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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2005

Parias urbanos

Juan Torres Lpez
Rebelin


Nueve das continuados de violencia en la periferia de Pars muestran la impotencia del Gobierno francs para hacer frente al conflicto social y la profundidad de los factores que la estn generando.

Durante aos se vienen acumulando en las periferias urbanas millones de pobres y excluidos a los que no se le est dando ms espacio social que el de la miseria, la informalidad o el crimen. Es natural que, antes o despus, comencemos a notar sus consecuencias.

Durante mucho tiempo se ha estado considerando que la pobreza era, fundamentalmente, un fenmeno rural porque era en esas zonas es donde efectivamente se concentraban en mayor medida los parias del planeta. Pero la propia miseria ha actuado como un impresionante mecanismo de propulsin que ha enviado a millones de personas desde la actividad agraria cada vez ms empobrecida hasta las metrpolis.

El fenmeno se ha generalizado en todo el orbe, si bien en algunos lugares ha alcanzado ribetes realmente espectaculares. En Corea del Sur, por ejemplo, en slo 20 aos la poblacin ha pasado de ser el 80% rural al 80% urbana y ms o menos as ha ocurrido en otros muchos pases. La coincidencia de esa gran transformacin con la aplicacin de las polticas liberales que han debilitado las estructuras de bienestar en todo el mundo, ha dado como resultado la aparicin de la nueva y masiva pobreza urbana. En las ciudades de Amrica Latina haba 44,2 millones de pobres en 1970 y a finales de siglo alrededor de 130 millones e incrementos de la misma proporcin se han dado en que casi todos los lugares del mundo.

El fenmeno se ha producido tambin en los pases ricos y entre ellos en los europeos de nuestro entorno. Aunque quiz de una manera ms soterrada y menos visible, tambin nuestras barriadas perifricas se han ido convirtiendo en bolsas de pobreza y marginalidad cada vez ms desprotegidas.

Esta nueva pobreza es mucho ms daina que la que tradicionalmente se asentaba en los espacios rurales por muchas razones. La monetizacin de las relaciones sociales excluye en mayor medida a quien no dispone de recursos suficientes, la vulnerabilidad es mucho mayor porque son ms dbiles los lazos de interrelacin social y la fragilidad de las estructuras en las que se basa la nueva marginalidad urbana obliga a recurrir a actividades informales como la droga que suelen estar vinculadas a altos niveles de delincuencia y violencia colateral. Todo ello hace que la pobreza urbana sea mucho ms excluyente y empobrecedora, y tremendamente difcil romper el infernal crculo vicioso en el que crece y se reproduce.

Hace cuatro se tradujo al castellano un libro del socilogo francs Loic Wacquant cuyo expresivo ttulo era `Parias urbanos. Marginalidad urbana a comienzos del milenio. Una obra que estos das cobra una enorme actualidad.

En l se hace un anlisis de los guetos estadounidenses y de la marginalidad en los barrios franceses que no deben haber ledo quienes ahora se empean en hacer frente al conflicto de la periferia parisina a base de mera fuerza policial.

Wacquant mostr que el gueto racial en Estados Unidos haba pasado a ser una especie de hipergueto como consecuencia de cuatro transformaciones que han producido las polticas neoliberales de nuestro tiempo: la degeneracin de las relaciones laborales y la precarizacin del trabajo, la segregacin racial (que ms adelante ha afectado a los hispanos y a todo clase de inmigrantes en muchas de nuestras ciudades), el debilitamiento del Estado de Bienestar y la disminucin de las polticas pblicas de proteccin social.

En su opinin, eso ha producido dos fenmenos de los que ahora se nutre la exclusin, la marginalidad y la violencia en muchos otros guetos. Por un lado la estigmatizacin de esos territorios y, por otro, la bsqueda de salidas en la economa informal y, especialmente en la droga. De ambos no puede nacer sino el coctel explosivo del que an no hemos visto ms que su muy iniciales manifestaciones.

Wacquant descubre en su libro que en los barrios marginales de Detroit han desaparecido hoy da los lazos de socializacin o solidaridad inter e intragrupal que existan hace veinte aos y que han sido sustituidos por "despacificacin, desdiferenciacin e informalizacin".

Ahora, cuando ese submundo que han creado las polticas de los ltimos aos se levanta, lo ms fcil es limitarse a decir que se trata "de esa gentuza" a la que simplemente hay que pararle los pies. Se olvida, sin embargo, que esos guetos, esos territorios sin ley, y la propia violencia que desde all se est irradiando, no han sido creados por los propios excluidos. El gueto, los numerosos barrios o espacios marginales de nuestras ciudades se definen como tales desde fuera porque, como bien dice Wacquant, los de dentro han perdido incluso la capacidad de crear identidades propias colectivas o individuales. Parafraseando a Marx, podramos decir que no es la naturaleza la que crea a unos seres humanos sin nada ms que su miseria y a otros con el privilegio de tener todo a su alcance. Cuesta trabajo entenderlo pero han sido los propios parisinos los que han creado a quienes ahora destrozan sus calles, queman sus automviles y amenazan la tranquila existencia que a los de dentro de los guetos se les haba negado. Y todos los dems somos los que hemos creado la amenaza que ms pronto que tarde se lanzar igualmente contra nosotros.

De hecho, como algo menos agresivo pero quiz mucho ms significativo cabe interpretar la ocupacin forzada de viviendas que estos ltimos das se ha producido en un pueblo granadino. Un problema muy simblicamente cerrado cuando el juez dictaba que los ocupantes no haban podido mostrar ttulo alguno que mostrara su derecho a disfrutar de las viviendas. Gran descubrimiento!

Michel Foucault, el filsofo francs ms bien maldito y poco recordado, escribi acerca de cmo nuestras sociedades gobiernan muy desigualmente los ilegalismos y ese es en realidad lo que est ocurriendo. Cmo no vincular los hechos violentos que ahora contemplamos a las polticas que durante todos estos aos han estado dedicando suelo y recursos a la construccin de viviendas e infraestructuras para privilegiados mientras los han negado para proporcionarlas a los sectores menos favorecidos? Cuando los marginados salen por la noche, cuando los que han sido excluidos para beneficiar slo a los privilegiados se hartan y se dedican a destruir lo que odian porque se les ha negado a ellos, los causantes ltimos de todo eso no pueden eludir su responsabilidad. Enviando unos cuantos miles de policas podrn apagar un fuego, pero no evitar que renazcan las hogueras de violencia y odio que provocan la exclusin y la injusticia.

Juan Torres Lpez (http://www.juantorreslopez.com) es Catedrtico de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga (Espaa) y colaborador habitual de Rebelin



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