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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2017

Memoria histrica de la guerra sucia en Colombia-Subienda de Muerte (Cimitarra)

Carlos de Urab
Rebelin


El 13 de abril de 1987, cerca de 90 paramilitares de las Autodefensas de Puerto Boyac llegaron a la vereda Nmero Siete, en el municipio de Cimitarra, Santander, y con lista en mano se llevaron a 14 personas para asesinarlas a orillas del ro Carare. Los paras arrojaron algunos cuerpos al ro y sepultaron al resto.Los jefes paramilitares Ernesto Bez y Ramn Isaza han sido sindicados como inductores de este brbaro crimen que se mantiene impune.

Los paramilitares sealaron a las vctimas de ser simpatizantes de la guerrilla.

Este es el relato original que yo redact en ese entonces cambiando muchos de sus nombres por motivos de seguridad.

El otro da encontraron al mototaxista Libardo Taburete descuartizado en el ro. Por fin apareci el muchacho y se acab la angustia de la familia. Dicen que lo pasaron al papayo porque no les pag a los prestamistas de la compraventa. Lo hicieron como advertencia para meterle miedo a los morosos que se retrasan en las cuotas.

Parece que fue la gente de Charco de sangre, unos paramilitares de Caucasia, contratados por los patrones que estn molestos con tanto cuatrero y extorsionista. Esos sicarios si que no perdonan. Ahorita cualquiera es sospechoso, en el momento menos pensado le echan el guante y, en nombre de la ley y el orden, le ponen a uno la soga al cuello.

Me duele el habernos ido de la finquita, pero ya nos haban boleteado. Nos metieron en la lista y si no salamos pitando seguro tambin nos mochan el pescuezo. Nos acusaron de auxiliadores de la guerrilla. Fue por pura envidia, mejor dicho, para robarnos la tierra. Cunto echo de menos nuestra finquita en Cimitarra, pero desde que les dio por sembrar de cadveres las veredas, nos toc volarnos. Qu remedio! No somos ms que carne de can. Porque a nadie le gusta que lo torturen y lo boten como a un perro chandoso al ro. No, no, que va, y esos chulos repugnantes tragndose las vsceras de los pobres cadveres huy! ni hablar.

Adems, los terratenientes son muy avaros y necesitan tierra para sembrar palma africana, caa de azcar y coca. No les basta con sus haciendas donde pastan miles de cabezas de ganado que son los nicos que viven felices sin que nadie lo moleste. Ojal furamos bestias y as se acabaran todas nuestras cuitas.

El que no obedezca la orden del patrn tiene 24 horas para desalojar la finca. Si no se van, atnganse a las consecuencias.

Nosotros salimos con lo puesto con direccin a Barranca, ni siquiera pudimos coger la ropita de los nios. Huyendo despavoridos con toda la familia a cuestas como quien carga la cruz hasta el Glgota. Si a uno le exigen la vacuna debe cumplir o la cosa se pone color de hormiga. Siempre se presentaban en quincena: Seor ya tiene la platica? Mire que el patrn se pone bravo.

Como no colaborbamos nos acusaron de subversivos, porque adems mi hermano se haba metido en la asociacin campesina. Nosotros queramos pagar pero no tenamos ni un centavo. Apenas engabamos el hambre con un poco de frijoles y agua de panela. Qu compasin ni que nada! Con esas ametralladoras apuntndonos quien deca que no. Al final a patadas nos echaron los malparidos.

En Barranca la comuna 7 se convirti en nuestro nuevo hogar. All con otras tantas familias desterradas construimos un cambuche de bahareque, plstico y cartn. Nos tocaba amaarnos a la fuerza, organizarnos de alguna manera porque de lo contrario nos coma el tigre. Mi mujer se puso a lavar ropa en una residencia del barrio Alczar, mis hijos a vender dulces y galletas por las calles, y yo a cargar bultos de papa en la plaza de mercado. Tenamos que salir adelante pues no nos bamos a ahogar con nuestras propias lgrimas. Qu futuro nos esperaba? sin ninguna ayuda del gobierno y tratados peor que leprosos.

Cuando empezaba a llover, ni les cuento. Nos hundamos en el barro, todo el da con el agua al cuello chapoteando como cerdos. Sin tierra, sin Dios, sin esperanza, con los pies encallecidos y las manos mugrientas. En esa ciudad tan grande donde la gente lo mira a uno con desprecio y ese trfico enloquecedor que te rompe la cabeza. Aguante y aguante tan slo para llevarse a la boca una sopita de cuchuco con pan. Los sbados nos sentbamos en las escalinatas de la catedral del Sagrado Corazn con un letrero: somos desplasados. alludenos, por fabor. Dios se lo pague. De vez en cuando los feligreses se conmovan al ver los chinitos y nos dejaban caer una que otra monedita. Quin iba a pensar que nosotros tendramos que vivir de la caridad pblica!

Lo que ms me preocupaba era mi hermano Demetrio. No quiso abandonar la finca y se qued por all a esperar el fin del mundo. Sac el carcter de nuestro padre, un liberal bien verraco. Yo intent convencerlo para que se viniera con nosotros, pero ni caso. Ah est, sembrando su maz y su yuquita, cuidando sus marranos y gallinitas. Prefera la muerte antes que comer mierda en la ciudad. l s tena bien claras las ideas, y por eso se meti en la asociacin dizque para defender los derechos de los campesinos. Defenderlos con qu, con un machete? Con las palabras no se gana nada. qu va! los patrones tienen la sartn por el mango y con sus ejrcitos particulares no hay quien les lleve la contraria. Yo no s que va a sacar con eso pues a pecho descubierto es blanco fcil para esos asesinos. Ya desde nio era un rebelde y no se dejaba achantar. Ser que quiere convertirse en un mrtir?

Pero si en Cimitarra llueve, por aqu en Barranca no escampa, pues ya nos vinieron a boletear los paracos del bloque central Bolvar, dicen que hay que pagar la cuota por estar vendiendo en la calle y hasta por cargar bultos en el mercado. De esto no se libra nadie. Y a entregar el billetico, cinco mil de los diezmil pesos que me gano; mitad y mitad y a comer callado, mijo. Esta comuna es de las ms jodidas. A las ocho de la noche todos a dormir, pues los paramilitares empiezan sus rondas a la caza de la chusma y hasta se hacen castigos como escarmiento pblico. Ayer a un pelado le cortaron una oreja porque quiso meterse con la novia de un raspachn. Eso es imperdonable. Nadie puede levantar la voz porque se expone a las represalias. Lo mejor es sentarse en las cantinas a escuchar vallenatos y jartar trago para intentar olvidarse de la tragedia. A las nias ms bonitas desde bien tiernas les echan el ojo y las van escogiendo para que hagan parte de su corte. Seguro irn a engrosar las filas de los prostbulos y cabarets. Qu perra vida! eso si me duele porque mi hijita va a cumplir doce aos y es tan buena moza como su madre.

Con tantas preocupaciones apenas si puedo dormir unas horas. Se me ha quitado el sueo y a las cuatro de la maana ya estoy en pie para irme al mercado a cargar cajas y bultos de aqu para all, de all para ac, peor que un burro rompindome el espinazo.

Me contaron que en Bucaramanga les estn dando casa a los desplazados, que hay ms oportunidades y hasta regalan ropa y comida. En el momento menos pensado nos largamos a la capital o si no al extranjero. Qu patria ni que nada, nos ensearon a cantar el himno nacional y saludar a la bandera y todo para qu? No hay caso, este es un pas que desprecia a sus hijos ms humildes y defiende a los patrones. Somos puros NN desde el nacimiento Qu cosa ms jodida! cuando rezo por la noche antes de acostarme le pido a mi Dios que no me emponzoe ms el alma, que no me deje llevar por el odio y la venganza. Me muerdo la lengua y aprieto los puos de impotencia esperando una respuesta, pero lo nico que escucho es el ladrido de los perros. A veces me digo que lo mejor es volverme un ratero, porque ser bueno no paga. Dios no est con los perdedores y vive sentado en la mesa de los ricos. Mis padres me educaron como un buen cristiano, respetuoso de sus mandamientos y fiel creyente en su palabra. Quin sabe porqu nuestro diosito se volvi sordomudo y ya no bastan los rosarios y oraciones para conmoverlo.

Cuando vi la portada de la Vanguardia Liberal me entr tremendo escalofro: Masacre en Cimitarra. Hay varios muertos y desaparecidos. Claro, esto no poda acabar bien. Qu le habr pasado a mi hermanito? De una me fui al cambuche a contarle a mi mujer la mala nueva. Desesperado lo nico que poda hacer era ir a buscarlo. Por lo menos habra alguien que lo reclamara. Si lo encuentro vivo me lo traigo a rastras a Barrancabermeja.-me dije.

Aunque ya me advirtieron que no me queran ver por all, que si apareca por la vereda, me quebraban. Pero la sangre me herva de rabia y se me quit el miedo. Ya estaba bien de tanta mansedumbre. Mi hermano Demetrio y yo desde pequeitos fuimos inseparables, bamos para todas partes juntos; a ordear las vacas, a la plaza, a la escuela, compartamos las penas y alegras. Hasta que nos hicimos mayores y todo cambi. Tal vez la culpa la tuvo el cura Donato que le meti esos pjaros en la cabeza. Que la tierra es para quien la trabaja, y los patrones con esas haciendas donde le sobra y les basta mientras el pueblo sin un hueco donde caerse muertos.

La incertidumbre es peor que una pualada trapera seguir vivo o se lo estarn comiendo los gallinazos en el basurero? Cuando llegu a Cimitarra me fui derechito a la morgue a reconocer a las vctimas, todos parecan muecos de trapo tirados ah en el piso ensangrentados, cosidos a balazos y con esa mueca de espanto dibujada en sus bocas cual postrer despedida. Pero Demetrio no estaba all, ninguno de ellos era mi hermano. Aunque reconoc a varios de sus compaeros: el Manuel Giraldo, el Jorge Silverio, el Calixto Vargas Qu tragedia para las familias! Cuntos nios hurfanos y viudas desamparadas!

En Cimitarra la gente no quera hablar de la matanza, el olor a muerto les revolva las tripas y en silencio se persignaban. Yo insista en preguntar por Demetrio, pero nada, nadie me daba razn de mi hermano. En la iglesia se preparaba el sepelio de los difuntos y slo se escuchaba el gemido de los deudos y las plaideras recitando: concdeles, seor, el descanso eterno y les ilumine tu luz perpetua.

Y no era para menos, diez vidas sacrificadas por el ngel exterminador, por ese ngel vengador que lleg con lista en mano sealando a los culpables, a los comunistas enemigos de Colombia que vienen a sembrar la cizaa en Cimitarra.

La asociacin de campesinos se empe en reclamar las tierras usurpadas por los terratenientes, hasta pusieron una demanda con un penalista y todo en el juzgado. Esa fue la sentencia definitiva. Qu tal provocacin! que unos pobres diablos se atrevan a hablarle de t a t al patrn. Las inocentes ovejitas creyendo en la justicia, creyendo que el ejrcito y la polica iban a defender sus derechos.

El nico que me habl claro fue el padre Leonel. -No vayas a la finca de tu hermano. Se lo llevaron por ser el cabecilla y debe andar por la vereda la Poza retenido por los paramilitares de Charco de Sangre. Sus palabras fueron lapidarias, los malos augurios se confirmaban. Qu le estaran haciendo?, a lo mejor torturndolo como a Libardo el mototaxista Adnde ir a buscarlo? A quin preguntarle? Diosito, aydame, haz que mi hermano aparezca vivo! Y si me presento en el puesto de polica a denunciar su desaparicin? No, no qu bruto si deben estar compinchados con los paracos y seguro que hasta me meten preso. Quin sabe si lo habrn tirado al ro, como suelen hacer. Lo mejor es irse al playn a ver si su cuerpo aparece flotando en la corriente.

***

El ro Cimitarra est crecido y como es la poca de la subienda en las orillas bogan los pescadores en sus canoas lanzando las atarrayas en pos de la pesca milagrosa. Casi al instante sacan las redes henchidas de bocachicos, bagres, picudas y blanquillos. En la copa de los rboles los gallinazos hacen guardia y a su sombra varias mujeres enlutadas murmuran oraciones cabizbajas. Todas llevan velas en sus manos para que las nimas de sus hijos, padres, hermanos, o vaya a saber quin, encuentren el camino. Tal vez a mi hermanito Demetrio se lo chuparon los remolinos y ya no vuelva ms. Para rematar se vino encima un tremendo aguacero que nos dej emparamados de los pies a la cabeza. Con la mirada fija en la corriente turbia aguardbamos que el ro vomitara los cuerpos de nuestros seres queridos para darles cristiana sepultura. Pero nada, ste tampoco se compadeci de nuestras splicas y enfurecido lo nico que arrastraba era troncos, matorrales y hojarasca. Los negros nubarrones eclipsaron el sol y de repente el da se convirti en noche. Una manada de caimanes chapoteaba en el arenal abriendo sus fauces desafiantes mientras los gallinazos acuclillados en la copa de los rboles parecan ngeles diablicos listos a calmar su hambruna con cualquier pedazo de carroa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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