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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2017

Black Mirror
A travs del espejo

Guillermo Paniagua
Hala Bedi/ SerialK


Es de sobra conocida y padecida la capacidad del sistema capitalista de generar patolgicamente demanda en base a la imposicin de una inescrupulosa oferta. Las ofrendas depositadas ante el sacrosanto altar del beneficio han presentado a lo largo de la Historia mltiples declinaciones donde dentfricos, misiles o brcolis han podido intercambiarse generosamente como variables para la sencilla resolucin de la ecuacin de acumulacin de capital. Hoy en da con una maquinaria mercantilista de desbocada imaginacin y con engranajes 4.0 minuciosamente engrasados hasta podemos darnos el lujo de consumir dilemas ticos, reality de por medio, ayudando a una paciente terminal a decidir a quin ceder su rin o acompaando a personas enfermas desahuciadas a enfrentar unas pruebas mdicas que una generosa productora tiene a bien de concederles. En el caso de que no nos entusiasme presenciar la deriva esquizofrnica de personas confinadas en reductos claustrofbicos ni seguir las andanzas de famosillos sometidos a maniobras militares y de combate, siempre tendremos otra pantalla a mano, la del mvil, para centrarnos un poco y proveernos de una buena dosis de realidad junto a nuestros queridos seguidores o, para los amantes de la naturaleza, junto a extraos animalitos que cazaremos en manada rodeando casas y provocando, si hace falta, estampidas. Mientras, algunos mecen un reborn recin adquirido online, otros rellenan el formulario de clonacin de su mascota favorita o de su prxima excursin intergalctica y los ms animados atiborran estadios con pancartas, bufandas y vuvuzelas incluidas para forofear a gusto en campeonatos futbolsticos vdeo jugados. Todo ello, eso s, a la par que ministros y jefes de Estado publican en menos de 150 caracteres decretos de recortes presupuestarios y, sobre todo, bajo el exhaustivo y considerado seguimiento de los mercaderes del Big data y de las enjambrosas e hipertrofiadas agencias de inteligencia estatales.

Que no cunda el pnico: lo comentado hasta aqu no desvela filtracin o spoiler alguno sino simples muestras de una realidad, la nuestra, sobre la que Black Mirror (2011), serie creada por Charlie Brooker, reflexiona a lo largo de la docena de captulos hasta ahora entregados. Aqu, como en toda antologa, lo que serializa la propuesta no es la continuidad de una trama, de unos personajes sino una unidad temtica, un tono, una idea plasmada en diferentes captulos independientes unos de otros y que, en el que caso que nos ocupa, toman la forma de pequeos ensayos audiovisuales. Ensayos que ms que proyectarnos en el futuro como lo podra sugerir la desafortunada etiqueta que se le suele adjudicar a esta serie se dedican a estirar sesudamente la masa fina de nuestro presente, a desovillar el entramado de redes con las que nos atrapa, tal mosquitas en trampas aracndeas, un sistema omnisciente que juguetea con nosotras y que ha logrado reconciliar y hasta convertir en swingers a las puritanas parejas de lo real y lo virtual, del sujeto y del predicado. Un dilema, el del soador soado o del sujeto sujetado, que ya preocupaba a Alicia en la secuela de su maravilloso mundo y a Borges en sus no menos maravillosas ruinas circulares, ambos pequeos amplificadores de un eco que llegaba desde los albores de la llamada modernidad, desde aquellas famosas meditaciones donde un metodolgicamente desconfiado Descartes evaluaba los posibles impactos intervencionistas de un mal genio en la lucidez de su yo soberano.

Ahora bien, si la lgica de espejos infinitos o el procedimiento de cajas chinas han sido dispositivos estudiados y movilizados en numerosas ocasiones, se limitaban hasta hace bien poco a metaforizar un ejercicio lgico o esttico suscitado por una mera, aunque sugerente, hiptesis de trabajo. Lo que demuestra claramente Black Mirror, a veces con un grito narrativo un tanto estridente y otras mediante la sobrecogedora sobriedad de sus planos y efectos especiales, es que hoy en da esta hiptesis ha perdido- si me permiten- el hipo, al imponerse la imperturbable cadencia respiratoria del sistema a nuestro espacio vital ms ntimo. Lo que era el objeto de la elaborada reflexin de algunos se ha convertido mediante dispositivos materiales invasivos de ltima generacin en el sujeto de una realidad prosaica que nos afecta a todas y cuyas implicaciones en nuestro cotidiano son tan vitales como la urgencia de sopesarlas y superarlas. Porque en Black Mirror de lo que se trata es tanto de realizar un lcido e incisivo ensayo sobre los actuales y potenciales mecanismos de control disciplinario como de delimitar situaciones, encuadres, en los que se puedan observar y estudiar- esta vez como si de un ensayo cientfico se tratase- nuestras reacciones y comportamientos, nuestros miedos y anhelos. En pocas palabras, la elasticidad antropolgica en un contexto social adverso.

The Twilight Zone, madre indiscutible de las series de antologa, ya lo haca genialmente all por la dcada de los 50. Denunciar la sofocante realidad del Macarthismo y al mismo tiempo bucear en las turbias profundidades del ser humano fueron la marca de una propuesta que le dio a la narrativa serial su primer momento de gloria. Para ello, si su genial creador Rod Serling recurra sobre todo a elementos fantsticos como catalizadores del experimento, en el caso de Black Mirror ya no hace falta. Ni fantasa, ni especulacin, ni lgica especular, solamente los estragos antropolgicos ocasionados por una pantalla omnipresente pero que, una vez apagada, se convierte como por arte de magia en un espejo negro a travs del cual podemos vislumbrar la frgil silueta de un cuerpo humano. Al fin y al cabo, aunque apenas abordado en esta serie, el reflejo de los delicados pero insustituibles mimbres con los que contamos para organizar la resistencia.


Fuente: http://halabedi.eus/2017/02/22/serialk-traves-del-espejo-black-mirror-guillermo-paniagua/


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