro Crceles en llamas. El movimiento de los presos sociales en la Transicin que de todas las muertes, no precisamente pocas, que se produjeron en las crceles durante aquellos aos, la de Agustn Rueda a manos de un grupo de funcionarios de Carabanchel, por lo salvaje e impune de las circunstancias y avanzado del momento, reviste un carcter excepcional.

Un crimen impune

Lorenzo destaca que las extraas consecuencias de su asesinato retras el juicio casi una dcada, de forma incomprensible. Y es que Lirn de Robles, jefe de servicios de Carabanchel en la fecha, ya haba fallecido por un infarto cuando se celebr el juicio. Las defensas de los funcionarios pretendieron hacer pasar la paliza deliberada a Rueda por una maniobra de autodefensa contra el reo. Un argumento que careca de verosimilitud. Tampoco pudieron hacer creer que los golpes que produjeron la muerte de Rueda se los propinasen individuos, ajenos a los funcionarios cuyo fin era acabar con la vida de Agustn Rueda para imputarles la muerte a stos ltimos. Lorenzo aclara que al no haberse tipificado el delito de torturas en marzo de 1978, se incluy en el Cdigo Penal, en el artculo 204 bis en una reforma de 1983 y no se les pudo acusar de ello, aunque por la voluntad de causar dao para que confesase pero sin intencin de matarlo, encajaba plenamente con el tipo de delito.

El investigador afirma la escasa condena que recibieron los funcionarios y personal implicado. Fueron acusados de lesiones graves, coacciones e imprudencia temeraria con resultado de muerte, castigadas con penas que, en el mayor de los casos, fue de seis aos de prisin menor que no llegaron a cumplir, y una indemnizacin de cinco millones de pesetas que tambin eludieron al declararse la mayora insolventes.

Puede que Rueda tuviera slo mala suerte. Lo pillaron en el lugar equivocado en el momento equivocado, sentencia Lorenzo. Sin embargo, concluye que se top con unos funcionarios acostumbrados a administrar el castigo a su antojo en su coto particular, y eso no fue mala suerte, sino una prctica mucho ms habitual de lo que lleg a trascender a la opinin pblica.

Fuente: http://www.publico.es/politica/memoria-14-marzo-carabanchel-agustin.html


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