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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2017

Desde Clinton y Bush hasta Obama y Trump
La creciente oleada de militarismo estadounidense en el siglo XXI

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

El militarismo de Estados Unidos ha crecido exponencialmente a lo largo de las dos primeras dcadas del siglo XXI, amparado tanto por los presidentes demcratas como por los republicanos. La histeria con la que los medios de comunicacin de masas se han hecho eco del aumento del gasto militar del presidente Trump ignora deliberadamente la enorme expansin que tuvo el militarismo, en todas sus facetas, bajo la presidencia de Obama y de sus dos predecesores, Bill Clinton y George Bush hijo.

En este artculo procederemos a comparar y analizar el ininterrumpido aumento que ha experimentado el militarismo en los ltimos diecisiete aos. Luego demostraremos que el militarismo es un rasgo estructural esencial mediante el cual el imperialismo estadounidense se inserta en el sistema internacional.

Militarismo

Los enormes incrementos en el gasto militar han sido una constante con independencia de quin fuera el presidente de EE.UU. y de la retrica utilizada en campaa sobre el recorte del gasto militar para dedicar ms recursos a la economa interna.

Bill Clinton increment el presupuesto blico de 302.000 millones de dlares (m$) en 2000 a 313.000 m$ en 2001. Bajo el presidente Bush hijo, el gasto militar se dispar de 357.000m$ en 2002 a 465.000 m$ en 2004 y a 621.000m$ en 2008. Bajo el presidente Obama (el candidato de la paz), el gasto militar sigui creciendo de 669.000m$ en 2009 a 711.000m$ en 2011 para luego aparentemente descender a 596.000m$ en 2017. En la actualidad, el recin instalado presidente Trump ha solicitado un incremento hasta los 650.000m$ para 2018.

Es necesario clarificar algunas cosas: el presupuesto militar de Obama en 2017 no inclua el coste de diversos departamentos del gobierno relacionados con la Defensa, entre ellos el aumento de 25.000m$ para el programa de armas nucleares del departamento de energa. El gasto militar total de Obama para 2017 ascendi a 623.000m$, es decir, 30.000m$ menos que la propuesta de Trump. Adems, el presupuesto asignado por Obama a las Operaciones de Contingencia en el Exterior (OCO, por sus siglas en ingls), que no se incluye en las propuestas presupuestarias anuales, se dispar durante su mandato. Esta partida se destina a pagar las guerras de EE.UU. en Afganistn, Irak, Siria, Yemen, Libia y muchos otros pases. La realidad es que, en sus ocho aos de presidencia, Obama super en ms de 816.000m$ el gasto militar de George Bush hijo.

El aumento del gasto militar propuesto por Trump est en consonancia con la trayectoria del presidente demcrata, al contrario de lo que afirman los medios de comunicacin de masas. Claramente, tanto demcratas como republicanos han aumentado tremendamente su dependencia del ejrcito como fuerza impulsora del poder mundial. El presupuesto blico de Obama incluy 7.500m$ para operaciones contra el ISIS (un aumento del 50%) y 8.000m$ para la ciberguerra y el (contra)terrorismo, pero el mayor incremento fue el destinado a aviones de combate indetectables por radar, submarinos nucleares y portaaviones, claramente destinados a enfrentamientos con Rusia, China e Irn. Las tres cuartas partes del presupuesto fueron destinadas a la Armada y la Fuerza Area.

Bajo la presidencia de Obama, la escalada de armamento no tuvo como objetivo el combate contra grupos terroristas sino contra China y Rusia. Washington tiene la determinacin de llevar a la bancarrota a Rusia, con el fin de retornar al vasallaje de la poca anterior a Putin. La feroz campaa de la CIA (Obama) y del Partido Republicano contra Trump se fundamenta en su apertura hacia Rusia. La clave para alcanzar la dominacin unipolar que EE.UU. lleva dcadas intentando lograr depende ahora de que pueda despojar a Trump de su poder y de su gabinete, los cuales se considera que socavan, parcial o totalmente, la estructura del imperialismo estadounidense basado en la potencia militar que han intentado lograr las previas cuatro administraciones.

Aparentemente, el incremento del gasto militar de Trump responde a que quiere convertirlo en una baza de negociacin de su plan para expandir las oportunidades econmicas estadounidenses, llegando a acuerdos con Rusia y renegociando el comercio con China, Asia Oriental (Singapur, Taiwn y Corea del Sur) y Alemania, pases acreedores de la mayor parte del dficit comercial anual de Estados Unidos, cifrado en cientos de miles de millones de dlares.

Los repetidos contratiempos de Trump, la presin constante ejercida sobre los cargos que ha nombrado y los estragos que han causado en todas las facetas de su persona y de su vida personal los medios de comunicacin de masas, a pesar del ascenso histrico del mercado de valores, indican la existencia de una profunda divisin en el seno de la oligarqua estadounidense sobre el manejo del poder y sobre quin gobierna. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial no habamos presenciado unas divisiones tan fundamentales en torno a la poltica exterior. Las anteriores discusiones partidistas han quedado desfasadas. La prensa financiera (el Finantial Times y el Wall Street Journal) est descaradamente alineada con los militaristas, mientras que los agentes financieros de Wall Street respaldan los programas internos favorecedores del empresariado y la apertura conciliatoria con Rusia y China. La mayor parte de la maquinaria de propaganda, es decir, los llamados laboratorios de ideas o think tanks, con sus establos de acadmicos, expertos, editorialistas e idelogos liberales y neoconservadores, promueven una agresin militar contra Rusia. Mientras tanto, los medios de comunicacin populistas, los seguidores de base de Trump, los empresarios nacionales y las cmaras de comercio del pas presionan para conseguir rebajas fiscales domsticas y medidas proteccionistas.

El ejrcito est a favor de Trump y de su concepto de guerras regionales que logren beneficios econmicos. Por el contrario, la CIA, la Armada y las Fuerzas Areas, que se beneficiaron enormemente con los presupuestos blicos asimtricos de Obama, buscan una poltica de confrontaciones militares globales con China y Rusia y mltiples guerras contra sus aliados, como Irn, sin considerar la devastacin que provocaran tales polticas en la economa interna.

El concepto de imperialismo de Donald Trump se basa en la exportacin de productos y la captura de los mercados, al tiempo que atrae el capital de las corporaciones multinacionales de regreso a Estados Unidos para que reinviertan sus beneficios (actualmente cifrados en ms de un billn de dlares que se quedan en el extranjero) en el mercado interno. El nuevo presidente se opone a las alianzas econmicas y militares que han incrementado el dficit comercial estadounidense, en contraste con las anteriores administraciones de militaristas que aceptaron gigantescos dficits comerciales y un gasto desproporcionado en intervenciones militares, bases en el exterior y sanciones contra Rusia y sus aliados.

El objetivo de Trump de obligar a que Europa Occidental contribuya econmicamente con una mayor cuota de los gastos de la OTAN (reduciendo as la dependencia europea de los gastos militares estadounidenses) cuenta con el rechazo de ambos partidos polticos. Cada uno de los pequeos pasos acometidos por Trump para mejorar las relaciones con Rusia ha levantado la ira de los imperialistas militaristas que controlan las direcciones de demcratas y republicanos.

El imperialismo militarista ha ofrecido unas pocas concesiones tcticas a los aliados de Rusia: los acuerdos inestables con Irn y el Lbano y los endebles acuerdos de paz en Ucrania. Al mismo tiempo, Washington est ampliando sus bases militares desde las regiones nrdicas-blticas hasta Asia. Y amenaza con apoyar golpes militares en Brasil, Venezuela y Ucrania.

La finalidad estratgica de estas acciones belicosas es rodear y destruir a Rusia como potencial contrapeso independiente a la supremaca global estadounidense.

Las polticas iniciales de Trump tienen como objetivo convertir Estados Unidos en una fortaleza: el aumento del presupuesto militar, el reforzamiento del poder policial y militar a lo largo de la frontera mexicana y en los estados del Golfo ricos en petrleo. La agenda de Trump pretende reforzar el poder del ejrcito en Asia y otros lugares con el fin de mejorar la posicin econmica de Estados Unidos de cara a una negociacin bilateral con el objetivo de aumentar los mercados para la exportacin.

Conclusin

Estados Unidos est presenciando una confrontacin letal entre dos imperialismos muy polarizados.

El militarismo, la forma asentada del imperialismo estadounidense, est profundamente arraigado dentro del aparato permanente del Estado. En este se incluyen los 17 organismos de inteligencia, los departamentos de propaganda, la Armada y las Fuerzas Areas, as como el sector de alta tecnologa y las lites econmicas capitalistas que se han beneficiado de las importaciones extranjeras y de la mano de obra cualificada barata a expensas de los trabajadores estadounidenses. Su historial est repleto de guerras desastrosas, prdida de mercados, reduccin de los salarios, deterioro del nivel de vida y traslado de empleos bien remunerados al extranjero. En el mejor de los casos, lo nico que han conseguido es asegurarse la lealtad de unos pocos regmenes vasallos dbiles, pagando un precio enorme.

La pretensin del rgimen de Trump de disear una alternativa imperialista se basa en una estrategia ms sutil: utilizar el poder militar para mejorar el mercado laboral interno y conseguir el respaldo de las masas para realizar intervenciones econmicas en el extranjero.

Ante todo, Trump es consciente de que no es posible aislar a Rusia de sus mercados europeos ni derrotarla mediante sanciones. Esto le ha llevado a proponer la negociacin de un acuerdo global que permita tratos comerciales a gran escala, lo que favorecera a los bancos estadounidenses, as como a los sectores del petrleo, la agricultura y la alta industria.

En segundo lugar, Trump es partidario del imperialismo social, gracias al cual los mercados de exportacin basada en la industria local, mano de obra y bancos estadounidenses produciran un aumento de los salarios y de los beneficios para las empresas y los trabajadores de este pas. El imperialismo de EE.UU. no dependera de invasiones militares costosas y destinadas al fracaso, sino de invasiones del extranjero a cargo de las industrias y bancos estadounidenses que luego retornaran sus beneficios a EE.UU. para poder invertir e impulsar el mercado de valores ya estimulado por sus planes anunciados de desregulacin y recortes fiscales.

La transicin del presidente Trump hacia este nuevo paradigma imperial se enfrenta a un adversario formidable que hasta el momento ha conseguido bloquear su agenda y que amenaza con derribar su rgimen.

Trump no ha sido capaz, desde el principio, de consolidar el poder del Estado, un error que ha socavado su administracin. Aunque la victoria electoral le situ en la Oficina de la Presidencia, su rgimen es solo un aspecto del poder del Estado, vulnerable a la erosin y destitucin inmediata por parte de las ramas coercitiva y legislativa, determinadas a provocar su defuncin poltica. Las otras ramas del gobierno estn llenas de remanentes del rgimen de Obama y de los anteriores y completamente comprometidas con el militarismo.

En tercer lugar, Trump no ha conseguido movilizar a sus partidarios entre las lites y a su masa de seguidores en torno a unos medios de comunicacin alternativos. Sus tuits de primera hora de la maana son un contrapeso muy dbil al ataque concentrado de los medios de comunicacin sobre su forma de gobierno.

En cuarto lugar, aunque Trump ha logrado algunos apoyos internacionales tras sus encuentros con gobernantes de Japn e Inglaterra, dio marcha atrs a sus negociaciones con Rusia, fundamentales para socavar a sus adversarios imperiales.

En quinto lugar, Trump no ha conseguido conectar sus polticas de inmigracin con un programa eficaz para relanzar el empleo interno ni sacar a la luz y capitalizar las draconianas polticas antiinmigracin puestas en marcha por la administracin Obama, mediante las cuales se encarcel y se expuls del pas a millones de personas.

En sexto lugar, Trump ha fracasado a la hora de comunicar el vnculo entre sus programas econmicos favorecedores del mercado y el gasto militar y su relacin con un paradigma totalmente diferente.

Como consecuencia de todo ello, el xito del ataque militarista liberal-neoconservador al nuevo presidente ha puesto en retirada su estrategia central. Trump se encuentra sometido a un asedio que lo pone a la defensiva. Aunque consiga sobrevivir a este ataque concentrado, su concepcin original de reconstruir la poltica imperial y la poltica interna de EE.UU. est destruida y los pedazos de esta mezclarn lo peor de ambos mundos: Sin la expansin de los mercados exteriores para los productos estadounidenses y un programa de empleo interno que logre el xito, las perspectivas de que Donald Trump vuelva a las guerras en el extranjero y abra paso a la cada del mercado no dejan de aumentar.

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, traductor y a Rebelin como fuente del mismo.



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