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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2017

Lo extrao de los estibadores

Juan M. Asins
Ctxt

Los crticos tienen razn al hablar del colectivo como algo inslito. Slo que ese aire de peculiaridad tiene ms que ver con la solidaridad que con los salarios


Uno de los antiguos tinglados del puerto de Valencia sirve ahora de pista para patinadores. Otros dos, que ya albergaron los boxes del difunto circuito urbano de frmula uno, pronto acogern espacios culturales y empresas de innovacin. En Londres, los muelles de la antigua Compaa de las Indias Occidentales son ahora un potente centro financiero de torres de cristal, y los viejos almacenes junto al Tmesis se han reconvertido en apartamentos de lujo. En el puerto de Liverpool la principal atraccin es un museo de los Beatles. Y lo mismo sucede en todas partes.

Los puertos, que durante tanto tiempo fueron el corazn de las ciudades martimas, hoy bullen a sus espaldas. Se han independizado de los barrios que los vieron nacer, y son ahora espacios cerrados por una verja sobre la que asoman gras y montaas de contenedores a lo lejos. Poco se sabe de lo que all sucede, excepto cuando estalla un conflicto laboral como el de las ltimas semanas. Claro que esto no fue siempre as.

En Valencia la primera cofrada de cargadores data de 1593, aunque la tradicin de la estiba es ms antigua que el propio puerto. Antes de que hubiese muelles, los entonces bateleros cargaban y descargaban los barcos con sus gabarras. Hasta mediados del siglo pasado era posible ver a los estibadores por la drsena interior, descargando de los barcos madera, algodn o trigo en anclones unas barcazas planas que despus remolcaban hasta los tinglados, repletos de naranjas esperando zarpar. Entonces los estibadores podan atraer las miradas curiosas de los paseantes pero nadie hablaba de sus condiciones laborales ni mucho menos las censuraba porque la estiba era, como haba sido siempre, sinnimo de miseria. Un jornal escaso e incierto, que slo llegaba cuando llegaban barcos, y siempre y cuando ese da te escogiese el capataz. Frente a l se arremolinaban los hombres, a veces pisndose unos a otros.

En condiciones como estas los estibadores espaoles, los scaricatori italianos, los dockers ingleses o los wharfies australianos fueron formando en cada puerto una familia cuyos vnculos estrechaba la dureza del oficio. En Liverpool, este modelo de trabajo temporal es todava recordado como the evil, el mal. El empleador tena una libertad de contratacin total que le permita reducir salarios y discriminar por edad, religin o simple favoritismo. Precisamente en Valencia, uno de los precedentes del movimiento obrero fue la huelga de estibadores de 1842 que intentaba disputar esa libertad de contratacin absoluta que les negaba cualquier seguridad. No fue hasta principios del siglo XX, y a travs de grandes movilizaciones y huelgas como las que tuvieron lugar en Espaa en los aos treinta, que los estibadores lograron avances decisivos en sus respectivos pases como el sistema de rotacin y el establecimiento de turnos de seis horas. Sin conocer esta herencia de generaciones mirando al mar con hambre es difcil comprender la importancia de la solidaridad para un estibador.

Pepe Moratal se acuerda de cuando acompaaba a su padre al antiguo edificio de la Organizacin de Trabajos Portuarios. All haba de todo, hasta una peluquera, ya que entonces prcticamente se viva dentro del puerto. Hoy en da las nuevas tecnologas facilitan la previsin de los turnos, pero la conciliacin laboral sigue siendo un reto. Con horarios que cambian cada veinticuatro horas, Pepe acaba pasando su poco tiempo de ocio con otros estibadores, si libramos alguna maana, salimos en bici. Pepe es estibador en el puerto de Valencia y delegado sindical del sindicato mayoritario, Coordinadora.

A su vez es uno de los responsables locales de Coordinadora Solidaria, la organizacin que canaliza sus proyectos sociales fuera del puerto. Hace dos aos, a travs de donaciones de jornales recaudaron 125.000 euros para la operacin de Nayra. Organizan recogidas de alimentos, ropa y material escolar para colegios de los barrios cercanos, y financian becas comedor. Aunque el puerto de Valencia es el mayor del Mediterrneo, el distrito martimo que lo rodea es una de las zonas con mayor pobreza y exclusin social de la ciudad. All abrirn este ao un comedor social. El puerto es como es, pero intentamos mirar de verjas para afuera.

El propio sindicato Coordinadora ya es de por s atpico. Sus cargos estn en el censo de estibadores, no hay liberados, y todo se decide en asamblea. Sorprende el nfasis en la horizontalidad dentro de un espacio de trabajo frentico donde la jornada laboral nunca termina. Una de sus ltimas asambleas generales sobre la negociacin del decreto detuvo el puerto durante un par de horas.

El sindicato tiene experiencia con los decretazos. De hecho naci para coordinar la lucha a nivel nacional contra los intentos del gobierno de UCD de hacer algo parecido a lo que ahora pretende el gobierno del PP. Fueron aos de mucha conflictividad laboral hasta que se logr el primer convenio marco en el 88. En 1980 comenz una huelga que se acab alargando 18 meses, y cinco aos ms tarde hubo otra de 8 meses. Hubo ocupaciones de barcos, paros y cierres de puertos y colectivizacin de salarios. En Tenerife, las mujeres de los estibadores entraron en el puerto a echar a los esquiroles, algunos de los cuales acabaron dndose un bao. Desde entonces y a travs de sucesivas mesas de negociaciones, el colectivo ha transitado de la antigua OTP, organismo pblico estatal dependiente del Ministerio de Trabajo, a las actuales Sagep, sociedades annimas de capital enteramente privado. Garantizando la formacin de los trabajadores as como su estabilidad, las Sagep proveen de mano de obra a las empresas estibadoras, lo cual incomoda a algunas de estas, que parecen abogar ms bien por un regreso al corro de hombres mirando su dedo.

Pero la colaboracin entre estibadores es tambin un fenmeno global. En la huelga de 1980, los estibadores de Liverpool retuvieron hasta pudrirse una carga espaola de tomates que haba sido estibada por esquiroles. Aos despus durante la huelga de Liverpool, en la que 500 estibadores fueron despedidos y reemplazados a travs de ETT, los contenedores que de all salan eran rechazados en puertos desde Suecia a Canad. Y lo mismo con la huelga del 98 en el puerto de Patrick, Australia. El IDC o Consejo Internacional de Trabajadores Portuarios se fund en Tenerife el ao 2000 con la idea de consolidar esa colaboracin, y evitar competir a la baja por ver qu puerto se precarizaba ms y mejor. Esto es como ganarle a la globalizacin en su propio juego. Hay que reconocer que los estibadores tienen una gran ventaja frente a otros colectivos: a diferencia de una fbrica, un puerto no puede cerrar e irse a otro sitio. Pero es evidente que hay algo ms en la estiba que simple pragmatismo.

Por eso los crticos tienen razn al hablar del colectivo como algo impropio y extrao. Slo que ese aire de extraeza tiene ms que ver con la solidaridad que con los salarios. Fuera de los puertos, lo que abunda es la sospecha. La sospecha, cuando no el odio, ese algohabrhecho que siembra el telediario, que paraliza y hasta consuela mientras echan a la calle al vecino.

Porque la sospecha, como la solidaridad, es cosa de iguales. El tertuliano, preocupado, pregunta al estibador sobre la libre competencia. El hecho de que la principal concesionaria de terminales portuarias espaolas, J.P. Morgan Chase, fuera condenada a pagar ms de 550 millones de dlares por amaar el mercado de divisas y otros 337 millones de euros por participar en un cartel de bancos que manipulaba el Euribor, es decir, por alterar una y otra vez la libre competencia, eso es algo que a nadie le quita el sueo.

Hoy la solidaridad suena tan extraa que igual hay que explicarla como una lengua muerta. Solidarizarse no es idolatrar, se puede ser crtico. Los propios estibadores son conscientes de que tienen que acatar la sentencia. Solidarizarse es, sin embargo, entender que por muy lejos que te pille el mar, o tienes barcos o eres de los que descargan. Durante la redaccin de este artculo pude hablar con otro portuario que durante aos haba trabajado con estibadores. Tena mil ancdotas sobre ellos, y era evidente que no tragaba a ms de uno. Y sin embargo, haba visto cmo sus representantes sindicales malvendan su convenio mientras en los mismos muelles los estibadores no daban su brazo a torcer. Hablaba con admiracin.

Uno de los lemas del IDC, probablemente inspirado en el himno del Liverpool, es Well Never Walk Alone Again, nunca volveremos a caminar solos. A todos nos conviene que ese plural no se acabe en la verja del puerto.

Leer tambin: El Gobierno sufre una derrota histrica por el decreto de la estiba

Fuente: http://ctxt.es/es/20170307/Politica/11565/Sindicato-Colectivo-Asins-Pol%C3%ADtica-Estibadores.htm


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