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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2017

Misa en televisin? No, gracias

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


Hace un mes firm en una red social una peticin promovida por un miembro de la asociacin Europa Laica de Valencia, en la que se propona que RTVE cesara de retrasmitir semanalmente la santa misa. Anteayer salt a la actualidad que Unidos Podemos ha presentado una proposicin no de ley- esto de las proposiciones no de ley parece la cesta de los papeles del Congreso de los Diputados/as- recogiendo esa propuesta ciudadana de acabar con esa retrasmisin casposa de la televisin pblica. Desde siempre milito por las causas perdidas y yo ya saba que, desde el mismo momento que firm la peticin, esa causa ya estaba perdida. Adems, la glamurosa Tamara Falc ha salido en defensa de la Santa Misa televisiva y todos los ultra catlicos, incluyendo a los incomprendidos de Hazte Or, para los prximos domingos se han conjurado, todos a la una, para ver la santa misa en televisin en una especie de aquelarre catlico del desagravio. Pablo Iglesias e Irene Montero han argumentado todo lo que han podido argumentar frente a un arco parlamentario que parece que se les va caer encima. Ya tienen el calificativo que se merecen: fanticos e intolerantes. El mundo al revs. En Espaa, los que han defendido la libertad de conciencia y el laicismo en las instituciones han sido considerados por el poder y una gran parte de la sociedad como intolerantes cuando, en verdad, no se puede comprender la democracia sin el laicismo y sin la separacin de la iglesia y el Estado. Personajes tan ilustres como Manuel Azaa, si se les ha colgado una leyenda negra encima ha sido por su lucha por el laicismo. Solo los ignorantes dicen que la constitucin de la segunda repblica era intolerante en materia religiosa. Al contrario, la constitucin de la segunda repblica fue la nica constitucin que por primera vez y por ahora ultima, planteaba una separacin estricta iglesia- estado. Si en Espaa existe una democracia de tan baja calidad ello es as, entre otras razones, por la gran influencia que ha tenido la Iglesia en el Estado. Son cosas ms que sabidas. Ahora que se habla de la memoria histrica, solo habra que hacer un poco de memoria para saber cul ha sido la contribucin de la iglesia catlica en la reciente historia de Espaa: el fomento de la ignorancia y la censura y de la servidumbre de los ciudadanos hacia las dictaduras fascistas, el cultivar la mansedumbre, el imponer la represin sexual de la poblacin, apoyar el machismo y mantener a la mujer ungida al patriarcado ms feroz. Y ya en la democracia la iglesia catlica, desde el principio, ha sido una institucin que se ha movilizado, con todas sus fuerzas, contra el avance de los derechos civiles y la libertad de expresin, adems de luchar por el mantenimiento de todos sus privilegios (financiacin del clero, colegios concertados, hospitales, obra social, patrimonio histrico etc., etc.). Todos los gobiernos se han plegado a sus deseos y todos los gobiernos han buscado, al final, su complacencia. Tener a la iglesia de tu lado es algo que se considera muy respetable en poltica. Adems, esto afecta a todos los colores: ah tenemos, sin ir ms lejos, a Manuela Carmena que esta como loca, de aqu para all, invitando al Dalai Lama y al Papa de Roma buscando una foto sublime y hacindose selfis con el limosnero y muy sospechoso Padre ngel en las cenas humillantes con los pobres en Navidad o recibiendo bendiciones del enigmtico Cardenal Osoro.

La Iglesia Catlica se atrinchera, para cualquier cosa, en los Acuerdos con la Santa Sede de 1979 y tambin en la constitucin. Desde luego la constitucin espaola no es una constitucin laica ni siquiera es aconfesional. El laicismo es algo sencillo: el Estado no reconoce ni financia ninguna religin. Justamente todo lo contrario que pasa en este pas. Aqu no solo se reconoce a la religin en el espacio pblico sino que se la financia a manos llenas.

La Iglesia Catlica, que es una corporacin inmensamente rica, tiene medios de comunicacin propios donde puede dar su mensaje como quiera (la COPE, 13 tv y es accionista y controla muchos diarios provinciales). En realidad sus medios son un coto bien parapetado para la extrema derecha en este pas y promocionan la mansedumbre y el conservadurismo ciudadano frente a las injusticias sociales. Pero no solamente existe una injerencia de la iglesia catlica sobre el Estado y el mbito pblico tambin encontramos ejemplos en sentido contario. Por ejemplo, en los dos primeros aos del primer gobierno de Zapatero, la Iglesia y sus medios de comunicacin (particularmente la cadena COPE) se convirtieron en un ariete poltico- social contra la estabilidad del nuevo gobierno, impulsando una poltica de tensin y desestabilizacin (en la calle y en las ondas) que lleg a poner en aprietos al nuevo gobierno y hasta la mismsima monarqua. Solo el experimento de galicanismo de Zapatero y su vicepresidenta ante el Vaticano lograron que la conferencia episcopal espaola, por instrucciones vaticanas, desinflara la estrategia de tensin expulsando de la COPE y de sus medios al periodista Jimnez Losantos y a todo su equipo. Ah comenz la decadencia del antiptico Rouco Varela. Por su puesto, el desinflar la desestabilizacin en las ondas y en las calles tuvo su contrapartida, entre ellas la elevacin del IRPF y aparcar la asignatura pendiente del laicismo para tiempos sine die.

Los vergonzosos y delirantes Acuerdos de la Santa Sede en asuntos culturales establecieron, en 1979, en relacin a este asunto de los medios de comunicacin pblicos lo siguiente: Salvaguardando los principios de libertad religiosa y de expresin, el Estado velar para que sean respetados en sus medios de comunicacin social, los sentimientos de los catlicos y establecer los correspondientes acuerdos sobre estas materias con la Conferencia Episcopal Espaola. Afortunadamente no se han desarrollado ms estos acuerdos, pero la Conferencia episcopal ha protestado en alguna ocasin, ante la direccin de RTVE, cuando aparece algn programa con contenidos que no son enteramente de su agrado, alegando que pudieran herir los sentimientos catlicos. Pero en realidad no hace falta ya que en RTVE existe una autocensura en relacin a las informaciones sobre la iglesia catlica. Todo el mundo sabe, en RTVE, que con la iglesia no te puedes meter y as est establecido en sus principios bsicos de programacin, documento aprobado por el Consejo de Administracin de RTVE. RTVE recoger en su programacin el hecho religioso, en tanto que fenmeno de relevante significacin social, con el mximo respeto a la libertad religiosa, a la pluralidad de confesiones y a sus smbolos representativos, y a los sentimientos religiosos individuales y colectivos

En RTVE, desde que comenz a emitir sus primeros programas ,la influencia de la iglesia catlica ha sido brutal. Durante la dictadura de Franco la televisin y la radio estaban al servicio del catolicismo y toda la programacin estaba imbuida por un espritu catlico rampln. Los curas formaban parte de su consejo de administracin y eran elementos clave en la censura. Ya en la democracia, la influencia se limit a mantener una parrilla de programacin propia para el catolicismo, tanto en la radio como en la televisin: ngelus, buenos das me de dios, y un largo etctera de pequeos programas por aqu y por all incluyendo las misas y la retrasmisiones de semanas santas, canonizaciones, etc. etc. Con la irrupcin de las televisiones privadas la parrilla de programacin propia catlica en RTV se ha ido limitando pero no demasiado ( se estima entre tres y seis millones de euros el costo directo de estas retrasmisiones); pero una cosa ha permanecido inalterable: nadie puede hacer crticas serias al catolicismo en la RTVE ya que los sentimientos de los catlicos tienen que estar protegidos por la autocensura.

En el 2013, la asociacin Europa Laica remiti una queja ante RTVE sobre la invasiva y evangelizadora programacin catlica en el ente pblico. La respuesta: tambin damos algunos minutejos a los islmicos, judos y evanglicos. Es triste que los evanglicos de Espaa, que han sufrido por siglos, la persecucin catlica y del Estado hayan acabado, en este y en otros asuntos, legitimando el Estado criptoconfesional catlico que tenemos en Espaa en vez de exigir un Estado laico como lo hicieron durante la dictadura franquista. Las religiones minoritarias en Espaa estn sirviendo de excusa para mantener los privilegios del catolicismo: damos la iglesia catlica pero tambin damos un poquito a las religiones minoritarias. A esta tomadura de pelo lo llaman pluralidad religiosa cuando habra que llamarlo, en verdad, pluriconfesionalismo.

La proposicin no de ley de Unidos Podemos ha provocado un debate pblico ms que necesario pero lo importante es ver la reaccin del establishment poltico (PSOE, PP Y Ciudadanos) y de la gente de orden en este pas: se da por sentado que todos aquellos que no comulgan con la misa en la televisin pblica son unos intolerantes y fanticos. Que para tener alguna oportunidad en el sistema poltico hay que tragar con la misa dominical. Ese es un lmite elemental.

Cuando esa misa dominical de RTVE desaparezca entonces viviremos en un pas sin vestigios del nacionalcatolicismo. De momento los no creyentes y los ateos estamos condenados al infierno en la parrilla de la programacin de la RTVE.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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