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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2017

Mercosur 2017
Analizando detalles del Tratado de Libre Comercio con la Unin Europea

Federico Larsen
Nodal


En poco menos de diez das, la Argentina comenzar a enfrentar una serie de compromisos internacionales que representan cabalmente la intencin del gobierno Macri de volver al mundo. Entre el 20 y el 24 marzo, en Buenos Aires, se realizar la XXVII ronda de negociaciones birregionales Unin Europea-Mercosur de cara a la celebracin de un Tratado de Libre Comercio entre las partes. Entre el 5 y el 7 de abril, el World Economic Forum que se celebra todos los aos en Davos tendr su primera cita latinoamericana, justamente en Buenos Aires. En el cierre del mismo, el da 7, est previsto el primer encuentro entre presidentes de la Alianza del Pacfico y el Mercosur, en pos de profundizar la integracin comercial entre los dos bloques. En diciembre, del 11 al 14, Buenos Aires ser tambin sede de la Conferencia Ministerial Bianual de la Organizacin Mundial del Comercio. Y mientras tanto el gobierno argentino ya empez los preparativos de cara a su semestre en la presidencia del G20, que tendr su cumbre en Buenos Aires o Mar del Plata en la segunda parte de 2018.

Todos compromisos vinculados a una agenda marcada por la fe en el libre comercio, el multilateralismo y la apertura a los flujos financieros, la marca que el gobierno Macri quiere imprimir a la imagen de la Argentina en el mundo. Sin embargo, el mundo parece estar perdiendo su enamoramiento por los encantos librecambistas, y en varias regiones los intentos de acuerdo en ese sentido fracasaron por la oposicin de sus poblaciones. Nos concentraremos aqu en la negociacin que se llevar a cabo entre la UE y el Mercosur, y como sta se puede analizar a partir de las contradicciones que el libre comercio ha demostrado en todo el mundo.

Los TLC de la UE en Amrica Latina

El inters de la UE hacia Amrica Latina no es nada nuevo. Frente al estancamiento de las negociaciones multilaterales en el marco de la OMC, Europa decidi reforzar sus acuerdos bilaterales con diferentes pases, comenzando por Mxico, con quien firm en 2002 el Acuerdo Global que sirvi de modelo para la firma del mismo tipo de Acuerdo Preferencial con Chile en 2003. Si bien se estn negociando an ciertas modernizaciones, se podran tomar ambos ejemplos como los inicios de una larga serie de Tratados modernos de Libre Comercio entre Amrica Latina y la Unin Europea. En 2006 la UE comenz las negociaciones con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), alegando su respeto por la bsqueda de integracin en la regin. Sin embargo, ante la negativa de Bolivia, Ecuador y Venezuela, de aceptar los trminos del TLC, la UE logr convencer a Colombia y Per de que adhirieran al acuerdo en 2013 signando en parte el estancamiento definitivo del proceso de integracin andino. Ecuador, en un inentendible vuelco argumentativo pidi ser incluido nuevamente en el acuerdo en 2014, y firm su puesta en marcha en noviembre de 2016. Este es, hasta hoy, el caso en el cual las implicancias de la firma de un TLC con la UE aparecen ms evidentes, ya que buena parte de las clausulas impuestas al Ecuador contradicen su constitucin de 2008 y su poltica de Estado camino hacia el Buen Vivir. El acuerdo obliga a armonizar algunos estndares fitosanitarios al rgimen europeo, a certificar y registrar las semillas o conceder derechos de obtentor sobre plantas a productores europeos como si fuesen locales. Todos requisitos imposibles de cumplir para los campesinos e indgenas ecuatorianos.

Y all est el tema central de los TLC que se estn proponiendo y firmando en la ltima dcada. Basados en la necesidad de generar las condiciones necesarias para que capitales e inversores puedan actuar sin discriminacin en ambos territorios, este tipo de acuerdo obliga a modificar leyes y reglamentaciones, generan adaptaciones obligatorias a tratados internacionales indeseables y favorecen principalmente a empresas transnacionales por sobre la accin de los Estados. El acuerdo que se est negociando entre la UE y el Mercosur no es excepcin.

Ganadores y perdedores

La Comisin Europea (CE) encarg en 2009 un informe de evaluacin del impacto que un acuerdo UE-Mercosur podra generar en ambos bloques. De la lectura del documento, elaborado por la Universidad de Manchester junto con firmas privadas europeas y latinoamericanas, se deduce en primera instancia que los beneficios se concentraran principalmente en el sector agrcola del Mercosur, siempre y cuando haya una adecuacin legislativa y acompaamiento de los Estados. Para la UE los beneficios se concentraran el el sector manufacturero, y el mismo estudio advierte que la disminucin de la produccin agrcola y alimentaria reducir el empleo en dichos sectores, e insta a la Unin a generar programas de apoyo adecuados u otras medidas polticas que mitiguen el impacto de la apertura comercial.

En el plano medioambiental, el informe alerta a los pases del Mercosur acerca de un riesgo de aumento de la contaminacin del agua, requiriendo una normativa ms estricta y un efecto potencial negativo sobre la biodiversidad, agravado por el desarrollo de la demanda de biocombustibles en Europa.

El estudio concluye que un acuerdo entre las partes traera mayores beneficios econmicos a largo plazo para los pases latinoamericanos pero tambin mayores costos. No es difcil deducir que si los efectos del acuerdo generarn beneficios econmicos estticos del orden del 0,5% del PIB en Argentina, 1,5% en Brasil, 2,1% en Uruguay, y quiz hasta del 10% del PIB en Paraguay, y al mismo tiempo prdidas potenciales de empleo en diversos componentes del sector manufacturero y un deterioro en el nivel de las normas laborales en ciertas partes del sector agrcola, su puesta en marcha acrecentara la ya altsima desigualdad social en los pases del Cono Sur.

Las negociaciones estn estancadas justamente en los sectores de la produccin que se vern afectados por el ingreso irrestricto de competidores. La UE, por la presin de Francia y otros pases del Este, quiere excluir o reducir al sector agrcola del acuerdo (es decir el 70% de las exportaciones del Mercosur hacia Europa) y sobre eso insisten los medios. Pero hay otros aspectos que deberan acaparar la atencin del pblico sudamericano, y de los cuales muy poco se sabe.

Mucho comercio, pero muy poco libre

Las negociaciones entre UE y Mercosur se llevan adelante desde 1995, cuando ambos bloques firmaron el Acuerdo Marco de Cooperacin que dio vida al Foro Birregional de Negociaciones que ya ha llegado a su XXVII encuentro. Pese a las idas y vueltas en estos ms de 20 aos, la reunin de marzo en Buenos Aires cuenta ya con una serie de temas acordados, segn el reporte elaborado por las delegaciones en octubre pasado en Bruselas, a excepcin de las ofertas de acceso a los mercados. La Unin Europea present all tres propuestas de acuerdo sobre el rol de las PyMES, las empresas estatales y las patentes. En todas se sigue el libreto de los TLC de nueva generacin: preparar el terreno para inversiones extranjeras, eliminar todos los obstculos para futuras decisiones de los inversores y proteger sus derechos an cuando se deban modificar leyes de un Estado soberano.

En el captulo dedicado a los servicios pblicos, por ejemplo, la UE propone establecer parmetros basados en el Acuerdo sobre Contratacin Pblica (ACP) firmado en el marco de la OMC, del cual ninguno de los pases del Mercosur es miembro. Slo Argentina participa del Comit de Contratacin del ACP como observador. Es decir, con la firma del TLC se abrira la posibilidad para que empresas europeas participen de la construccin de carreteras, aeropuertos, lneas ferroviarias y puertos, en las mismas condiciones que sus pares locales y bajo reglas que los pases de la regin han rechazado en otros foros internacionales. Y que para las empresas europeas ya son ms que conocidas. Algo muy parecido sucede con las propuestas en torno a derechos de propiedad intelectual. La UE fija sus parmetros en funcin de acuerdos internacionales a los que los pases del Mercosur no han querido adherir, como el Tratado de Singapur sobre marcas o el Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor (WCT) o el Tratado de la OMPI sobre Interpretacin o Ejecucin y Fonogramas (WPPT). Estos ltimos han sido creados para garantizar el cumplimiento de los estndares de EEUU en materia de propiedad intelectual, un requerimiento al cual los pases perifricos siempre se han resistido y han sido inclusive sancionados unilateralmente (en el Mercosur, Brasil en 1985, 1987 y 1993 y Argentina en 1988).

Pero una de las propuestas ms llamativas tiene que ver con el pedido de adhesin a los estndares marcados por el acta de 1991 de la Unin Internacional para la Proteccin de las Obtenciones Vegetales (UPOV91), al que los gobiernos del Mercosur se resisten. Se trata de un convenio que regula el derecho exclusivo de una persona o empresa de poder multiplicar una variedad vegetal registrada y protegida por l. Lo que equivale a impedir que pequeos productores campesinos e indgenas puedan cultivar determinadas variedades de plantas registradas sin pagar una patente a su obtentor.

La solucin europea para el neoliberalismo latinoamericano

Los documentos y propuestas discutidas en las negociaciones son, en su gran mayora, secretos. A pesar de la importancia que recubren para millones de personas, los detalles de los TLC suelen darse a conocer slo una vez acordados entre negociadores. Sin embargo, los documentos pblicos pueden darnos indicios del contenido de las charlas. En octubre pasado, las partes acordaron revisar el captulo dedicado a los mecanismos de arbitraje y solucin de controversias a la luz de los TLC firmados ms recientemente.

Los ltimos TLC en los que la UE tom parte fueron el fracasado Tratado Transatlntico de Comercio e Inversiones entre la Unin Europea y Estados Unidos (TTIP) y el Acuerdo Econmico y Comercial Global (CETA) sellado entre la UE y Canad. En ambos, el tema de cmo dirimir las controversias surgidas entre una empresa inversora y el estado receptor fue central. Las instancias existentes hasta ahora, como la corte de arbitraje de la Cmara de Comercio Internacional, el Sistema de Solucin de Diferencias de la OMC, el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (CIADI) del Banco Mundial han demostrado su clara intencin de privilegiar siempre la inversin privada por sobre los derechos soberanos de los gobiernos. Bolivia, Venezuela y Ecuador ya abandonaron el CIADI, por ejemplo, por manifiesta parcialidad en contra de sus gobiernos. En 2014, la Comisin Europea lleg a organizar una consulta pblica de la que participaron 150.000 personas para saber si los europeos estaban de acuerdo con la inclusin de este tipo de arbitrajes en las negociaciones del TTIP. El 97% vot que no. Un rpido anlisis de los TLC en el mundo nos muestran que existen 1600 tribunales de resolucin de diferencias ligados a unos pocos estudios jurdicos internacionales a los que tambin suelen recurrir las grandes transnacionales. En un intento por transparentar el sistema, la UE gener una nueva propuesta de arbitraje, un Comit Comercial que incluy en el texto del CETA negociado con Canad y que prev la intervencin de un tribunal ad hoc constituido por 15 miembros (5 europeos, 5 canadienses y 5 internacionales). Pero, al fin y al cabo, los recursos de apelacin tambin terminaran en manos del CIADI. As, en las ltimas cumbres internacionales, la UE present su propuesta de generar un Tribunal Multilateral de Inversiones, que ya recibi el apoyo del gobierno argentino y forma parte de las negociaciones por actualizar los TLC con Chile y Mxico. Ese puede ser el modelo que se discuta en Buenos Aires, sin que se ponga en cuestin el espritu general de proteccin de la inversin extranjera.

Es decir, ms all de las cuotas de apertura comercial, queda claro que la negociacin entre Mercosur y Unin Europea mantiene las caractersticas de los acuerdos neoliberales de nueva generacin: un ordenamiento jurdico global e inflexible, jerarquizado frente a derechos sociales e individuales locales y blandos; legislaciones nacionales desreguladas y actos soberanos cancelados por acuerdos comerciales en funcin de la seguridad jurdica; una integracin subordinada y desequilibrada al mercado global, y la aceptacin de la nueva divisin mundial del trabajo.

Si se revisan los compromisos que los gobiernos de los pases del Mercosur estn asumiendo a nivel internacional en el ltimo ao, se podr ver que la tendencia general es a asumir a este tipo de orden global. Macri, Temer, Cartes, e inclusive Tabar Vzquez, han tomado la va que los aleja de la proteccin de los derechos sociales y soberanos de sus pases -caricaturizados por la derecha en el caos venezolano- para encarar la ancha avenida neoliberal, la nica posible ahora frente al auge de gobiernos populistas y proteccionistas como el de Trump. Ser el nivel de conflictividad social, como en la Amrica Latina de principios de los 2000 o la Europa de 2015/2016, el que podr definir si estos proyectos prosperan o debern reformularse.

Fuente: http://www.nodal.am/2017/03/mercosur-2017-analizando-detalles-del-tlc-la-ue-federico-larsen/



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