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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2017

El activista de Paz con Dignidad y OMAL, Ricardo Gayol, participa en un acto de CEDSALA-Pas Valenci
El poder de las transnacionales y la rapia global

Enric Llopis
Rebelin


Estafa, soborno, blanqueo de capitales, posicin abusiva de mercado, evasin fiscal, apropiacin indebida, manipulacin contable, fraude, soborno, parasos fiscales, ingeniera financiera, doble contabilidad, lobbies, puertas giratorias... Los investigadores del Observatorio de las Multinacionales en Amrica Latina (OMAL), Pedro Ramiro y Erika Gonzlez, enuncian esta ristra de malas prcticas que no resultan ajenas a las empresas multinacionales. No menos ilustrativo es el ttulo del artculo que publican en el nmero 135 de la revista Papeles de relaciones ecosociales y cambio global: Las empresas transnacionales en la arquitectura de la impunidad: poder, corrupcin y derechos humanos. A lo largo del siglo XX se han producido ejemplos clamorosos, como la masacre de las bananeras (de ese modo se la conoce en Colombia) perpetrada en 1928 por la compaa estadounidense United Fruit Company. Desde entonces la multinacional, hoy Chiquita Brands, acumula denuncias por acaparamiento de tierras, uso esclavista de la mano de obra, soborno y corrupcin poltica. Pedro Ramiro y Erika Gonzlez recuerdan que la bananera particip en la defenestracin del presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz, en 1954; y en septiembre de 2007 la empresa tuvo que afrontar una multa de 25 millones de dlares en Estados Unidos por financiar a paramilitares colombianos.

Sobre el poder de las transnacionales ha reflexionado el activista Ricardo Gayol, miembro de la asociacin Paz con Dignidad y de OMAL, en un acto organizado por CEDSALA-Pas Valenci. Adopta como punto de referencia el cuaderno Alternativas para desmantelar el poder corporativo (2016, Universidad del Pas Vasco-Hegoa), del coordinador de Paz con Dignidad-Euskadi, Gonzalo Fernndez Ortiz de Zrate. Adems de recomendaciones para gobiernos y movimientos sociales, se informa de que 69 de las 100 mayores entidades econmicas mundiales en 2016 eran corporaciones, y slo 31 estados. La tendencia apunta a un creciente desequilibrio: 63 empresas multinacionales y 37 estados en 2015. El texto citado por Ricardo Gayol aade una comparativa de la Fundacin Global Justice Now que seala en la misma direccin. El valor de mercado de las diez empresas con mejores resultados en 2015 (Walmart, State Grid, China National Petroleum, Sinopec Group, Royal Dutch Shell y Exxon Mobil, las cinco primeras) es equiparable al PIB de los 180 pases con menor peso econmico del planeta.

Desempean algn tipo de accin poltica las compaas multinacionales? Se combina la influencia en los gobiernos con el nimo de lucro? Ricardo Gayol destaca una serie de maniobras que han llevado a trmino estas grandes empresas durante el siglo XX, recopiladas por el Observatorio de las Multinacionales en Amrica Latina. As, la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935) tuvo como catalizador los intereses de las petroleras Standard Oil Company (actualmente Chevron-Texaco y Exxon Mobil) y Royal Dutch Shell. El holocausto nazi (1941-1945) cont con la complicidad de corporaciones alemanas (Krupp, Siemens, BMW y Wolkswagen, entre otras) y norteamericanas como Ford y General Motors. Conocida es la actuacin de la CIA y la International Telephone and Telegraph (ITT) en el derrocamiento de Allende (1973). En la larga guerra civil de Angola (1975-2002), una parte de los beneficios de las petroleras -BP, Exxon Mobil o Total- se dedicaba a financiar la compra de armas; En la dcada de los 70, Peugeot, Ford y Mercedes Benz se beneficiaron de la persecucin de militantes de los sindicatos por la dictadura argentina; y Nestl era objeto de denuncias por el fomento de la leche en polvo como sustituto de la leche materna en frica, lo que desencaden efectos negativos en la salud y la seguridad alimentaria. A mediados de los 80, cerca de 15.000 personas murieron en Bhopal (India) por la fuga de gases txicos en una empresa participada por Union Carbide (Hoy Dow Chemical).

Otra de las investigaciones en las que se apoya Ricardo Gayol es el libro Contra la lex mercatoria (Icaria, 2015), de Juan Hernndez Zubizarreta y Pedro Ramiro. El texto recoge diversidad de pareceres sobre los negocios de calado global. El exministro de Asuntos Exteriores del gobierno espaol, Jos Manuel Garca-Margallo, realiz en junio de 2014 la siguiente afirmacin: Atraer a las empresas multinacionales ha de ser una prioridad para un gobierno responsable. Pronunci estas palabras en unas jornadas organizadas por el conglomerado Multinacionales por marca Espaa. Mantiene una posicin distinta Jean Ziegler, Relator Especial de la ONU para el Derecho a la Alimentacin (2000-2008), y actualmente asesor del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas: El capitalismo ha llegado a su estado paroxstico y el Estado est totalmente desarmado frente a l; el verdadero sujeto de la historia, el ms poderoso hoy en da, son las sociedades transcontinentales privadas.

Ricardo Gayol define la Lex Mercatoria como la armadura del capitalismo, que privilegia los negocios corporativos frente al inters general. Forman el ncleo duro los contratos de comercializacin y explotacin, acuerdos de proteccin de inversiones, polticas de ajuste y prstamos condicionados, tratados comerciales bilaterales y regionales, normas y disposiciones multilaterales y laudos arbitrales. Esta coraza hace posible que WalMart, Shell y Exxon Mobil cuenten con unos ingresos anuales superiores al PIB de Austria, Sudfrica y Venezuela; o que los volmenes de ventas de Telefnica y Repsol dupliquen el PIB de Bolivia y Honduras, respectivamente. Ramiro y Hernndez Zubizarreta sealan que la gran crisis global no ha supuesto un freno a los beneficios de las transnacionales y sus directivos. Mencionan el ejemplo de Amancio Ortega, principal propietario del grupo Inditex, que ingres 961 millones de euros en 2015 slo en dividendos; No fue el nico en percibir remuneraciones estratosfricas en esta compaa. El presidente y consejero delegado, Pablo Isla, ingres en 2014 cerca de ocho millones de euros; en 2014 las 25 principales fortunas del mundo aumentaron su patrimonio en un 9% respecto al ao anterior. Otra expresin de este poder empresarial son los 15.000 lobbistas que pululan por el Parlamento europeo, un 70% relacionados con transnacionales.

La Lex Mercatoria y la arquitectura de la impunidad no son una huera abstraccin terica. El libro Contra la Lex Mercatoria explica este poder fuerte y real con la nacionalizacin de YPF filial de Repsol- por parte del gobierno argentino en 2012. Repsol puso en marcha todo su arsenal. Recurri ante los tribunales nacionales, ante el CIADI (tribunal de arbitraje dependiente del Banco Mundial), present una demanda colectiva en Nueva York contra el Estado argentino y otra por la va mercantil en Madrid. La petrolera cont asimismo con el apoyo poltico y diplomtico del gobierno espaol y las instituciones europeas. Ninguna de estas posibilidades se halla al alcance de las poblaciones mapuches castigadas durante dcadas por la actividad de Repsol. Ricardo Gayol apunta otra diferencia palmaria. Poco tienen que ver las sentencias de los jueces estadounidenses a favor de los fondos buitre que litigaban contra el gobierno argentino, con las sanciones morales que el Comit de Libertad Sindical de la OIT ha impuesto a Colombia por batir records en el asesinato de sindicalistas.

Los efectos del modelo pueden visibilizarse claramente en Bangladesh, un gran exportador global de manufacturas textiles. El sindicato internacional IndustriALL ha denunciado que los costes globales de una camiseta fabricada en el pas son de 1,5 cntimos de euro, aunque en el mercado se venda por 20 euros. Tal vez tenga que ver con ello las detenciones y torturas durante los ltimos aos de miembros del Bangladesh Center for Worker Solidarity. El derrumbe de un bloque de ocho pisos el tristemente afamado Reina Plaza- en el que se hacinaban obreras del textil, termin con 1.100 personas muertas y 2.500 heridas en abril de 2013. Se da la circunstancia que en el edificio fabricaban ropa subcontratas de Benetton, Mango, Primark y El Corte Ingls. Adems, en otras maquilas de Bangladesh se satisfacen los pedidos de H&M, C&A, Walmart o Inditex.

El Observatorio de las Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) recuerda que el buque Exxon Valdez (por el nombre de la petrolera propietaria) derram en 1989 unas 37.000 toneladas de hidrocarburos en Alaska; en la dcada de los 90 del siglo XX Nike acumul denuncias por la explotacin laboral de la infancia en las factoras asiticas. Otro caso que ha levantado las alarmas globales se produjo en Nigeria, en 1995. Con la complicidad de la petrolera Shell, la dictadura ejecut a nueve opositores que sealaban las prcticas de la multinacional. Uno de ellos, el poeta y ecologista Ken Saro-Wiwa.

Contra las corporaciones de raz espaola tampoco han faltado las denuncias. Por ejemplo contra el BBVA, por la fabricacin de represas en el ro Madera (Brasil), lavado de dinero (Colombia), congelacin de cuentas de organizaciones sociales (Mxico) o la financiacin del proyecto gasfero de Camisea (Per). Caso parecido es el del Banco Santander, cuya responsabilidad fue sealada en el despido del 60% de la plantilla del Banco Santa Cruz (Bolivia); la financiacin de la megahidroelctrica de San Antonio (Brasil), que implicaba daos ambientales y el desplazamiento de la poblacin indgena; tambin a la entidad bancaria se le achac en Colombia las presiones a trabajadores para evitar la sindicacin. Al listado se agregan los gigantes de la obra pblica, como ACS. OMAL cita a esta empresa como constructora del complejo hidroelctrico Ro Madera en Bolivia. A Telefnica se le seala por el despido masivo de trabajadores en Per tras la privatizacin; y al grupo Calvo, en El Salvador, por acoso laboral, despido de trabajadores y persecucin de sindicalistas.

Ricardo Gayol subraya que una de las respuestas articuladas a este modo de actuar es la Campaa Global para Reivindicar la Soberana de los Pueblos, Desmantelar el Poder de las Transnacionales y poner Fin a la Impunidad, impulsada en junio de 2012 en la Cumbre de los Pueblos Ro+20. Constituida por unos 200 movimientos sociales y organizaciones, la Campaa propone un Tratado Internacional de los Pueblos que apoye las resistencias y alternativas; y se moviliza por la aprobacin de un Tratado Vinculante, que amparado por la ONU regule la actividad de las transnacionales y detenga su violacin sistemtica de los derechos humanos. En junio de 2014 se produjo en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas la votacin favorable a constituir un Grupo de Trabajo Intergubernamental que inicie los trmites para el Tratado. En las reuniones y deliberaciones que se produjeron en la sede de la ONU en Ginebra participaron los movimientos sociales, que tambin convocaron una semana de movilizacin popular en la ciudad suiza. As ocurri en 2015 y 2016. En octubre de 2017 se reanudarn los debates del grupo de trabajo en Ginebra, y entre el 23 y 27 de ese mes hay convocada una gran movilizacin popular. La consigna tiene claramente marcado el objetivo: Reclamar los derechos de los pueblos por encima del lucro e impunidad de las transnacionales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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