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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2017

Los dolores que provocan los dlares en El Salvador

Roberto Herrera
Rebelin


Hace un par de aos tuve la oportunidad de conocer y conversar con una compatriota, originaria del Congo, un cantn del departamento de Santa Ana. Haba llegado a Alemania junto con su hijita en el marco de la ayuda humanitaria Corazn Alemn, proyecto promovido e impulsado por un catedrtico de la Clnica de la Universidad de Friburgo en colaboracin con el hospital Benjamn Bloom en San Salvador. La pequea haba sido intervenida quirrgicamente debido a una enfermedad congnita cardiovascular, sin la cual le esperaba una muerte segura. La intervencin a corazn abierto haba transcurrido exitosamente y la nia guardaba reposo en la unidad de cuidados intensivos.

Como parte de un grupo de colaboradores hispano parlantes, mi labor en esos momentos era la de traducir, atender a las necesidades de la madre y acompaarla en esos momentos angustiosos, en que La Pelona, consciente de la complejidad de la operacin, segua deambulando en los corredores del hospital de nios esperando llevarse el alma de la cipota.

Fue precisamente en esa ocasin que constat que la dolarizacin oficial de la economa salvadorea a partir del ao 2001 no solamente elev el ndice de coste de vida, sino que tambin corrompi el lenguaje popular salvadoreo. Tan alto est el costo de la canasta familiar en la actualidad que tener un par de huevos puede costar hasta la vida. En El Salvador, cuando se es pobre, es decir, cuando no se tiene empleo o no se cuenta con un familiar que subvencione la canasta familiar con peridicas remesas de dlares, los dolores van desde los de cabeza, pasando por los del estmago hasta llegar a los de los pies. Y, qu decir de los indigentes?

Cunto cuesta una pupusa? pregunt a la joven madre, pensando en el ndice Bic Mac. Un cora respondi, con la fluidez y soltura de alguien que est 100% seguro de lo que est diciendo. Un qu? ripost consternado, pues la paisana me haba agarrado en curva. El mencionado cora result ser ni ms ni menos que un cuarto de dlar.

Si la pupusa, el plato tpico por excelencia en la cultura salvadorea y, adems, el ms popular, costaba en ese entonces un cora, es decir, 25 centavos de dlar, cunto costara el frijol, el arroz, la leche, el transporte y la vivienda? O una compleja operacin a corazn abierto?

La dolarizacin de la economa salvadorea, que dicho sea de paso se est transformando en un socialismo sui generis, a decir de la dirigencia del FMLN, no ha contribuido hasta la fecha al crecimiento sustancial de la misma. La dependencia de las remesas, principalmente las que llegan de los Estados Unidos, donde trabaja de manera legal e ilegal ms de un milln de salvadoreos, es tal, que cualquier retorcijn de tripas econmico provocado por la falta de empleo en los Estados Unidos, o por las medidas anti extranjeros y proteccionistas que est impulsando la administracin de Donald Trump, pueden provocar una churria diarrea macro y micro econmica  mucho ms complicada y peligrosa que la provocada por la ingestin de pupusas contaminadas con virus o bacterias.

Medardo Gonzlez, otrora Comandante Milton de las Fuerzas Populares de Liberacin Farabundo Mart, una de las organizaciones poltico-militares ms radicales en sus inicios lucharon y murieron por un socialismo proletario, y actual secretario general del FMLN, expres en cierta ocasin que su partido est luchando por un socialismo propio, tan guanaco como las pupusas de loroco.

No s qu le hubiera ocurrido al ex comandante Milton, si en los aos setenta y principios de los ochenta del siglo pasado se le hubiera ocurrido postular por el socialismo con sabor a pupusa de loroco! Seguramente lo hubieran descuartizado ideolgicamente hablando sus mismos camaradas del Comando Central y con sus vsceras hubieran preparado uno de los platos ms tpicos y populares: Yuca con fritada, el hermano mellizo de las famosas pupusas.

La santaneca y su hija regresaron despus de unos das y aunque su visita en estas tierras no tuvo nada que ver con la dolarizacin ni con las debilidades macroeconmicas nacionales, el encuentro me trajo a la memoria aquellos aos, en la dcada de los 60, en que uno poda hartarse de pupusas con un coln salvadoreo o comprar con un tostn (50 centavos) yuca con chicharrones en el Mercado Central y todava sobraba para beberse una Pilsener bien helada.

Cada poca tiene su propio sello y ya que en la vida todo cambia para bien o para mal, no es extrao que cambie la moneda y su valor. Lo que si llama la atencin es que un gobierno que proclama ser de izquierdas y gestor del socialismo guanaco, mantenga todava la ley de integracin monetaria impuesta por el partido derechista de ARENA, a pesar del carcter antipopular de la misma. Sin duda alguna, muchas cosas han mejorado en El Salvador, sobre todo en la dimensin poltica; pero despus de la tertulia meramente anecdtica con la paisana, para m qued difanamente claro que a nivel socio-econmico las cosas han empeorado para los sectores sociales con menor poder adquisitivo.

Escuchando a la joven madre salvadorea relatar las adversidades que sufren los tristes ms tristes del mundo en el campo y la ciudad en El Salvador del siglo XXI, percib los dolores que provocan los dlares, sobre todo cuando no se tienen la cantidad suficiente y necesaria para resolver los problemas econmicos del da a da.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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