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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2017

Extracto del libro Abuelo, cmo habis consentido esto? Los graves errores que nos han llevado a la era Trump
Como flores en la basura

Joaqun Estefana
CTXT


El estrago mayor que ha causado la gran crisis en nuestras sociedades ha sido el de truncar el futuro de una generacin. O de ms generaciones. Ha reducido brutalmente las expectativas materiales y, sobre todo, las emocionales, de muchos jvenes que se sienten privados del futuro prometido. Se ha detenido la escalera del progreso. Al revs que nosotros, sus padres o abuelos, que hemos vivido siempre en paz y con una prosperidad al alza, ellos se van a la cama angustiados: o porque no tienen trabajo ni expectativa de tenerlo, o porque tienen unos ingresos que nos les dan para pagar sus gastos e independizarse o, los menos, porque tienen un buen empleo y pueden perderlo en cualquier momento. La paradoja es que la incertidumbre y la decepcin no provocan el deseo de cambio mayoritario, sino que, ms bien, fuerzan un repliegue conservador en tanto que lo que ms se desea es algo de seguridad y de garantas. As se manifiesta eleccin tras eleccin, en casi todas las partes del mundo. Estamos dentro de la mayor oleada reaccionaria que ha conocido el mundo desde los aos treinta del siglo pasado, de infausta memoria, y los estados de excepcin comienzan a normalizarse. Hay una brecha creciente entre las expectativas creadas y las posibilidades de cubrir esas expectativas. As ha nacido la era Trump (...)

Se han puesto de moda recientemente dos conceptos que aglutinan a generaciones prximas en el tiempo, que son las de vuestros padres y las vuestras: son los millennials y los centennials. Los millennials son las personas que tienen, ms o menos, entre los diecinueve y los treinta y cinco aos; los centennials los componen los recin nacidos hasta que cumplen los dieciocho aos. Entre unos y otros sumis alrededor de 4.400 millones de personas en el mundo, en la actualidad. La poblacin total supera los 7.000 millones. Se calcula que tan solo en 2020, dentro de cuatro aos, casi el 60 por ciento de la fuerza laboral total tendr menos de treinta y cinco aos (...)

Ese gran escritor que fue Stefan Zweig que tampoco tuvo nuestra suerte porque le persiguieron los fascismos hasta su muerte (se suicid al no poder soportar tantas huidas) dice: Desde que me empez a salir barba hasta que se me cubri de canas, en ese breve lapso de tiempo, medio siglo apenas, se han producido ms cambios y mutaciones radicales que en diez generaciones. Seguramente vosotras podris decir algo similar cuando ya hayis pasado la frontera de la mitad de la vida. Si tenis suerte (...).

En las ltimas cuatro dcadas, entre 1975 y la actualidad, el mundo ha sufrido transformaciones radicales, hasta volverse irreconocible para alguien que hubiese estado ausente de l y regresase de pronto. Por ejemplo, el extraterrestre de la divertida novela de Eduardo Mendoza Sin noticias de Gurb. Otra poltica, otra economa, otra filosofa, otra moral, otra tecnologa, otro lenguaje... El mundo de antes desapareci en buena parte, o se hizo marginal. Las semillas del descontento de hoy estn plantadas desde mucho antes: desde la dcada de los aos ochenta.

A raz de la decisin de la mayora de los ciudadanos britnicos de salir de la Unin Europea en junio de 2016 (hasta ese momento ningn pas haba querido abandonarla; todo lo contrario, muchos pases se esforzaban por entrar en lo que se consideraba el espacio ms avanzado y cohesionado del planeta) se volvi a emitir por las radios y por los canales digitales una conflictiva cancin de los Sex Pistols, un grupo de msica punk del que probablemente no habris odo hablar, titulada irnicamente God save the Queen, y que fue aos setenta una especie de himno contestatario de la juventud ms desencantada. El grito No future! de la cancin representaba los sentimientos rebeldes de una buena parte de esa generacin. La letra de este Dios salve a la reina tan distinto del himno oficial reitera en una y otra estrofa que los jvenes no tienen futuro en el sueo britnico, y establece la brutal metfora de que los tratamos como "flores en la basura". Tambin se pregunta cmo puede haber pecado en esos jvenes, que son como bombas atmicas en potencia, si no tienen futuro, y pide que sean autnomos, que no permitan que les digan lo que quieren ni lo que necesitan.

ENTRE 1975 Y LA ACTUALIDAD, EL MUNDO HA SUFRIDO TRANSFORMACIONES RADICALES, HASTA VOLVERSE IRRECONOCIBLE PARA ALGUIEN QUE HUBIESE ESTADO AUSENTE DE L Y REGRESASE DE PRONTO

Desde al menos esa dcada de los ochenta, los ciudadanos han tenido que aprender a vivir en una incertidumbre creciente. A finales de los setenta, el mismo ao en que Sex Pistols sacaba su cancin, el economista John Kenneth Galbraith publicaba una de sus obras ms representativas, titulada La era de la incertidumbre, que luego se convirti en documental de televisin. Pero hoy mucho ms que entonces hemos de calificar lo que sucede a nuestro alrededor como la era de la incertidumbre, de la ansiedad, de las sensaciones de falta de control. Por ello, el concepto que ms se repite en las promesas de cualquier poltico, de cualquier aspirante a la esfera pblica, es el de garanta: dar garantas de que. Por ejemplo, ahora que se habla tanto de reformas constitucionales para adaptar los textos que rigen nuestra convivencia a las nuevas circunstancias del siglo XXI, hay partidos polticos que defienden que los derechos sociales que figuran en la Constitucin espaola de 1978 como derechos desiderativos: tener derecho a una vivienda o un trabajo digno, por ejemplo posean en el futuro carcter normativo, de modo que no puedan violarse: que los ciudadanos, y entre ellos nuestros jvenes, vosotras, tengan garantas de un trabajo digno o de una vivienda digna. Ser eso posible? Entre la incertidumbre y el miedo hay un solo paso: el de la vulnerabilidad.

El historiador Tony Judt, en su testamento intelectual, teoriza sobre la enfermedad social del miedo. En Algo va mal rebate la tpica idea de que el miedo es libre y analiza cmo cualquier tipo de crisis poltica, econmica, social, de la naturaleza lo multiplica por mil. Ahora se sufre el miedo al terrorismo, pero tambin el miedo al otro, al que viene a competir por nuestro puesto de trabajo y nuestro Estado de Bienestar; a la inseguridad econmica, a la incontrolable velocidad de los cambios, a quedar atrs en una redistribucin de la renta y la riqueza cada vez ms desigual, a perder el control de las circunstancias y de las rutinas de la vida cotidiana, etctera. Cuando unos padres deben llevar a sus hijos al colegio en periodo vacacional para que puedan comer, sufren dos tipos de temores (quiz fuera ms oportuno hablar de dos tipos de humillaciones): que no ocurra nada imprevisto (por ejemplo, que no los acepten porque no cumplan las condiciones tericas para acceder a este servicio social, que haya comida para todos,...) y la humillacin de tener que ir y que lo sepan los dems compaeros de los nios, o los vecinos del barrio.

Este miedo es el germen de muchos de los populismos que aparecen como setas en pases muy diferentes, tanto pobres como avanzados. Populismos de distinta naturaleza. Nadie parece estar a salvo de este fenmeno, desaparecido desde la dcada de los aos treinta del siglo pasado. Salidas tremendistas y simplistas que ganan terreno a travs de nuevas formaciones polticas o de aquellas ya existentes que las adaptan para sobrevivir y seguir mandando.

MUCHAS PERSONAS, JVENES Y MAYORES DE CUARENTA Y CINCO AOS QUE SE HAN QUEDADO AL MARGEN, SOBREVIVEN EN LA INCERTIDUMBRE, LA FRUSTRACIN Y SIN OPCIONES LABORALES

Los describe con nitidez el periodista Esteban Hernndez cuando intenta diseccionar, con su mirada de entomlogo social, el capitalismo de nuestro tiempo. Para Hernndez, el eje de la controversia en el siglo XXI no ha sido el tradicional entre la derecha y la izquierda ideolgicas, ni siquiera entre lo nuevo y lo viejo, o la fractura entre los de arriba y los de abajo, sino el que se produce entre estabilidad y cambio. La Gran Recesin ha introducido nuevas variables en el modelo, ya que ha arrojado un escenario dominado por la inseguridad vital, que no es solo econmica sino cultural: de civilizacin. Muchas personas, jvenes y mayores de cuarenta y cinco aos que se han quedado al margen, sobreviven en la incertidumbre, la frustracin y sin opciones laborales; no esperan gran cosa del futuro, al que presuponen ms amenazas que oportunidades, y tampoco entienden del todo los cambios en los que estamos envueltos (...).

Un muro infranqueable se ha levantado entre vosotras y nosotros. Habr que derribarlo, como hicieron los berlineses con el suyo hace casi tres dcadas: derruirlo piedra a piedra. Es un muro que separa a los jvenes del resto de la sociedad. Es una divisin generacional que se aade a las tradicionales diferencias de clase social. Pocas veces como ahora en la historia, quiz en los aos veinte del siglo pasado, las cohortes de edad han sido las principales protagonistas de lo sucedido, y los jvenes han sufrido como nadie las consecuencias de la crisis. Ello no significa que automticamente la clase redentora pase de las fbricas y las minas a las aulas universitarias o a los institutos. Entonces se habl de generacin perdida; hoy no nos gusta el trmino, aunque haya mucho de "perdido" en nuestro pequeo mundo. Ello no significa que todos los jvenes hayan padecido con idntica intensidad esas secuelas, pero creo que a lo largo del libro ha quedado demostrado que, adems de las otras consecuencias, se ha dado una brecha generacional entre los perdedores de la crisis. Y corresponde subrayarlo: que no quede como un silencio social ms. Si no se entiende esto, no se explica todo.

Desde hace algn tiempo y, sobre todo, desde la Gran Recesin, el proceso de seleccin de las lites dirigentes de la sociedad a travs de la educacin universal, el esfuerzo personal, la perseverancia, est siendo sustituido en buena parte por una seleccin (quiz inversa) basada en la herencia o en la riqueza de los antecesores. As es como surgi la llamada curva del Gran Gatsby, en honor al personaje de la novela del mismo nombre de F. Scott Fitzgerald, un hombre joven que en la dcada de los aos veinte (la ms desigual hasta la actualidad) se reinventa a s mismo y consigue hacerse rico (a travs del contrabando) en la sociedad americana de la poca. La curva del Gran Gatsby es un grfico que representa la relacin entre la desigualdad y la inmovilidad social intergeneracional en varios pases del mundo. Mencionada por el jefe de los asesores econmicos de Obama en el ao 2012, Alan Krueger, en base a los estudios del economista canadiense Miles Corak, trata de explicar cmo el futuro econmico de los hijos est condicionado por la renta de los padres: en una sociedad igualitaria existira un alto grado de movilidad social, algo que no ocurre cuando las oportunidades no se reparten con criterios de esfuerzo, y s de herencia. Por ejemplo, en Dinamarca el 15% de los ingresos actuales de un adulto joven depende de la riqueza de sus progenitores, mientras que en Per dos terceras partes de lo que gana una persona se relaciona con lo que sus padres atesoraron antes. La conferencia de Krueger, vinculada a la situacin de EEUU, llegaba a la conclusin de que los pases del norte de Europa eran los que presentaban menos desigualdad de oportunidades y mayor movilidad social, mientras los datos de EEUU significaban prcticamente el fin del sueo americano (todos los ciudadanos pueden lograr sus objetivos en la vida a base de esfuerzo y determinacin) (...).

EN UNA SOCIEDAD IGUALITARIA EXISTIRA UN ALTO GRADO DE MOVILIDAD SOCIAL, ALGO QUE NO OCURRE CUANDO LAS OPORTUNIDADES NO SE REPARTEN CON CRITERIOS DE ESFUERZO, Y S DE HERENCIA

Creamos haber aprendido las lecciones de las dos guerras mundiales. Gracias al Estado de Bienestar, a los impuestos progresivos, a los mecanismos redistributivos como la negociacin colectiva, la socializacin de los salarios (a igual trabajo, igual remuneracin), al derecho laboral, a la proteccin social universal y gratuita (ya ha sido pagada antes a travs de los impuestos o la deuda),... se redujo la extrema desigualdad, disminuy la volatilidad econmica, las empresas creaban empleo y se atenan a un contrato social implcito en el que se repartan (bien es cierto que siempre con tensiones o de modo dismil) los beneficios del progreso. Es lo que el director de cine Ken Loach ha titulado como "el espritu del 45". Entonces se hablaba de dos tipos de capitalismo que se confrontaban, el renano (ms comprometido) y el anglosajn (ms egosta). Ha arrasado este ltimo a pesar del descrdito que para sus tablas de la ley representa la Gran Recesin. Lo que estamos viviendo ahora no es una secuencia histrica lineal sino una disrupcin, con la emergencia de lo conservador en nuestras vidas, en la poltica y en la economa. Nos ha parecido oportuno el concepto de Quinta Internacional, acuado por Garton Ash, para definir la explosin de la indignacin y su reconstruccin en movimientos y partidos polticos, fundamentalmente de naturaleza juvenil. Siguiendo la misma lgica se podra hablar de una Sexta Internacional, la que unifica y representa a los Trump, Theresa May, Marine Le Pen, los lderes de Alternativa por Alemania, el hngaro Orban, el polaco Kaczynski, etctera. Conservadores extremos. Es factible que imitemos lo que las autoridades venecianas hacen en la novela de Thomas Mann Muerte en Venecia: negar que existe una epidemia de clera. Pero sera de una ceguera histrica que rememorara otros momentos nefastos del siglo XX y pondra an ms en precario la evolucin de la democracia representativa. Hay que estar muy vigilantes y no mirar hacia otro lado.

De nuevo hay que acudir a la historia reciente: la presencia de la derecha conservadora en los gobiernos del mundo fue minoritaria (sus lderes eran mucho ms presentables que los actuales) despus de la Segunda Guerra Mundial y hasta la revolucin conservadora de los aos ochenta, cuando Thatcher y Reagan los hacen renacer. Aparecen multitud de epgonos de ambos. Segn Judt, la derecha se haba desacreditado al menos en dos ocasiones: en el mundo anglosajn porque fue incapaz de prever la magnitud del desastre y de actuar con eficacia contra la Gran Depresin; y en la Europa continental, por su complicidad y connivencia con las potencias ocupantes en las conflagraciones mundiales. De hecho, en los aos que siguieron a 1945 el centro de gravedad de la discusin poltica no se hallaba entre la izquierda y la derecha sino ms bien dentro de la izquierda: entre los comunistas y sus simpatizantes, y los socialdemcratas de las distintas familias.

Abuelo, cmo habis consentido esto? Los graves errores que nos han llevado a la era Trump. Joaqun Estefana. Editorial Planeta. 2017.

Joaqun Estefana fue director de El Pas entre 1988 y 1993. Su ltimo libro es Estos aos brbaros (Galaxia Gutenberg). @ESTEFANIAJOAQ

Fuente: http://ctxt.es/es/20170315/Politica/11594/juventud-incertidumbre-desigualdad-herencia-Joaquin-estefania.htm




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