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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2017

La hipocresa del Estado colombiano y sus lites mafiosas con el tema del narcotrfico

Cristian Camilo Barrera
Rebelin


Los denominados cultivos de uso ilcito han cobrado una importancia particular para la economa colombiana al menos desde la dcada de 1980. Alrededor de la cadena productiva del narcotrfico, que implica las fases de cultivo, procesamiento y comercializacin, se consolidaron importantes redes econmicas y de poder administradas por diverso tipo de personas que han regulado y administrado este rentable negocio. Colombia gan una fama de alcance mundial con la economa resultante de estos narcticos, tanto as que incluso se construy todo un mito a nivel mundial alrededor de la cantidad de riqueza que logr acumular Pablo Escobar, quien es considerado por muchos como el narcotraficante ms reconocido e importante de la historia.

En estos ms de 30 aos en los que este rentable negocio se ha mantenido y se ha expresado en diferentes lugares de la geografa nacional han pasado varias cosas. Por ejemplo, a mediados de los 90 se habl desde la institucionalidad de la derrota de los carteles de narcos ms importantes del pas, y en adelante se responsabiliz a los grupos guerrilleros del control y la administracin de estos negocios. Por ello fue que a finales de los noventa se firm un acuerdo entre Colombia y Estados Unidos denominado como Plan Colombia: una estrategia cvico-militar de ms de 9.600 millones de dlares para combatir lo que estos gobiernos consideraban el principal problema y enemigo para el orden existente en Colombia y la regin: la guerrilla y la coca.

Sin embargo, es claro que en ningn momento los grupos guerrilleros han tenido el monopolio en la regulacin de la produccin, procesamiento y comercializacin de los cultivos de uso ilcito en Colombia. De hecho, si se analiza la evolucin macroeconmica del pas en los ltimos 20 aos queda claro que buena parte de la fuerza y volumen de la economa paralela de los narcticos fue incorporada a los flujos econmicos de la legalidad, y por ello en buena medida el Estado Colombiano no tuvo un ciclo econmico de recesin y crisis como si lo tuvieron a principio del siglo otros pases de la regin dependientes de la economa internacional y los mercados globales tales como Argentina o Mxico. Para comprobar la conveniencia y ambivalencia con que el Estado colombiano y sus lites han manejado el tema del narcotrfico y las utilidades econmicas que esta actividad las ha generado, vale la pena recordar la existencia de la denominada ventanilla siniestra que tuvo el Banco de la Repblica de Colombia hasta la dcada de los 90. All se reciban y cambiaban divisas extranjeras por moneda nacional sin necesidad de justificar el origen de los fondos. Ello permiti legalizar importantes cantidades de dlares y dineros provenientes de la actividad del narcotrfico que recibieron lites y grupos polticos locales, ya que con estos movimientos de capitales pudieron legalizar y poner a circular importantes cantidades de dinero dentro del flujo de divisas que regulaba el Estado Colombiano.

Por lo anterior, hay que decir y dejar clara una cuestin ante la opinin mundial que mira con expectativa el panorama y contexto socio-poltico en Colombia, y no comprende fcilmente lo que actualmente est pasando con los cultivos de uso ilcito: aqu han existido y hay importantes grupos econmicos que se mueven en la legalidad, as como personas con grandes volmenes de tierras, que se han beneficiado histricamente del negocio del narcotrfico, y de hecho siguen controlando actualmente la parte ms rentable de este negocio: los ciclos de transformacin de la coca en cocana, su transporte a las ciudades y a otros pases, y su comercializacin.

Los colombianos y el mundo nos acostumbramos a escuchar en medios de comunicacin y a leer en documentos e informes elaborados por instancias del gobierno colombiano y norteamericano que el problema de las drogas en Colombia estaba directamente relacionado con los grupos insurgentes y con las poblaciones campesinas que aceptaban cultivar coca en sus territorios. Con esa simple pero contundente afirmacin se ha intentado por un lado justificar la criminalizacin en contra de este sector del campesinado que se ha visto en la condicin de cultivar la hoja de coca, y por otro lado de responsabilizar a la guerrilla como el nico actor que se ha beneficiado econmicamente del tema de los cultivos de narcticos, de paso con ello han legitimado sendas intervenciones y ayudas internacionales de tipo econmico y militar para intentar neutralizar este problema.

Resulta en el contexto actual totalmente desafortunado e injusto que se siga estigmatizando y culpando al sector campesino que vive de los cultivos de la hoja de coca como el principal responsable del fenmeno. Si se miran las regiones y los territorios donde ms se estn realizando estos cultivos queda claro que hay factores materiales y concretos que ponen en evidencia la ausencia, el olvido y la debilidad de la institucionalidad del Estado en estas regiones, en tanto no hay vas, escuelas, centros de salud, proyectos de inversin o apuestas de polticas pblicas que le apunten a mejorar y transformar realmente las condiciones de vida de la poblacin que habita estas regiones y con ello se pueda sustituir la economa cocalera.

Para demostrar lo anterior, a continuacin se va a presentar de manera comparada los lugares donde se concentran las reas de cultivos, luego se van a exponer las dimensiones en Hectreas estimadas de los mismos, y se van a presentar los flujos que hay en la transformacin y comercializacin de la coca tanto a nivel local como internacional, ello con la finalidad de demonstrar que el margen de utilidad para el campesinado es el ms pequeo en toda la cadena productiva, y que la rentabilidad es exponencialmente mayor para algunos grupos de mafiosos que regulan las rutas y la comercializacin de estos productos seguramente con la complicidad de poderes y autoridades locales.

Regionalizar la Pobreza y desconocer la concentracin de riqueza en los centros de poder.

Para comprender de mejor manera la dimensin y la ubicacin geogrfica de los centros de produccin y transporte de la coca en Colombia presentamos a continuacin el siguiente mapa donde se pueden ver claramente las regiones donde se concentra la produccin de los cultivos de la hoja de coca. De entrada hay que resaltar el hecho de que estas reas de produccin se ubican en zonas perifricas aisladas donde la institucionalidad se expresa sobre todo en una dimensin coercitiva, y donde no existen las condiciones bsicas de infraestructura para el suministro de los servicios habitacionales tales como acueductos, redes de alcantarillado y suministro de energa elctrica.

Las reas rurales donde se concentra la produccin de la hoja de coca coincide con zonas donde hay elevados ndices de pobreza, donde hay ausencia de vas de acceso, donde las fincas y propiedades tienen extensiones cortas, y donde la oferta laboral es demasiado baja. Para dimensionar la extensin de estos cultivos a nivel geogrfico, hay que traer a colacin las cifras estadsticas elaboradas por la Casa Blanca de los Estados Unidos, quienes estiman que el nmero de hectreas cultivadas con coca alcanzaron una cifra de 159.000 en el 2016.

Imagen 1: reas geogrficas de Colombia con cultivos de coca.

Ao 2015. [i]

La cuestin de los cultivos de hoja de coca en Colombia tambin puede analizarse como un problema de clase: mientras los pobres son quienes la cultivan y sufren sendas arremetidas y procesos de estigmatizacin pblica por vivir de estos cultivos, adems son quienes reciben el menor margen de utilidad como resultado de este proceso productivo. Por otro lado, quienes comercian, transportan y transforman estos narcticos son presentados mediticamente como hbiles mafiosos, como respetables capos de la droga, y como unos berracos, a tal punto que incluso las principales cadenas de televisin colombiana han hecho series y telenovelas mostrando las ostentosas vidas de los capos de las drogas en Colombia. Con este tipo de mensajes a la sociedad promueven la cultura narco-paramilitar ligada a estos estilos de vida de despilfarro, derroche, de la instrumentalizacin de los cuerpos femeninos, y de las bondades de la vida fcil.

Los cultivos de coca en Colombia no responden a una estructura de latifundio, y ello en buena medida se explica precisamente porque son los ms pobres y quienes menos tierras tienen los que se dedican a esta actividad econmica. Mientras las grandes extensiones de tierra productiva estn siendo destinadas para la ganadera, las pequeas parcelas y las reas apartadas de la geografa nacional son destinadas al cultivo de la hoja de coca. Adems, vale la pena tener en cuenta que hay actualmente una tendencia incremental en el volumen y extensin de estos cultivos. Segn un informe de la Oficina de las Naciones Unidas Contra La Droga y el Delito, en el 2015 haba ms de 126.000 hectreas de cultivos de coca, segn la procuradura y el departamento de Estado de Estados Unidos se estim que en el 2016 hubo ms de 150.000 hectreas de cultivos de hoja de coca en Colombia, y segn lo que proyecta el contexto actual, hay quienes afirman que para el 2017 el nmero de hectreas puede alcanzar un pico histrico de 200.000 hectreas de cultivos en todo el pas.

De acuerdo a los ndices demogrficos de los cuatro departamentos donde se concentra el mayor volumen de produccin de hoja de coca (Putumayo, Nario, Norte de Santander y Antioquia) se puede estimar que hay ms de 120.000 familias que son econmicamente dependientes en la actualidad de la renta econmica y laboral que genera la fase de cultivo y arranque de la hoja de coca. Es decir, fcilmente hay ms de 500.000 colombianos que tienen su sustento econmico como resultado de cultivar y arrancar los cultivos de coca en todo el pas.

La problemtica de los cultivos de coca en Colombia tambin pone en evidencia el fracaso total y la debilidad estructural de la poltica agraria proyectada por el Estado colombiano. Hoy estamos frente a un sector rural totalmente atrasado y deteriorado, ello por la ausencia de una poltica concertada, pertinente y eficaz con el campesinado. Mientras los gobiernos de turno en Colombia apoyaron y fortalecieron el sector agroindustrial y ganadero, dejaron en una total desventaja competitiva y al margen del acceso a beneficios o incentivos para el campesinado. Debemos ser francos y honestos: hoy en Colombia no hay algn otro producto distinto a la coca que les genere a los campesinos un margen de ganancia y supervivencia similar. La ausencia de vas, la incertidumbre para los campesinos en el pago por otros productos que cultivan, el elevado costo de los insumos agrcolas para cultivar, y otros factores de tipo estructural y social limitan y constrien las posibilidades de que el campesinado pueda tener alternativas concretas y eficaces para sustituir los cultivos de coca en la profunda, desigual y macondiana Colombia actual.

Es decir, mientras se regionaliza la pobreza y la estigmatizacin hacia estas zonas apartadas y excluidas del pas como las principales responsables del problema, vemos que los centros de desarrollo econmico si han recibido importantes volmenes de dinero como resultado de esta actividad ilegal. No hay que dejar a un lado el rumor de que una buena parte del proceso de crecimiento inmobiliario en las principales ciudades de Colombia tales como Cali, Medelln y Bogot fue impulsado por dineros provenientes del narcotrfico. Es evidente que la actividad de la construccin ligada al sector inmobiliario es una de las que ms ha dinamizado la economa nacional en los ltimos 15 aos, y ante este panorama de crecimiento exponencial de los cultivos es apenas lgico que los mrgenes de utilidad del narcotrfico se hayan invertido en estas actividades que de hecho siguen en aumento en la actualidad.

Una lite mafiosa articulada a las redes internacionales.

La cantidad de cocana que es producida en Colombia es bastante, y el margen de utilidades que genera tambin lo es. De acuerdo a lo que calcul La Oficina contra la Droga y el Delito de la ONU para el ao 2013, se estim que entre Colombia, Bolivia y Per producan anualmente 1.000 toneladas de cocana, de las cuales Colombia produjo aproximadamente 650. En ese ao (2013) haba cultivadas en Colombia unas 90.000 hectreas. Ello quiere decir que de acuerdo a la extensin en hectreas actual, que est por encima de las 160.000, la produccin de cocana de Colombia debe ser al menos de 900 toneladas.

A medida que la cocana se va transportando a diferentes lugares su valor va cambiando. Es decir, hay una variacin en la oferta y la demanda de este narctico en diferentes espacios geogrficos y ello va modificando su valor comercial. El principal consumidor de cocana en el mundo es Estados Unidos: se estima que su consumo anual es de aproximadamente 450 toneladas, mientras que se estima que a Europa llegan anualmente unas 250 toneladas, siendo entonces esta regin la segunda consumidora mundial de esta sustancia. En otras palabras, donde hay mayor demanda hay mejor precio, por ello un kilo de cocana tiene un valor mucho mayor en los Estados Unidos y en Europa que en cualquier otra parte del mundo.

Para dimensionar la manera como se va modificando el valor comercial de la cocana en la medida que se va modificando el lugar donde se encuentra, presentamos la siguiente grfica que muestra la variacin de su valor comercial de acuerdo al lugar donde nos encontremos dentro del continente americano:


Imagen 2: Variacin del precio de la cocana en Dlares. [ii]

Es claro que a pesar de que se estigmatiza y responsabiliza al campesinado colombiano como el principal responsable en la cadena de produccin de la cocana, sus mrgenes de ganancia son los ms pequeos en relacin a todo el ciclo de comercializacin y transporte de este producto. Tambin es claro que el principal corredor de transporte de drogas que tiene el pas se encuentra en la costa pacfica, y tambin es evidente que existen importantes poderes de tipo poltico, econmico y militar involucrados en la evolucin y continuidad de este rentable negocio ilcito. Entonces, vemos que no es el campesinado colombiano ni las FARC quienes controlan la red de comercializacin internacional de la cocana desde Colombia a otros lugares del mundo, sino que existen complejas redes dentro de la sociedad colombiana que controlan y regulan este lucrativo negocio.

Resulta particularmente llamativo ver que en las emisiones de noticias de las cadenas de televisin recientes ya no aparezcan los cubrimientos de grandes incautaciones de narcticos a los que nos tenan acostumbrados en la fase ms crtica de tensin entre la institucionalidad y la insurgencia, donde se le achacaba a la guerrilla toda la responsabilidad en la comercializacin y transporte de narcticos en Colombia. Es decir, con el proceso de paz mgicamente dejaron de darse las grandes incautaciones a las que nos tenan acostumbrados en medios de comunicacin. Ser que esto es as porque ya no hay a quien responsabilizar?, o ser que hay acuerdos implcitos entre poderes y autoridades locales con estas redes de mafiosos para sacar grandes cantidades de droga del pas en este convulsionado y extrao complejo contexto social y poltico de paz?

No hace falta ser un experto en temas de narcoticos para reconocer que estamos ante un problema bastante complejo en Colombia actualmente, y que por omisin, incapacidad o negligencia el Estado colombiano no sabe como abordar esta temtica. ser que van a esperar para repetir la frmula de asumir y acoger la estrategia que disee el gobierno norteamericano para el problema en Colombia? y tambin habra que preguntarnos los acuerdos firmados entre el gobierno y las FARC tienen el suficiente alcance en trminos de recursos, de tiempo y de maniobrabilidad como para resolver este problema?

Se va la guerrilla y la coca sigue se rompe la relacion Guerrilla coca?

El gobierno colombiano tuvo como uno de sus principales argumentos para combatir a las FARC el que esta guerrilla de alguna manera promoviera la extensin de cultivos de coca en varias regiones de Colombia. Es decir, desde la institucionalidad se present con mucha fuerza el argumento de que la guerrilla de las FARC era el principal productor de cocaina del pas, y que por tanto neutralizar a la guerrilla necesariamente implicaba acabar con los cultivos de coca.

Sin embargo, el contexto actual complejiza y relativiza esta afirmacin del gobierno. Si miramos en detalle el contexto actual vemos que la relacin guerrilla coca no es tan lineal y evidente como se plantea en las frmulas y estrategias de intervencin civico-militar del gobierno. Si compraramos las zonas veredales de las FARC en trminos del nmero de hombres ubicados en estas zonas en relacin a las zonas cocaleras, vemos que no necesariamente donde hay ms coca, hay ms guerrilla. Por ejemplo, si sumamos la cantidad de miembros de las FARC presentes en las zonas veredales de Nario, Putumayo y catatumbo (1120 personas), vemos que esta cantidad representa apenas el 17 % del total de personas que hacen parte de esta guerirlla que estn ubicados en todas las zonas veredales de Colombia.

Con lo anterior, es claro que el reiterado y reencauchado discurso del gobierno colombiano de que las FARC ostentaban el monopolio en la produccin y la comericalizacin de la coca en todo el pas es falso, ya que a pesar de que la guerrilla se ha movido a las ZVTN, la dinmica de la produccin y comercialziacin de la coca sigue, y de hecho viene en un proceso de bonanza y crecimeinto nunca antes visto en Colombia. En otras palabras, hay personas con la suficiente capacidad y control territorial distintas a la guerilla que estn controlando y regulando el negocio del narcotrfico en Colombia. Y desde ya vale la pena preguntarnos Quienes son, y qu har el gobierno colombiano ante esto?

Aqu podemos ver un reciente mapa donde se puede ver el nmero de guerrilleros de las FARC ubicados en cada una de las Zonas Veredales de Transicin y Normalizacin -ZVTN-, y ver que efectivamente la ubicacin de algunas zonas cocaleras del pas si coinciden con algunas de las reas de influencia de las FARC, pero tambin es claro que la capacidad militar de esta guerrilla no est dada en funcin de la actividad cocalera, y el tamao de cada una de las ZVTN da cuenta de ello. Es decir, donde hay mas coca no necesariamente es donde hay ms guerrilla, y con ello queda en evidencia que en este momento hay otros actores distintos a las FARC involucrados en la comercializacin y transporte de estos narcticos.

Imagen 3: Nmero de guerrilleros de las FARC ubicados en las zonas veredales. [iii]

 

Paz sin coca: Conflictos sociales, protesta popular y retos para el Estado.

Recientemente se han escuchado diverso tipo de declaraciones por parte de miembros de diferentes instancias de la institucionalidad sobre el problema de los cultivos de coca. Una de las posturas que ms son fue la del ex Procurador General, quien defendi la propuesta de que la salida ms conveniente y necesaria para el problema deba ser retomar el uso del glifosato para la fumigacin de estos cultivos y con ello tratar de reducir el nmero de hectreas cultivadas. A su propuesta tambin se sum la voz del Fiscal General de la Nacin, quin tambin se ha mostrado de acuerdo en que esta debera ser la salida y se deba retomar el uso del glifosato.

Tambin ha llamado la atencin las declaraciones del ministro de Defensa Luis Carlos Villegas, quien ha planteado que el reto del Estado colomiano y sus fuerzas militares para el 2017 es acabar con 100.000 hectareas de coca. Sostiene que las fuerzas militares contemplan una estrategia de errdicacin manual, sustitucin de cultivos y la fumigacin con glifosato de manera terrestre para cumplir con esta meta.

Adems, queda en el tintero lo plasmado en los ltimos acuerdos firmados entre las FARC y el gobierno colombiano sobre el tema de cultivos de uso ilicito ( punto 4), donde se contempla la creacin de un Programa Nacional Integral de Sustitucion de Cultivos de Uso Ilicito y se trazan algunos objetivos y principios para resolver el problema. Sin embargo habra que preguntarnos: si al gobierno le ha costado hasta el momento cumplir con las condiciones bsicas para que los guerrilleros puedan permanecer en las ZVNT, Cul ser entonces la capacidad que tendr para cumplir lo contemplado en esta parte del acuerdo y resolver as el problema de los cultivos en Colombia?

Adems, no se puede ignorar la posible presin del gobierno norteamericano cuando a medidados de este ao el departamento de Estado publique su informe anual donde determine la extensin geogrfica de los cultivos de coca en Colombia y se vuelvan a encender las alarmas. Aunque esta vez la situacin ser un poco distinta o novedosa en tanto el gobierno dificilmente pueda seguir responsabilizando a las FARC por el problema. Entonces, ser que en este nuevo contexto caer todo el peso de la persecusin en contra del campesinado?

Para el gobierno colombiano necesariamente debe terminarse la cadena productiva del narcotrfico para que se valide a nivel internacional su propuesta de paz, y seguramente los intentos que haga la fuerza pblica para la erradicacin de estos cultivos va a generar importantes conflictos sociales, procesos de resistencia y formas de movilizacin en estas atrasadas y olvidadas regiones, ya que por costumbre la gente en estas zonas es bastante desconfiada del gobierno, quien mucho ha prometido y poco ha hecho por materializar obras de inversin e impulsar politicas pblicas que ayuden a mejorar las condiciones de vida de estas poblaciones. El tema de la coca seguramente ser en el corto plazo un detonante que impulse procesos de movilizacin popular en estas regiones rurales, y lo cierto es que ni el Estado ni la guerrilla tienen el sartn por el mango en este tema, solo la historia y el tiempo nos mostrarn el desenlace de esta cuestin.

Adems, el rostro de este pulpo que controla actualmente la cadena de transformacin, comercializacin y transporte de la coca en Colombia sigue en el anonimato. Seguramente la institucionalidad hablar de que los responsables de ello son grupos o bandas delincuenciales, pero es claro que por la envergadura y rentabilidad del asunto, hay poderes de diverso tipo que se mueven entre las sombras de la legalidad y se siguen lucrando de este rentable negocio. Por ello, si el Estado colombiano realmente quiere enfrentar el problema del narcotrfico, debe antes depurarse de quienes desde adentro mismo de la institucionalidad promueven, se benefician y se lucran con este negocio. No olvidemos que hay incluso expresidentes y senadores de Colombia que fueron amigos y personas de confianza de Pablo Escobar, quien fuera el ms poderoso narco de la historia.


Notas

[i] Disponible en: http://elcooperante.com/colaboracion-colombia-detecta-aumento-de-66-en-cultivos-de-coca-en-frontera-con-venezuela/

[ii] Disponible en : http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/286766-precio-droga-crece-500-veces/

[iii] Disponible en: http://www.semana.com/nacion/articulo/dejacion-de-armas-de-las-farc-estaria-atrasada/516114


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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