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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2017

ONG denuncian vulneraciones flagrantes de los derechos laborales y discriminaciones por casta y gnero
Calzado esclavo en la India

Enric Llopis
Rebelin


Con una produccin de 2.200 millones de pares de zapatos en 2015 (el 9,6% del total mundial), India ha transitado durante aos a rebufo aunque a mucha distancia- de la potencia china en el liderazgo global del calzado. Ms de un milln de personas en India trabajan en el sector. Sobre todo en la produccin y exportacin de zapatos de cuero, que se venden en Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaa, Italia, Francia o Hong Kong. Tambin importan calzado de india firmas como Harrods, Pierre Cardin, Nike, Reebok, Versace, Yves St. Laurent, Zara, Johnston & Murphy, Armani, Massimo Dutti, Bugatti, Christian Dior o French Connection; adquieren prendas de piel, marcas como Mango, Armani, Marco Polo, Pierre Cardin o Versace; y compran artculos-accesorios de piel, emporios como Walmart, Yves St. Lautent, Marks & Spencer, Levis, Prada o Pierre Cardin. Qu subyace a esta expansin de las macrocifras? Aporta algunas claves el informe Se dejan la piel, sobre la vulneracin de los derechos laborales en la industria del cuero y el calzado en India, elaborado por Society for Labour and Development de Nueva Delhi y el Instituto Sdwind, de Bonn. La ONG Setem hizo pblica la investigacin en Espaa en diciembre de 2016.

Los autores, Vaibhav Raaj, Shashi Kant Prasad y Anton Pieper, vierten en su trabajo las conclusiones de las entrevistas a 232 obreras, empleadas en dos de los clster de produccin de cuero y calzado ms potentes del pas. Uno se ubica en Agra (Estado de Uttar Pradesh), cubre casi el 50% de la demanda nacional de calzado y ms de un 25% de las exportaciones. El segundo eje de la investigacin es el clster de Ambur (Estado de Tamil Nadu). De los testimonios recogidos se infiere que los trabajadores se enfrentan a vulneraciones flagrantes de sus derechos laborales, agravadas por las estructuras sociales excluyentes de casta y gnero. Los empleados de la curtidura se dedican a las tareas de esmerilar, despellejar, pulverizar, secar, limpiar, teir o embalar. En las factoras del calzado se encargan de engomar, cortar, coser, las labores de montaje y acabado. Cmo operan los clster? Uno de los prototpicos, el de Chromepet-Pallavaram (Tamil Nadu), acoge numerosas curtiduras, centros de manufacturacin de calzado y suministradores de materias primas; pero tambin talleres de reparacin, almacenes para guardar pieles en bruto y hasta unidades productivas ms pequeas y sin regular, que transforman los restos de la produccin en artculos para la venta. En el clster estn presentes asimismo las instituciones de crdito.

El grupo Tej, constituido en 1962, opera en el sector de la manufactura del calzado en Agra. Provee a marcas europeas como Balducci, Deichmann o Hush Puppies, y a pases como Reino Unido, Blgica, Repblica Checa, Noruega, Australia, Estados Unidos, Canad, Rusia o Arabia Saud. Produce cerca de 15.000 pares de zapatos diarios. El estudio se fundamenta en 24 entrevistas a personas que se dedican a montar, cortar, fabricar suelas, el encolado y tareas no cualificadas en factoras del grupo Tej. A la mayora de obreros se les remunera con un salario de carcter diario, asegura el informe, o precio fijo por su labor a destajo. Tambin se practica la contratacin a travs de Empresas de Trabajo Temporal (ETT). Casi ningn trabajador consultado recibi una comunicacin formal o contrato de trabajo, los acuerdos verbales entre la ETT y los obreros son la norma, explican los autores del estudio.

El hecho de que no haya documentos acreditativos agranda la precariedad, ya que excluye a los obreros de las prestaciones sociales, por ejemplo, el Fondo de Previsin y el Seguro del Estado para Empleados. Adems, buena parte de la plantilla pertenece a grupos marginados por el sistema de castas; esta discriminacin en las factoras del grupo Tej se extiende a las mujeres, reducidas a las labores ayudantes o costureras a mano- peor pagadas; en caso del desempeo de la misma tarea que un compaero, la remuneracin es inferior. En las fbricas analizadas no participa sindicato alguno (los asuntos se ventilan con el encargado de fbrica o con la ETT), tampoco existen botiquines en el lugar de trabajo ni en muchos casos equipos de proteccin, pese a las frecuentes quemaduras y cortes. Es ms, dado que los trabajadores se ven excluidos de los servicios sociales, han de pagarse ellos el tratamiento mdico.

En Agra, apunta el informe de Society Labour and Development y el Instituto Sdwind, el salario mnimo del personal semicualificado entre octubre de 2014 y febrero de 2015 se situaba en los 87,5 euros mensuales; en Ambur, todava era inferior, 39 euros al mes. La mayora de los trabajadores entrevistados en las factoras del cuero y calzado perciban ingresos por encima del salario mnimo (entre 20 y 160 euros mensuales), debido a las horas extraordinarias se trabaja entre ocho y doce horas diarias- y a que laboran ms jornadas al mes. El sistema implantado no garantiza derechos bsicos como el descanso semanal o los permisos por enfermedad, agrega el estudio. El aumento sin pausa de la productividad y la creciente autoexplotacin en el destajo se revelan como imprescindibles para sobrevivir. Por ejemplo en Ambur, el material de proteccin distribuido por las empresas entorpece la satisfaccin de objetivos.

Hace ms de dos dcadas que Kamakshi (nombre ficticio de una obrera de 38 aos) trabaja en la industria del calzado en Ambur. Pese a acumular aos de experiencia en el corte (una labor cualificada), percibe un salario base equivalente en rupias a 60 euros y un bruto mensual que se bandea entre los 94 y los 120 euros. Labora todo el da de pie en el rea de corte, cerca del jefe supervisor, quien vela por los objetivos y para que no se desperdicie piel en el proceso. A diferencia de las factoras de Agra, esta empresa cuenta con guardera, comedor y enfermera. Sin embargo, los ritmos productivos y permanecer tantas horas de pie causan artritis y dolor en las articulaciones. Los qumicos utilizados provocan a Kamakshi mareos y ausencia de apetito. Las lesiones y dolencias, destaca la investigacin, son frecuentes asimismo en el departamento de costura. La trabajadora entrevistada revela que los jefes gratifican el alto rendimiento, por ejemplo con pequeos descansos aadidos a la media hora de pausa para la comida. Tambin sospecha de ciertas connivencias entre los patrones y el gobierno, ya que las inspecciones de trabajo resultan muy escasas, poco rigurosas y se producen a intervalos muy amplios. En la fbrica existe un sindicato, pero Kamakshi opina que fue cooptado por la direccin.

Ya jubilado, Manikkyam (tambin nombre ficticio) es un veterano lder sindical en una de las mayores curtiduras de Tamil Nadu. Ha trabajado durante cuatro dcadas en el sector, desde sus inicios como ayudante no cualificado en una curtidura, el paso por el cargo de controlador y as, pasando por responsabilidades superiores. Recuerda los primeros aos cuando no se empleaban qumicos artificiales para reducir los tiempos de produccin ni se contaminaba el medio ambiente. La penetracin de las sustancias qumicas llev al gobierno a endurecer una legislacin ambiental, cuenta el extrabajador, y al cierre de empresas. Pero las prcticas contaminantes se mantienen, en parte por la corrupcin que entorpece los controles gubernamentales. El sindicalista afirma haber visto cmo mengua la fertilidad de las tierras agrcolas de la zona y la prctica desaparicin de las fuentes de agua dulce. Su cuerpo lleva estampadas las huellas de la qumica, en forma de tumores, pero la empresa niega cualquier responsabilidad y le recuerda la disponibilidad del Seguro de Estado para Empleados.

Los investigadores tambin ponen como ejemplo la actividad de la empresa Roger Industries Ltd., constituida en 1979, emplazada en Agra y exportadora de calzado a Europa, Estados Unidos, Sudfrica, China, Rusia, Japn y Australia. La produccin de este grupo empresarial puede alcanzar los 100.000 pares de zapatos mensuales. De las 22 personas entrevistadas la mitad, montadoras- 20 trabajan con el salario a destajo o remuneracin diaria, y fueron contratados mediante acuerdos verbales con los supervisores o las ETT. Adems la discriminacin por razones de gnero y casta coinciden con las del grupo Tej. Los salarios se pagan semanalmente, sin que conste una nmina ni resulten suficientes para vivir con dignidad. De hecho, se hallan muy por debajo del salario mnimo estndar, lo que obliga en muchos casos a reducir el dinero para la alimentacin y educacin de los hijos. Ninguna de las fbricas dispona de sindicatos, aseguraron los entrevistados. El estudio es fruto de la campaa internacional Cambia tus zapatos, en la que han participado 18 organizaciones de Europa y Asia. Denuncia una realidad no tan lejana, ya que se trata de obreros de factoras que suministran a firmas europeas como Deichmann, Bata y Rieker. Su situacin es relativamente mejor en la regin de Ambur (al sur de India) que en Agra (al norte del pas), debido a las tradicionales luchas obreras. La investigacin apunta un contexto de reformas legislativas que busca mano de obra flexible para el capital financiero internacional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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