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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2017

Le legaremos algo a Fidel?

Josu Veloz Serrade
El Caimn Barbudo


El anuncio de la eliminacin de la posicin comn de la Unin Europea, la llegada del primer vuelo de American Airlines, la visita del Rey Emrito Juan Carlos y la de Pea Nieto en medio de los acontecimientos recientes posteriores al fallecimiento de Fidel; no son regalos inocentes ni casuales.

Fidel es un territorio en disputa, habr muchos Fidel. La reaccin tendr el suyo, la burocracia tambin. Cada cual se aferrar al Fidel que le sea necesario en el presente que vive. Fidel tendr que defenderse de Fidel. Su fuerza mstica, si no es acompaada en los prximos tiempos de un examen minucioso de su prctica revolucionaria, se volver inservible para la Revolucin y podra servir lo mismo a la socialdemocracia que a una zona de nuestra sociedad que apuesta por un capitalismo a la cubana con una democracia formal vaca. Pero no al proyecto socialista de la revolucin cubana como fue el servicio de toda su vida.

Es lgico que nos indignemos por las reacciones irracionales de un grupo de personas, que cuestionan a Fidel a partir de sus historias personales o por el resultado de los momentos ms intensos de la lucha de clases. Pero no olvidemos que si una revolucin es verdadera, tendr que enfrentar la complejidad de ambas cosas. Para dar propiedades hay que expropiar, para responder a la guerra, hay que ir a la guerra. Fidel y su generacin no filosofaron la Revolucin: la hicieron. Cada cual escoge los muertos que le asaltarn en medio de la noche. No creamos que alguien que vive en Noruega, o cerca de la Calle 8 durmiendo con tranquilidad, no haya escogido previamente quin va a morir, de qu muertes se har responsables y a qu horrores dar la espalda para poder vivir. Mientras no llegue la sociedad futura todos somos cmplices, cada cual decide donde vive su redencin o su ilusin de neutralidad.

A qu Fidel debiramos aferrarnos? Cules son las lecciones de su conducta? Qu le dicen esas lecciones de su prctica revolucionaria a la Cuba de hoy?

Uno de los aspectos ms importantes de su conducta fue la apuesta toda la vida por un proyecto socialista, que pusiera el cambio cultural de las personas en el centro de la prctica revolucionaria. La aparicin de los excedentes econmicos no eran seguidos de procesos de acumulacin capitalista, sino que estos regresaban a la sociedad en forma de programas no solo para la distribucin de ingresos, tambin para operar cambios en las vidas y subjetividades de las personas.

Que algunos de esos programas no se hayan traducido en los rendimientos esperados por cierta visin clsica de la economa puede haber favorecido la idea de que lo ms adecuado sera poner en manos del Capital lo que el Socialismo no ha podido ejecutar con eficiencia. El Socialismo no est reido con la eficiencia, pero esta debe estar subordinada a la justicia social y no al revs.

Las nuevas formas de propiedad que comenzaron a implementarse en los noventa no tienen un valor abstracto, sino que recomponen y configuran una nueva estructura clasista. Es errneo suponer que se desarrollan las distintas formas de propiedad de manera armnica, porque las relaciones entre clases antagnicas nunca se desarrollan de ese modo. Una cosa es considerar que no queda ms remedio que hacer uso de mecanismos del Capitalismo para el desarrollo; otra cosa muy diferente es suponer que el Socialismo se mantendr intocable en medio de ese escenario. Hay procesos de naturalizacin que se irn dando sin que ni siquiera se decida que ocurran.

Al mismo tiempo que se asumen otras formas de propiedad, se debe buscar el modo de que aquellas de contenido socialista estn cada vez ms en posibilidad de disputar la hegemona. A su vez, ello implica cuestionar el supuesto de que la propiedad estatal es por su esencia socialista, cuando lo que define la intensidad de lo socialista es la dimensin de la relacin humana que el sujeto produce en el trabajo y, en igual sentido, el lugar que ocupan sus decisiones en la produccin.

l entendi y practic un poder revolucionario fuerte. Este incluye crear una fuerza material lo suficientemente contundente como para garantizar la defensa de lo conquistado. Un proyecto revolucionario que deje intactas las fuerzas materiales que acompaan al Capital, est condenado a verse limitado en el mejor de los casos. En el peor, con el tiempo desaparece o es reducido a sangre y fuego con regmenes de seguridad nacional o de otro tipo. Al mismo tiempo que se crea esta fuerza material en forma de ejrcito popular,el poder revolucionario tiene que asumir la creacin de un poder paralelo o endgeno que despliegue la sociedad de nuevo tipo. Para ello hay que desatar la mayor cuota de creatividad posible.

l y su generacin se dieron cuenta que solo la austeridad personal y la entrega desinteresada unidas a la creacin y profundizacin de una conciencia revolucionaria, pueden garantizar la mayor cuota de consenso. Al inters por las aspiraciones populares hay que unir la integridad a toda prueba unida a la aparicin de una subjetividad de nuevo tipo. La corrupcin que combatieron, proveniente de la repblica burguesa, la entendieron como un resultado de las exigencias del sistema de dominacin capitalista y no solo por una cuestin de honestidad. La lucha contra la corrupcin es un componente esencial del cuestionamiento a la sociedad anterior. En los momentos ms difciles solo se puede mantener el consenso de millones de personas a travs de la consagracin a principios esenciales.

Por otro lado, para l se haca esencial la unidad en el campo revolucionario. Esa unidad se teje minuciosamente, combinando flexibilidad con diseos de consenso que incluyan la mayor discusin posible, el ejercicio de un poder subordinado a la revolucin misma y no al revs. Lo cual hace que no sea una nomenclatura, o un individuo, quien defina al enemigo, sino que esa definicin es un resultado de la lucha poltica.

La prctica internacionalista en l, es una escuela para los revolucionarios, el modo en que cada sujeto puede participar de la lucha mundial frente a la explotacin despiadada del Capital. Este internacionalismo tiene que hacerse, adems, primando el sacrificio personal y no los beneficios que de l se deriven a nivel material. Solo as, en la persona que lo practica, se producen los cambios donde renuncia a su cuota de narcisismo nacional.

Mostr que la paz no es una abstraccin. Vale la paz que se acompaa de justicia social y de independencia. La verdadera paz, sin entrar a analizar el mtodo especfico por el que se le obtiene, solo puede ser a travs de la lucha. La paz que ofrece la dominacin es una escena ilusoria, donde queda la mesa servida para que el estado siga asesinando en la sombra mientras combina esto con camisas de blanco y discursos patrioteros.

En su prctica, ninguna problemtica de la dominacin acta por aislado; todas las dominaciones especficas son formas de expresin del dominio del Capital. Pudo haber dominacin de la mujer antes del capitalismo, pero aquella asume contenidos especficos en la hegemona del Capital. Incluso cuando aparentemente se le libera.

La lucha contra el imperialismo, en su prdica, es una lucha frente a los Estados Unidos pero le trasciende: es esencialmente una lucha contra el sistema de dominacin imperial. El antiimperialismo es una necesidad de todo proyecto socialista; y a su vez solo la lucha por el socialismo le otorga un contenido particular que no estaba dado en otras formas de antiimperialismo. Podramos decir que el socialismo es la fase superior del antiimperialismo, pues trasciende la dominacin de un pas en especfico sobre otro y llega hasta la dominacin que se ejerce por los poderes financieros internacionales, a travs del Banco Mundial, el FMI y de otros mecanismos menos visibles. El sistema de dominacin imperial incluye hasta a los pases de los llamados estados de bienestar. Por ello es una ilusin pensar que a Cuba le pueda corresponder una especie de socialismo nrdico o de estado de bienestar pues est en la rbita de los pases subdesarrollados.

Ah es donde aparece otro elemento fundamental en su pensamiento: el subdesarrollo no es una fase del desarrollo de un pas sino que es una de las funciones del desarrollo. No puede existir la tranquilidad econmica de las economas del primer mundo sin la opresin y subdesarrollo de la mayora del mundo. Incluso, si Cuba se desarrollara en el modo de los estados de bienestar general sera solo si entra dentro del sistema de la normalidad capitalista que le rodea.

En sus crticas contra la democracia formal declarativa y en abstracto, esta es una farsa utilizada por la dominacin mientras el Capital tiene la va libre para actuar. Cualquier democracia real, cualquier cuota de justicia ganada, solo es posible a travs de la lucha, no las produce un republicanismo leguleyo. Sola, la revolucin cubana pudo trascender los lmites de la democracia que vena como tradicin. Cualquier forma de democracia poltica en profundidad que se realice en Cuba, debe tomar la tradicin de la revolucin cubana para trascenderla y dotarla de nuevos contenidos; pero esto debe hacerse al mismo tiempo por oposicin a las formas democrticas al uso en el mundo.

Se dio cuenta, y lo llev a la prctica, que las revoluciones se ven obligadas a crear instituciones de nuevo tipo con contenidos especficos e identidades propias, subordinadas al proyecto socialista. Estas instituciones, a la vez que garantizan la defensa frente a las adversidades, tienen que generar relaciones de nuevo tipo. Tienen que ser cuestionadas de manera permanente si quieren conservar su hegemona, o crearla ah donde hubiera retrocesos. El liderazgo en este contexto funciona como una especie de poder paralelo, que interpela constantemente a la institucionalidad cuando esta pierde vnculo con los sectores populares.

Para l se disputa el socialismo en todos los espacios de la sociedad, no en una parte o en alguno de ellos en especfico. Eso no quiere decir que se haga en todos los rdenes del mismo modo. Pero no es como si se pudiera pretender que se defiende una parte conquistada y se entrega otra. No podemos amurallarnos en las conquistas histricas; tenemos que intentar profundizarlas, llevarlas ms all, por oposicin a reformarlas o hacerlas ms viables desde el punto de vista puramente econmico, y realizar otras que no estaban anteriormente. Si la revolucin no va ms all de sus lmites, si no se plantea impugnar los moldes establecidos y no lo realiza en la prctica, no podr defender ni lo conquistado.

Si convertimos a Fidel en algo tan suave, tan humano, tan clido, sin hacer nfasis en su personalidad de revolucionario capaz de subvertir los moldes establecidos, lo podremos volver inservible. l asumi el destino agnico de los verdaderos revolucionarios, y como tal tena que fabricarse adversarios. No nos conviene que se quede sin adversarios. Ojal en los prximos aos no lo castiguen con un Premio Nobel del la Paz. El entendi que la guerra era la paz del futuro. Siempre entendi que la lucha tena que estar asociada a la movilizacin de masas, la guerrilla era la va para desatar las fuerzas del pueblo en el momento indicado. Cuando dijo, en medio de una nueva coyuntura, que ningn problema poda resolverse por la va de las armas dijo al mismo tiempo que el mtodo de luchas tena que ser fundamentalmente la movilizacin de masas. Nos dijo no usar las armas en un cambio de coyuntura, no que dejramos de luchar. Quiere la paz? luche por ella, eso fue lo que dijo al mundo de los oprimidos.

Hay que analizar cada elemento de su pensamiento y de su prctica, las circunstancias que le rodearon y los lmites de esa propia prctica. Si uno analiza en profundidad la cantidad de factores en juego durante todos estos aos y las decisiones en medio de los distintos escenarios, se da cuenta que la nica manera de aprender tena que ser equivocndose. Ahora, idealizarlo sera invalidarlo y no respetar su voluntad de no querer estatuas.

La relacin pueblo-lder-partido tiene peculiares caractersticas en su ejecutoria, pero tiene tambin su lmite. Se hace necesario generar estructuras nuevas, o que se reinventen las ya existentes cuando sea posible. En el imaginario colectivo circulaba la idea: si Fidel se entera, si Ral se entera: una forma de escape subjetivo donde la gente se refugiaba ante la ausencia de un proceder democrtico. Por esta va se personaliza el control popular de una manera condenada a fracasar. Debe buscarse la manera en que todo sea sometido al control popular socialista ms profundo, mientras que al mismo tiempo se garantiza el poder conquistado. Y tienen que ser las dos cosas a la vez.

Cuando Fidel y sus compaeros llegaron al poder, se vieron obligados a inventar, a crear. Ni cuando durmieron ellos ms cerca de los manuales, pudieron dejar de ser subversivos. Claro que se equivocaron en algunas cosas; no nos preocupemos: ya tendremos nosotros nuestras propias equivocaciones si no las tuvimos ya.

Pero ahora tenemos un acumulado cultural, que no exista cuando recorra todo el pas la Caravana de la Victoria. Se crearon instrumentos para subvertir la prctica que no existan previamente. l y sus compaeros de lucha no se tomaron un cafecito mientras depuraban su estilo a lo Maach1, sino que se impusieron la agona de la travesa sin ninguna certeza.

No tuvieron tiempo ni siquiera para analizar la distancia entre su tiempo y el nuestro, para ellos el tiempo fue siempre de la misma violenta intensidad. No pudieron sobrevivir como el abate Sieyes2 en los mrgenes de una Revolucin enorme. Enfrentaron la agona de su poca y tuvieron que pelear y unir a la gente al mismo tiempo.

Es cierto que Fidel nos leg mucho. Nosotros, los que queremos defender y profundizar el proyecto socialista de la revolucin abrazados a Calibn y frente a Prspero y Ariel,3 le legaremos algo a Fidel?

Notas

1. Participante en la Protesta de los Trece. Fue, adems, miembro importante del grupo Minorista; pero la radicalizacin del movimiento de jvenes encabezados por Villena y bajo el influjo de la labor revolucionaria de Mella, hace que sus caminos se vuelvan cada vez ms opuestos a los de Jorge Maach. La revolucin cubana del 30 har ya irreconciliables al ncleo de Roa, Pablo de la Torriente Brau, y el mismo Villena, con la figura de Maach. Terminar incluyndose en el campo de la reaccin y oponindose, despus de 1959, a los presupuestos de la revolucin cubana. Ver en: http://www.ecured.cu/Jorge_Maach

2. Fue una figura importante dentro de la Revolucin Francesa de 1789. Su obra intelectual condenaba los privilegios del antiguo rgimen y tuvo una participacin importante en la redaccin de los Derechos del Hombre y el Ciudadano. La radicalizacin de la Revolucin lo llev a defender posturas ms moderadas, desde el liberalismo. Hizo una contribucin importante para la llegada de Napolen Bonaparte al poder y termin integrndose a las estructuras creadas por este. Ver: El Abate Sieyes. En: http://www.bdigital.unal.edu.co/42037/1/12066-30510-1-PB.pdf

3. Personajes presentes de La tempestad, pieza teatral escrita por William Shakespeare. Calibn representa junto a Prspero el par dominado- dominador. Prspero representa en esta lectura la modernidad capitalista, que puede estar contenida en las contradicciones culturales propias de la transicin socialista. Ariel es la representacin de la sabidura y de la inteligencia, su romanticismo y representacin de la razn pueden ser asociados al lugar que ostenta dentro de una sociedad el trabajo intelectual. Ver: Roberto Fernndez Retamar: Calibn: Apuntes sobre la Cultura Nacional: http://www.literatura.us/roberto/caliban3.html

Josu Veloz Serrade es Ms. C Psicologa Clnica, Profesor del Programa FLACSO-Cuba y de la Facultad de Psicologa en la Universidad de la Habana. Es colaborador de la Ctedra Gramsci del Instituto de Investigacin Cultural Juan Marinello.

Fuente: http://www.caimanbarbudo.cu/articulos/2016/12/le-legaremos-algo-a-fidel/



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