Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2017

Catalua
El choque de trenes ya ha llegado

Miguel Riera
El Viejo Topo


Hace unos meses os promet dejar de sermonearos con el monotema cataln, el llamado procs. Pero voy a incumplir mi promesa y, en contra de la opinin de algn sensato colaborador de esta revista, voy a meterme en ese charco. Y lo hago para manifestar mi perplejidad, mi estupefaccin, ante el aparente abandono por parte de los dirigentes polticos de la a mi entender nica forma de superar, aunque solo sea parcialmente, la agria disputa que sostienen los partidarios de la separacin con los que no quieren verla ni en pintura: una reforma constitucional que permita avanzar hacia el estado federal. El temido choque de trenes ya est aqu, ha empezado y si sigue progresando nadie saldr indemne.

Y, sin embargo, aparentemente las fuerzas polticas siguen presas de un espejismo, el del referndum, exigindolo unos, negndolo otros, como si fuera un objetivo alcanzable, olvidando las propuestas que se insinuaban hace unos meses en torno a una posible reforma constitucional.

As que, digmoslo de entrada, y con toda claridad: el referndum no va a llevarse a cabo, y todos lo saben. Todos lo saben.

Una afirmacin tan tajante merece, desde luego, algn comentario que la justifique. Y no es difcil si hacemos el esfuerzo de contemplar el escenario poltico del momento y el uso de la palabra escenario aqu no es inocente metidos en la piel de cada uno de sus actores.

Mirmoslo, por ejemplo, con los ojos de PP. Es sabido o debera saberse que el primer objetivo de un partido poltico es alcanzar el poder, y el segundo mantenerse en l. Y, alguien puede creer seriamente que el PP va a jugarse sus votos en el conjunto de Espaa accediendo a la celebracin de un referndum del que podra derivarse aunque sea sumamente improbable la separacin de Catalua del reino de Espaa? No, y mil veces no. De ninguna manera. Y quien tiene la llave para llevar a cabo un referndum con garantas y con reconocimiento internacional es el gobierno del Estado, y no la tiene ninguna otra fuerza poltica. Tampoco la CUP. As que no habr referndum, y la posicin marmrea del Partido Popular, que es todava el ms votado y quiere seguir sindolo, se mantendr en este punto hierticamente congelada, a la espera de que el independentismo se estrelle contra el muro de la legalidad constitucional, aunque no es descartable alguna oferta compensatoria hacia sus antiguos socios convergentes.

Pongmonos ahora las gafas de mirar que utiliza el PSOE (con la debilitada muleta del PSC, ciertamente incmoda pero manejable) y descubriremos ms o menos lo mismo. Ni siquiera si Pedro Snchez ganara las primarias, cosa que est por ver, los socialistas alientaran un referndum que dara lugar a un terremoto interno de enorme magnitud y que llevara al partido a mnimos an ms mnimos que los actuales.

Obviamente, en el caso de Ciudadanos no existe margen para la especulacin: nacido en Catalua contra el nacionalismo, no puede hacer otra cosa, si quiere sobrevivir, que ampararse en la legalidad, y que el PP le saque en cualquier caso las castaas del fuego. Su no al referndum fue, es y ser rotundo.

En cuanto a Podemos, tengo la impresin de que va a delegar en este asunto en el futuro partido de los Comunes. Estos no parecen haber aprendido gran cosa de la experiencia del PSC, que paga ahora su largo intento de hacer convivir dos almas, la nacional catalanista y la social, coexistencia que le ha llevado a estar situado en tierra de nadie, tratando ahora de sacar partido de los errores de los otros y procurando poner algo de sentido comn en este embrollo, pero intentando armar un proyecto para el que no existen mimbres. Los Comunes, con el nimo de recolectar en las dos almas, defienden el referndum, pero legal y pactado, algo equivalente a mirarse el dedo olvidando la luna. Obviamente, sus dirigentes saben perfectamente que el referndum pactado, hoy por hoy, es tan imposible como que Donald Trump consiga dominar su incontinencia verbal (de las otras an poco sabemos), pero lo siguen postulando en una actitud que est ms prxima al tacticismo que al anlisis concreto de la realidad concreta, y eso ya sabemos que a la larga, como le sucedi al PSC, trae muy malos resultados. Veremos cunto tiempo puede mantenerse ese discurso sin que se seale que el rey anda por ah desnudo, y qu posicin tomarn luego.

Estn, claro, los partidos nacionalistas. Y estos, como PP y PSOE, no pueden dar marcha atrs en sus planteamientos sin caer en el abismo. Su nica escapatoria, metidos como estn en una va estrecha de no retorno, es convertir su previsible derrota en alimento para sus prximas campaas, enarbolando la bandera del victimismo. Algo que les resultar fcil en este choque de trenes que ya ha comenzado.

Los exconvergentes, ahora PDeCat, estn electoralmente en cada libre, amenazados por un abrumador sorpasso de Esquerra Republicana, y no pueden permitirse aparecer antes los suyos retrocediendo un solo milmetro despus de haber alimentado el crecimiento de las organizaciones civiles que atizan el fuego del independentismo. Aunque, al ser la parte ms dbil de este enredo, agradeceran seguramente un gesto del Estado que les permitiera dar algo de marcha atrs manteniendo la cara alta. No pueden, sin embargo, tomar en ese sentido ninguna iniciativa, so pena de ser severamente castigados por el catalanismo. Y estn solos ante el peligro: a su derecha, el Estado. A su izquierda, Esquerra Republicana, que les arrebatar la Generalitat, y eso para un partido que se ha construido sobre el clientelismo es casi como extenderle un certificado de defuncin. Pero si el Estado no da un paso al PDeCat no le quedar otra que aferrarse al victimismo y tratar de sobrevivir lanzando zarpazos al aire ante las agresiones del Estado cuantas ms mejor. (Eso si no estn sucediendo cosas en la trastienda, como la ltima conferencia de Mas en Madrid podra dar a entender, pero un pacto secreto de desactivacin del proceso provocara la inmediata ruptura de las relaciones entre los partidos independentistas, y la convocatoria de elecciones).

En cuanto a Esquerra, la imagen es sencilla: la del gato relamindose ante el ratoncillo exconvergente, modulando el tono de su victimismo en funcin de las necesidades del momento. Junqueras ya se ve President, sabe que no va a haber referndum y que ello conduce inevitablemente a elecciones autonmicas (plebiscitarias, nos intentarn vender), que ganar, y vuelta a empezar con distinta hoja de ruta.

Hara falta un Shakespeare para relatar la mezcolanza de drama y tragedia, con matices de comedia bufa, que se avecina.

Y vuelvo al principio: por qu ha dejado de hablarse de federalismo en los mbitos polticos? Es que a nadie le interesa ponerle freno al menos por un tiempo a las tensiones y enfrentamientos? O es que, por el contrario, esas tensiones y enfrentamientos le vienen bien a casi todo el mundo por la capacidad que tienen de enmascarar o disimular la crisis, la pobreza, el desempleo? Despus de todo, no hay como un buen choque de trenes para tener entretenido al personal.

Me da a m que algo de eso debe haber, as que, aun sin ganas, no prometo no volver sobre el tema. Por si acaso.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/articulo/el-sermon-el-choque-de-trenes/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter